Voices of Chaos

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Resulta bastante difícil actualmente elaborar Death Metal de estilo clásico sin recaer en las emulaciones y lugares conocidos. Sin embargo, esta joven banda bogotana prueba que, desplegando las posibilidades que ofrece esa tradición, todavía es posible vislumbrar algunas zonas sobre las cuales forjar una identidad. Es por esta razón que el EP Crueldad subconsciente transmite la doble impresión de afincarse en el sonido de la vieja escuela (a propósito de lo cual su férrea producción es muy diciente) mientras que, al mismo tiempo, establece una personalidad que se proyecta a partir de su particular apartado rítmico y el modo en el que realiza las combinaciones vocales. Por supuesto, tratándose de un título que no supera los 15 minutos, dicha condición se presenta in nuce o, más bien, a manera de indicio de las amplias posibilidades con las que cuenta Deathcrime para la consecución de un álbum completo debido a su acople y capacidad creativa.

El EP está integrado por 5 canciones que no siguen el modelo de la simple velocidad, sino el de una disposición más vigorosa, galopante y dinámica. El trabajo de cuerdas, especialmente el de la guitarra líder, es francamente destacable: sin presunciones de orden técnico y con una distorsión enriquecida de medios -a la usanza sueca-, confecciona riffs sostenidos que orientan las canciones, dándoles sentido y carácter; además, de esos ritmos derivan a veces punteos -como el de "Prueba de muerte"- que permiten acrecentar la energía de los temas. Aunado a esto, se halla el activo juego vocal que, al ser encarado por varios músicos, garantiza un variado inventario de registros que van desde los más graves y cavernosos hasta los violentos y desgarrados. Sin duda, en el entrecruce de estos dos elementos recae la vitalidad de Crueldad subconsciente, fortalecida, finalmente, por una batería y un bajo siempre a punto.

Dada la extensión de las canciones que, por regla, están entre los 2 y 4 minutos, las letras que entrega Deathcrime son concisas, directas, con un motivo puntual que las moviliza. El nombre del EP declara con suficiencia el hilo que une las composiciones, a saber: la interiorización de la violencia que vivimos en nuestro país. En efecto, según la canción, la banda denuncia algún factor asociado a esa problemática: el nacimiento de grupos al margen de la ley en "Bacrim", la manipulación masónica en "Illuminati", la corrupción política en "Manipulación", los crímenes de lesa humanidad en "Masacre en Bojayá", o la persecución de líderes sociales en "Prueba de Muerte". Las letras tienen un sesgo crítico y su reprobación -hecha siempre en español- no menoscaba los recursos para mostrar la arremetida de la violencia y la indefensión en la que se encuentra la mayor parte de la población colombiana.

Crueldad subconsciente fue grabado bajo la asistencia técnica de Enrique Buitrago (quien ha trabajado previamente con bandas como Egaheitor, Esbbat o Mortalem, entre otras) y fue lanzado en 2021 por el sello Mutilated Records. A pesar de tratarse de un EP, la edición es muy cuidada en lo que respecta al diseño gráfico, elaborado por Felipe Mora. Como puede observarse, la portada muestra el Palacio de Justicia (epicentro en 1985 de uno de los sucesos más oscuros de nuestra historia) y el monumento a Bolívar transfigurados a través de imágenes escabrosas en un escenario de violencia, atentados y muerte. Distintos planos de ese mismo arte se replican en la contraportada y el cuadernillo, los cuales tienen una positiva calidad, descontando los varios errores de ortografía que aparecen en la presentación de las letras y los agradecimientos.

