_________________________________________________________________

Pessimist - Blood for the Gods


PESSIMIST. Blood for the Gods. Lost Disciple Records. 1999.

Este es uno de esos discos que podría presentarse a modo de arquetipo a quien desea conocer el sonido del Death Metal en su vertiente norteamericana. En él hay una captura de todos aquellos ingredientes que unifican las propuestas de las bandas más importantes de este género, en especial, de las procedentes de Florida: Deicide, Diabolic, Hate Eternal, Monstrosity, etcétera. De esta forma, dada la fecha de su aparición (1999) -y, aunque Pessimist se fundase varios años atrás-, Blood for the Gods resulta particularmente interesante para los que buscan fidelidad al estilo clásico y, con ello, la insistencia en esos recursos que a principios de los noventas popularizaron al Death Metal hecho en Estados Unidos, esto es, la velocidad, la precisión técnica y la oscuridad lírica.

Y es que a excepción de un pasaje limpio al inicio de "Unborn (Father)" y de ciertos trazos melódicos en "Wretched of the Earth", el disco se limita a presentar una maqueta con los patrones del género: aceleraciones persistentes de velocidad, estructuras de guitarra que combinan palm-mute y líneas sostenidas, solos que abundan en el uso del trémolo, y una gutural gruesa que recuerda mucho a la de Glen Benton y que curiosamente también se alterna (como en Deicide) con unos rasgados de apoyo, en este caso, hechos por el guitarrista del grupo. Blood for the Gods, así, está lejos de toda innovación, pero lo cierto es que los casi 40 minutos que dura el disco se atraviesan muy rápido, y en ellos se encuentran momentos, incluso, memorables, toda vez que siempre hay un equilibrio envidiable entre la intervención vocal y los espacios de desarrollo instrumental.

Por otra parte, como los miembros de Pessimist tiene una larga experiencia en otras bandas, sobre todo su front-man, Kelly Mclauchlin (Possessed, Angelcorpse, Equinox y la mencionada Diabolic), la calidad de ejecución es meritoria, por ejemplo, en los punteos (que llegan a aparecer varias veces en cada canción), en el acople del bajo (que también despunta ocasionalmente por sí solo), y en el uso del doble bombo (que llena cualquier espacio vacío de la armonía). Con relación a las letras podría expresarse algo similar, ya que, manteniéndose leal al horizonte de las bandas antes citadas, también Pessimist presenta una mixtura entre el rechazo a la religión judeocristiana y el abordaje de otros asuntos relacionados con la guerra, los estados de desequilibrio psicológico y la resistencia a los discursos de sometimiento social.

Blood for the Gods fue lanzado en 1999 por el sello Lost Disciple Records, siendo esa la única versión del disco que hasta el momento se ha editado. El cuadernillo que acompaña el CD tiene 12 páginas a color e incluye las letras de las canciones, fotografías, agradecimientos y algunos otros datos entre los cuales vale la pena destacar dos dedicatorias: "Centuries of Lies" a Jesse Channel y "Tunnel Rats" a Bob 'Easy' Bowen y los más de cincuenta mil veteranos de la guerrra de Vietnam. La más reciente producción de Pessimist, Evolution unto Evil, data de 2008 y consiste en una recopilación de material aparecido únicamente en Demos, versiones en vivo y temas antes no editados; esta producción fue prensada por Deathgasm Records en CD-ROM, de manera que también incluye una galería fotográficas y algunos video-clips.

RANK: 7.5/10

Wicked Innocence - Worship


WICKED INNOCENCE. Worship. Headfucker Records. 1999.

Mientras organizaba los apuntes para reseñar este disco comprendí que la mejor forma de hacerlo consiste en asumirlo como una propuesta surrealista, y no sólo porque su sentido lírico adeude mucho a ese movimiento, sino porque la música misma de Wicked Innocence constituye una resistencia al concepto de racionalidad, una transgresión de las estructuras tradicionales. No sería difícil que otros pudiesen considerarlo peyorativamente, y quizá esa fue la interpretación que prevaleció cuando Worship apareció en 1999 y fue considerado una experimentación desafortunada, una vacilación del carácter y, en fin, hasta una burla; pero, en buena medida esta clase de juicios sólo los emiten quienes están incapacitados para pensar la música desde fórmulas distintas a las canónicas, y valoran como negativo todo aquello que no encaja dentro de sus paradigmas.

