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Broken Hope - Loathing


BROKEN HOPE. Loathing. Metal Blade Records. 1997.

El súmmum creativo de Broken Hope se encuentra materializado en este álbum que puede considerarse, sin temor, su obra maestra. Aquí, no sólo participaron dos de los músicos más talentosos que ha tenido el Death Metal -hoy lamentablemente fallecidos-, el baterista Ryan Stanek y el vocal Joe Ptacek, sino que, además, se establece un ejemplo de esa extraña situación en la que ya no es posible determinarse qué podría ser mejor. En efecto, todo Loathing (1997) funciona bajo un mecanismo impecable que hace viable, por un lado, disfrutar el disco desde la simple fluencia de su brutalidad o, por otro, seguirlo desde la no menos provechosa satisfacción de su cadena compositiva, gestada a partir de una técnica que depuró la pesadez de tal modo, que solamente reservó para sí los recursos más notables.

Loathing es un álbum denodado que trabaja la rapidez desde la experticia; por ello, lo que presenta, más que una velocidad apabullante, es la consecución de una pesadez orgánica: las guitarras ofrecen un inventario inconmensurable de matices, de cambios en su ataque o desarrollo, además de solos fluidos que, modulados con el wah, tienen el sello de la lucidez. La batería, por su parte, asume la función de acentuar los ritmos, pero alcanza, asimismo, una extraña dinámica con el resto del conjunto, pues son abundantes los fragmentos en los que cada músico ejecuta su instrumento a una velocidad distinta; de este modo, llega a advertirse paralelamente una sensación de densidad y otra de caos, hecho que enriquece, no sólo el sonido como tal del disco, sino la propia experiencia de quien lo escucha que debe doblar su atención para no perderse ningún detalle.

Sobre esta armazón, Loathing instala la atronadora vocalización de Ptacek que, desde su primera intervención hasta la última, no llega a inmutarse en lo más mínimo, permaneciendo en ese registro seco y visceral que seguramente agotara a más de uno. Se trata de una gutural rocosa, más cercana al Death que al Grind, y que articula bastante bien, incluso, en los pasajes en los que se acelera su marcha. En las letras, finalmente, Broken Hope, refleja distinción: hay en ellas un foco compositivo que es el cuerpo, pero cada una se proyecta de forma particular concretando un tema: la anorexia en "Translucence", el incesto en "Reunited", o hasta el tráfico de órganos en "Auction of the Dead". El estilo lírico es muy atrayente y casi enciclopédico, pues constituye una especie de descripción realista -si bien grotesca- de aquellos hechos que trata, sin ninguna pizca de subjetividad.

Loathing fue lanzado originalmente en 1997 por el sello Metal Blade Records tanto en Estados Unidos como en Alemania; ese mismo año fue editado en formato TAPE por la Metal Mind Productions (de Polonia), la Rock Records & Tapes (de Taiwán) y de manera no oficial (en Rusia) por la Angel's of Hell Records. En la fotografía se muestra la primera prensa estadounidense, de la cual debe destacarse su calidad de impresión y diseño: el booklet contiene, como siempre, las letras de las canciones, agradecimientos y fotos de la banda. Resta decir que durante la grabación participaron como músicos de sesión Rich Lipscomb (Fleshgrind, Evil Incarnate, Lividity) como vocal de apoyo en "He Was Raped", y Rob Stphenson (Em Sinfonia) en las guitarras limpias de "High on Formaldehyde".

RANK: 10/10

Zidiz - El Poder Brutal


ZIDIZ. El Poder Brutal. Entrophia Label & Productions. 2010.

Aunque Zidiz se concibió originalmente como un proyecto para rendir tributo a las bandas forjadoras del Speed Metal, fue acogido de tal manera por los seguidores de este género, que ya casi completa una década de existencia y ha realizado 5 producciones discográficas. A sí misma, Zidiz se considera la "primera banda ecuatoriana de satánico y bizarro Speed Metal", y tal vez lo sea por lo que se explicará más adelante, si bien es justo precisar ya que lastimosamente son muchas las limitaciones que tiene su música, y varios los "errores" en los que ésta incurre, al menos en lo que respecta a El Poder Brutal, álbum -lanzado en el año 2010- con el que la banda se ratificó dentro de la escena, después de presentarse con un TAPE de edición bastante limitada, llamado Ecuadorian Satan Speed Metal.

