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Funereal Moon - Goat of the Necro Abyss


FUNEREAL MOON. Goat of the Necro Abyss. Utterly Somber. 2011.

La advertencia que aparece en el cuadernillo de este EP, según la cual sus cuatro temas fueron grabados durante sesiones de ensayo y no se retocaron después, se cumple cabalmente y, en consecuencia, Goat of the Necro Abyss (2011) presenta 28 minutos de Black Metal radical y primitivo que habría de escucharse "tan fuerte como para hacer que nuestros oídos sangrasen". No hay aquí ni arreglos ni mejoras de estudio, y tampoco teclados o recursos que estilicen la música, de manera que nos enfrentamos al caos de Funereal Moon tal y como si lo tuviésemos enfrente y hubiésemos de asumir en carne propia la invocación abismal que esta representa. Sin treguas ni moderaciones, sin algún resquicio a través del cual poder escabullirse, el EP hace ciertamente honor a su título, hundiéndonos en las simas más negras e insondables.

Es verdad que al inicio de cada canción se incluyen unos pequeños cortos a modo de introducción, pero ni estos contienen algún mensaje consolador, ni a ellos se regresa una vez la banda ha empezado a descolgarse: el martilleo de la batería no admite dilaciones y cae tan vertiginosamente que es inevitable que abruma y aturda; asimismo, la guitarra, ajena a cualquier viso de técnica o virtuosismo, recorre solamente las zonas más oscuras que anuncian el encuentro con lo diabólico. Por si fuese poco, el restallido de las vocales, unas veces de manera fúnebre-ritualística y otras vituperante, comunican la apertura del Averno y nuestra caída inexorable en él. Todo Funereal Moon se muestra inconmovible y cada pasaje de sus canciones, cada recurso puesto en ellas posee, un poco por hablar en el tono en que lo haría Baudelaire, el sello de la música condenada.

Unas veces en inglés y otras en español, Funereal Moon complementa el sentido abisal que ya expresa su música: Goat of the Necro Abyss es un acto declaratorio con el que la banda pretende invocar las fuerzas más oscuras y aberrantes, pero, no como entidades exteriores al ser humano, sino como realidades que viven en nosotros mismos: en lo macabro de nuestros pensamientos, en la entrega mística al satanismo, en la experiencia del pecado o en la violencia contra el cuerpo y la moral. De esta manera, las letras de la banda van conjugándose perfectamente con la sombría sonorización que tienen por fondo y, así, la sensación que tenemos al escucharlo todo no es de rapto artístico, sino de arrastre, de desgarramiento, de caída en los círculos más profundos del infierno.

Goat of the Necro Abyss fue lanzado en el año 2011 por el sello Utterly Somber, siendo esta la única versión que existe a la fecha del EP. El diseño del cuadernillo en rojo y negro (la sangre y lo oscuro, diría Stendhal) y las gráficas siniestras que lo acompañan, rematan muy bien el concepto del mismo. Se incluyen en el EP las letras de las canciones, los agradecimientos, y una dedicatoria a Jeff de la agrupación Bloodasoaked y Antonio de The Chasm. Antes y después del lanzamiento de este título, Funereal Moon ha editado un número importante de producciones que transitan el mismo estilo negro y macabro, si bien durante los primeros años de la banda, su música tuvo un enfoque mucho más ambiental.

RANK: 7.5/10

Maggot Colony - When the Night Has Come



MAGGOT COLONY. When the Night Has Come. Darkem Distribution. 1998.

El nombre de esta agrupación podría indicar que se trata de un proyecto de Grind con temática altamente corrosiva. Sin embargo, salvo por el hecho de que Kano -su baterista- también hizo parte de la banda Extreme Masturbation a inicios de los noventas, no existe relación alguna entre Maggot Colony y aquel género. Por el contrario, lo que destaca en este grabación, titulada When the Night Has Come (1998), es la apertura hacia una zona en la que se cruzan el Melodic Death, el Doom y algunos trazos de Dark Metal. Quien no conoce la banda, puede hacerse una idea de ella enterándose de que realiza un cover de la famosa canción "The Sleeping Beauty" de Tiamat, pero, con todo, lo cierto es que, como se indicó, lo que destaca principalmente en su trabajo es la amalgama de vertientes mezcladas y no su parentesco con alguna banda conocida.