Libres de esa ceguera, otros pueden extrañarse en un primer momento por lo que muestra Worship, pero luego entender que, en realidad, se trata de un enclave de muchas vibraciones, desde las cuales surge una propuesta compleja que exige de nosotros dar lugar, primero, a cada uno de sus elementos y, luego, concebirlos en conjunto. Por supuesto, hay en el disco una base que es la del Death Metal, pero sobre ella, dispersos y en aparente desorden, surgen otros numerosos recursos: la intervención de un vocalista limpio (de onda muy alternativa -tipo A Perfect Circle-), una densidad apabullante (en especial en las secciones lentas), fragmentos de extrema velocidad, constantes visos progresivos y hasta jazzistas, espacios tranquilos en los que llegan a incursionar incluso arpegios y flautas, acoples de hasta 4 voces a un mismo tiempo, etcétera.

Así como proponían los surrealistas, Wicked Innocence presenta una especie de caos a organizar, pero no para reducirlo a la razón, sino para expandir la noción de pensamiento. El resultado es que Worship supera continuamente los límites de aquello que llamaríamos la naturaleza del Death Metal: en él hay una transgresión de la gutural tradicional, del tratamiento rítmico, de la velocidad, del trabajo percusivo (que llega a protagonizar solos y salidas inauditas) y del concepto mismo de la pesadez, que no se encuentra aquí en la velocidad o la excesiva distorsión, sino más bien, en la presencia abigarrada de tantos elementos paralelos. Por demás, hasta las letras de Wicked Innocence reflejan ya un sentido abstracto y de exigencia interpretativa, pues abarcan transversalmente cuestiones relacionadas con historia, religión, cosmología, psicología, entre otros.

La única versión que existe de Worship fue prensada en 1999 por el pequeño sello italiano Headfucker Records (quien también ha editado bandas como Natron y Cephalic Carnage, esto es, proyectos de vanguardia dentro de la música extrema). La portada que puede observarse en la fotografía sólo es parte de un arte más completo y simbólico que se desprende al desdoblar el cuadernillo; se trata, como el resto de la propuesta, de una imagen surrealista combinada con algunos elementos futuristas. El booklet contiene, además, las letras de las canciones, los agradecimientos y la información de la grabación; también se incluyó originalmente junto al CD un inserto publicitario en el que se anunciaban algunas producciones de bandas firmadas por la Headfucker: Retaliation, Deprecated, Catheter, Noisear, Sanity's Dawn y Disgorge.

RANK: 9/10

Wisdom - Sacra Privata


WISDOM. Sacra Privata. Hammer of Damnation. 2009.

Cuando una banda posee una orientación bien definida y ordena todos sus componentes para mantenerse firme en ella, los resultados necesariamente son positivos; y esto es lo que sucede con la agrupación paraguaya Wisdom, formada ya hace más de 20 años, pero fiel a lo largo de su carrera a esa forma particular de hacer Black Metal que consiste en mantener la firmeza propia de este género, admitiendo, por otra parte, la inclusión de elementos melódicos que fertilizan la música y la transforman en una experiencia más enriquecedora. En otras palabras, Wisdom ha logrado concertar dos lenguajes que otras bandas consideran excluyentes: el del Black Metal radical (ajeno a las técnicas y sofisticaciones) y el del propio impulso artístico que exhorta a la exigencia y búsqueda de nuevos elementos para transmitir el mensaje que se desea.

A la fecha, Wisdom ha editado 3 álbumes de estudio, y en cada uno de ellos se ha conducido de la manera descrita; pero, tal vez, su obra más depurada sea Sacra Privata (2009), pues en ella los enlaces entre composición y producción son increíbles. El disco contiene 9 canciones concebidas en distintas épocas (incluso, algunas durante los noventas), pero cualquiera de ellas podría tomarse a guisa de modelo para demostrar la riqueza bajo la cual opera la creación en Wisdom: variaciones permanentes de tiempo, riffs que aprovechan las distintas posibilidades de la guitarra y además se combinan en un dúo impecable, coros bien asentados, solos de alta precisión y melodía, y una vocalización con un timbre propio que ocasionalmente se ve acompañada de tonos altos, definidos y oscuros.