DEATHCRIME. Crueldad Subconsciente. Mutilated Records. 2021.
RANK: 8/10
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Atanab es una banda importante dentro del Metal colombiano, no solo porque posee una trayectoria que ya supera los 20 años, sino porque su trabajo le ha permitido explorar sonidos que fluctúan entre los distintos géneros. Una prueba de esto último se encuentra en su álbum debut, The Garden of Sad Souls (1997), pieza en la que compaginan recursos provenientes del Black, el Dark y el Gothic Metal. Se trata de un acople que no resulta arbitrario para quienes tienen la suficiente apertura mental, pero que podría incomodar a aquellos que no soportan, por ejemplo, la inclusión en la música de teclados, pasajes tranquilos o voces femeninas; y es que, en efecto, las referencias que cruzan por la mente de quien escucha por primera vez Atanab tienen que ver con bandas como Evol y Opera IX o de otras más cercanas geográficamente como Panikos y Noctis Invocat.

Ciertamente, hay muchos puntos en común entre estas agrupaciones y la propuesta de Atanab en The Garden of Sad Souls. La banda colombiana también construye una atmósfera permanente a través del teclado, combina variadas formas de vocalización, elabora melodías lentas y limpias, y maneja un enfoque poético en sus letras. Sin embargo, Atanab encuentra en su propio tratamiento de estos recursos ciertos tintes de originalidad: en la atmósfera, inicialmente, porque esta no se reduce a los teclados, sino que se enriquece con los cánticos y lamentos de Sanatanab, que continuamente hacen parte de lo que se escucha, creando sensaciones oscuras e hipnóticas; y también en lo que concierne a los pasajes limpios, pues estos están a tal punto cargados de efectos de reverberación y delay que terminan conteniendo un sello personal -señalado ya, de entrada, en la intro "Oda"-.

La vocalización contribuye, asimismo, a probar la personalidad de Atanab, aunque esta vez a raíz de una cuestión adversa: la banda alterna las letras en inglés y español, y lo hace, además, con vocales profundas -muy al estilo de sus coetáneos Apolion's Genocide-, pero lastimosamente la pronunciación en la segunda lengua, en especial durante las declamaciones, se presenta demasiado fuerte y, a veces, hasta equivocada, de manera que no se evidencia una fluidez en este aspecto. Es propiamente un asunto de dicción, puesto que las letras en sí mismas ofrecen cierto interés en la medida en que exploran simbólicamente la belleza, los sueños y la oscuridad, dejando de lado esta inclinación para adentrarse en territorios más manidos -como el del fin del mundo- en una ocasión, a saber, en el tema "Decadencia Final".

The Garden of Sad Souls -o The Garden Sad Souls, como equivocadamente apareció escrito en el CD y la presentación del mismo-, fue grabado en Medellín en octubre de 1997, y a finales de ese mismo año se prensó por medio de Gloomy Magazine, siendo esta la única producción del zine como disquera. Dicha edición sigue siendo todavía la única que se conoce del álbum, y debe destacarse que se trata de una producción de calidad, que contiene las letras de las canciones, los datos de grabación, fotografías de la banda, etcétera. El diseño interior maneja tonos azules y naranjas, siendo su apartado gráfico un tanto sobrio. Después de este disco, Atanab ha lanzado dos álbumes más: Goddess of the Flesh en 2003 y Black Magic en 2006, este último bastante sonado dentro de la escena.

ATANAB. The Garden of Sad Souls. Gloomy Magazine. 1997.
RANK: 8/10
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A principios de la década pasada Freezing Darkness alcanzó cierto reconocimiento dentro de la escena colombiana, llegando a participar en importantes festivales y a figurar en zines, programas de radio y televisión. Sin embargo, después de la salida de su primer disco, Born in the Deepest Frozen Night (2005), su estela se fue diluyendo hasta perderse por completo y, con ella, la posibilidad de que continuase una propuesta que tenía a su haber un conjunto de ideas que, de pulirse un poco más, hubiesen rendido indudablemente excelentes resultados. El germen de dichas ideas se encuentra ya en este álbum y, en su interior, algunas incluso llegan a sobresalir, pero otras, en cambio, quedan rezagadas, haciendo necesaria la continuidad de la banda para darles un desarrollo adecuado.

