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Unleashed - Eastern Blood: Hail to Poland


UNLEASHED. Eastern Blood: Hail to Poland. Century Media Records. 1997 (1996).

Dos grabaciones en vivo hacen parte de la discografía lanzada por Unleashed entre 1989 y 1997, es decir, antes de que la banda entrase en ese paréntesis que la alejaría de la música hasta 2002. La primera de ellas es Live in Vienna (1993) y, la segunda, Eastern Blood: Hail to Poland (1996), ambas producciones de muy alta calidad y ejemplares en el sentido de destacar la energía que ha imprimido siempre el grupo a sus presentaciones. Sin embargo, este último disco, no sólo por contener un número mayor de canciones, sino por presentar también temas del álbum Victory (1995), hace un repaso más exhaustivo de la historia de Unleashed y, condensa, tanto la oscuridad propia de su Death Metal primigenio, como aquel cambio de perspectiva que asumió la banda desde mediados de los noventas hacia contenidos nórdicos y mitológicos.

Eastern Blood: Hail to Poland reúne 2 conciertos realizados por Unleashed fuera de Suecia: uno en Katovice (Polonia), fechado en noviembre de 1995, y otro en Colonia (Alemania), de abril de 1992. Del primero se reproducen 11 canciones que, por la época a la que pertenecen, son del tipo "The Defender", "Revenge" o "Berserk", o sea, temas en los que ya es evidente el paso de las estructuras rápidas -que caracterizaron sus piezas iniciales- a otras más rítmicas y sostenidas. Esta grabación fue la primera en la que participó el guitarrista Fredrik Folkare (Necrophobic, Siebenbürgen), quien reemplazó al miembro fundador, Fredrik Lindgren y, al respecto, debe destacarse que su labor es impecable, y que cada línea de su instrumento es despachada con limpieza y pasión, aspecto que se conjuga perfectamente con la clásica voz de Johnny Hedlund y el respaldo percusivo.

La otra parte del disco está compuesta por las 10 canciones del concierto en Colonia, de una atmósfera un poco más cruda. El repertorio que allí se recapitula está basado en los dos primeros álbumes de Unleashed y, en consecuencia, uno tras otro, son temas emblemáticos: "The Immortals", "Shadows in the Deep" o "Before the Creation of Time", por citar algunos. Aquí también la ejecución instrumental es precisa y hasta los más mínimos detalles permiten comprobar que, tanto en las piezas de estudio como sobre la tarima, la agrupación trabaja con excelencia. No hay nada superpuesto en sus canciones, quedando armonizado en ellas toda la energía musical con el campo de las letras, enfocadas en la experiencia de la muerte y los enlaces que este fenómeno tiene con el tiempo, el vacío y la violencia.

Originalmente, Eastern Blood: Hail to Poland fue lanzado por la Century Media alemana en 1996 y, un año después, el mismo DIGIPACK europeo se prensó en Estados Unidos por la subsidiaria del sello en América. Paralelamente, la Metal Mind Productions editó el disco en formato TAPE, incluyendo el arte y diseño del CD. Más recientemente la Animate Records de Alemania ha prensado ediciones de lujo en PICTURE DISC, numeradas y en doble vinilo, hecho que prueba, de algún modo, la importancia que este título sigue conservando en nuestros días. Resta decir que la edición de la fotografía mostrada arriba es la estadounidense y que ésta no incluye cuadernillo, ni tampoco las letras de las canciones, únicamente tomas en vivo y la información sobre los shows.

RANK: 8.5/10

Ursus - Hijos del Metal


URSUS. Hijos del Metal. Arctos Records. 2008.

En ocasiones no hace falta esforzarse por ofrecer una propuesta con algún viso de originalidad, pues en la escena pululan los "amantes" del sonido repetido, y ellos se encargan, con toda complacencia, de asegurar, incluso, a las más descaradas emulaciones, un éxito relativo. Si no fuese así, no podría explicarse que una banda como Ursus, que no cuenta con alguna particularidad frente al conjunto de miles de grupos que hay de Speed y Thrash Metal en el mundo, haya obtenido cierto reconocimiento. Es esto, o admitir que dentro del Metal predomina el espíritu involutivo y que, por lo tanto, obstinarse en una dinámica del movimiento, del despliegue hacia zonas que no se hayan trabajado aún, es una demanda que, no sólo no se tendrá en cuenta, sino que podría ser fácilmente señalada como contraria al sentido del Metal más "genuino".