Para Maggot Colony el sostén musical se encuentra en lo melódico, no en vano participan en su consecución tres guitarristas, quienes a través de logrados pasajes acústicos, el uso constante de armónicos y la ejecución de riffs sostenidos y largos -a modo de solos-, logran que cada tema tenga un horizonte particular y fluya en todo el TAPE un sentido artístico. La propuesta, por otra parte, se complementa en When the Night Has Come con unos teclados oscuros que en ciertos temas -como "Moon Embrace"- llegan a ser, incluso, protagónicos, y una batería que, si bien solo se descuelga por momentos, sabe cómo nutrir los pasajes lentos para que su participación no se torne adormecedora y pueda llegar, como ocurre al final de la citada "Moon Embrace", a abanderar solos de cariz más fausto.

La grabación del TAPE lastimosamente no es la mejor y, aunque la música se siga sin contratiempos, las vocales de Tagua se ven afectadas, pues se pierden detrás del conjunto. De ellas apenas puede destacarse que se inclinan más por un rasgado rocoso que por aquello que constituye propiamente una gutural; así, la sensación que despiertan es sombría y turbia, características que empalman acertadamente con la perspectiva lírica que maneja Maggot Colony, a saber, la magia de la naturaleza y el modo como ésta es representada en nuestra vida consciente e inconsciente. No se trata, claro está, de un desarrollo de proporciones teóricas, pues, de las 7 pistas de la Demo, 2 son instrumentales y las otras dan mucho más espacio a la melodía que a las vocales, con lo cual el mensaje de la banda apenas llega a ser transmitido.

When the Night Has Come fue lanzado originalmente por el sello Holocaust Productions en 1998 en una versión enumerada a mano, grabada en cassette TDK y con booklet fotocopiado. Ese mismo año, apareció otra edición, prensada en Colombia por el sello Darkem Distribution -que es la que se muestra en la fotografía-, la cual contó con una mejor calidad en lo que respecta al cuadernillo y el TAPE. Ambas versiones contienen las mismas canciones, aunque se encuentran enlistadas de manera diferente. Se incluye dentro de la información, en una y otra versión, los agradecimientos, los datos fonográficos y una fotografía de la banda. Maggot Colony parece está inactiva desde finales de los noventas, y es poca la información que de ella puede recabarse a razón de la existencia de otras tres agrupaciones -en Taiwán, Indonesia y Estados Unidos- con el mismo nombre.

RANK: 8/10

Cangrena - Demoniak Transition


CANGRENA. Demoniak Transition. American Line Productions. 1999.

En reiteradas ocasiones, Nietzsche se refirió a la música como la experiencia de lo monstruoso (ungeheur), es decir, como aquello que desborda los límites y dimensiones apolíneas. Y, justamente, cuando se escuchan los primeros segundos de Demoniak Transition (1999) se experimenta una sensación de rebosamiento en la que los causes usuales de la música (su pulcritud, su precisión, su claridad civilizada) se transgreden hasta alcanzar la expresión de un caos estremecedor. Cangrena expone aquello que podría concebirse como música dionisíaca, puesto que lleva a un estado de intoxicación, nos devuelve al caos primitivo en el que la visceralidad no ha sido todavía domeñada, y cada uno de los reductos del sonido se conducen siguiendo desordenadamente su instinto mientras comunican el propio abismo de su naturaleza.

Todo contribuye a esta pérdida de la serenidad, de las bases armonizadas: la extraña y apabullante velocidad bajo la que marcha la batería, el impulso misterioso que conduce los hilos de la guitarra, y la gutural abismal que está por encima de lo otro profiriendo un mensaje que apenas llega a comprenderse. No hay prácticamente pasajes en Demoniak Transition en los que esta fuerza informe se detenga o dé tregua, y a lo mejor sea porque aquellas dos palabras ya anticipan la confusión que vendrá para quien la escucha: una transición del concepto mismo de la música, que deja de estar ligada a lo bello, a lo tradicionalmente estético, para exigir, más bien, la caída en el abismo, la aceptación del desgarramiento y el golpe de aquellas potencias que, pesadas y oscuras, nos acercan a un estado primordial.

