Voices of Chaos

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Yomi Kafeli presenta de forma retrospectiva una recopilación del material lanzado por la banda Mortes Saltantes durante la década de los noventas, es decir, los TAPES Call from Yomi (1998), Yomitivo Ga Mafi (1996) y la Demo #1 (1995), más una canción aparecida originalmente en el sampler Thrash Corps of the Storm (1997). En general, estas grabaciones poseen un sonido destacable que, a pesar de sus variaciones (especialmente en lo que concierne a la Demo #1, que es la más cruda de todas), permiten la proyección de un Black Metal que elude el camino de la sencillez para enrutarse, más bien, hacia la consecución de una música cuidadosa de los detalles, modulada en sus componentes e ingeniosa en la manera de disponer la velocidad, el uso de los teclados, el apartado melódico y la rigurosidad en el tratamiento de los temas mitológicos que integran sus letras.

Es posible que al escuchar a Mortes Saltantes se tenga inicialmente la sensación de una influencia proveniente de grupos como Isengard, Arcturus o Storm, en especial por lo que concierne al tipo de vocales limpias que implementa; sin embargo, a pesar de coincidir con aquellas bandas en una disposición sustancialmente vanguardista, los japoneses encuentran la manera de generar una propuesta propia, en primer lugar, a través de los teclados, cargados de tesituras no occidentales y de aplicaciones que semejando el piano o el órgano producen una versión inédita de lo macabro y, en segundo término, por medio de aquellas mismas voces que en sus canciones se despliegan en coros formados hasta por tres registros diferentes y que cuentan, además, en una de las Demos con la fantástica línea operática de Yuko, quien posee un tono supersticioso y envolvente.

En las grabaciones más antiguas la velocidad de Mortes Saltantes suele incrementarse más y, por momentos, parece expresar un regusto Thrash Metal. Con todo, sin importar la fecha del material, el grupo se cuida de incorporar siempre quiebres melódicos, fragmentos sosegados, refuerzos de bajo y los mencionados aportes corales y de teclado. Además, el marco conceptual también resulta transversal, pues la banda renueva canción tras canción temas tomados de la mitología ancestral japonesa. Aquí no hay apuntes de supremacía racial o satanismo, únicamente la alusión continua a deidades como Yaoyorozu no Kami o Izanami y su adoración como entidades que controlan la vida y la muerte. Esa recuperación de las fuerzas naturales está hasta tal punto fundamentada en las tradiciones orientales que el mismo uso del corpse-paint lo justifica la banda no como un préstamo de Occidente, sino como una encarnación de la apariencia que tienen los demonios Oni en las representaciones de teatro Kabuki.

La disquera encargada de reunir el material para presentarlo en este CD fue la Zero Dimensional Records. El trabajo de diseño que hizo el sello (también japonés) debe destacarse positivamente, pues, aunque modificó la imaginería primitiva que caracteriza las Demos, consiguió mantener la orientación del grupo basándose en un arte circense y oscuro. El booklet de 8 páginas ofrece toda la información sobre la procedencia del material y, asimismo, una galería con numerosas fotografías de la banda y flyers de conciertos. Es importante no dejar de mencionar dos cosas más: primero, que en estas grabaciones tomaron parte como bajistas invitados Miduti (de la agrupación Amduscias) y Kamala (de Funeral Rites) y, segundo, que alrededor de 1999 la banda cambió su nombre a Magane, nombre con el cual lanzaron dos discos, el primero de los cuales, no solo lleva el título Mortes Saltantes, sino que está compuesto enteramente por canciones que ya antes se habían publicado en estas Demos.

MORTES SALTANTES. Yomi Kafeli (黄泉還り). Zero Dimensional Records. 2013.
RANK: 8/10
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La recopilación No hay escape de Satanás (2012) reúne las 5 canciones de la Demo Caída de Cristo (1995) y las 4 del TAPE Ritual (1996) que la banda grabó para sumarlas a las primeras y conformar el material de un álbum debut que no llegó a realizarse. Es por esto que el título permite conocer a Bael en su etapa germinal, es decir, cuando solo estaba integrada por sus miembros nucleares (Sargatanas y Black Pazuzu), cuando los recursos para la producción eran limitados y cuando su música profería el sonido más crudo y rudimentario. Como otras grabaciones de la época, la de estas Demos no se destaca por su calidad, pero es posible conocer la propuesta sin impedimentos y persuadirse de que en manos de esta banda, procedente de Sucre, estuvo buena parte de la configuración de la escena del Black Metal en Bolivia.     

La primera Demo de Bael expone un sonido frío que contrasta (casi intercala) la lentitud del Doom con despliegues veloces. Las composiciones son en extremo básicas: a lo largo de los temas, por ejemplo, solo se presenta una guitarra que, excepción hecha de los punteos que hay en "Destrucción", carece de nervio y se afinca en un ataque instintivo y en una desenvoltura privada del respaldo rítmico que podría obtener con otro instrumento. La batería, por su parte, se orienta hacia el acompañamiento, sin  pretensiones de orden técnico o algún afán protagónico. En todo caso, la atmósfera de la cinta es envolvente; posee, merced a la fuerte vocal de Pazuzu, esa atracción que brindaban por aquel tiempo bandas tan oscuras como Asaradel o Apolion's Genocide, y a esto se suma el conjuro particular que produce la banda al escribir únicamente letras en nuestra lengua.

El material perteneciente al TAPE Ritual ofrece un mejor sonido y, en consecuencia, sus elementos tienen mayor potencia. La batería exhibe un gran uso de platillos y el punch de su redoblante está mas marcado; la guitarra, así mismo, aun sin dejar de ser solo una, ofrece riffs acentuados, espacios de arpegios y, sobre todo, un control más adecuado de la distorsión. La velocidad y los cambios se multiplican en esta cinta y, la voz, tornándose más furiosa, resulta precursora de ese tono que más tarde usarían grupos como Kulto Maldito o Bestial Holocaust. Lo que sí permanece inamovible en ambas producciones es la orientación lírica, ya que Bael siempre ubica al ser humano en medio de una batalla contra el cristianismo, denunciando, por un lado, la falsedad y blandura de esta creencia y, por otro, encumbrando el poder de Satanás y su eterno deseo destructivo.

El sello Fog Records (Morbillus Records) asumió la tarea de editar No hay escape de Satanás en formato CD y debe afirmarse que el resultado fue más que satisfactorio. En primer lugar, la edición fue ejemplarmente trabajada en el apartado de diseño: el cuadernillo, hecho con papel de alta calidad, se despliega hasta formar un póster de 6 caras que reproduce la portada. Además, el arte interior se enriquece con flyers de conciertos que tuvieron lugar en los noventas, diversas fotografías de la banda, símbolos satanistas y una pequeña semblanza biográfica. Debe recordarse que la misma disquera editó en 2012 el título We Wait for You... Satan!, recopilación que agrupa otras dos Demos importantes del metal boliviano, en ese caso correspondientes a la agrupación Sanctum Regnum.

BAEL. No hay escape de Satanás. Fog Records. 2012.
RANK: 7/10
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Sacramentary Abolishment calificaba su música simple y llanamente como Death Metal. Dicha apreciación, sin duda, captura la esencia de esta banda canadiense, pero para quien se acerca a ella basándose en su álbum River of Corticone (1996) esa designación podría resultar insuficiente en la medida en que, por un lado, el disco presenta una vocalización más emparentada con los rasgados que con las guturales y, además, incluye numerosos pasajes y canciones enteras (como "Reassessment of Preliminary Defensive Procedures") que están concebidas desde la extrema lentitud del Funeral Doom. Se trata de una ampliación necesaria, pues, a mi modo de ver, no habría un abordaje inteligente de esta obra de no llevar la mirada un poco más allá de lo genérico, disponiéndola para el encuentro con algo ciertamente excepcional.

River of Corticone es un álbum sumamente denso, sus canciones están muy cercanas en lo abrasivo al sonido de Incantation o Mortician; sin embargo, la vocal que se alza en ellas sigue siempre una línea Black Metal con tintes llenos de ese misticismo propio de bandas como Absu o Melechesh. Así, hay una mixtura extraña, máxime porque las voces alcanzan un atavismo y una animalidad que las tornan ininteligibles (escuchar, si no, el ejemplo de "Eruliaf"). Por otra parte, Sacramentary Abolishment erradica ex profeso toda velocidad media en este álbum, de suerte que la construcción musical semeje un trabajo de antípodas: hay un descuelgue raudo, frenético, o bien, hay una caída en el aletargamiento, pero no transiciones o estadios intermedios entre estos puntos. Es claro, que esta característica es deliberada, no el producto de una insuficiencia técnica de los músicos, quienes, antes bien, llegan incluso a incorporar varios solos en cada canción.