De modo complementario, toda esta base compositiva encuentra en Sacra Privata un correlato envidiable en la producción ya que ésta no sólo logra unificar, sino, además, asegurar la fluidez de cada sonido. Por supuesto, no estamos ante una de esas súper-estilizadas producciones europeas que se desnaturalizan a sí mismas a través de tanto arreglo; más bien, frente a un álbum que ha encontrado ese punto exacto en el que la atmósfera sombría se mantiene a salvo aun a instancias de la claridad que alcanza la mezcla. Y es que no debe pensarse que al abrir su mente Wisdom a nivel creativo, pierde en algún momento su ubicación como banda de Black Metal; al contrario, esa marcación es constante en el disco, tanto en el plano musical, como en el lírico, este último enfocado en la exploración del ocultismo, el rechazo del cristianismo y la simbología satanista.

Sacra Privata fue lanzado paralelamente en el año 2009 por tres sellos discográficos: Satanic Propaganda de Suecia, Concreto Records de México y Hammer of Damnation de Brasil. En la fotografía se observa la edición brasilera, que se diferencia de las otras por dos razones esenciales: su portada (que prescinde de la imagen distorsionada de Cristo que aparece en las primeras) y los 5 bonus que se incluyen aquí, entre versiones de ensayo, temas de álbumes anteriores y canciones aparecidas en compilaciones. Debe recordarse, asimismo, que el disco ofrece un cover de "XIII Candles", original de Bathory (en la versión sueca la banda homenajeada es Dissection con "The Somberlain") y que, además, en la confección de dicho tema intervino como vocalista invitado Iscariah, el renombrado bajista de los noruegos Immortal.

RANK: 8/10

Woods of Infinity - Förlåt


WOODS OF INFINITY. Förlåt. Obscure Abhorrence Productions. 2011.

Estar a la vanguardia no implica necesariamente inscribirse en la mainstream, y Woods of Infinity representa un claro ejemplo de esto, pues durante 13 años abanderó en Suecia los derroteros del Black Metal sin llegar a sucumbir en las redes de la publicidad o en el flirteo con recursos no radicales. Lo que sucede es que este dúo, oriundo de Umeå, concibió su avanzada, no desde esa falsa primacía que se encargan de edificar las grandes productoras apelando a la espectacularización de la imagen o la música, sino, más bien, a partir de una doble propuesta: por un lado, la consolidación de un sonido con asociaciones verdaderamente inusuales y, por otro, el planteamiento de letras que, alejándose de la tradición, se asientan sobre asuntos relacionados con la locura, la pedofilia y el humor negro.

Los primeros títulos de la banda ofrecen, sin duda, su semblante más interesante, pero aun en los últimos como éste, Förlåt (2011), se descubre esa búsqueda a la que nos referimos. Aquí se hallan también las composiciones lentas o de medio tiempo típicas de Woods of Infinity, provistas paralelamente de un núcleo crudo y otro melódico; por ello, recorrer las canciones del álbum es aventurarse por una tierra en la que, junto a la belleza de las ondas sinfónicas y pasajes en limpio, crece la más sórdida yerba: el trastorno vocal de Ravenlord, la oscuridad de los samples, y todo ese ambiente en el que la cordura lucha por abrirse paso entre los fuertes embates de la demencia, cernida enfermizamente sobre el conjunto y, por alguna razón, confundida hasta la indistinción con su contrario.

Sólo hay parangones de Förlåt entre las otras producciones de Woods of Infinity y con esto se prueba, tanto la originalidad de la banda, como su insistencia en un concepto transgresor: el que convierte la música en un tipo de esquizofrenia. ¿Cómo entender, si no, los virajes que llevan a incluir de repente en el disco fragmentos pop, o la presencia de aquella rara antología del final llena de viejas canciones en sueco? ¿Cómo interpretar de otra manera la realmente perturbada ejecución de las vocales, por las que fluye su contenido pederasta e instintivo? ¿Y, asimismo, cómo llegar a comprender, si no es por medio de una interpretación alucinada, los actos más extremos de irreverencia como, por ejemplo, la inclusión de la versión de "Walking in the Air", creada en su momento para ambientar una serie infantil?