Lo que a nuestro entender está bien afincado en Freezing Darkness es su ruptura con las estructuras planas del Black Metal, pues, por el contrario, la banda se destaca por sus variaciones de tiempo y atmósfera, por incluir solos estilizados en sus canciones y no saturar la mezcla con las voces, sino dar también un espacio para el flujo instrumental. Además, es positivo el hecho de que en Born in the Deepest Frozen Night las guitarras y los teclados tengan una presencia equilibrada, de manera que se evite, por un lado, la simple rudeza y, por otro, el exceso de los sinfónico. Todo se armoniza aquí con inteligencia, sabiendo que, más allá de cada depuración, no debe perderse la oscuridad que tienen las piezas de este género y, así, lo sombrío se mantiene a salvo, enriqueciéndose incluso con tonos futuristas y macabros.

Por su parte, lo que parece quedar en el tintero tiene que ver con encontrar algunas fórmulas que le permitan a Freezing Darkness hacer más distintiva su propuesta, casi indefectiblemente emparentada con Emperor. Temas como "The False Prophets" o "Mystical Tragedies" -paradójicamente los mejores del álbum- extravían su creatividad en un sonido que ya tiene marca registrada, de modo que sería fundamental llevar esos sonidos en otra dirección o unificarlos a otros elementos -los teclados o la seca vocalización de Gabriel Ortiz- para que hallasen un aire diferente. Las letras, asimismo, se conducen en líneas ya transitadas y se configuran apelando al cliché de las palabras. Por último, aunque esto pueda cambiar según el gusto, incluir una Intro, un Outro y dos instrumentales en un disco de 11 temas, sin que estos aporten algo significativo, por lo menos puede parece controvertible.

Born in the Deepest Frozen Night fue prensado por el sello Bizarre Productions en 2005, y se lanzó al mercado desde enero del año siguiente. La presentación del CD contiene un diseño cuidadísimo, a la altura de cualquiera de las producciones europeas o norteamericanas; hay en todo el cuadernillo el manejo de un concepto que tiene relación no sólo con el nombre del grupo, sino también con la temática de cada canción, de modo tal que las imágenes, las fotografías y los colores se empalman de modo artístico y oscuro. Se incluyen en el booklet las letras de los temas, los agradecimientos y los datos de grabación. Miembros de Freezing Darkness han participado en otras bandas bogotanas como XIII Candles, Nosferatu y Cysted.

FREEZING DARKNESS. Born in the Deepest Frozen Night. Bizarre Productions. 2005.
RANK: 7/10
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En ocasiones no hace falta esforzarse por ofrecer una propuesta con algún viso de originalidad, pues en la escena pululan los "amantes" del sonido repetido, y ellos se encargan, con toda complacencia, de asegurar, incluso, a las más descaradas emulaciones, un éxito relativo. Si no fuese así, no podría explicarse que una banda como Ursus, que no cuenta con alguna particularidad frente al conjunto de miles de grupos que hay de Speed y Thrash Metal en el mundo, haya obtenido cierto reconocimiento. Es esto, o admitir que dentro del Metal predomina el espíritu involutivo y que, por lo tanto, obstinarse en una dinámica del movimiento, del despliegue hacia zonas que no se hayan trabajado aún, es una demanda que, no sólo no se tendrá en cuenta, sino que podría ser fácilmente señalada como contraria al sentido del Metal más "genuino".

En todo caso, hay quienes pensamos que la música muere si no se transforma, y que cien bandas tocando lo mismo, en el fondo, constituye una falsa vitalidad. Eso es lo que expresa Hijos del Metal (2008), álbum que, de entrada, con su solo nombre, ya nos coloca frente a un cliché y, después, a lo largo de sus 9 canciones, no hace otra cosa que presentarnos las líneas manidas que, desde los ochentas, viene "desarrollando" el Metal en los géneros antes referidos. De esta forma, todo el control instrumental, que ciertamente existe, en especial por parte del guitarrista, no se destina a la creación franca, sino a modificar sobre la base de lo existente: los punteos, largos y pronunciados, son de urdimbre clásica, y los riffeos alternativamente parecen calcados de Iron Maiden, Sodom y otras agrupaciones reconocidas.