Ese particular eclecticismo de Sacramentary Abolishment no es exclusivo de su apartado musical, sino que fácilmente se descubre también a nivel lírico. La banda propone una serie de letras muy inteligentes que, debido a su carácter difícil e intrincado, parecen exigir de nuestra parte una especie de iniciación. El concepto es verdaderamente interesante porque explora, en medio de un paisaje apocalíptico, lo moderno y lo arcaico, lo caótico y lo ordenado, la psiqué y las dimensiones interestelares, generando entre todo esto vínculos que trascienden las tradicionales nociones de espacio y tiempo. Asimismo, River of Corticone es fértil en el tratamiento de distintas mitologías como la haida o la sumeria, cuyos referentes son convocados para elaborar enlaces con los otros elementos, todo ello a través de un lenguaje poético y evocador.

River of Corticone fue grabado en el invierno de 1995 y, después de que la disquera encargada de prensarlo (Catharsis Records) superara algunos problemas económicos, fue lanzado finalmente en 1996. La edición que se ve en la fotografía, sin embargo, corresponde a la versión lanzada por el sello canadiense Fifth Division en 2006, la cual conserva la mezcla y el front-cover originales. El cuadernillo de 12 páginas que acompaña el CD contiene las letras de las canciones y algunas imágenes de la banda. Resta decir que, después de esta fecha, la agrupación lanzó, aún como Sacramentary Abolishment, otro disco, The Distracting Stone (1997), y posteriormente pasó a llamarse Axis of Advance, nombre bajo el cual trabajó hasta aproximadamente 2007, cuando desafortunadamente dejó de existir.

SACRAMENTARY ABOLISHMENT. River of Corticone. Fifth Division Records. 2006.
RANK: 9/10

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Voy a prescindir de cualquier apunte histórico que pudiese precisar el sentido y alcance que tuvo este disco en su momento, presumiendo que, sin importar qué dijese, sería imposible evitar la disparidad de comentarios. Algunos, en efecto, lo han asumido de modo peyorativo, señalando que carece de pretensiones, mientras que otros -a quienes desearía sumarme yo-, lo consideran una pieza de culto con rasgos enteramente privativos. La diferencia de opiniones parece, con todo, no afectar en nada la relevancia del álbum que, a veinte años de su lanzamiento (1996), continúa sirviendo de muestrario de lo que fue el Black Metal de los noventas y, asimismo, del dinamismo que este género puede alcanzar a pesar de la obstinación con la que lo conciben los puristas anclados en la reiteración de muletillas.

Blasfemia Eternal es una pieza con una producción y estilo jamás emulados: desde la particular hilación de riffs producida por Bart Vandereycken hasta la atmósfera apenas insinuada de los teclados; desde la sutileza de Gunther Theys en los desgarros hasta la intuitiva diagramación de la batería; todo el álbum exhala un espíritu incomparable. De Ancient Rites surge siempre una oscuridad natural, reafirmada y estilizada con el brillo creador de sus músicos, cada uno de los cuales se destaca en la grabación: Van Cortenberg por permanecer fuera de la linealidad y darle a la batería presencia, no simple velocidad; Vandereycken por la cantidad impresionante de solos bien ejecutados y el poco temor que muestra a beber en las aguas de otros géneros; y Theys por el sostenimiento del bajo y la cantidad abismal de modulaciones que alcanza con su voz.

Los 10 temas de Blasfemia Eternal son harto diferenciables, y sobre cada uno de ellos se ha aplicado el sello de la banda: el gran inicio acústico del tema homónimo, el ritmo atronante de "Total Misanthropia", los detalles de flauta en "Saeftinge", etcétera. Por si fuese poco, Ancient Rites cuenta con la facilidad de capturar en apenas unos versos el espíritu de aquello que desea transmitir temáticamente y darle el sesgo lírico. Todo parece encajar, por ello, en sus letras, aun cuando parezca que de tópico a tópico hay una distancia insalvable: el rechazo a la humanidad, la mujer como rebelión, las paráfrasis poéticas de Baudelaire, la remembranza de ciudades perdidas, la historia de las grandes civilizaciones, la inquisición, etcétera. Y a cada paso, parece Ancient Rites sentar las diferencias entre quienes componen en el aire y quienes tienen la base sólida de una cultura.

De Blasfemia Eternal existen varias versiones: la que se muestra en la fotografía corresponde a la primera edición prensada en CD por la Mascot Records en 1996; pero, además, es posible encontrar un TAPE lanzado ese mismo año en Polonia por la Morbid Noizz Productions, y un par de reediciones en LP prensadas como bootleg en 2012. Como se observa, el arte del álbum es bastante oscuro y ya da pistas sobre su contenido musical; y algo semejante ocurre con el diseño del cuadernillo y las fotografías que allí se presentan, todas muy propias del ambiente de los noventas. Hay algo interesante que se presenta en el booklet y tiene que ver con una especie de sinópsis explicativa con la que Gunther Theys indica las razones que llevaron a la banda a escribir las letras de cada canción.

ANCIENT RITES. Blasfemia Eternal. Mascot Recods. 1996.
RANK: 10/10
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No sé si alguna vez una réplica ha podido alcanzar el estatus del referente al que imita, pero por lo que respecta a los dos discos de Witchburner reunidos en este CD, el resultado no es positivo; y es que, aun reconociendo que en la escena es popular desde los noventas el llamado "remake" y que, incluso, varias agrupaciones han llegado a destacarse trabajando en esta perspectiva, se necesita algo más que deseo para conseguir la calidad de aquello que se emula y, en ese sentido, Witchburner termina desilusionando. Tronarán las voces de quienes admiran a la banda, expresando sus viejos argumentos sobre la fidelidad, pero, siendo sensatos, difícilmente ellos mismos podrían rebatir la idea de que en estos álbumes sólo se sigue una especie de fórmula para no exigirse más allá del arquetipo, aunque, irónicamente, ni siquiera ese propósito se cumpla. 

Si nos acercamos al primer álbum, autotitulado Witchburner (1996), ya es indudable esa sensación de desengaño: un Thrash Metal que tiene como horizonte a Sodom, pero carece de los medios para consolidarse. En efecto, esa línea clásica, a pesar de contar con algunos aciertos rítmicos, se mantiene por lo general demasiado plana, confeccionando riffs manidos, los típicos cambios de velocidad y apelando a una voz sin apuntes de originalidad. Tan básica es la composición de la banda que en ninguno de los temas llega a aparecer un punteo -por minúsculo que sea-, y, por supuesto, ese vacío se experimenta, porque, si bien las canciones son cortas, se transita por ellas sin descubrir un pequeño momento de exploración del instrumento, de coloración armónica a través de la alta ganancia que trabajan los solos.

Por lo que concierne a Blasphemic Assault (1998) el asunto no cambia, pues, siendo verdad que la velocidad gana un poco más de permanencia, en realidad, ningún ritmo se ve enriquecido de forma sustancial. La calidad de la grabación es buena -tanto como la del primer disco-, pero los fantasmas del Agent Orange y el Persecution Mania siguen acechando aquí para, alternativamente, servir de impulso a Witchburner y, después, mostrarle lo lejos que se halla del sonido al que tributa. Algunos coros alimentan las composiciones, pero tampoco esto resulta significativo, tal vez porque, a pesar de que las letras construyen un acercamiento a cuestiones históricas -como la inquisición- subrepticiamente devienen cliché al asociarlas con el lenguaje propio del Metal: "Bestial Command", "Eternal Terror", etcétera.

Originalmente, el disco Witchburner fue lanzado de modo independiente y Blasphemic Assault a través de la Undercover Records, ambos títulos tanto en CD como en LP. La versión que se muestra en la fotografía, sin embargo, corresponde a la prensada por el sello alemán Evil Spell Records en el año 2009; como puede observarse, se trata de un DIGIPACK que conserva el arte original del primer álbum, muy bien editado y que, incluye, además, un cuadernillo con fotos de la banda, datos de grabación e información por el estilo. La producción tuvo un número limitado de 2000 copias, y todavía es posible encontrarla en diferentes distribuidoras como la Shadow Kingdom (que lo cataloga como NS Black Metal), o la Inferno Records.