Las canciones que aparecieron en el TAPE son prácticamente las mismas de El Poder Brutal, y revelan, después de una "Intro" prescindible -de más de 5 minutos-, una banda rápida y enérgica, que sobre la base de riffs tradicionales, combina vocales gruesas y oscuras, que ciertamente generan un contraste interesante con el apartado rítmico. El problema se halla en que el trabajo guitarrístico se vuelve un tanto repetitivo en el transcurso del disco, llegando a encontrarse, incluso, líneas que podrían perfectamente ser extrapoladas a diferentes canciones; además, si bien hay un esfuerzo por incluir solos en algunos de los temas, estos con dificultad proveen a la estructura de la vivacidad y fuga que generalmente otorga un punteo en el desarrollo de una canción, quedándose subsumidos en el cuerpo de la misma (excepción hecha, tal vez, en el tema "Zidiz").

Por otra parte, la batería en El Poder Brutal es obstinadamente lineal, su ejecución es tan plana que ni siquiera en un tema como "Kredo" que inicia con un supuesto solo percusivo, puede reconocerse en ella algún atisbo de creatividad, sino la continuación de una marcha simple e insistente. Las voces de Zidiz, sin ser preponderantes, establecen una dinámica interesante, pero es lo que se espera en el caso de una banda que incluye en sus filas nada más que 3 vocalistas. Con todo, las letras del álbum son en su mayoría un fiasco, seguramente del gusto de muchos metaleros -cuya propia futilidad se convierte en la medida de su juicio-, pero que vistas desde la sensatez resultan  ridículas, además de estar cargadas de malapropismos: "monjas devotas / mestruando en mi boca / rancios cardenales / lamen mi verga / espesa coprofagia (pan) / charcos de sangre (vino)".

El Poder Brutal fue editado por el sello ecuatoriano Entrophia Label & Productions, el cual también ha editado algunas de las producciones de las otras bandas en las que participan los miembros de Zidiz, como Ángel Negro y Grimorium Verum. La edición estuvo limitada a 300 copias enumeradas a mano -esta es la 284-, y utilizó como portada la imagen de una estatua con la que se recuerda la leyenda ecuatoriana conocida precisamente como "El Poder Brutal". El cuadernillo es de 8 páginas y contiene las letras de algunas canciones, agradecimientos, fotografías y una semblanza biográfica del grupo. Debe recordarse que la pista 5 del CD corresponde a un cover del tema The Fire God, original de los canadienses Piledriver, y que participa como invitado el músico tradicional Carlos Narváez, quien ha trabajado junto a Equidnos -guitarrista de Zidiz- en varios de sus otros proyectos.

RANK: 6.5/10

In Flames - Clayman


IN FLAMES. Clayman. Nuclear Blast Records. 2000.

Clayman (2000) fue uno de los últimos grandes discos del Melodic Death Metal de urdimbre clásica, y señala una especie de ruptura entre lo que fue el sonido de las bandas pioneras (Dark Tranquility, At the Gates, Gates of Ishtar, Unanimated) durante los noventas y el que vendría a desarrollar una segunda oleada (Soilwork, The Haunted, Darkane, The Forsaken) a partir del nuevo siglo. Por decirlo de otra manera, Clayman refleja un In Flames que todavía consolida su música a partir de los fundamentos que dieron forma a sus primeros discos, pero que, de otra parte, siente ya el impulso de buscar nuevos recursos en zonas todavía no exploradas. Por eso, lo que vino en adelante para la banda fue, precisamente, un ejercicio de indagación, de sondeo musical que, a la postre, ha sido interpretado de forma muy dispar por sus seguidores, muchos de los cuales prefieren mantenerse lejos de todos estos lances vanguardistas.

Lo cierto es que Clayman es un álbum imponente, asentado, es verdad, sobre el trabajo guitarrístico, pero compacto en todos sus componentes. Los 11 temas que incluye apelan a una misma serie de elementos -el tradicional riffeo melódico, solos talentosos, coros de fácil memoria, juegos entre distintas velocidades, y combinaciones vocales-, pero la manera en la que estos se proyectan en cada caso es enteramente diferente y, en consecuencia, las canciones no son repetitivas, sino que, antes bien, conducen siempre a emociones particulares. A propósito de esto, In Flames consigue un equilibrio impresionante, pues las distintas vertientes de su música encuentran un opuesto que las vivifica; así, Clayman se descuelga rápido, pero también posee pasajes sosegados, y es rudo en muchos de sus ritmos, pero, al mismo tiempo, se muestra emocional y de una sensibilidad bien depurada.