Ahora bien, si este fuese el problema, la decepción no sería importante, pues, a fin de cuentas, detrás de las grandes bandas siempre hay un cohorte de plagios; pero, es que, además, el vocalista del grupo hace más deshonroso el disco, vertiendo sobre él gritos, salidas desgarradas, tonos altos y roncos, todo sin ninguna clase de técnica o, al menos, un sentimiento que pueda unificar. Más aun, ni siquiera en las letras, Ursus llega a despuntar un poco: si no se enfocan en la resistencia social, se limitan a traslucir la vida de los metaleros, pero esto sin verdadera propiedad, con versos que no desarrollan ideas, sino que se reducen a señalar a la policía, al "tío Sam" o a los conquistadores como enemigos de la libertad: ¿en verdad hay tan poco para hablar en el mundo, incluso, en relación con estos mismos asuntos?

Hijos del Metal fue lanzado por el sello Arctos Records, y, aunque fue prensado en Estados Unidos, es, según afirma la banda, material "orgullosamente colombiano". La portada, como se ve, corresponde a una fotografía que no termina de convencer a los que buscan también una propuesta en el arte de los discos; cumplirá, tal vez, con los propósitos de correlatar la simpleza lírica, pero se encuentra lejos de suscitar una recepción estética. El cuadernillo, finalmente, ilustrado de forma básica, contiene las letras de las canciones y los agradecimientos, y cuenta con la particularidad de haber sido impreso en papel plastificado y de ser un poco más pequeño que el tamaño convencional.

URSUS. Hijos del Metal. Arctos Records. 2008.
RANK: 3/10
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Usualmente prefiero evitar declaraciones de este tipo, pero, ahora, me resulta imposible no afirmar, así, sin dilaciones, que Hipóstasis (1999) es el mejor disco de Melodic Death Metal que se ha hecho en Colombia y que, tal vez, debido a las condiciones actuales de la escena, seguirá siéndolo por muchísimo tiempo. Admiro el trabajo de bandas como Misty Fate o Pagan Fears y conozco, además, la propuesta de otras como Twilight Glimmer, Soulless o Awaken, pero ninguna de ellas alcanza una conjunción tan completa de elementos técnicos, emotivos e identitarios como Under Threat. Por demás, Hipóstasis apareció en una época en la que no eran raros los discos de su estilo, de suerte que su valor también puede interpretarse en términos de un logro, esto es, de haber alcanzado cierto perfeccionamiento como clave para consolidarse dentro de un panorama bien competitivo.

Sin duda, el principal acierto de Under Threat es la exigencia de sí misma como banda: en Hipóstasis no hay un solo espacio que se haya dejado al azar o fuese completado apresuradamente. Por el contrario, toda la ejecución instrumental es asombrosa: las guitarras desarrollan líneas precisas, virtuosas, de matiz melódico, pero también enérgico y emocional; de ellas se desprende toda una experiencia estética, como ocurre en "Lymbic Zone" o el tema homónimo del álbum. Asimismo, la batería se luce a cada paso, explorando su tesitura para ofrecer siempre algo diferente: un quiebre de tiempo, un viaje por los platillos, movimientos complicados o alguna aceleración estilizada. El teclado, por su parte, se dilata sobre el conjunto rítmico casi de forma espiritual, sin excesos o presunciones, dibujando atmósferas delicadas y artísticas.