WITCHBURNER. Witchburner / Blasphemic Assault. Evil Spell Records. 2009 (1996, 1998).
RANK: 5.5/10
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Las etiquetas Thrash o Groove funcionan aquí sólo a guisa de referencia y, en consecuencia, constituyen apenas una aproximación a esta banda que, en realidad, se encuentra más allá de las denominaciones. Voidd ha sondeado tantos territorios y ha descubierto tantas formas de comunicarse, que rastrear su discografía, iniciada por allá en el año 1990, significa atestiguar una evolución con todos los visos que tiene la vida artística, es decir, con sus periodos de fuerza y creatividad, de crisis, de repetición, de estabilidad, etcétera. Por ello, seguramente, si no nos refiriésemos a este disco, Texas Chainsaw (1996), sino a alguno de los precedentes o posteriores, aquellas etiquetas provisionales tendrían que ser otras, por ejemplo, la del Death Metal, el Hardcore, el Punk o hasta el Psychobilly.

Precisamente, Texas Chainsaw marca uno de los reajustes más importantes en la carrera de Voidd: aquel que la lleva, después de trabajar unos 6 años dentro del Metal, hacia otras aristas del Rock. Aquí, de este modo, todavía es notaria la rapidez y energía de los primeros años; incluso, toda una parte del disco encaja perfectamente en ese estilo, con una batería a fondo, vocalización sucia, juegos de rasgado y muteo en las guitarras y solos estilizados. Pero, por otra parte, hay también un grupo de canciones de transición en las que, si bien el espíritu del Metal permanece, se anticipa ya el horizonte que tomará la banda y, en este sentido, se incluyen en ellas, sobre la base musical, ritmos más cercanos al Hardcore o el Psychobilly, efectos robóticos en la voz, experimentaciones de tipo instrumental y atmósferas futuristas.

Por supuesto, no se trata de indicar que el álbum está escindido o que en él se presentan dos bandas diferentes, es sólo que puede operarse sobre los temas una clasificación de acuerdo a la orientación que predomine en ellos. Mas, aun existiendo estas distinciones, muchos otros elementos se encargan de unificar el contenido: la peculiar pronunciación del inglés (prácticamente ininteligible), la marcada influencia de los noventas, la estridencia que busca crearse con las distintas modificaciones del sonido, las aceleraciones del ritmo, el enfoque crítico de las letras -encaminadas a la denuncia social y la forma como los conflictos de este orden perturban las individualidades- y, finalmente, esa ambientación cibernética, caótica, de la que puede dar buena cuenta el corte que cierra el disco, "Sus: Ej".

Texas Chainsaw fue lanzado en 1996 por el sello japonés Eclipse Records, el mismo que prensó los álbumes Breath de Goats y Lost Humanity de Cemment, con los que comparte la inclinación futurista antes mencionada. La presentación de esta versión, la única que existe a la fecha, es básica: presenta, a nivel de arte, solamente un mercenario sumado a una calavera en la portada, y distorsiones gráficas en el interior; las letras, en japonés no traen traducción, aunque la información de la grabación sí está redactada en inglés. Vale la pena resaltar, por último, que Okazzy (guitarra y voz) es el único miembro original que estuvo presente en el álbum, mientras que Katsuhiro Iinuma (batería) y Takenobu Iwata (bajo) prácticamente fungieron como invitados en Voidd.

VOIDD. Texas Chainsaw. Eclipse Records. 1996.
RANK: 8/10
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Dos grabaciones en vivo hacen parte de la discografía lanzada por Unleashed entre 1989 y 1997, es decir, antes de que la banda entrase en ese paréntesis que la alejaría de la música hasta 2002. La primera de ellas es Live in Vienna (1993) y, la segunda, Eastern Blood: Hail to Poland (1996), ambas producciones de muy alta calidad y ejemplares en el sentido de destacar la energía que ha imprimido siempre el grupo a sus presentaciones. Sin embargo, este último disco, no sólo por contener un número mayor de canciones, sino por presentar también temas del álbum Victory (1995), hace un repaso más exhaustivo de la historia de Unleashed y, condensa, tanto la oscuridad propia de su Death Metal primigenio, como aquel cambio de perspectiva que asumió la banda desde mediados de los noventas hacia contenidos nórdicos y mitológicos.

Eastern Blood: Hail to Poland reúne 2 conciertos realizados por Unleashed fuera de Suecia: uno en Katovice (Polonia), fechado en noviembre de 1995, y otro en Colonia (Alemania), de abril de 1992. Del primero se reproducen 11 canciones que, por la época a la que pertenecen, son del tipo "The Defender", "Revenge" o "Berserk", o sea, temas en los que ya es evidente el paso de las estructuras rápidas -que caracterizaron sus piezas iniciales- a otras más rítmicas y sostenidas. Esta grabación fue la primera en la que participó el guitarrista Fredrik Folkare (Necrophobic, Siebenbürgen), quien reemplazó al miembro fundador, Fredrik Lindgren y, al respecto, debe destacarse que su labor es impecable, y que cada línea de su instrumento es despachada con limpieza y pasión, aspecto que se conjuga perfectamente con la clásica voz de Johnny Hedlund y el respaldo percusivo.

La otra parte del disco está compuesta por las 10 canciones del concierto en Colonia, de una atmósfera un poco más cruda. El repertorio que allí se recapitula está basado en los dos primeros álbumes de Unleashed y, en consecuencia, uno tras otro, son temas emblemáticos: "The Immortals", "Shadows in the Deep" o "Before the Creation of Time", por citar algunos. Aquí también la ejecución instrumental es precisa y hasta los más mínimos detalles permiten comprobar que, tanto en las piezas de estudio como sobre la tarima, la agrupación trabaja con excelencia. No hay nada superpuesto en sus canciones, quedando armonizado en ellas toda la energía musical con el campo de las letras, enfocadas en la experiencia de la muerte y los enlaces que este fenómeno tiene con el tiempo, el vacío y la violencia.

Originalmente, Eastern Blood: Hail to Poland fue lanzado por la Century Media alemana en 1996 y, un año después, el mismo DIGIPACK europeo se prensó en Estados Unidos por la subsidiaria del sello en América. Paralelamente, la Metal Mind Productions editó el disco en formato TAPE, incluyendo el arte y diseño del CD. Más recientemente la Animate Records de Alemania ha prensado ediciones de lujo en PICTURE DISC, numeradas y en doble vinilo, hecho que prueba, de algún modo, la importancia que este título sigue conservando en nuestros días. Resta decir que la edición de la fotografía mostrada arriba es la estadounidense y que ésta no incluye cuadernillo, ni tampoco las letras de las canciones, únicamente tomas en vivo y la información sobre los shows.

UNLEASHED. Eastern Blood: Hail to Poland. Century Media Records. 1997 (1996).
RANK: 8.5/10
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Cuando alguien que escuchó Metal a lo largo de los noventas habla sobre Bolivia, generalmente lo hace refiriéndose a bandas como Lilith, Bael, Subterfugio o Necromancy. Es obvio que la lista es muchísimo más amplia, pero estos fueron los nombres que alcanzaron mayor relevancia dentro de la escena de aquella época y, por esta razón, hoy por hoy, constituyen figuras de culto. Sanctum Regnum pertenece también a este grupo de bandas, y esto se debe a que sus 2 Demos (Sanctaneum de 1994 y Satan's Flesh de 1996) son pioneras indiscutibles del Death Metal, no sólo de Cochabamba -su ciudad natal-, sino de todo Bolivia, un país en el que antes de 1995 destacaban apenas unas cuantas agrupaciones de este género: Carbunclo, Escatofagia y Mortofobia, todas ellas -a excepción de la última- desaparecidas antes del cambio de siglo.

Es por este motivo que la aparición de We Wait for You... Satan! (2012), CD que reúne las 2 Demos de Sanctum Regnum, representa una especie de reconstrucción histórica y la oportunidad de acercarse a ese sonido que se gestaba hace unos 20 años en una escena que -como sucede en toda Latinoamérica- se construía prácticamente con las uñas. En poco más de una hora, la recopilación pasa revista por Sanctaneum (una grabación con 9 temas de sucio Death Metal, enemigo de todo lo que reste crudeza y maldad), Satan's Flesh (TAPE de 6 canciones con algunas mejoras de producción, pero igual de pesado que su antecesor) y un Live '95 (concierto de no muy buena calidad que ofrece 9 tracks entre los que reaparecen varias composiciones de las Demos, más un cover de la clásica "Sacrificial Suicide").