En todo caso, hay quienes pensamos que la música muere si no se transforma, y que cien bandas tocando lo mismo, en el fondo, constituye una falsa vitalidad. Eso es lo que expresa Hijos del Metal (2008), álbum que, de entrada, con su solo nombre, ya nos coloca frente a un cliché y, después, a lo largo de sus 9 canciones, no hace otra cosa que presentarnos las líneas manidas que, desde los ochentas, viene "desarrollando" el Metal en los géneros antes referidos. De esta forma, todo el control instrumental, que ciertamente existe, en especial por parte del guitarrista, no se destina a la creación franca, sino a modificar sobre la base de lo existente: los punteos, largos y pronunciados, son de urdimbre clásica, y los riffeos alternativamente parecen calcados de Iron Maiden, Sodom y otras agrupaciones reconocidas.

Ahora bien, si este fuese el problema, la decepción no sería importante, pues, a fin de cuentas, detrás de las grandes bandas siempre hay un cohorte de plagios; pero, es que, además, el vocalista del grupo hace más deshonroso el disco, vertiendo sobre él gritos, salidas desgarradas, tonos altos y roncos, todo sin ninguna clase de técnica o, al menos, un sentimiento que pueda unificar. Más aun, ni siquiera en las letras, Ursus llega a despuntar un poco: si no se enfocan en la resistencia social, se limitan a traslucir la vida de los metaleros, pero esto sin verdadera propiedad, con versos que no desarrollan ideas, sino que se reducen a señalar a la policía, al "tío Sam" o a los conquistadores como enemigos de la libertad: ¿en verdad hay tan poco para hablar en el mundo, incluso, en relación con estos mismos asuntos?

Hijos del Metal fue lanzado por el sello Arctos Records, y, aunque fue prensado en Estados Unidos, es, según afirma la banda, material "orgullosamente colombiano". La portada, como se ve, corresponde a una fotografía que no termina de convencer a los que buscan también una propuesta en el arte de los discos; cumplirá, tal vez, con los propósitos de correlatar la simpleza lírica, pero se encuentra lejos de suscitar una recepción estética. El cuadernillo, finalmente, ilustrado de forma básica, contiene las letras de las canciones y los agradecimientos, y cuenta con la particularidad de haber sido impreso en papel plastificado y de ser un poco más pequeño que el tamaño convencional.

RANK: 3/10

Unholy - Gracefallen


UNHOLY. Gracefallen. Avantgarde Music. 1999.

Este es uno de esos casos en los que el último disco de una banda deja la sensación de una gran pérdida y la tristeza de saber que, a veces, no basta el talento o las ideas si la suerte se mueve en dirección contraria. Gracefallen (1999) es una obra maestra, el adiós perfecto con el que Unholy se despidió del selecto grupo que le seguía, hábil para captar en su propuesta, abiertamente lenta y experimental, el sentido de una estética que probaba, a cada paso, su capacidad de elevación, de rapto, y el encanto de un misterio que todavía hoy no termina de explicitarse. Todo Unholy, aunque en especial el de este álbum, rebosa arte, al punto de que existe la posibilidad de entender su propuesta, no sólo dentro de las fronteras del Metal, sino, además, como una expresión más general de las vías que tiene la música contemporánea.

Y es que Unholy se hace singular en la medida en que, tomando como base la densidad propia del Doom, empieza a enriquecerse con otros elementos: sobre su distorsión brillante y crisposa, por ejemplo, hay otra atmósfera tejida sigilosamente, sombría en su textura, pero de un lirismo hipnótico; asimismo, en medio de la viscosidad a la que en ocasiones llega la armonía, se levanta la voz de Muhli, serena y limpia, para convertir sus sílabas en embeleso, en una ceremonia de siglos. La lentitud se asume como único tiempo, pero aquí y allá surgen recursos que la ennoblecen: los dejos circenses de "When the Truth Turns Its Head", el ritualismo de "Haoma", la lobreguez de "Daybreak" o las declinaciones poéticas de "Athene Noctua", ambientadas, como siempre, con teclado.

