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Limbonic Art - Epitome of Illusions


LIMBONIC ART. Epitome of Illusions. Nocturnal Art Productions. 1998.

Detrás del nombre de Limbonic Art hay todo un concepto estético y filosófico porque, como bien ha explicado el mismo Daemon, el limbo representa un campo ideal para experimentar las pasiones y los límites del hombre; es ese espacio en el que emerge con mayor potencia el lado oscuro de la vida. Una postura que resulta atrayente, en especial cuando se mezcla con la música fina y compleja que desarrolla la banda, enmarcada dentro del Symphonic/Black Metal, de corte vanguardista, incluso, con relación al trabajo de otras bandas de su país (Emperor, Dimmu Borgir, Tartaros), fértil en exploraciones de este tipo. Ya son 20 años de trabajo dentro de la escena, 7 álbumes de estudio, giras por todo el planeta y una reputación prácticamente consolidada, los logros obtenidos por Limbonic Art hasta la fecha.

Epitome of Illusions (1998) es el tercer título en la carrera de los noruegos, y se considera un disco como tal porque, a pesar de que en él aparecen temas regrabados de sus primeras Demos, posee una unidad y dirección claras. Las 7 canciones aquí incluidas son lúcidas, profundas, de una belleza sublime y oscura; en ellas, los teclados se vuelcan de forma abrasiva sobre los otros instrumentos, llenándolos con su presencia y otorgando a las armonías una densidad cósmica, universal. Tal es la importancia que tienen los teclados para la banda que en temas como "Sources to Agonies" se prescinde por entero de la guitarra, y en otros como "Artic Odyssey", también de la batería. Y es que no son atmósferas lo que construye Limbonic Art, son verdaderas sinfonías, con sus correspondientes oberturas, clímax y cierres, y para probarlo basta oír "The Black Heart's Nirvana".

Ahora bien, que primen los teclados en Epitome of Illusions no significa que todo lo demás sea accesorio; por el contrario, hay en el disco un buen trabajo de guitarras, con sus propios riffs y solos; también una ejecución de voces increíble, capaz de conseguir diversos tonos rasgados y registros altos; una batería no lineal, acompañada de percusiones operáticas; y una gama amplísima de velocidades (que van de los fragmentos ambientales a aquellos otros con el redoblante a fondo). Escuchar Limbonic Art es adentrarse en un escenario de comunión entre el hombre y el universo, así queda expuesto en su música y en el enfoque de sus letras, elaboradas todas al modo de una poesía de trazos oscuros y simbólicos: "I dwell in a mournful symphony / as I prepare for the cosmic funeral / the body yearns for dormancy / my spirit awaits to be set free".

La primera edición de Epitome of Illusions fue prensada en 1998 por el sello noruego Nocturnal Art Productions (propiedad de Samoth, guitarrista de Emperor). En la fotografía puede observarse dicha versión, cuyo cuadernillo de 12 páginas incluye tomas de la banda, las letras de las canciones y el arte principal, diseñado por el propio Morfeus. Existe también una re-edición remasterizada lanzada por Nocturnal Art a los pocos meses de la primera; su diferencia física radica en el logo del sello (más pequeño en la re-edición), el código de barras, y la falta de los datos de los distribuidores. Asimismo, existe una versión en TAPE hecha en Polonia por Mystic Production, y las recientes versiones editadas en CD por la Candlelight Records (que incluye bonus tracks) y en LP por la Floga Records.

RANK: 10/10

Lechoza - Criaturas


LECHOZA. Criaturas. Sirio Producciones. 1997.

Esta es una de las bandas colombianas que nunca pude ver en vivo, no por estar fuera de su época, sino debido a su breve existencia. Intuyo, sin embargo, por el carácter de su música (agitada, crítica), que sus conciertos movilizaban mucha energía, sobre todo, entre quienes buscaban un sonido que representara la situación social y política de nuestro país durante los noventas. Lechoza y otras agrupaciones como Kaala, Ingrand, Síndrome o Neus, fueron las iniciadoras de ese movimiento que heredó la fuerza del Groove Metal y que, a través de su propio tratamiento, se acercaron al estilo Metalcore que fue tan popular en el mundo a finales de aquella década; su impulso, lamentablemente, no perduró tanto, y prueba de ello es que, de todas esas bandas, en la actualidad, a lo sumo, sobrevive Ingrand.