La impronta moderna se exhibe en Clayman todavía sutilmente: algunos samples electrónicos o de teclado se vierten sobre los temas consiguiendo atmósferas de vacío o espacialidad, y como no se abusa de ellos, enriquecen la armonía sin llegar a ser jamás su centro. Esto mismo sucede con los efectos de guitarra que, aun siendo notorios, están lejos de digitalizar el sonido o convertirlo en una producción artificial. Las letras, hilvanadas a partir de un riquísimo cuerpo vocal, son otro de los fuertes de In Flames; la banda transluce en ellas una profunda preocupación por aquello que da unidad al hombre, la relación de este con el tiempo y el destino, y el equilibrio que puede alcanzarse en medio de la destrucción (no en vano la portada del álbum muestra el Homo Vitruvius de Da Vinci consumiéndose entre las llamas). 

En la fotografía se muestra la primera edición de Clayman, prensada por el sello alemán Nuclear Blast Records en el año 2000. Como es costumbre en las producciones de esta disquera, la presentación del cuadernillo que acompaña el CD es 100% profesional; son 12 páginas a todo color en las que, sobre un diseño de contrastes clásicos y futuristas, se ubican las letras de las canciones, los agradecimientos, datos de grabación, etcétera. En la actualidad existen más de 30 versiones del álbum, editadas en todos los formatos y en diferentes partes del mundo (Polonia, Rusia, Japón, Argentina, etcétera). Resáltese, por último, que en el tema "Suburban Me" participó Chris Amott (Arch Enemy) como guitarrista invitado, y que la labor de samples y teclados corrió por cuenta de Fredrik Nordström (Arch Enemy, Dark Tranquility, Opeth) y Charlie Storm (Dimmu Borgir, Dragonlord, The Haunted).

RANK: 9.5/10

Execrator - Execrator


EXECRATOR. Execrator. War Discos / Black Box Records. 1998.

Me declaro desconocedor de la discografía de Execrator, si bien sé que se trata de una agrupación cuya historia se remonta a inicios de los noventas, y algunos de los músicos que han formado parte de su alineación también han participado, en su momento, en otras bandas representativas del Metal chileno como Massakre, Pentagram, Sadism o Atomic Aggressor e, incluso, en grupos extranjeros de la talla de Watain. De este modo, Execrator ofrece la garantía de una amplia trayectoria y, asimismo, la presencia en sus filas de músicos profesionales, aspectos que se hacen evidentes en este segundo álbum, autotitulado Execrator (1998), el cual, haciendo acopio de elementos propios del Groove y el Death Metal, presenta 10 canciones propias más un cover del tema "Surprise! You're Dead" de Faith No More. 

El disco propone una especie de balanza que durante las primeras 4 canciones parece inclinarse más por su componente Groove, con canciones de ritmo medio, bastante muteo en las guitarras, efectos tipo megáfono en la voz y una energía exaltada semejante a la que manejaron durante sus mejores tiempos bandas como Pantera Machine Head. Sin embargo, con el tema "Reprisal", los ritmos se aceleran y en las composiciones empiezan a tener más peso los ingredientes del Death Metal: riffs sostenidos, una gutural de apoyo gruesa, y una pesadez melódica que llega a recordar los grandes momentos de la escena sueca (para comprobar lo cual sólo resta escuchar "That Forgotten War"), todo trabajado con prestancia y precisión, evitando que cualquier instrumento domine sobre las otros.

Ahora bien, aunque Execrator despida esta doble impresión en su decurso, debe precisarse que la onda Groove, por una parte, no se extingue en la segunda mitad del disco, puesto que la voz de Lillo conserva siempre su particularidad tonal y, complementariamente, ya en las primeras canciones del álbum aparecen ciertas aceleraciones y dejos Death Metal, sólo que pasajeros. En cuanto a la sección lírica, sin embargo, la doble perspectiva de Execrator también es clara: inicialmente, sus letras se orientan hacia cuestiones más vivenciales y sociales (como en "Born Again" o "Suicide"), pero progresivamente van adquiriendo una connotación un tanto más oscura que ya en temas como "...By Sorcery" y "Left the Soul Behind" ha aterrizado en un lenguaje que se apropia de lo lóbrego y antirreligioso.