La orientación que sigue Sanctum Regnum es siempre el Death Metal: en Sanctaneum proponiendo un estilo frenético y oscuro, con una gutural que recuerda al primer Hypocrisy y una distorsión caótica; en Satan's Flesh, buscando una onda más elaborada que incluye solos, riffeos que bajan hasta las cuerdas más agudas, y alternando guturales y rasgados. Con todo, el sonido no deja de ser lioso por un momento y la misma mezcla de las grabaciones sólo aumenta su furia: punto que funciona bien para los TAPES, mas no para el concierto, en el que las guitarras y la voz están por debajo de los otros instrumentos. Las letras, por su parte, enfocadas totalmente en el satanismo, transmiten un doble mensaje: el de odio al cristianismo, y el de la invocación a las deidades malignas: títulos como "Ashtaroth", "Luciferion", "Satan" o "Apostrus Sanctaneum" informan claramente la dirección conceptual de la banda.

Las dos Demos de Sanctum Regnum fueron lanzadas originalmente de forma independiente, ambas con apartados gráficos a color y un esfuerzo importante de diseño. En el año 2011, estas producciones fueron reeditadas en un solo CD por Fear No Evil Productions, y lo propio hizo la Fog Records un año después titulando su versión We Wait for You... Satan! y agregando -como hemos dicho- las canciones del Live '95. Dicha edición -que es la que se muestra en la fotografía- se destaca por su cuidado arte e impresión: el cuadernillo se desdobla hasta formar un pequeño afiche y, además, contiene una galería de fotos de la banda, los datos de las alineaciones que grabaron los TAPES, las portadas de los mismos, etcétera. En definitiva, una presentación impecable para una banda de culto boliviana.

SANCTUM REGNUM. We Wait for You... Satan! Fog Records. 2012 (1994, 1996).
RANK: 8/10
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Los puristas pueden levantar sus voces para defender contra todo la primera época de Samael, pero nada de lo que digan probará jamás que en ella se encuentra el aporte fundamental de esta banda a la historia del Metal. Por el contrario, es sólo a partir de su disco Ceremony of Opposites (1994) -o sea, de su desprendimiento del tronco tradicional del Black Metal-, cuando Samael empieza a desarrollar una propuesta verdaderamente personal, fruto de la exploración de elementos industriales y electrónicos. En Passage (1996) dicha perspectiva de trabajo ya está definida hasta tal punto que constituye una vanguardia: ese sonido que encarnó la trascendencia del género hacia horizontes que nunca antes se habían contemplado, pero que desde entonces fueron cultivados prolijamente por bandas como Alastis, Christ Agony, Covenant, etcétera.

Passage materializa una visión de gran envergadura, porque pretende ampliar la música tanto en el espacio como en el tiempo, es decir, fusionar recursos que aumenten su complejidad y, al mismo tiempo, proveerlos de una naturaleza que los ubique un paso adelante de lo demás. En las 11 canciones que componen el disco, Samael no deja de ser por un instante una banda perfecta: su percusión, dotada de rasgos industriales, jamás se escucha mecanizada; los teclados ofrecen una impresionante variedad de matices (futuristas, ritualísticos, espaciales, bizarros); las guitarras no desaparecen nunca por efecto de la atmósfera, sino que se integran a ella enriqueciéndola con su complejidad; y las voces, ya provengan de susurros o desgarros, encajan perfectamente dentro de la armonía y los ritmos, la mayoría de los cuales se sobrellevan a medio tiempo.

Escuchar el aturdido inicio de "Angel's Decay", los empalmes industriales de "The Ones Who Came Before", o la sublime energía de "Jupiterian Vibe" es sumirse en una especie de rapto, adentrarse por piélagos astrales, oscuros, asumir, por decirlo así, el caos cósmico y la catarsis del sonido que nos unifica con el universo. En Passage lo elevado se palpa en cada nota, y también en cada letra, pues la música tiene un gran correlato conceptual: el lugar del hombre en el orbe, la necesidad de un equilibrio existencial, las equivalencias entre macro y microcosmos, la naturaleza profunda del tiempo. En la citada "Jupiterian Vibe" (que parece sintetizar La Montaña Mágica de Thomas Mann) se escucha: "present is the time including all times / each second is eternity and eternity is now / and now... now is forever".

En la fotografía puede observarse la primera edición de Passage prensada en 1996 por el sello Century Media Records, tanto en Europa como Estados Unidos; la portada del disco, como se ve, está por debajo de su calidad musical, mas, de alguna manera, expresa el carácter universal implícito en el título. El cuadernillo que acompaña el CD tiene las letras de las canciones y un diseño basado en arte conceptual. Existen de este disco muchas otras ediciones, dentro de las cuales destaca la lanzada ese mismo año también por la Centuy Media incluyendo un disco extra con las versiones electrónicas de los temas que hacen parte de Passage, todas ellas ejecutadas por Xytras (baterista y tecladista de Samael); existen también algunas ediciones en TAPE y LP lanzadas en distintos países europeos: Ucrania, Alemania, Grecia y Rusia.

SAMAEL. Passage. Century Media Records. 1996.
RANK: 10/10
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Hay una diferencia abismal entre copiar modelos y crearlos; la mayoría de bandas prefiere lo primero, y considera que el ser fiel a un canon, justifica plenamente su existencia. Con todo, este argumento revela, muchas veces, falta de identidad e imaginación, carencias que en la música resultan inaceptables. Estar a la vanguardia es otro asunto; es, como lo ha hecho Rotting Christ, lanzarse por los terrenos inexplorados, abrirse mentalmente para la creación, y enfrentar con carácter y firmeza los juicios de todos aquellos que no comprenden aún la necesidad de vitalizar el arte. Tal y como lo señaló alguna vez Thomas Gabriel Fischer: "si siempre está volviéndose en un círculo, se pone en peligro la existencia de la música; si cualquier estilo del Metal apenas se repite, morirá, pues el punto es seguir buscando continuamente cosas nuevas, no detenerse en un solo nivel".

Lo anterior significa que escuchar a Rotting Christ implica todas las veces una experiencia diferente: podemos estar frente a una banda de Black Metal, de Melodic/Dark o, incluso, de lo que ha venido a llamarse Extreme/Gothic; pero, más allá de estas diferencias, será inevitable sorprenderse siempre con la calidad de su música. Triarchy of the Lost Lovers (1996) es un disco que pertenece por su fecha y proyección a esa segunda época del grupo, caracterizada por su incursión en sonidos melódicos y técnicos de factura muy original. En contraste con el trabajo de sus primeros años, Rotting Christ (aun con sus 3 miembros originales: los hermanos Tolis y Mutilator) levanta en este disco un armazón que impresiona, no sólo por la excelente producción de su sonido (depurada, limpia, alta), sino también por la composición y ejecución instrumental, aspectos que dejan perfectamente claro que nada fue dejado aquí al azar.

Las 9 canciones que componen Triarchy of the Lost Lovers poseen estructuras de medio-tiempo, armonizadas con riffs melódicos y estilizados, los rasgados fuertes de Sakis y ocasionales efectos de teclado/percusión. Todo dentro del álbum refleja una limpieza increíble, incluso las distorsiones, y este hecho permite advertir cada detalle: los pinchs armónicos (en "Archon", o "The First Field of the Battle"), la delicada inclusión de atmósferas (en "Diastric Alchemy") y, por supuesto, los ataques de guitarra y sus solos, cuya confección produce deslumbramiento. Las letras, por su parte, escritas por Jim Patsouris (el mismo Mutilator), son de extensión media, y tienen la cualidad de construir a partir de pequeños versos una idea completa sobre temas relacionados con mitología, aunque también hay algunos de mayor introspección:  "all my dreams / take me backwards / what a pleasure / touched by death". 

Century Media Records fue la encargada del prensaje original de Triarchy of the Lost Lovers en 1996, tanto para Europa como para Norteamérica. La portada del álbum varió en ambas versiones, incluyéndose una más negra para el viejo continente y la que se muestra en la fotografía para el nuestro. El diseño interior es artístico, incluye tomas de piezas arquitectónicas y algunas pinturas; aparecen en el cuadernillo las letras de las canciones y la información técnica; la única foto de la banda se ubica en la base del plato. Es posible hallar de este álbum muchas otras ediciones: las hay en LP, prensadas por la misma Century Media y Floga Records; en TAPE, por Metal Mind, Moon Records y Nebiula Productions; y en CD, por Release Records y Фоно. Finalmente, es útil recordar que este fue el último disco de Rotting Christ en el que Patsouris intervino como bajista.