Por otra parte, Gracefallen es brillante en lo que se refiere a los efectos sobre las ejecuciones, pues estas redundan en sensaciones de eco, vacío o temblor, algo que empalma perfectamente con la morosidad de la música y, por supuesto, con el apartado lírico, muy simbólico y trabajado. Las letras parecen escritas en clave y tienden a repetirse en varias canciones (como ocurre en "...Of Tragedy" y "Daybreak"); Unholy presenta en ellas un recorrido por las fuerzas elementales, el vínculo que nos une con el resto del universo ("Here is the wisdom: life is coming and going / and becoming of the ones into one / symmetry of souls harmony under the sun); nada hay en sus palabras que pueda desaparecer la siguiente mañana, pues lo que estas captan es lo que siempre ha perdurado sobre la espalda del cosmos.

Como sucedió con los dos discos precedentes de Unholy -The Second Ring of Power (1994) y Rapture (1998)-, Gracefallen fue producido por el sello italiano Avantgarde Music en 1999 con un resultado que está a la altura de la música. El diseño es francamente deslumbrante: desde la portada -elaborada por Juha Vuorma (In the Woods..., Usurper)- cuyas imágenes parecen atemporales, hasta el manejo del color y las formas que hay al interior del cuadernillo, basado en el contraste de los elementos (la tierra, el fuego, el agua y el aire) y la creación que puede hacerse a partir de ellos de mundos soterrados y complejos. Además de la versión original -que es la que se muestra en la fotografía-, existen de este álbum dos versiones en TAPE lanzadas por Moon Records y Mystic Production, y una más reciente en CD prensada por la Peaceville Records.

RANK: 9.5/10

Unleashed - Shadows in the Deep


UNLEASHED. Shadows in the Deep. Century Media Records. 1992.

Estamos frente a uno de los álbumes paradigmáticos del Death Metal, pues referirse a Shadows in the Deep (1992) es tanto como evocar la época más fértil que ha tenido este género en la historia. Llegado apenas un año después de su debut -Where No Life Dwells-, Unleashed confirmó con este disco los buenos comentarios que antes había generado y profundizó en ese sonido único que resultaba tras mezclar la emblemática voz de Johnny Hedlund con una acerada afinación y unas composiciones que tenían tanto de sencillez como de maestría. Diez canciones componen el álbum, grabado en Alemania bajo la producción de Waldemar Sorychta, dedicado a la memoria de Per Ohlin (aka Dead), y concebido como fórmula de rechazo a las instituciones políticas y religiosas que intentan encerrarnos dentro de su sistema. 

Quien ha escuchado Unleashed sabe que el estilo de la banda es realmente particular: esquivo de las velocidades monótonas, pesado sin renunciar a la melodía, y oscuro por la fuerte presencia de medios. Shadows in the Deep no se destaca por una música especialmente compleja, sino, más bien, por su unidad compositiva, esto es, por el rasgueo muteado de las cuerdas gruesas y su alternancia con líneas más agudas y riffs sostenidos velozmente. La batería, siempre a corte, ofrece  movimientos interesantes de platillo mientras acompaña (como los de "A Life Beyond" o "Land of Ice"); la voz de Hedlund, grave y clara a un mismo tiempo, cabalga sobre la instrumentación; y, finalmente, los punteos, aunque no presentes en todas las canciones, tienen un carácter intuitivo de cuya naturalidad se desprende el hecho de que sean únicos.

Con relación al campo lírico, Shadows in the Deep presenta dos orientaciones: la primera tiene que ver con la muerte y, más concretamente, con una serie de consideraciones metafísicas sobre lo que hay más allá de ella. Los mismos títulos de algunas canciones ya son dicientes al respecto: "The Final Silence", "The Immortals" o "A Life Beyond". La otra dirección temática corresponde prácticamente a la segunda parte del disco y está enfocada en el deseo de manifestarse frente a la opresión religiosa, política o social, ya sea declarándole la guerra (tipo "Crush the Skull" y "Never Ending Hate") o apelando a un regreso de la cultura nórdica -idea que, posteriormente, se convertiría en el foco principal del grupo-, así sucede en temas como "Onward into Countless Battles" y, por supuesto, "Land of Ice".

