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Venom - Welcome to Hell


VENOM. Welcome to Hell. Castle Music. 2002 (1981).

Los comentarios que despertó Welcome to Hell a finales de 1981 denotan, a un mismo tiempo, la fascinación y el desconcierto generados por aquel nuevo sonido que se instalaba sobre el mundo y se anunciaba de modo radical en el título del disco. Se habló entonces de una "explosión de halitosis herética", de "una banda que ensordece", y hasta de que Venom equivalía a descubrir toda la suciedad que existe en el subsuelo. Sin embargo, lo que más sorprende es que las críticas recientes sigan coincidiendo con aquellas palabras y que, a pesar de las más de 3 décadas que nos separan del álbum, sigan manifestando que éste condensa el sonido más visceral que logrará tener el Heavy Metal, capaz, incluso, de generar impacto en los oídos y sensibilidad de aquellas personas que se hallan habituadas a la estridencia.

Destinado a erigirse como pieza de culto, Welcome to Hell es la obra que abrió al mundo la música de Venom, tanto a los fanáticos y honestos admiradores (Death, Asphyx, Deceased, Mayhem), como también a todos aquellos dedicados con desigual suerte a imitar su sonido. En todo caso, el punto es que sólo Venom suena como ella, haciendo resonar la batería con su bombo acartonado, y tejiendo riffs sucios, de solos crisposos y acelerados. La misma voz de Cronos ofrece un timbre único, levemente rasgado y atento siempre a transmitir las emociones particulares de los temas, despachando coros que se dirigen directamente a las mentes: si no fuese así, no vendrían a ella, casi de modo inevitable, los de "Poison", "One Thousand Days in Sodom" o "In League with Satan" apenas escuchádolos.

Por otra parte, son muchos los caminos que, en su momento, abrió Welcome to Hell para la música: los arpegios de "Mayhem with Mercy" inauguran los instrumentales que se tornarán comunes dentro del Black Metal, los falsetes de "Poison" serán popularizados después por los vocalistas del Thrash (los de Destruction o Sarcófago, por ejemplo), y el protagonismo del bajo, su marcaje, también será retomado numerosas veces. Con todo, más allá de ésto, tal vez el elemento que más se torna visionario sea el lírico, pues, Venom se desplaza por todo el espectro conceptual del Metal: trabaja el satanismo, se enfoca en asuntos de la muerte, destaca el alcohol, se relaciona con el sexo, rechaza a dios; en fin, condensa muchísimas de las posibilidades, construyendo letras ágiles, y concisas, pero también penetrantes y bien sobrellevadas.

La Neat Records fue la disquera que se encargó de editar originalmente Welcome to Hell en vinilo de 12" y, desde entonces, las reediciones no han parado de realizarse en todos los formatos -TAPE, CD, LP-. La que se presenta en la fotografía es una versión lanzada en el año 2002 por el sello Castle Music, propiedad de Sanctuary Records; esta edición tiene la particularidad de incluir en su cuadernillo una serie de reseñas tomadas de zines antiguos en los que se habló del disco, numerosas fotos de la banda y el back-cover de la primera edición; además, se agregan después de las 10 canciones originales algunos bonus-tracks extraídos de EP's y Demos. La misma Castle Music ha editado las otras piezas emeblemáticas de Venom: In League with Satan (1981), Black Metal (1982) y At War with Satan (1984) en formato CD.

RANK: 10/10

Vexed - Endless Armageddon


VEXED. Endless Armageddon. Witchhammer Productions. 2001.

La Shadow Kingdom Records presenta este álbum de Vexed como una descarga de Thrash Metal que podría haberse grabado durante los ochentas, pero dicha afirmación es engañosa, porque, aunque Endless Armageddon (2001) comporta las cualidades más representativas de aquel género, ofrece, de modo complementario, una música asociada con la crudeza del Black Metal y, en este sentido, pertenece a la propuesta de una banda que difícilmente hubiese surgido antes de cuando, en realidad, lo hizo, es decir, a mediados de los noventas, una época en la que también iban tomando fuerza las agrupaciones Raise Hell de Suecia, Blood Storm de Estados Unidos, Deströyer 666 de Australia o Aura Noir de Noruega, con las cuales Vexed tiene ciertos parentescos, tanto en el plano estético y musical como en el lírico.