ROTTING CHRIST. Triarchy of the Lost Lovers. Century Media Records. 1996.
RANK: 9/10
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Cuando aparecen recopilaciones como Buried Songs: The Early Times (2003) se celebra por partida doble: de un lado, surge la oportunidad de acercarse a títulos ahora descatalogados y, de otro, la historia de la banda adquiere un sentido profundo. En el caso de Poema Arcanvs, esos títulos pertenecen a grabaciones realizadas en los noventas y, en consecuencia, el giro retrospectivo se remonta hasta la época en la que la agrupación, bajo sus nombres iniciales (Garbage en 1995 y Garbage Breed en 1996), se abría un espacio dentro de la fértil escena chilena. El álbum es algo así como un prontuario de las transformaciones que personificó Poema Arcanvs desde el tiempo en el que su música exponía una mixtura de Groove y Melodic Death Metal, hasta aquella otra centrada casi totalmente en el Doom.

Buried Songs: The Early Times contiene 17 canciones; las primeras 6 pertenecen a Underdeveloped, una Demo que, a pesar de haberse grabado en sólo 15 horas, posee muy buena producción y refleja una banda establecida plenamente. El sonido de estos temas recuerda un poco el Scrolls of the Megilloth de Mortification, con la salvedad de que Poema Arcanvs exhibe estructuras más Groove y sus ritmos tienen un matiz marcadamente melódico. La distorsión acartonada de las guitarras, la rapidez de los temas y la denuncia social (de la avaricia, la masificación o el caos ambiental) están presentes en todos estos temas, a excepción de "Errant Souls", en el que se percibe, además de una marcha más lenta, una confección melancólica de las guitarras y el uso de aquellos elementos (voces limpias y teclados) que, posteriormente, ganarían un lugar privilegiado dentro de la banda.

La recopilación incluye también los 7 temas que componen la Demo Innocent Shades de 1996, una grabación en la que Poema Arcanvs, primero, se aleja de los tintes Groove, segundo, mantiene ya con menos firmeza el Melodeath (apenas presente en "Armygeddon" o "Ruined") y, tercero, se enfoca en la construcción de una música más pausada, íntima y oscura, propuesta que podría asociarse con el primer Opeth o, en un ámbito más próximo, con el trabajo de los uruguayos Requiem Aeternam. Es Doom de una vertiente casi progresiva lo que empieza a desarrollar la banda en estos temas, y lo confecciona ampliando la presencia de voces y guitarras limpias, de teclados y de letras más personales. En las últimas canciones del disco, tomadas de un Promo de 1997 y otra Demo de 2001, estas características estarán ya concretadas: guturales de un tono semejante al de Mikael Åkerfeldt, vocales limpias a lo Moonspell y un esquema general anclado sobre el Doom.

El sello discográfico Rawforce Productions de Chile fue el responsable de la edición de Buried Songs: The Early Times en 2003, labor por la cual debe recibir una verdadera felicitación: no sólo presentó un disco excelente en el plano musical, sino que, además, lo complementó con una presentación 100% profesional. El cuadernillo (de 12 páginas) contiene las letras de las canciones, información sobre las demos incluidas en el CD, un texto biográfico escrito por Igore Leiva (guitarrista de Poema Arcanvs) y numerosas fotografías de la banda. El apartado gráfico fue una tarea adelantada por Claudio Botarro y, como puede observarse, se centra en el uso de colores rojos y oscuros: hay en el diseño de la portada y las páginas interiores un contraste interesante entre la simbología de la muerte, rostros humanos y diagramas futuristas.

POEMA ARCANVS. Buried Songs: The Early Times. Rawforce Productions. 2003 (1995, 1996, 1997, 2001).
RANK: 8/10
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Dentro de la lista de bandas griegas más emblemáticas no suele aparecer con frecuencia el nombre de Obsecration, y esto es algo que constituye un desacierto porque, aunque es verdad que grupos como Rotting Christ, Necromantia, Varathorn o Thou Art Lord gozan de una reputación más que merecida, hay otros -como Obsecration- que han quedado a la zaga injustamente y tal vez sólo por razones de suerte u oportunidad. Con todo, nadie podría afirmar, tras escuchar un disco como The Inheritors of Pain (1996) que estamos frente a una banda de segundo orden; todo lo contrario, lo más posible es que, por un lado, terminara convencido de la poca justicia con la que a veces se resuelven las cuestiones del arte y, por otro, mantuviese el álbum en su reproductor durante un buen rango de tiempo.

Y es que The Inheritors of Pain representa una pieza increíble, dotada de la oscuridad que caracteriza a las agrupaciones del Mediterráneo, y llena de un magnetismo embriagador. Su música es una mixtura de Death y Doom Metal, melódico, pero sombrío y desolador. Todo el álbum está perfectamente concebido: las secciones instrumentales, ejecutadas con teclado o guitarras acústicas; el aporte percusivo, especialmente fértil en el uso de platillos; las líneas rítmicas y los riffeos que hacen gala de soltura y habilidad; y la impertérrita vocalización de Costas, sepulcral, cruda desde el principio hasta el fin. Obsecration es una banda que despliega, como pocas, una modulación tan tenebrosa y lúgubre a un mismo tiempo pero, enriquecida, además, con la confección de melodías delicadas y punteos bastante plausibles.

Destaca en el disco la duración de los temas (de 5 a 13 minutos), y el espacio que dedica la banda a explorar dentro de ellos las armonías instrumentales: en "Offsprings of the Black Dimension", por ejemplo, hay toda clase de velocidades, fragmentos exclusivos para un músico (bajo / teclado), zonas de canto, solos de guitarra, etcétera. En últimas, The Inheritors of Pain ofrece variedad: sus canciones proyectan constantes cambios y, tanto en los temas con distorsión como en los ambientales que se encuentran dispersos en el álbum, se evidencia lucidez creativa. Incluso, las letras de la banda son un correlato de este genio, pues exploran asuntos relacionados con el ocultismo y la obra de Lovecraft, afincando en sus versos logradas imágenes mentales: "At once she heard a soft groan / scared, she looked behind / among the trees, something was moving / something big, black and firm".

La única edición que existe de The Inheritors of Pain es la que se muestra en la fotografía, prensada por Hammerheart Records en 1996: el tercer lanzamiento del sello holandés. Descontando el diminuto tamaño de las letras con las que está escrita la información del cuadernillo (líricas, agradecimientos y demás), la presentación cumple sobradamente; debe recordarse, por cierto, que la portada utilizada aquí apareció previamente en el LIVE TAPE Horror In a Gothic Genre's Grave (1993) y también en un PROMO que se editó con ese mismo nombre en 1994. El productor e ingeniero del disco fue Magus Wampyr Daoloth (miembro fundador de Necromantia), quien además interpretó los teclados en "The Inheritors of Pain I & II", es decir, en la Intro y Outro del álbum. 

OBSECRATION. The Inheritors of Pain. Hammerheart Records. 1996.
RANK: 9.5/10
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El nombre de esta banda precisa, en buena medida, su concepto artístico, pues Nightsky Bequest es una especie de invitación a rescatar del fragor contemporáneo el espíritu de la naturaleza y, con él, la tranquilidad, el silencio y la vida contemplativa. En cualquiera de las direcciones de su trabajo (la musical, la lírica o la gráfica), estos búlgaros afirman una cosmovisión casi panteísta, llena de poesía y color, que se instala sobre todo. Tal es así que escuchar, por ejemplo, su álbum Keep the Lonely Trees (1996), es sumergirse en un espacio de traslaciones, del cual resulta inevitable volver con un aliento renovado, semejante al que poseen aquellos individuos que habiendo permanecido durante mucho tiempo en un mismo lugar, de repente descubren algo magnífico hasta entonces oculto por su propia ceguera.

El punto es que no podría señalarse, sin más, que Nightsky Bequest sea una banda de Doom Metal, pues su música sobrepasa de lejos este calificativo. Ante todo se trata de una búsqueda, el intento de plasmar la polifonía de la propia naturaleza; así en Keep the Lonely Trees se siente esa mesura, la lentitud propia del Doom Metal, afincada principalmente en ciertas canciones ("My Silent Melody" o "Bequest") de modo similar a como lo hacía en sus primeros años My Dyring Bride, pero también hay exploraciones más personales en las que se incluyen flautas pulidas y envolventes ("Enchanted Name"), momentos en los que la armonía se concentra en los sonidos acústicos -tipo Opeth- ("Illusions of Salvation") y, por último, destellos de claridad absoluta, a veces producto de la etérea voz de Radoslava, y otras de la efusividad con que irrumpen en la melodía los teclados.