La voz, bien definida, posee rasgos propios y transmite efectivamente el peso filosófico que caracteriza a Under Threat: esa indagación constante y la búsqueda de un conocimiento que se hace esquivo en los terrenos del caos y la miseria. Por ello, al declarar que cada canción de Hipóstasis es verdaderamente memorable, no solo se hace referencia al plano musical (cuya pulcritud no escapa a quien escucha temas como "Poisoned Soul" o "Consummatum Est"), sino también a las líricas que se arriesgan entre complejos asuntos de la existencia, saliendo victoriosas, unas veces por señalar la forma en la que nuestros prejuicios ciegan las perspectivas, otras por explorar el dilema entre el valor y la resignación y, algunas más, por denunciar las cadenas que nos atan a la ignorancia. La última canción del álbum, verbigracia, condensa en nuestra lengua este enrevesado universo.

Hipóstasis fue prensado originalmente en 1999 por Transilvania Music y gozó de una distribución relativa por toda América. El diseño de la cubierta fue realizado por Ricardo Medina y todo el arte interior estuvo a cargo de Luis Fernando Calderón; la portada, como se ve, expresa con suficiencia el sentido lírico del álbum y tiene connotaciones, de alguna manera, futuristas. El cuadernillo contiene las letras de las canciones y fotografías de la banda (integrada entonces por David y Nicolás Bermúdez, John Pérez y Alejandro Rojas). En el año 2012 el disco fue reeditado alterando la portada original y agregando como bonus-track el tema "Nación por Cárcel". En la actualidad, Under Threat cuenta ya con 5 álbumes de estudio, el más reciente de ellos lanzado en 2017 bajo el título The Prison Within.

UNDER THREAT. Hipóstasis. Transilvania Music. 1999.
RANK: 9.5/10
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Recuerdo que escuché este disco recién fue lanzado en el año 2002, y que mi primera impresión no fue positiva con relación a su producción (al menos, comparada con la de otros discos editados entonces, como el Breath of the End de Misty Fate, el Chapter II de Soulless o el Hellfire de Soulburner) y, de alguna manera, esta sensación la ratifiqué al leer una entrevista hecha a inicios de 2003 por Hard News en la que uno de los miembros de Twilight Glimmer afirmaba que la producción y el sonido del álbum no eran, tampoco para ellos, excepcionales. Lo que no llegué a dudar nunca -y esto era algo que enorgullecía también a la banda- es que Paradox a nivel de composición y ejecución estaba por encima de los otros discos y tenía, paradójicamente, debido a su misma producción, un carácter abisal que lo hacía único.

Twilight Glimmer posee todo lo que se espera de una banda de Melodic Death Metal: una alta capacidad creativa, empalme rítmico y precisión a la hora de ejecutar los instrumentos. Es verdad que en ella resulta evidente una influencia sueca, especialmente de At the Gates, pero esto no resta sus méritos, sino que, al contrario, sitúa a la banda en un plano de exigencia: hay 2 solos en cada canción, los riffs no suelen repetirse, hay constantes cambios de tiempo, la melodía tiene una gran carga emotiva, y las vocales son fuertes, marcadas y con variedad tonal. Así, Paradox puede disfrutarse realmente mucho, incluso, a pesar de los problemas que -como decíamos antes- son palpables en su sonido como la sequedad excesiva del redoblante y, sobre todo, la de los tons, que genera en la grabación casi siempre un ruido incómodo.

Musicalmente, Paradox es un álbum consistente, máxime si se considera que constituye una opera prima; por ello, no es de extrañar que haya abierto las puertas de Twilight Glimmer a varios conciertos internacionales, e inaugurado una discografía que ya enlista 3 títulos más. De igual modo, el campo lírico del disco se halla bien dispuesto: en él hay un concepto unificado, una especie de "libro con argumentación musical" -como declara la banda-: Paradox (paradoja) representa un viaje mental que busca desprenderse de la realidad concreta para alcanzar el conocimiento de lo irracional que es el secreto de todo lo que existe. Cada canción, en consecuencia, es una especie de capítulo en el que cuestiones como la nada, el vacío o las alucinaciones cobran vigencia: "Nothingness Entrails", "Behind Dreamcodes", "Dwell in Emptyness" o "Suspended in the Threshold".