Con Criaturas (1997), Lechoza lanzó a la escena una propuesta, tanto social como sonora; lo primero, porque sus letras expresan un juicio directo a nuestra sociedad, al olvido en el que vivimos sus individuos, a la corrupción y coerción del Estado, a la falsedad religiosa, la mezquindad y el egoísmo; y lo segundo, porque es evidente que en la música de esta banda no subyace una imitación sin más de cierto género, sino, al contrario, una búsqueda de lo que pudiese ser un toque propio. Esa proyección se reconoce en diferentes aspectos del álbum, por ejemplo, en los fondos industriales que hay prácticamente en todas las canciones, en la variedad de voces que ofrece Freddy Torres (gritadas o limpias), y en el modo como se desarrollan los solos, a veces sin guitarra de fondo y, otras, mezclando dos punteos al mismo tiempo.

Los 9 temas que hacen parte de Criaturas desbordan potencia e intensidad; es verdad que se trata de composiciones a medio tiempo, pero la fuerza activa de las vocales, la destreza guitarrística de Suzarte (especialmente en slides y armónicos), la utilización de samplers en la mezcla, y los ocasionales arranques de velocidad, hacen que la vitalidad del álbum no se pierda un instante. Además, Lechoza presenta ciertas sorpresas: el inicio tipo jazz de la canción "Dolor", excelentes dúos bajo-guitarra como el que hay en "Sin Final", o intermedios inusuales a lo "Ciudad Radical - Escoria Humana". Un doble bombo marcando siempre los ritmos, innumerables riffs basados en técnicas de palm-mute, una gran riqueza de efectos sonoros y, en general, el brío que imprimen los músicos a su trabajo, son otros valores agregados de Lechoza.

Según se lee en ciertos sitios de la red, Freddy Torres era el propietario del estudio en donde se grabó Criaturas en mayo de 1997, así como del sello que lo distribuyó: Sirio Producciones. Del disco sólo existe esta versión original, que es la que se muestra en la fotografía, una edición sin mayores logros de diseño (su cuadernillo apenas contiene los agradecimientos de la banda), pero interesante, al menos en lo que corresponde a su portada, corrosiva y artística a un mismo tiempo. Lechoza se desintegró poco tiempo después de la salida de este álbum, y sus miembros emprendieron caminos diferentes: Torres en Defenza (banda de Hardcore/Fusión), Olaya en Neus (proyecto de Hardcore/Industrial), y Suzarte en El Sie7e (grupo de Rock Alternativo).

RANK: 8/10

Lust - In the Name of Pleasure... In the Name of Lust



LUST. In the Name of Pleasure... In the Name of Lust. American Line Productions. 2001.

Confieso que la primera impresión que tuve al escuchar este disco de Lust no fue positiva; el manejo de las voces, algunas terminaciones rítmicas y la reiteración casi obsesiva de temas lujuriosos, terminaron francamente desanimándome. Pero, he aquí que recorriendo con más atención las 6 canciones que componen In the Name of Pleasure... In the Name of Lust (2001) pude encontrar ciertos rasgos que permiten, no afirmar que estamos frente a una banda imprescindible, pero al menos sí destacar las particularidades de su trabajo, el cual se nutre con elementos de varios géneros musicales; no en vano por las líneas de Lust han pasado desde 1997 (fecha en la que inició sus actividades) músicos de varias agrupaciones mexicanas importantes como The Zephyr, Genocide, Cenotaph o Anarchus.

El EP abre con una Intro erótica, cargada de lascivia y voluptuosidad; después de ello, se presenta "Forever Mine", un tema que sienta las bases de todo lo que vendrá después: Melodic Death/Thrash Metal rápido, de factura discreta, aunque enérgica. Ya en esta canción se percibe el carácter de la voz de Pablo que recae, merced a su propia potencia, en ciertos excesos agudos; una razón por la cual suena mejor en tracks tipo "Mortal Disguise" o "Falling the Truth" en los que alcanza mayor guturalidad. Aquí, como también en "Numbed Love", puede sentirse la mezcla que hace Lust a nivel rítmico de melodías cercanas al Death Metal sueco con toques más Thrash, llenos de palm-mute y velocidad. Cabe resaltar que los guitarristas (Mauricio y Urique) se muestran acoplados y, como sus instrumentos están ecualizados el uno más seco que el otro, se complementan de modo interesante.