En Endless Armageddon esa mixtura Black/Thrash se materializa sin alcanzar un sello propio, pero, a pesar de ello, el álbum contiene elementos que vale la pena revisar: por ejemplo, la rapidez en el ataque de las cuerdas, el empalme de la fría voz de Mik, la actualización de ciertos riffs tradicionales, o la buena ejecución de los punteos. En todo esto Vexed se maneja de forma positiva, logrando canciones inteligentes y hasta memorables; por demás, el hecho de que la banda, aun marchando rauda, no abuse de la velocidad, sino la acompase con diferentes ritmos, permite disfrutar más de la música, descubriendo sus cambios, la presencia del bajo y la forma como la distorsión se va haciendo más grave o aguda según se concentre en cierta parte de las guitarras, sensación que sí resulta bien particular en este disco.

Como los temas que pertenecen a Endless Armageddon fueron grabados en sesiones diferentes -entre 1999 y 2001-, el sonido de la mezcla varía un poco y, con él, los tipos de agresividad que produce; sin embargo, los ingredientes de Vexed siempre son los mismos: la fuerza, la crudeza, la aceleración, aspectos a los que acaso únicamente se sumen algunas combinaciones vocales y la inclusión de efectos sonoros relacionados con la guerra. Justamente, al respecto debe señalarse que las líricas del grupo giran en torno a la destrucción y el caos generado por los conflictos bélicos; no hay en la banda la intención de manifestarse en contra de la guerra o de denunciar sus consecuencias, sino, más bien, la de describir con descarnada exactitud cómo se vive la misma desde su interior: el humo de las explosiones, el ruido de los bombarderos, etcétera.

La disquera tailandesa Witchhammer Productions editó originalmente Endless Armageddon en dos formatos diferentes: una versión en CD, limitada a 1000 copias, cuyo valor agregado fue la inclusión de un cover de la canción "Black Magic", y otra versión en TAPE, limitada a 500 copias, numeradas a mano (esta es la #256), pero sin el tema de Slayer. Como puede observarse en la fotografía, la presentación de la edición en cinta es cuidadosa, y contiene todo el material que se presentó en el cuadernillo del CD, a excepción de las letras. Priman en el arte del álbum las imágenes bélicas y las fotos de la agrupación, entonces conformada por Mik, Jex, Winx, Moreno y Claud, muchos de ellos vinculados en otros momentos a bandas importantes como Nocturnal, Hellstorm o Evilnasty.

RANK: 7/10

Velvet Cacoon - Dextronaut


VELVET CACOON. Dextronaut. Full Moon Productions. 2006 (2002).

La controversia ha acompañado a Velvet Cacoon prácticamente en todos los sentidos e, incluso, hasta su fecha de formación es discutida, presumiendo que fue ubicada a mediados de los noventas con propósitos engañosos. Se ha alertado, asimismo, sobre el robo de material  protagonizado por Angela y Josh -miembros de la banda-, la extraña desaparición de un tercer integrante -Skv-, la invención de todo clase de rumores (como asilos y ecoterrorismo) para llamar la atención de la escena, el uso de drogas disociativas que contrarrestan la creación consciente, prácticas de celibato con las que se busca prescindir al máximo del contacto humano, y el uso de recursos tales como guitarras metalizadas, grabaciones de ondas planetarias y registros subacuáticos para la elaboración de sus piezas ambientales.

Hasta qué punto cada uno de estos elementos constituye o no un rumor es algo difícil de determinar, pero lo cierto es que la música de Velvet Cacoon tiene connotaciones realmente inusuales, incluso, para quienes están relacionados con los proyectos de su estilo. En Dextronaut (2002), cuyo título hace referencia precisamente al dextrometorfano -fármaco que puede provocar desde estimulaciones perceptivas hasta sensaciones de desdoblamiento corporal-, se consolida una densidad que invade, no a través de lo sentidos, sino de la sedación del inconsciente; por decirlo de esta forma, la atmósfera del álbum es tan saturada, caótica y disonante que la mente se ve envuelta por un sonido del que apenas logra reconocer algunos aspectos -el sustrato melódico-, mientras los otros se la llevan sobre la corriente del aturdimiento o la hipnosis, según el caso.