El sello colombiano Decade Records (ahora Hateworks) estuvo a cargo del prensaje de Paradox y, al respecto, realizó una labor destacable: el CD lo acompaña un cuadernillo de 12 páginas a color con las letras, fotos y datos técnicos; además, se incluyó una hoja con las traducciones de las líricas y una orden para pedidos de otras producciones del sello (Masacre, Liturgia, Occultus, Misty Fate e Iniquity). El diseño gráfico fue elaborado por Leo Pinzón (vocalista de la banda), Adrián Holguín (guitarrista) y Rafael Echeverry: una apuesta en la que los elementos naturales parecen enfrentarse en una lucha de subsistencia o participar en la búsqueda del equilibrio; el portal del front-cover simboliza, por su cuenta, el viaje que anuncian las letras. Hay, con todo, dos pequeños defectos en el booklet: las canciones "Deep with my Coldness" y "Feeding the Flame" tienen las letras cruzadas y, en ciertas partes, el color claro del fondo no permite leer bien la información (escrita con letra blanca).

TWILIGHT GLIMMER. Paradox. Decade Records. 2002.
RANK: 8/10
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Si algo resulta reiterativo en las entrevistas y declaraciones de Socavón es su certeza de pertenecer a ese conjunto de bandas que viene trabajando arduamente por fortalecer en todos los frentes la escena colombiana; en su caso, son casi 20 años durante los cuales el esfuerzo, la constancia, el respeto y la profesionalización han sido los principios rectores de una labor que, a toda vista, supera los límites de la música para convertirse también en una propuesta de pensamiento e imagen. Así, aunque las producciones de esta agrupación puedan contarse con una sola mano, no debe olvidarse lo que hay detrás de ellas, esto es, la autofinanciación (Socavón no ha firmado hasta la fecha contratos con ninguna disquera), la experiencia (que llega únicamente tras largas jornadas de ensayo y concierto) y la crítica (o sea, la adecuación del Metal para expresar cuestiones propias de nuestra sociedad).

Pasos en Sangre (2003) sintetiza estas 3 bases: por un lado, se trata de un lanzamiento independiente, por otro, reúne la experiencia de 2 Demos precedentes y, por último, expresa líricamente una denuncia social frente a eventos como la guerra o el olvido. Socavón ejecuta en el disco un Death Metal cuya confección media entre la técnica y la intuición; sus ritmos combinan unas fuertes guitarras con un bajo que se escucha plenamente y una batería que sienta las velocidades con precisión: unas veces apretando su marcha y otras, incluso, desapareciendo para permitir fragmentos estáticos. La armonía la complementan los teclados (incidentales, como los cataloga la propia banda) que, por lo general, forjan atmósferas muy suaves, de soporte, pero que llegan también en temas como "Guerra" a adquirir cierto protagonismo.

La gutural de Óscar Galán es seca, rocosa, una cualidad que contribuye a la pesadez; pero, asimismo, el disco ofrece declamaciones y ejecuciones limpias que establecen un justo contraste. Tal vez el punto menos afortunado de Pasos en Sangre tenga que ver con algunas repeticiones; sucede que en varias canciones (por ejemplo, "Paredón de los Mártires" o "Hijos de la Violencia"), aunque la factura de los riffs es destacable, por efecto de la duración de los temas (5 ó 6 minutos aproximadamente) se tiende a volver sobre los ritmos constantemente, algo que para determinadas personas podría ser poco llamativo. Por supuesto, esto no quiere decir que Socavón sea una banda corta de ideas, al contrario, su visión es clara y de ella emergen productos notables como "Sicofonía" (con sus pulcros detalles de teclado) o "La Condena" (y sus dos solos de guitarra").