No hay ninguna clase de exceso en Keep the Lonely Trees: su música se va tejiendo naturalmente, sin acelerarse, enriqueciéndose con atmósferas diversas, declamaciones apenas susurradas, arpegios y acordes de belleza extraordinaria. Y así como en lo musical Nightsky Bequest mantiene siempre el equilibrio, en el plano lírico la banda no desentona: sus letras despliegan una sensibilidad especial que capta, a la manera que lo hace la poesía, una señal del universo. En el primer tema del disco, "Time In Outerspace", se invita a contemplar un cielo resplandeciente, interpretando en las estrellas el secreto de lo que existe; en "Silver Seas of Freedom" se busca descubrir la magia de la creación. Cada verso rebosa de lirismo: "far away from the beautiful things / the night is the salvation / the sky devours you / the starry night is absorbing the unrest".

Existen a la fecha 4 versiones de Keep the Lonely Trees: en primer lugar se encuentra la edición original del disco lanzada en 1996 por el sello italiano Polyphemus Records; dicha edición -que es la que se muestra más arriba- es bastante depurada en lo que corresponde a la calidad de su papel e impresión, contiene las letras de las canciones, tomas de la banda y algunos retratos de espacios naturales. En 1997, la diquera Counter Attack Productions reeditó por primera vez el álbum, tanto en formato CD como CASSETTE; en dichas versiones la portada original se redujo para darle espacio a un encuadre azul, y se modificó el track-list incluyendo una canción extra ("Unfounded Dreamland") y, al parecer una versión más larga de "Silver Seas of Freedom". Finalmente, en el año 2007, la misma Counter Attack volvió a editar 500 copias del CD, acoplándose a la lista de temas que aparecieron en la primera edición.

NIGHTSKY BEQUEST. Keep the Lonely Trees. Polyphemus Records. 1996.
RANK: 9/10
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Nos remontamos hasta el año 1996, fecha en la que la agrupación israelí Melechesh editó su primer álbum de estudio bajo el título As Jerusalem Burns... Al' Intisar, iniciando así una larga carrera que, a la postre, la ha posicionado como una de las bandas más importantes de su país. De entrada, hay que decir que en este disco no se encontraba todavía la mixtura entre Black Metal y sonidos del Medio Oriente que el grupo viene desarrollando desde la época del Djinn (2001); es más, son pocos los indicios que pueden hallarse aquí sobre ese futuro que tuvo la banda, pero a pesar de ello, este título resulta interesante en la medida en que muestra una música que está a la altura de bandas como Impaled Nazarene o Marduk, dos de las referencias que mejor se equiparan a la propuesta que hacía en aquel entonces Melechesh.

En efecto, As Jerusalem Burns... Al' Intisar está compuesto por 10 canciones de Black Metal, la mayoría de ellas rápidas, de riffs sencillos y vocales típicas. Ahora bien, Melechesh también pone en marcha ciertos elementos que personalizan su música: por ejemplo, realiza ciertos toques orientales en la percusión ("Assyrian Spirit") y la guitarra ("Dance of the Black Genni"); incluye teclados suaves pero definitivos (como en la memorable "Planetary Rites"); y, por último, elabora composiciones dispares en su tiempo, lo cual redunda en un contraste muy logrado entre lo extenso/épico (al modo de la mencionada "Assyrian Spirit") y lo corto/directo (tipo "Hymn to Gibil"). Melechesh no apunta al tecnicismo o la complejidad, prefiere la energía de lo primitivo, la fuerza que se desprende de lo veloz y simple.

La estructura de un tema como "Devil's Night" (el único con punteo dentro del álbum) nos recuerda inmeditamente a Impaled Nazarene; por el contrario, el enfoque de otro como "Dance of the Black Genii" marca una pauta distinta y nos permite entrever algo de la cultura medio-oriental a la que pertenece Melechesh. Pero, más allá de estas pequeñas diferencias, la banda se mantiene en el terreno del Black Metal más elemental; y esto es así porque la transgresión más importante de As Jerusalem Burns... Al' Intisar no ocurre en el plano de la música, sino en el de las letras, pues ellas sí reflejan una concepción que, aunque se remite también por momentos al satanismo, se inclina mayormente por aspectos propios de las culturas mesopotámica y sumeria, a propósito de las cuales se hace una exaltación, un examen cosmogónico y demológico de gran profundidad.

Originalmente, As Jerusalem Burns... Al' Intisar fue editado por Breath of Night Records en 1996; tiempo después, en el 2001, se realizó la primera re-edición del disco, un trabajo que estuvo a cargo del sello español War Is Imminent Productions. En la fotografía puede observarse dicha versión, lanzada en DIGIPACK, sin cuadernillo interior y con una portada renovada (basada en la pintura "The Destruction of Jerusalem" de David Roberts). Cabe resaltar que esta edición contiene 2 bonus tracks: "Desert Pentagram" y el tema en vivo "Malek Al' Nar", canciones que también aparecen en una segunda re-edición que existe del disco, prensada por el sello Sanguinae Maremagnum. Para cerrar, debe recordarse que Melechesh lanzó con el mismo título de este álbum una Demo de 5 temas en el año 1995.

MELECHESH. As Jerusalem Burns... Al' Intisar. War Is Imminent Productions. 2001 (1996).
RANK: 8/10
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Kilcrops es una banda que no necesita mayor presentación para quienes conocen la historia del Metal colombiano. En efecto, desde inicios de los noventas, ella viene forjando una reputación que, más que apoyarse en una discografía (la suya se reduce apenas a 3 títulos), se debe a su presencia constante en la escena y, sobre todo, a la madurez y responsabilidad con que ha asumido siempre su trabajo artístico. De alguna manera, mientras algunas agrupaciones han desaparecido con la misma rapidez con que surgieron, y otras más se han mantenido a flote únicamente gracias a cosas distintas a su propia música (los clichés, los escándalos, los favores), Kilcrops puede enorgullecerse de haber construido con su empeño el espacio que tiene dentro del Metal nacional, y de contar con seguidores asiduos, tanto entre los metaleros de vieja data como entre las nuevas generaciones.

Ahora bien, no cabe duda de que para la mayoría de entusiastas, este disco, Javhe Karma (1996), tiene un significado especial, bien por ser el primero, o porque en él ya concretaba la banda ese ruta tan singular que ha tenido su música. Kilcrops dejó aquí toda la potencia que le es reconocida: sus enérgicos riffs de guitarra, la fuerte vocalización de Adame, y el acompañamiento puntual de la batería. Su sonido escapa a la simple definición dentro del Death/Thrash Metal, porque es esto y algo más: una banda acoplada, de ejecuciones limpias, de ritmos que cambian manteniendo su vigor y poderoso empuje; un grupo que matiza sus composiciones con inteligencia y destreza, ambientando a veces suavemente con teclados, entregando varios solos por canción, luciéndose con tappings y técnicas de trémolo, o agregando efectos de flange y delay siempre acertadamente.

Javhe Karma refleja una banda que sabe muy bien cuál es su objetivo: hacer que quien la escuche sienta su ímpetu, coree su temas y se deleite con sus ritmos: que bien pueden permanecer en puntos lentos (tipo "Javhe Karma") o más rápidos y galopantes ("Alquimia", "La Casa del Dolor"), pero siempre apelan a armonías de primerísimo orden. Por otra parte, sorprende de Kilcrops su capacidad para equilibrar campos bien diferentes en sus líricas: algunas de sus canciones nos remiten a problemas socio-políticos ("Mil Dólares"), otras a cuestiones religiosas ("Javhe Karma", Anazaret), y unas más a asuntos filosóficos ("Infiel a Dos Mentiras"); una pluralidad de voces que la banda captura con habilidad en letras cortas, escritas en español, y francamente memorables: "Soy mezcla de conciencia iluminada / imitación humana / conozco el camino del conocimiento / mas, no he superado la prisión de mi cerebro".