Es como si en Dextronaut hubiese un permanente nexo entre lo audible y lo incomprensible: entre la voz crisposa que se escucha y lo que dice, entre la lentitud y su significado, entre la suciedad y la apertura de un vuelo cósmico. Como Xasthur, Velvet Cacoon se proyecta más allá de la oscuridad del Black Metal, deseando alcanzar sobre todo la disonancia, la confusión, para dejar detrás de éstas, aquella atmósfera que embebe los sentidos e impulsa en ondas encubiertas la inconsciencia. Desde esta perspectiva, la Intro "Bloodletting" y el Outro "World Untouched by Mankind" se erigen como la entrada y la salida de un universo que, como en las mejores canciones del álbum -"Setting Off the Twilights" y "A Year of Decembers"-, está caracterizado por su efecto narcótico, desorientador y ameno a un mismo tiempo.

La Full Moon Productions fue la disquera encargada de prensar por primera vez Dextronaut en el año 2002, y además tomó para sí el trabajo de reeditarlo en 2006 en la versión que se presenta en la fotografía, es decir, remasterizada e incluyendo un segundo CD compuesto por 3 temas de Dark Ambient no editados a esa fecha. El cuadernillo del disco se reduce a una página a dos colores y, aunque también reproduce paisajes lúgubres, ofrece una portada distinta a la de la primera edición, que contrastaba oscuramente mar y cielo. Existe, asimismo, otra versión en CD lanzada por Khrysanthoney Records, limitada a 150 copias, de portada otra vez diferente y sin remasterizar; y, finalmente, una edición prensada por ese mismo sello pero en doble LP y limitada según el color del vinilo negro o blanco, a 150 y 100 copias, respectivamente.

RANK: 8.5/10

Voidd - Texas Chainsaw


VOIDD. Texas Chainsaw. Eclipse Records. 1996.

Las etiquetas Thrash o Groove funcionan aquí sólo a guisa de referencia y, en consecuencia, constituyen apenas una aproximación a esta banda que, en realidad, se encuentra más allá de las denominaciones. Voidd ha sondeado tantos territorios y ha descubierto tantas formas de comunicarse, que rastrear su discografía, iniciada por allá en el año 1990, significa atestiguar una evolución con todos los visos que tiene la vida artística, es decir, con sus periodos de fuerza y creatividad, de crisis, de repetición, de estabilidad, etcétera. Por ello, seguramente, si no nos refiriésemos a este disco, Texas Chainsaw (1996), sino a alguno de los precedentes o posteriores, aquellas etiquetas provisionales tendrían que ser otras, por ejemplo, la del Death Metal, el Hardcore, el Punk o hasta el Psychobilly.

Precisamente, Texas Chainsaw marca uno de los reajustes más importantes en la carrera de Voidd: aquel que la lleva, después de trabajar unos 6 años dentro del Metal, hacia otras aristas del Rock. Aquí, de este modo, todavía es notaria la rapidez y energía de los primeros años; incluso, toda una parte del disco encaja perfectamente en ese estilo, con una batería a fondo, vocalización sucia, juegos de rasgado y muteo en las guitarras y solos estilizados. Pero, por otra parte, hay también un grupo de canciones de transición en las que, si bien el espíritu del Metal permanece, se anticipa ya el horizonte que tomará la banda y, en este sentido, se incluyen en ellas, sobre la base musical, ritmos más cercanos al Hardcore o el Psychobilly, efectos robóticos en la voz, experimentaciones de tipo instrumental y atmósferas futuristas.

Por supuesto, no se trata de indicar que el álbum está escindido o que en él se presentan dos bandas diferentes, es sólo que puede operarse sobre los temas una clasificación de acuerdo a la orientación que predomine en ellos. Mas, aun existiendo estas distinciones, muchos otros elementos se encargan de unificar el contenido: la peculiar pronunciación del inglés (prácticamente ininteligible), la marcada influencia de los noventas, la estridencia que busca crearse con las distintas modificaciones del sonido, las aceleraciones del ritmo, el enfoque crítico de las letras -encaminadas a la denuncia social y la forma como los conflictos de este orden perturban las individualidades- y, finalmente, esa ambientación cibernética, caótica, de la que puede dar buena cuenta el corte que cierra el disco, "Sus: Ej".