Förlåt constituye toda una experiencia, y quizás la descripción más adecuada sea aquella que sirvió a la banda de leitmotiv: "Woods of Infinity are writting the songs that make the whole world sing and the young girls cry". El disco fue editado por el sello Obscure Abhorrence Productions inicialmente en los formatos CD y DIGIPACK en 2011 y, un año después, en 3 versiones distintas de LP. La excentricidad de la banda es notoria también en el diseño del cuadernillo, lleno, como es costumbre, de numerosas y raras fotografías. El booklet incluye, además, las letras de las canciones (casi en su totalidad redactadas en sueco), las fechas de las composiciones y los usuales datos de grabación. Resta decir que este fue el último álbum grabado por el grupo, pues después de él apenas se editaron el EP Snart... y un SPLIT con la agrupación portuguesa Defuntos.

RANK: 9/10

Witchburner - Witchburner / Blasphemic Assault



WITCHBURNER. Witchburner / Blasphemic Assault. Evil Spell Records. 2009 (1996, 1998).

No sé si alguna vez una réplica ha podido alcanzar el estatus del referente al que imita, pero por lo que respecta a los dos discos de Witchburner reunidos en este CD, el resultado no es positivo; y es que, aun reconociendo que en la escena es popular desde los noventas el llamado "remake" y que, incluso, varias agrupaciones han llegado a destacarse trabajando en esta perspectiva, se necesita algo más que deseo para conseguir la calidad de aquello que se emula y, en ese sentido, Witchburner termina desilusionando. Tronarán las voces de quienes admiran a la banda, expresando sus viejos argumentos sobre la fidelidad, pero, siendo sensatos, difícilmente ellos mismos podrían rebatir la idea de que en estos álbumes sólo se sigue una especie de fórmula para no exigirse más allá del arquetipo, aunque, irónicamente, ni siquiera ese propósito se cumpla. 

Si nos acercamos al primer álbum, autotitulado Witchburner (1996), ya es indudable esa sensación de desengaño: un Thrash Metal que tiene como horizonte a Sodom, pero carece de los medios para consolidarse. En efecto, esa línea clásica, a pesar de contar con algunos aciertos rítmicos, se mantiene por lo general demasiado plana, confeccionando riffs manidos, los típicos cambios de velocidad y apelando a una voz sin apuntes de originalidad. Tan básica es la composición de la banda que en ninguno de los temas llega a aparecer un punteo -por minúsculo que sea-, y, por supuesto, ese vacío se experimenta, porque, si bien las canciones son cortas, se transita por ellas sin descubrir un pequeño momento de exploración del instrumento, de coloración armónica a través de la alta ganancia que trabajan los solos.

Por lo que concierne a Blasphemic Assault (1998) el asunto no cambia, pues, siendo verdad que la velocidad gana un poco más de permanencia, en realidad, ningún ritmo se ve enriquecido de forma sustancial. La calidad de la grabación es buena -tanto como la del primer disco-, pero los fantasmas del Agent Orange y el Persecution Mania siguen acechando aquí para, alternativamente, servir de impulso a Witchburner y, después, mostrarle lo lejos que se halla del sonido al que tributa. Algunos coros alimentan las composiciones, pero tampoco esto resulta significativo, tal vez porque, a pesar de que las letras construyen un acercamiento a cuestiones históricas -como la inquisición- subrepticiamente devienen cliché al asociarlas con el lenguaje propio del Metal: "Bestial Command", "Eternal Terror", etcétera.

Originalmente, el disco Witchburner fue lanzado de modo independiente y Blasphemic Assault a través de la Undercover Records, ambos títulos tanto en CD como en LP. La versión que se muestra en la fotografía, sin embargo, corresponde a la prensada por el sello alemán Evil Spell Records en el año 2009; como puede observarse, se trata de un DIGIPACK que conserva el arte original del primer álbum, muy bien editado y que, incluye, además, un cuadernillo con fotos de la banda, datos de grabación e información por el estilo. La producción tuvo un número limitado de 2000 copias, y todavía es posible encontrarla en diferentes distribuidoras como la Shadow Kingdom (que lo cataloga como NS Black Metal), o la Inferno Records.

RANK: 5.5/10