Pasos en Sangre fue producido y lanzado por Socavón en el año 2003 a través de su sello independiente Martirio Records, el mismo con el que firmaron su más reciente título Cenizas del Palacio (2009). La presentación del álbum, teniendo en cuenta su autogestión, es aceptable: el contenido fue grabado en formato CD-R; y el cuadernillo tiene una sola hoja -impresa a blanco y negro- en la que aparecen las letras de las canciones, agradecimientos y datos de grabación. Con relación al arte de la portada, no podría decirse que es el de mejor factura pero, en este caso, lo que cuenta sustancialmente es la música. Hasta el momento no existen reediciones del disco. (NOTA: Aprovecho para expresar mi agradecimiento a Hernán Ramírez, quien tuvo la gentileza de enviarme este CD desde Tunja hace algunos años atrás. ¡Fuerza y adelante!).

SOCAVÓN. Pasos en Sangre. Martirio Records. 2003.
RANK: 7/10
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Existen dos apreciaciones radicales de Reencarnación: por un lado, se exalta apasionadamente su música, situándola en un lugar privilegiado del Metal; y, por otro, se rechaza a ultranza los cambios que la banda ha personificado desde 1996 con su disco Egipto. En este sentido, su historia se asemeja a la de Celtic Frost, enaltecida y reprochada una y otra vez, incluso, por los mismos seguidores; pero esto es lo que sucede en aquellos casos en los que la mente del artista obedece, ante todo, a su propio impulso; y es que, como lo ha pensado Fisher, también para Piolín la única manera de trascender hacia el futuro es decidirse a crear, eludiendo anclarse en la repetición. Los cambios, desde esta perspectiva, aunque parezcan abruptos, en el fondo siempre hacen parte de esa posibilidad abierta que es justamente la creación.

Con todo, el disco que reseñamos ahora es el primero de la banda, esto es, Reencarnación -888 Metal- (1988), sin duda, el más encumbrado de los de su discografía, y al cual pertenecen, aunque aparecieran ya en su Demo Dioses Muertos (1987), los clásicos "Puta Religión", "El Canto de los Sepulcros" o "Funeral del Norte". Quien ha escuchado Reencarnación sabe que su música prácticamente no tiene parangones fuera de Colombia, pues su sonido responde al contexto del Medellín de los ochentas y a todo lo que este aporta: violencia, rapidez, agresividad, crudeza y, por supuesto, también grabaciones primitivas, carencia de equipos y ejecuciones empíricas. Nunca antes ni después las condiciones materiales se han unificado de manera tan profunda con el deseo de hacer música como para crear un caos como el de aquel entonces: Parabellum, Blasfemia, Nekromantie, Astaroth, etcétera.

Reencarnación es precisamente eso: una banda caótica, saturada en sus distorsiones, rápida en la vocalización, con cambios constantes de ritmo, solos disonantes y estructuras que rompen no pocas veces con el prototipo; es un ejemplo claro de la cultura del ruido y, tal vez por eso mismo, aunque su música construye un bloque pesado y atronador, también atrapa y gusta. Además, es fácil advertir que la banda no destaca únicamente por su turbulencia, sino por aplicar sobre su trabajo muchos elementos creativos: incluir intros y efectos extraños en la época, usar violines para ciertas ambientaciones, o componer con base en movimientos semejantes a los de la música clásica. Las mismas letras tienen ya un sello muy personal, pareciendo ajenas al tiempo, yendo y viniendo del mito a la distopía, de la crítica a la aversión: "que mueran las sotanas en oscuros laberintos / con niños sifilíticos y cruces oxidadas / observando la sequía, la pobreza y la droga / y las ocho cabezas nucleares estalladas".