Cangrena concibe el Death Metal como una especie de realidad desenfrenada: por un lado, hace que su música altere permanentemente los sentidos, entregando a quien la escucha una crudeza que lo consterna, y, por otro, unas letras que terminan de operar en él la locura: el reino de las sombras apoderándose de la luminosidad, la carnalidad pisoteando los valores tradicionales, la violencia que trae la lucha por la supervivencia, la pérdida de la propia conciencia por posesión, la burla de los dioses; todo nos hunde más y más en el caos de lo que ya, difícilmente, podrá volver a organizarse. Y, por tal razón, cuando finalizan los casi 40 minutos de Demoniak Transition, o bien se mantiene en nosotros la inquietud como una prolongación infinita, o bien, se trata de olvidar todo como una pesadilla de la que se despierta perturbado.

El disco fue lanzado en 1999 a través del gran sello mexicano American Line Productions, y hace parte de los títulos más interesantes de su inventario, junto al de otras bandas como The Zephyr, Necrofilia, Holocausto, Witchcraft, Tenebrarum, etcétera. La portada del disco, como puede verse, representa también un poco el concepto antes descrito, y este se conserva en el diseño interior del álbum, en donde además se incluyen las letras de las canciones y los agradecimientos. Como única falla habría de destacarse los muchos errores de redacción que hay en el booklet y el hecho de que, aunque en la lista de los temas se separa el instrumental "Predessesor" de la siguiente canción, "When the Putrefaction Arrives to Us", sólo hay 8 pistas en el CD y, por tanto, estos dos temas se encuentran unidos.

RANK: 8.5/10

Apophis - Heliopolis


APOPHIS. Heliopolis. Morbid Records. 1998.

El hecho de que Apophis no haya alcanzado el mismo renombre que otras agrupaciones de su país, me lleva a pensar que su trabajo, de alguna manera, ha tenido un destino selectivo. Con esto quiero decir que no existe una razón diferente para que Apophis no figure más ampliamente dentro de la escena que el haber concebido una propuesta cuyos fundamentos solo pueden ser asumidos por cierto sector del Metal: aquel que se encuentra dispuesto a acercarse a la banda a sabiendas de que esta presenta un sonido depurado concienzudamente y unas letras con profundo trasfondo filosófico e histórico. Así, para quienes buscan únicamente la reincidencia de los planteamientos, esto es, esa clase de bandas que emulan sin criterio el Metal de otros tiempos, Apophis resultará siempre un tanto incomprensible y pronto la dejarán de lado en favor de lo común.

Lo anterior no significa, por supuesto, que Apophis esté más allá del Metal o algo por el estilo; antes bien, debe destacarse que en ella no hay algo que pueda alejarla de la música extrema. Lo que sucede, en realidad, es que la banda proyecta una visión muy propia del Melodic Death Metal, alejándose, por ejemplo, del manido esquema sueco, y dándole prioridad a sus propias intuiciones. Heliopolis (1998), su tercer disco, es una muestra de ello, pues, no solo permite testimoniar el talento de músicos que dominan plenamente sus instrumentos, sino que, además, son capaces de crear melodías que comunican con desenvoltura estados de ánimo De esta manera, cada tema del álbum lleva implícito un movimiento de las emociones (la tristeza, el desencanto, la melancolía, la añoranza) que llega a ser bastante agudo en la medida en que Apophis destina buena parte de sus canciones al desarrollo instrumental.

En Heliopolis se halla todo tipo de aplicaciones compositivas (tapping, bend, palm-mute), una vocalización ronca que podría emparentarse con la de Obsecration, finos despliegues de teclado y un tránsito increíble por las posibilidades del ritmo. Sin embargo, como dije, lo realmente significativo del disco es su descarga sensitiva, el modo como su música rapta a quien la escucha. Basta para probarlo escuchar "Resurrection" o "Behold His Arrival", que desde sus inicios suscitan la experiencia catártica. Por demás, si el interés no fuese este, las letras paralelamente ofrecen todo el tiempo un fértil manejo de cuestiones existenciales, antropológicas y culturales. Ya el mismo nombre de la banda (que rememora la representación de las fuerzas maléficas dentro la mitología egipcia) como el del disco (que alude, asimismo, al lugar de adoración de los egipcios al dios Ra) indican la unidad conceptual que se maneja.