En la fotografía se observa el primer prensaje de Javhe Karma realizado por la banda y distribuido por el pequeño sello colombiano Talismán Music en 1996. La presentación del disco es buena, más por su concepción artística que por la calidad de la impresión: el cuadernillo de 8 páginas contiene letras, información técnica y unas bellas imágenes diseñadas por John de Beltrán (baterista en aquel entonces de Kilcrops). Alrededor del año 2000, la misma banda re-editó de manera independiente el disco, renovando algunos elementos de su arte, pero sin incluir material adicional. En la actualidad, ambas ediciones son algo difíciles de hallar, como lo es también el TAPE de 1999, A las Puertas, pero, en todo caso, son trabajos que vale mucho la pena tener ya que pertenecen a uno de los mejores exponentes del Metal hecho en nuestro país.

KILCROPS. Javhe Karma. Talismán Music. 1996.
RANK: 9/10
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Este fue el primer disco que escuché de Hypocrisy y, aunque han transcurrido más de 20 años desde entonces, sigue siendo mi favorito; constantemente está en el reproductor, y no deja de sorprenderme en todo sentido: por su oscuridad, por su fuerza, por la maldad que emana cada una de sus canciones. Es posible que el mayor porcentaje de fanáticos prefiera los discos intermedios de la banda, los cuales tienen una mejor producción y, además, una personalidad más propia; sin embargo, esa época inicial de Hypocrisy (con Masse Broberg en las vocales, Mikael Hedlund en el bajo, Lars Szöke en la batería y, por supuesto, Peter Tägtgren en las guitarras) marcó un sonido que podría llamarse de culto, en la medida en que contribuyó a precisar la identidad del Death Metal sueco, a partir de ciertas bases que Tägtgren había conocido en Estados Unidos.

Osculum Obsenum (1993) es una obra maestra; posee todos los elementos que uno quiere encontrar en un disco de Metal: es rápido, y no a esa velocidad frenética que carece de méritos, sino de un modo violento, localizado; también es pesado, primero, por la potencia seca de las guitarras y, segundo, por las crudas guturales de Broberg que siempre tienen un matiz siniestro. Las 9 canciones que compuso Hypocrisy para este álbum desarrollan estas características a la perfección en un trabajo que se complementa con punteos agresivos, breves apariciones de teclado, y una atmósfera bastante oscura. Ni siquiera el hecho de que solo Tägtgren estuviese a cargo de ambas guitarras (la líder y la de apoyo) le resta fuerza al álbum, pues, aun sin existir juegos destacados, los riffs son sombríos y de una melodía envolvente.

Visto desde una óptica más histórica, Osculum Obscenum representa también un espacio interesante de Hypocrisy, toda vez que las ideas sobre las que giraba entonces la banda involucraban a todos sus miembros; al respecto, creo que todavía no terminan de valorarse los aportes hechos por Broberg, pues más allá de la ejecución vocal, participó activamente en la concepción artística de Hypocrisy, estuvo inmerso en el grupo desde los tiempos de la Demo Rest In Pain y, finalmente, escribió algunas de las letras que aparecieron tanto en el álbum Penetralia como en éste. Bien es cierto que el reconocimiento amplio de la escena lo alcanzó Broberg cuando se unió a Dark Funeral a finales de los noventas, pero ya aquí era palpable toda la oscuridad que era capaz de transmitir; nunca volvió a sentirse esa cualidad en la música de Hypocrisy desde el momento en que Tägtgren asumió el rol de vocalista.

Desde 1993 han venido editándose diferentes versiones de Osculum Obscenum; la primera, como se sabe, fue prensada por la Nuclear Blast Records en formato LP y CD; posteriormente, esta misma disquera reeditó el disco en DIGIPACK agregando como bonus los EP's Pleasure of Molestation (1993) e Inferior Devoties (1994). La versión que se muestra en la fotografía conserva esos mismos bonus, y está fechada en 1996, pero debe tratarse de alguna reedición más reciente si se tiene en cuenta el hecho de que ya aparece en el back-cover la dirección de internet del sello. La presentación de esta edición es bastante simple, su cuadernillo no contiene ni letras, ni información técnica, apenas fotos de la alineación de Hypocrisy después de la salida de Broberg, es decir, ya como trío. Hay otras ediciones polacas, griegas y rusas del álbum lanzadas en LP y CD en diferentes fechas.

HYPOCRISY. Osculum Obscenum. Nuclear Blast Records. 1996 (1993).
RANK: 10/10
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He aquí la prueba fehaciente de que la oscuridad también posee una dimensión estética, de que se puede hallar aun en las atmósferas más lóbregas y ocultas una gracia capaz de hipnotizarnos. Evol es, sin duda, una de las bandas más oscuras que han existido, pero, además, una de las que con mayor rigor ha cultivado el carácter artístico de su música; por esta razón, aunque su discografía no sea numerosa, reviste un interés especial para quienes pensamos que el Metal, primero, debe nutrirse con todos aquellos elementos de los que dispone a su alrededor y, segundo, trasciende los apelativos habituales de brutalidad o rapidez, apropiándose de otros con los cuales también es posible describirlo: la belleza, la sublimidad y la perfección.

Este disco, Dreamquest (1996), segundo en la carrera de los italianos, representa muy bien lo que decimos; con él, Evol nos adentra en un mundo en el que el Black Metal se alterna y enriquece con melodías Darkwave y pasajes medievales; así, más allá de los instrumentos comunes, nos encontramos con flautas, teclados, órganos, cuerdas acústicas y una variedad casi infinita de vocales. La banda es especialista en crear atmósferas: a veces épicas ("Celephaïs"), otras fantasiosas ("Sarkomand"), y unas más desoladas ("Ulthar"), pero, sin importar su dirección, todas tienen el sello de verdaderas piezas de arte. Los tres miembros de Evol, sumados a los de sesión (bajo, batería) y a Roberto Scarpa (tenor, organista) son músicos de primer orden y, por esta razón, sus composiciones e interpretaciones resultan siempre sublimes.

Lo extraordinario de este Dreamquest rebosa por todos lados: las intervenciones de Princess of Disease en italiano, las armonías que combinan efectos y teclados, los fragmentos ambientales, la efectividad de los riffs, etcétera. Las letras, por su parte, mantienen la misma orientación de la música; Evol basa su concepto en la fantasía, en los relatos de H.P. Lovecraft y la importancia del sueño para la imaginación. Cada canción es una página de una gran historia de la que vamos conociendo sus personajes (Astar, Yugsuduk, Azathoth) y también sus espacios (un reino solitario, un camino o monte olvidado): "Long stairs descend the Abyss / they fall in the deep of this cold land / where the Lord of Dreams sleeps in death / dreaming it's revenge".

En la fotografía se observa la edición original de Dreamquest, prensada por el sello francés Adipocere Records en 1996, el mismo que editó sus otros dos álbumes The Saga of the Horned King (1995) y Portraits (1999). La presentación del disco es excelente, su diseño mezcla la estética medieval (castillos, espadas, trajes) con toques oníricos de alto impacto; el cuadernillo incluye tomas de la banda, letras, agradecimientos y demás. Hasta la fecha, esta es la única edición que se conoce en CD, si bien recientemente The Second Coming Records lanzó una versión doble en LP. Este es un álbum perfecto y, además, contiene uno de las canciones más increíbles de Evol (por su composición, recursos y temática): "The Black Crystal of Astar".

EVOL. Dreamquest. Adipocere Records. 1996.
RANK: 10/10
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Tras la salida de Chris Barnes en 1995, Cannibal Corpse afrontó la difícil prueba de encontrar un nuevo vocalista; no era fácil reemplazar un miembro fundador, y menos si se trataba de su front-man y compositor lírico. Sin embargo, la agrupación tuvo la suerte de vincular entonces a George Fisher (primer vocalista de Monstrosity), quien no sólo estuvo, desde el principio, a la altura de Barnes como cantante, sino que también contribuyó a abrir las puertas de la banda hacia una nueva faceta musical en la que él asumió un papel protagónico, gracias a la velocidad de sus vocales y la energía que siempre ha desplegado sobre el escenario.

Vile ha ganado su fama, precisamente, por el hecho de ser el primer álbum en el que apareció Fisher y, en consecuencia, por marcar el inicio de una nueva etapa de Cannibal Corpse. Es verdad que no estamos frente al mejor álbum de la banda, y mucho se ha escrito para resaltar que, por ejemplo, la estructura de las canciones insiste demasiado en unas pocas ideas; pero, de cualquier forma, nadie podría negar que se trata de un álbum que satisface a quien busca un Death Metal rápido, con guturales extremas y las armonías típicas del género. Lo que sucede, en el fondo, es que Fisher y compañía están hasta ahora acoplándose y son prudentes: saben que la batería acelerada funciona, que las combinaciones de palm-mute y líneas agudas suenan bien, que las growls son celebradas gratamente cuando se entienden, y a todo esto le apuestan desde el comienzo.