El sello chileno War Discos se encargó de editar, junto a la Black Box Records, el álbum Execrator en 1998. El resultado de esta iniciativa fue positivo, no sólo en lo que concierne a la producción, que está a la altura de las europeas o norteamericanas, sino también en el apartado gráfico que, excluyendo la portada, supo crear un buen diseño, aunando innumerables fotografías de la banda con fondos tanto oscuros como luminosos. El cuadernillo contiene las letras de las canciones, los agradecimientos, datos de contacto y una pequeña nota a modo de epílogo: "...y que nadie se atreva a suplicar más, porque invocar a la muerte es recitar la oración final". La misma War Discos editó, un año antes que éste, el álbum Collapse de Slavery, otras banda chilena de Groove/Death que puede interesar a los seguidores de este estilo.

RANK: 8/10

Cryptopsy - Whisper Supremacy


CRYPTOPSY. Whisper Supremacy. Century Media Records. 1998.

Concebido para impresionar, Whisper Supremacy (1998) continúa reduciendo otros álbumes de su estilo a simples ejercicios pueriles y desabridos; y, aunque posiblemente no sea la pieza favorita de muchos, se trata de un disco que, en mi opinión, no sólo se encuentra a la altura de todos los títulos de Cryptopsy, sino que, además, posee cualidades que no deben desatenderse. De entrada, la criticada voz de Mike DiSalvo, que no alcanza -según dicen- el grosor de la de Lord Worm -el vocalista original-, ofrece, por esa misma razón, un rasgo señero: el tinte de una gutural Hard-Core rápida y profunda que deja de lado lo ininteligible. Y, además, es impactante el nivel de empalme en las guitarras si se tiene en cuenta que Levasseur y Roy sólo trabajaron juntos una vez, y fue para la producción de este álbum.

Es obvio, con todo, que hay más razones para ensalzar Whisper Supremacy. Su velocidad, por ejemplo, es demencial, y no sólo por lo inconcebible que resultan algunos de sus movimientos, sino también porque los cambios de ritmo se suceden vertiginosamente y, en consecuencia, en pocos segundos se dibuja un caos apabullante, que sólo revele su sentido real en la medida en que nos aproximemos a él en repetidas ocasiones. Increíblemente, a pesar de lo frenética que se muestra Cryptopsy, el disco recorre también pasajes lentos, si bien igual de pesados a los otros, debido a la densidad de la distorsión, la dureza del bajo, y el acompañamiento de la batería, conducida por Mounier sin abusar de ninguna de sus partes (punto a su favor, sobre todo en lo que concierne al doble bombo, tan excedido usualmente).

Cryptopsy no desatiende su naturaleza: es una banda de Technical/Death Metal, y, por ello, tanto la composición como la ejecución son envidiables. Sin embargo, se mantiene lejos de una matemática antinatural: su brutalidad sigue siendo el producto de una técnica que se niega a renunciar, en favor de la complejidad, a todo aquello que la mantiene furiosa y oscura. El ejemplo puntual de esto es el mecanismo de los solos, que a pesar de su dificultad ejecutoria, están lejos de ser sólo modulaciones sobre escalas. Las letras, finalmente -dos de ellas, postrer legado de Lord Worm- son despachadas con agilidad y abordan el extravío del hombre entre sus propios temores, ideas y pensamientos, algunas veces macabros: "difficulties and discoveries / incorporated to build as one / a basin of washed away memories / forever filled".

Whisper Supremacy se lanzó originalmente en 1998 y a la fecha existen por lo menos 10 versiones diferentes. En la fotografía se observa la primera edición lanzada por la Century Media Records en Estados Unidos (7886-2); existe asimismo, otra edición norteamericana con número de catálogo diferente, pero editada ese mismo año (7921-2) y la versión europea. Algunas ediciones en TAPE y LP han sido prensadas por la Metal Mind Productions y la Displeased Records, respectivamente. El cuadernillo que acompaña esta edición contiene las letras de las canciones, una larga lista de agradecimientos y fotografías de la banda; la impresión y el diseño son profesionales, y se basan en una mezcla de colores azules y amarillos que dan forma a una serie de demonios que bien podrían simbolizar los tormentos interiores.

RANK: 9.5/10