Texas Chainsaw fue lanzado en 1996 por el sello japonés Eclipse Records, el mismo que prensó los álbumes Breath de Goats y Lost Humanity de Cemment, con los que comparte la inclinación futurista antes mencionada. La presentación de esta versión, la única que existe a la fecha, es básica: presenta, a nivel de arte, solamente un mercenario sumado a una calavera en la portada, y distorsiones gráficas en el interior; las letras, en japonés no traen traducción, aunque la información de la grabación sí está redactada en inglés. Vale la pena resaltar, por último, que Okazzy (guitarra y voz) es el único miembro original que estuvo presente en el álbum, mientras que Katsuhiro Iinuma (batería) y Takenobu Iwata (bajo) prácticamente fungieron como invitados en Voidd.

RANK: 8/10 

Vectom - Speed Revolution


VECTOM. Speed Revolution. Battle Cry Records. 2011 (1985).

Vectom apareció en la época de mayor apogeo para el Speed Metal, editó 2 discos fantásticos separados apenas por un año, y desapareció de la escena antes de que dominaran en ella los otros géneros. Por eso constituye algo así como un hito y, por supuesto -aunque esta expresión se haya vaciado ya de su sentido-, se trata de una banda de culto, en la medida en que participó decisivamente para consolidar el Speed alemán junto a otros grupos como Iron Angel, Living Death, Holy Moses, o Angel Dust. Pero, más allá de lo uno y lo otro, esto es, de su corta existencia y de sus vínculos con otras figuras alemanas, Vectom tuvo una especie de valor per se, una naturaleza individual que produjo cualidades que nacieron y murieron con ella, y que posiblemente resultaron del hecho de que ninguno de sus miembros participara jamás en otro grupo.

Esas características se revelan ampliamente en este disco, Speed Revolution (1985), cargado desde su inicio con los elementos tradicionales del género, pero -en sincronía con el título- proyectados de forma revolucionaria. La voz de Bucher, para empezar, no tiene parangones, mostrándose melódica, firme y neurótica a un mismo tiempo, además de rápida en su dicción y contundente en los tonos sostenidos; la estructura rítmica, por su parte, no se ancla en tecnicismos, sino en intuiciones siempre favorables, tanto, que difícilmente se encontrarían ideas para mejorarla (¿cómo superar, por ejemplo, el inicio de "The Exterminator", o el empalme entre los cambios que, aun siendo ágil, preserva en todo momento la intensa energía de las canciones?). Hasta el acompañamiento del bajo, habitual en las bandas de su estilo, posee en Vectom un ensamble más fértil, como se hace notorio en "Loudness and Speed" y "Black Viper".

Ahora bien, quizá el rasgo más original de Speed Revolution sea la oscuridad, y no sólo por lo que concierne a las letras, enfocadas en la exaltación de la maldad en toda clase de escenarios -ejecuciones, conciertos, cementerios-, sino también por esa atmósfera con la que Vectom permea toda su instrumentación, tratando de deshacerse en ella de lo luminoso, y convocando, por el contrario, una clase de riffeos que, como sucede en "Day of Execution" o "Satan's Colours", presenta tejidos más socavados y sombríos. A este respecto, ni siquiera los coros de las canciones -muchos de ellos mnemotécnicos- o la linealidad de la batería, llegan a incidir para hacer menos negra la producción: hay en ella de modo permanente una invitación a encontrar, como se dice en uno de los temas, el camino en medio de la oscuridad.

Originalmente, Speed Revolution fue editado en 1985 por el sello Gama International en LP, y sólo 5 años después fue prensado en CD por Aurophon Music. En el año 2006 la disquera Stormspell Records volvió a presentar el álbum en formato CD, pero esta vez junto al disco Rules of Mistery de 1986; dicha versión estuvo limitada a 1000 copias y tuvo algunos errores en la lista de las canciones. Finalmente, la Battle Cry Records presentó en el año 2011 la versión que se muestra en la fotografía, es decir, una reedición que también incluye el otro disco de Vectom; su presentación es profesional, si bien, el cuadernillo no contiene más que las letras del Speed Revolution, y carece de las semblanzas biográficas, fotos o reseñas retrospectivas que generalmente enriquecen este tipo de ediciones.

RANK: 9.5/10