El campo temático de la banda continúa aquí el horizonte de sus trabajos anteriores: Webster, Owen, Mazurkiewicz e, incluso, el propio Fisher, asumen la tarea de componer las letras más perversas. Así, Vile es un mundo bizarro en el que los huesos, el vómito, la sangre y los gusanos son los referentes más comunes. La clásica "Devoured by Vermin", canción con la que abre el disco, resulta clara al respecto: "roedores rastreros se hartan conmigo / repulsivas manadas hambrientas / tirando, triturando, consumiendo todo lo que fui / tejidos arrancados de los huesos / muriendo lentamente, sintiendo cada colmillo / un choque que aún no ha llegado / el de los carroñeros a mis ojos / el dolor no terminará, no he muerto".

La imagen que se muestra en la fotografía corresponde a la edición censurada de Vile, editada por Metal Blade Records en 1996; la principal diferencia con la versión normal, además de la portada, es el cuadernillo, que no incluye las letras de las canciones. Esta edición se lanzó para venderse especialmente en países como Alemania, en donde los discos de Cannibal Corpse han estado durante años en las listas de títulos censurados por el gobierno y distintas organizaciones no estatales. En la actualidad se cuenta con numerosas versiones del disco: las re-ediciones en CD lanzadas por la misma Metal Blade (en 1997 y 2007), los LP's de la Megarock (1996) y Back on Black (2009) -el primero de ellos en Picture Disc-, la vieja edición -no oficial- en TAPE de la Euro Collection, y la versión rusa en CD que lanzó Фоно en 2004.

CANNIBAL CORPSE. Vile. Metal Blade Records. 1996.
RANK: 8/10
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Blazemth es una agrupación española de Black Metal que, lamentablemente, después de grabar 2 EP's a mediados de los noventas, desapareció de la escena a pesar de que su propuesta musical le auguraba una carrera prominente. En esto se asemeja a sus compatriotas de Ouija, quienes después de editar -en 1997- el magistral Riding Into the Funeral Paths, se mantuvieron inactivos hasta hace un par de años. Al parecer, la falta de un público más amplio en su natal Barcelona, y la dificultad para fichar con un sello grande, fueron las razones que llevaron a los integrantes de Blazemth a cancelar este proyecto, tal y como antes lo habían hecho con sus bandas precedentes: Daemonum, Undivine y Rotten Flesh.

El MCD que ahora presentamos, Fatherland, ejemplifica la potencia del Black Metal, y demuestra que estamos frente a una de las bandas catalanas que mejor lo han ejecutado. En las 5 canciones que lo componen, Blazemth pone en marcha una música rápida que se nutre con destiempos perfectamente acoplados, especialmente en lo que se refiere a la batería; por su parte, las guitarras desarrollan un trabajo destacado gracias a su fuerza rítmica (muy en la línea del viejo Emperor); y la vocalización se encuentra siempre a la altura, tanto en los fragmentos rasgados, como en los tonos altos o recitados que se escuchan en las últimas canciones, sobretodo en "The Winter Ashes - Opus I" en la que, además, esas voces se acompañan con los teclados, hasta entonces presentes sólo esporádicamente.

Hay algo en el estilo y producción de Fatherland que inmediatamente hace pensar en el Agnen: A Journey Through the Dark, de Keep of Kalessin; es obvio que este EP es anterior por 3 años al disco de los noruegos, pero quien tenga la oportunidad de escuchar ambos títulos podrá ratificar esta idea. Por otro lado, el campo temático de Blazemth continúa en la onda de su MCD For Centuries Left Behind, esto es, evoca los tiempos de las grandes gestas épicas, especialmente, las medievales; un viaje retrospectivo que recupera leyendas, guerras y héroes, todo envuelto en un espíritu de orgullo. El nombre del trabajo ya indica esa intención, y sólo hace falta echarle un vistazo a las letras para darse cuenta de que entre ellas existe un enlace bien logrado al respecto.

Blazemth editó sus dos EP's a través del extinto sello Abstract Emotions y, a la fecha, son las únicas versiones que existen de los mismos (descontando la prensada en TAPE del For Centuries Left Behind). El diseño de Fatherland es sencillo, aunque original, en el sentido de que utiliza dibujos elaborados a carboncillo por José -aka Lord of Dark Crystal-, basados en la fisonomía de los músicos, y las luchas de las que se habla en sus canciones. El papel del booklet (de apenas 1 hoja) es bastante fino y tiene detalles cuidados. Un disco descatalogado, con 15 años a sus espaldas, pero ineludible para quien desee explorar el Black Metal del occidente europeo.

BLAZEMTH. Fatherland. Abstract Emotions. 1996.
RANK: 8/10
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Seguimos explorando la escena de América Central, esta vez presentando el SPLIT CD de dos bandas procedentes de Costa Rica. La primera de ellas, Paganus Doctrina, se formó en 1994 y ejecuta un Black Metal primitivo, al viejo estilo de las bandas francesas. La segunda, Pseudostratiffied Ephitelium, originalmente se destacó dentro del movimiento Grind, pero para la época de este SPLIT, había desembocado en un sonido más Death/Black Metal. Se trata de dos bandas importantes ya que representan momentos decisivos para el metal costarricense; por ejemplo, Pseudostratiffied Ephitelium fue una de las primeras agrupaciones de su país en realizar un tour por otras naciones latinoamericanas (cosa harto difícil debido a la baja promoción que caracteriza a nuestra escena) y, por su parte, Paganus Doctrina, es una de las bandas más viejas de Black Metal de Costa Rica, hecho por el cual se la considera de culto.

Por lo que respecta concretamente a esta producción, Paganus Doctrina nos presenta un Black Metal bastante crudo que, como se dijo, se acerca mucho al de agrupaciones como Vlad Tepes, Belketre o Mütiilation. Sus temas son los mismos que aparecieron en la segunda Demo de la banda, sólo que aquí se dejaron en un mismo track de 22 minutos. Ascesis al Uno Primigenio tiene un sonido frío y envolvente que se combina con pasajes macabros creados a base de teclados; las letras, todas ellas compuestas en español, establecen una crítica a los dogmas religiosos y se caracterizan por parecer definiciones de conceptos enlazados en forma de collage, por ejemplo, en "Teologismo Doctrinal": "Forma última de vida humana / Teologías: símbolo de un núcleo de verdades religiosas incluidas / Simbolismo, objeto de salvación del alma".

Por su parte, Pseudostratiffied Ephitelium es una banda menos lineal, incluso, de a momentos deja notar rasgos melódicos, especialmente en lo que se refiere al trabajo de guitarras. Sin embargo, lo que se destaca en Sinistrous Necromantika es el juego de vocalizaciones de Ronald: una combinación de fuertes growls (no en vano la banda tocó Grind en sus primeros años) y vocales rasgadas que alcanzan el estilo de agrupaciones como Hecate Enthroned. La producción del sonido, aunque también primitiva, está mucho mejor mezclada que la de Paganus Doctrina, siendo posible escuchar el trabajo de cada músico y disfrutar (si son del gusto) los intermedios que están repartidos a lo largo de sus nueve canciones. Líricamente, también hay una síntesis de Black y Grind, puesto que en las letras es posible hallar tanto un lado oscuro como otro grostesco.

American Line Productions fue el sello encargado de lanzar este Split en 1996. Quizá pudo haberse mejorado la calidad del sonido en muchos aspectos, pero debe tenerse en cuenta la época a la que corresponde y, sobretodo, la intención de las bandas, ya que pudo ser justamente su deseo el crear un sonido sucio y crudo (especialmente en el caso de Paganus Doctrina). El cuadernillo del disco está bien impreso e incluye fotos, letras e información; lo que sí desentona en el conjunto es el back-cover de color amarillo en el que no es posible identificar fácilmente muchos datos. Hasta el momento no se conocen re-ediciones del Split, aunque las dos bandas siguen activas.

PAGANUS DOCTRINA / PSEUDOSTRATIFFIED EPHITELIUM. Ascesis al Uno Primigenio / Sinistrous Necromantika. American Line Productions. 1996.
RANK: 6.5/10
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En Voices of Chaos muestro los discos que hacen parte de mi colección, haciendo de ellos una pequeña reseña ilustrativa y comentando su edición. Contacto: in_hora_mortis@hotmail.com

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