Shadows in the Deep fue prensado por primera vez en 1992 a través de la Century Media Records y, desde entonces, ha venido reeditándose constantemente tanto por este sello como por otros (Metal Mind Records, Death City Records, o Takt Music). La portada original -que es la que se muestra en la fotografía- fue realizada por Axel Hermann (Asphyx, Desaster, Despair, Grave, Morgoth, Moonspell, etcétera), y el diseño interior está cargado de esos símbolos escandinavos que son tan recurrentes en los álbumes de Unleashed; además de esto, el cuadernillo incluye las letras de las canciones, fotos de la banda y -como era usual en la época- una orden de correo para pedidos a la Century Media. Valga agregar que el álbum contiene una versión del tema "Countess Bathory" (Venom), tal vez el mejor cover que ha hecho Unleashed en su carrera.

RANK: 9/10

Under Threat - Hipóstasis


UNDER THREAT. Hipóstasis. Transilvania Music. 1999.

Usualmente prefiero evitar declaraciones de este tipo, pero, ahora, me resulta imposible no afirmar, así, sin dilaciones, que Hipóstasis (1999) es el mejor disco de Melodic Death Metal que se ha hecho en Colombia y que, tal vez, debido a las condiciones actuales de la escena, seguirá siéndolo por muchísimo tiempo. Admiro el trabajo de bandas como Misty Fate o Pagan Fears y conozco, además, la propuesta de otras como Twilight Glimmer, Soulless o Awaken, pero ninguna de ellas alcanza una conjunción tan completa de elementos técnicos, emotivos e identitarios como Under Threat. Por demás, Hipóstasis apareció en una época en la que no eran raros los discos de su estilo, de suerte que su valor también puede interpretarse en términos de un logro, esto es, de haber alcanzado cierto perfeccionamiento como clave para consolidarse dentro de un panorama bien competitivo.

Sin duda, el principal acierto de Under Threat es la exigencia de sí misma como banda: en Hipóstasis no hay un solo espacio que se haya dejado al azar o fuese completado apresuradamente. Por el contrario, toda la ejecución instrumental es asombrosa: las guitarras desarrollan líneas precisas, virtuosas, de matiz melódico, pero también enérgico y emocional; de ellas se desprende toda una experiencia estética, como ocurre en "Lymbic Zone" o el tema homónimo del álbum. Asimismo, la batería se luce a cada paso, explorando su tesitura para ofrecer siempre algo diferente: un quiebre de tiempo, un viaje por los platillos, movimientos complicados o alguna aceleración estilizada. El teclado, por su parte, se dilata sobre el conjunto rítmico casi de forma espiritual, sin excesos o presunciones, dibujando atmósferas delicadas y artísticas.

La voz, bien definida, posee rasgos propios y transmite efectivamente el peso filosófico que caracteriza a Under Threat: esa indagación constante y la búsqueda de un conocimiento que se hace esquivo en los terrenos del caos y la miseria. Por ello, al declarar que cada canción de Hipóstasis es verdaderamente memorable, no sólo se hace referencia al plano musical (cuya pulcritud no escapa a quien escucha temas como "Poisoned Soul" o "Consummatum Est"), sino también a las líricas que se arriesgan entre complejos asuntos de la existencia, saliendo victoriosas, unas veces por señalar la forma en la que nuestros prejuicios ciegan las perspectivas, otras por explorar el dilema entre el valor y la resignación y, algunas más, por denunciar las cadenas que nos atan a la ignorancia. La última canción del álbum, verbigracia, condensa en nuestra lengua este enrevesado universo.

Hipóstasis fue prensado originalmente en 1999 por Transilvania Music y gozó de una distribución relativa por toda América. El diseño de la cubierta fue realizado por Ricardo Medina y todo el arte interior estuvo a cargo de Luis Fernando Calderón; la portada, como se ve, expresa con suficiencia el sentido lírico del álbum y tiene connotaciones, de alguna manera, futuristas. El cuadernillo contiene las letras de las canciones y fotografías de la banda (integrada entonces por David y Nicolás Bermúdez, John Pérez y Alejandro Rojas). En el año 2012 el disco fue reeditado alterando la portada original y agregando como bonus-track el tema "Nación por Cárcel". En la actualidad, Under Threat cuenta ya con 4 álbumes de estudio, el más reciente de ellos lanzado apenas el año pasado bajo el título The Manifest Void.

RANK: 9.5/10