La onda sueca está dispersa por todo In the Name of Pleasure... In the Name of Lust: en el gran inicio de "Mortal Disguise", en los juegos rítmicos de "Depraved" e, incluso, en la mayoría de punteos que acompañan los temas, pues estos tienen una marca melódica ineludible. Ahora bien, así como es verdad que en el aspecto musical pueden hallarse algunos logros compositivos, llamaríamos a engaño si no dijéramos que, por su parte, el campo lírico es decepcionante, no por su concepto (que lo han abordado con éxito otras bandas mexicanas como Coprofagia en su Sade's Inheritance), sino porque las letras de Lust carecen de profundidad, dedicándose a repetir frases manidas como "I will rape your heart", "I'm not satisfied", "Once again you are mine", "Only pleasure is real", "You can't scape", o más cosas por el estilo.

In the Name of Plesure... In the Name of Lust constituyó la primera pieza profesional de Lust, y a nivel de producción no hay críticas. El EP fue lanzado por el sello mexicano American Line Productions, el mismo que previamente había prensado los discos de Mauricio con The Zephyr. Como se trata de un MCD, la presentación es sencilla, el cuadernillo contiene las letras de las canciones y los datos de la grabación. El arte, hay que decirlo, no transmite mucho, ni en lo que respecta a la portada, ni en su diseño interior, elaborado todo sobre una base blanca y lleno de mensajes poco sugestivos ("You are nothing", "You must obey"). Este título no ha sido re-editado hasta la fecha, si bien la banda ha lanzado desde 2001 dos Demos, su primer álbum (Possessed) y, más recientemente, un Split con la banda Raped God 666.

RANK: 6.5/10

Lunatic Invasion - Totentanz


LUNATIC INVASION. Totentanz. Invasion Records. 1995.

La Danza Macabra (o Totentanz) ha sido un tema reiterativo en el arte: estuvo presente ya en las obras de los pintores del siglo XIV, en las piezas de compositores de la talla de Liszt, y en las páginas de escritores como de la Barca, Goethe o Baudelaire; y, siempre, más allá de su representación, la Danza Macabra ha encarnado la fatalidad, el temor, lo trágico de la muerte, llevándonos al límite más complejo de esta experiencia. Es por esta razón que genera tanta expectativa un disco como el Totentanz (1995) de Lunatic Invasion, pues, con un nombre semejante, se espera, por lo menos, una música artística y de amplio alcance conceptual. Por suerte, eso es justamente lo que se encuentra aquí, materializado en una síntesis perfecta entre la densidad de los sonidos atmosféricos, el Doom, y el Melodic Death Metal.

Lunatic Invasion no es una banda corriente, por el contrario, su propuesta es estilizada, fértil, y es que, aunque recorre ciertos caminos hollados, también proyecta una mirada propia. En Totentanz se evidencia el cruce de influencias que tiene el grupo, todas ellas ajustadas a su criterio: las estructuras melódicas del Death Metal sueco (tipo Dark Tranquility), las cuales baja de punto para darles una textura más gruesa; el trabajo atmosférico de los teclados que, por momentos recuerda a Evol, pero que la banda utiliza en muchas direcciones: unas medievales ("Sturm"), otras épicas ("Deads Paradise"), y algunas más oscuras, enigmáticas ("The Haunted Palace"); y, por último, las líneas lentas del Doom Metal (a lo Dysanchely) que en varios temas se ponen en marcha, enriqueciéndose con cambios de tiempo y un doble bombo bien marcado ("Fallen Angel", "Dark Prayers").

Totentanz es el producto de músicos con visión sincrética: en él se hallan canciones rápidas y lentas, atmósferas sostenidas o de ejecución rápida, una variedad asombrosa de registros guturales, otras formas de vocalización limpia (coros operáticos, tonos altos, declamaciones), fragmentos de guitarra acústica bellísimos, intros e interludios con sonidos ambientales; en fin, Lunatic Invasion dota su álbum de una armonía musical inabarcable. Y algo similar ocurre en el plano lírico, pues las letras de la banda -compuestas alternativamente en alemán, inglés y latín- no se centran únicamente en el problema de la muerte, sino que se acercan a muchos otros asuntos imbricados como la vida espiritual, el deterioro de las ilusiones, o la dualidad entre el bien y el mal: "Dona nobis mortem / funde sanguinem nostrum / angelus furens in tenebrae (...)".