Heliopolis fue lanzado originalmente en 1998 por el sello alemán Morbid Records, y dicha versión es la que se muestra en la fotografía. Ese mismo año, la Mad Lion Records prensó una edición en TAPE, y un año después, la Pavement Music reeditó el álbum en CD. El diseño interior del disco es discreto y quizá (como puede intuirse a partir de la portada) este sea el elemento menos profesional del mismo. Sin embargo, el cuadernillo cumple entregando las letras de las canciones, los agradecimientos y los datos de grabación. Todo el arte interior gira en torno a la cultura egipcia, haciendo referencias a su arquitectura o deidades. Se incluye, además, una pequeña frase del Macbeth de Shakespeare: "We have scotch'd the snake, not killed it / she'll close, and  be herself / while our poor malice remains in danger of her former tooth".

RANK: 9.5/10

Ancient Rites - Blasfemia Eternal


ANCIENT RITES. Blasfemia Eternal. Mascot Recods. 1996.

Voy a prescindir de cualquier apunte histórico que pudiese precisar el sentido y alcance que tuvo este disco en su momento, presumiendo que, sin importar qué dijese, sería imposible evitar la disparidad de comentarios. Algunos, en efecto, lo han asumido de modo peyorativo, señalando que carece de pretensiones, mientras que otros -a quienes desearía sumarme yo-, lo consideran una pieza de culto con rasgos enteramente privativos. La diferencia de opiniones parece, con todo, no afectar en nada la relevancia del álbum que, a veinte años de su lanzamiento (1996), continúa sirviendo de muestrario de lo que fue el Black Metal de los noventas y, asimismo, del dinamismo que este género puede alcanzar a pesar de la obstinación con la que lo conciben los puristas anclados en la reiteración de muletillas.

Blasfemia Eternal es una pieza con una producción y estilo jamás emulados: desde la particular hilación de riffs producida por Bart Vandereycken hasta la atmósfera apenas insinuada de los teclados; desde la sutileza de Gunther Theys en los desgarros hasta la intuitiva diagramación de la batería; todo el álbum exhala un espíritu incomparable. De Ancient Rites surge siempre una oscuridad natural, reafirmada y estilizada con el brillo creador de sus músicos, cada uno de los cuales se destaca en la grabación: Van Cortenberg por permanecer fuera de la linealidad y darle a la batería presencia, no simple velocidad; Vandereycken por la cantidad impresionante de solos bien ejecutados y el poco temor que muestra a beber en las aguas de otros géneros; y Theys por el sostenimiento del bajo y la cantidad abismal de modulaciones que alcanza con su voz.

Los 10 temas de Blasfemia Eternal son harto diferenciables, y sobre cada uno de ellos se ha aplicado el sello de la banda: el gran inicio acústico del tema homónimo, el ritmo atronante de "Total Misanthropia", los detalles de flauta en "Saeftinge", etcétera. Por si fuese poco, Ancient Rites cuenta con la facilidad de capturar en apenas unos versos el espíritu de aquello que desea transmitir temáticamente y darle el sesgo lírico. Todo parece encajar, por ello, en sus letras, aun cuando parezca que de tópico a tópico hay una distancia insalvable: el rechazo a la humanidad, la mujer como rebelión, las paráfrasis poéticas de Baudelaire, la remembranza de ciudades perdidas, la historia de las grandes civilizaciones, la inquisición, etcétera. Y a cada paso, parece Ancient Rites sentar las diferencias entre quienes componen en el aire y quienes tienen la base sólida de una cultura.

De Blasfemia Eternal existen varias versiones: la que se muestra en la fotografía corresponde a la primera edición prensada en CD por la Mascot Records en 1996; pero, además, es posible encontrar un TAPE lanzado ese mismo año en Polonia por la Morbid Noizz Productions, y un par de reediciones en LP prensadas como bootleg en 2012. Como se observa, el arte del álbum es bastante oscuro y ya da pistas sobre su contenido musical; y algo semejante ocurre con el diseño del cuadernillo y las fotografías que allí se presentan, todas muy propias del ambiente de los noventas. Hay algo interesante que se presenta en el booklet y tiene que ver con una especie de sinópsis explicativa con la que Gunther Theys indica las razones que llevaron a la banda a escribir las letras de cada canción.

RANK: 10/10