"Maja" Majewski, baterista de Lunatic Invasion fue, además, el propietario de Invasion Records, sello alemán que funcionó en los noventas, y a través del cual salió este álbum, amén de muchos otros pertenecientes a bandas tan importantes como Cryptopsy, Gates of Ishtar o Mithotyn. La presentación de Totentanz es adecuada, aunque simple: el diseño interior es en blanco y negro, y la portada carece del impacto que sí tiene la música y su concepto lírico. La versión que se muestra en la fotografía es la única que existe del disco hasta la fecha, por ende, está descatalogada desde hace tiempo; sin embargo, es una pieza que vale la pena conseguir, porque contiene un conjunto único y un par de canciones realmente memorables: "Haut" y "The Haunted Palace".

RANK: 8.5/10

Kranium - ¿Sociedad o Suciedad?


KRANIUM. ¿Sociedad o Suciedad? Helvetet / A Sangre Fría / 
Espíritus Inmundos / War Chaos Music. 2009 (1992).

Antes de que el nombre de muchísimas bandas famosas hubiese llegado siquiera a conocerse, ya había tenido lugar en Lima, el nacimiento de la legendaria agrupación Kranium. Exactamente, fue en 1984 cuando Eloy Arturo y un par de amigos suyos fundaron lo que, en primera instancia, se llamó Murder, y un año después, Kranium: una banda de Death Metal en la que latía la visceralidad propia de la escena suramericana de los ochentas. Desde entonces, la evolución del grupo, su búsqueda de identidad, lo ha llevado a recorrer diferentes caminos musicales dentro del Folk y el Doom Metal, géneros en los que se ha mostrado siempre profesional y creativo. Hay tenemos como ejemplo su disco Testimonios (1999), sin lugar a dudas, una de las piezas más sublimes y artísticas que ha dado el Metal latinoamericano.

El título que ahora presentamos, ¿Sociedad o Suciedad? (1992), corresponde a la primera época de Kranium; lo anteceden, apenas, 2 o 3 cintas de ensayos no distribuidas al público general, y se trata de una Demo en vivo grabada el 24 de enero de 1992 en el "Primer Encuentro de Metal" de la Casa de la Cultura de San Miguel (Lima). La banda presenta aquí 1 Intro, 6 temas propios, y 2 covers, en algo más de 30 minutos plagados de energía y buena música, a pesar de la no muy buena calidad del audio. Con una alineación de 2 guitarras, bajo, batería y la colaboración de Necronomicon (Satanás, Hadez) en las vocales, Kranium personifica un conjunto sólido, lleno de furia: Death Metal con ciertos matices Thrash, rico en cambios de tiempo, con excelentes riffs de guitarra, y una ejecución plausible de cada instrumento.

En ¿Sociedad o Suciedad? hay variaciones a nivel temático, pues a veces se ataca la condición social ("Ignorancia de un Líder", "Castro, Castro") y, otras, se aborda asuntos menos politizados ("Cirrosis", "Mundo Interior"). Con todo, la música mantiene una unidad: su vocalización gruesa y oscura (ininteligible aun cuando es en español); buenas líneas de guitarra líder; solos instintivos, reacios a las escalas tradicionales; y una atmósfera cruda debido, como se dijo antes, a las falencias de la grabación (hay, incluso, cambios de sonido en medio de una misma canción) y, segundo, al tipo de distorsión de las guitarras que resulta en todo momento sucio, caótico. Estas cualidades pueden sentirse también en los covers que hace Kranium ("Dethroned Emperor" de Celtic Frost y "Funeral Rites" de Sepultura), los cuales tienen un acento descarnado y duro.

La versión original de ¿Sociedad o Suciedad? fue lanzada, al parecer de manera no oficial, en formato TAPE, incluyendo en cada lado fragmentos de una entrevista realizada a Eloy Arturo a principios de los noventas. Esa fue la única edición que existió del título hasta el año 2009, fecha en la que 4 sellos peruanos (Helvetet, A Sangre Fría, Espíritus Inmundos y War Chaos Music) decidieron re-editar la Demo en formato CD, siendo el resultado el que se muestra en la fotografía. Esta versión no es remasterizada y no incluye la entrevista a Eloy; el arte está compuesto enteramente por fotos antiguas de la banda, los agradecimientos y una pequeña nota que dice lo siguiente: "esperamos que este material llegue a la gente de esa época que aún sigue en pie para el recuerdo, y que los headbangers nuevos conozcan lo que en esos tiempos Kranium brindó y seguirá brindando a la escena nacional".

RANK: 8/10