Originalmente, Reencarnación fue prensado de manera independiente en LP en 1988, convirtiéndose en el primer álbum completo grabado en este formato por una banda colombiana. La versión que se muestra en la fotografía corresponde, sin embargo, a la realizada en el 2005 por el sello colombiano Dark Desires Productions, la cual tiene la particularidad de contener, además del álbum, las 3 canciones del EP Acompáñame a la Tumba (1988) -de calidad y perspectiva similares- y 6 canciones en vivo extraídas de un concierto de 1989; en cuanto a presentación su punto más destacable es la presencia de una semblanza de Reencarnación escrita por el propio Piolín. Otras 2 versiones en CD del disco corresponden a las editadas por Vasco Producciones (2001) -también incluyendo el EP- y la más reciente de Tribulacion Productions (2011) titulada 888 Metal.

REENCARNACIÓN. Reencarnación (888 Metal) / Acompáñame a la Tumba. Dark Desires Productions. 2005 (1988).
RANK: 10/10
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The Arrival (2000) fue un disco del que no se habló mucho en la época de su lanzamiento y, más pronto que tarde, pasó a engrosar esa lista de títulos que conforma la historia olvidada del Metal colombiano. Existen muchas razones para que hubiese sucedido lo contrario, esto es, que el nombre de Pagan Fears alcanzara mayor reconocimiento, la banda se mantuviese activa dentro de la escena y, hoy por hoy, fuese una portavoz del Death Metal melódico; sin embargo, el azar del destino, los problemas de alineación y la misma receptividad del público -que mayormente prefiere las propuestas que involucionan los géneros-, hicieron que esta agrupación procedente de Medellín decidiera no continuar trabajando, aun cuando en su momento (2003-2004), se mencionara, incluso, la posibilidad de un segundo álbum titulado Among Blood.

No hace falta ser un amplio conocedor del Metal hecho en nuestro país para convencerse de que Pagan Fears está muy por encima del nivel de otras bandas, irónicamente exaltadas hasta el hastío; y esto es así, no sólo merced a que por sus filas pasaran músicos bien reputados de Athanator, Degradeath o Typhon, sino porque en realidad la proyección de su música se encausó siempre en el perfeccionamiento y la lucidez. Lejos de los prototipos del Death Metal frenético y denso, Pagan Fears ofreció una textura diferente, más melódica y acompasada, nutrida con aportes técnicos y ritmos marcados en los que predominan los medios tiempos; en The Arrival, concretamente, la banda presenta estos recursos consolidados con un excelente sonido y una producción en la que es posible escuchar hasta el más pequeño detalle.

En el álbum destacan varios elementos: los pulidos inicios de las canciones (en especial, los de "The Endless Outcry of Grief" y "Neverending Road"); la potente gutural de Gustavo Álvarez, más gruesa de lo normal en las bandas melódicas; y el profesionalismo de las ejecuciones, dentro de las cuales sobresalen los solos de guitarra, las bien elaboradas líneas de bajo, y la atmósfera que abraza ciertos temas a través de los teclados. Como se dijo, Pagan Fears hace énfasis en las velocidades intermedias, mas, en el disco pueden hallarse muchas aceleraciones o, por el contrario, canciones más cercanas al Doom, como la citada "The Endless Outcry of Grief". En lo que concierne a las letras, The Arrival posee una visión integradora, pues en él se distinguen enfoques paganos, otros de crítica al cristianismo y algunos más cercanos al existencialismo.

La alianza compuesta por Debelis Records y Viuda Negra Music fue la encargada del prensaje de The Arrival en el año 2000 (tal y como lo hiciera con La Edad del Fierro de Occisor y Vité de Gaias Pendulum). Del álbum se editaron 500 copias y hay que advertir que su presentación es equilibrada, es decir, no descolla ni defrauda: la portada corresponde a una pintura elaborada por Juan Guillermo Ríos, y todo el diseño interior corrió por cuenta de Edwin Restrepo (guitarrista de la agrupación); el cuadernillo contiene las letras de las canciones, algunas fotografías y los datos de grabación. Como apunte extraño ha de mencionarse que dos de los músicos de Pagan Fears hacen mención de dios en sus agradecimientos, si bien en temas como "Slaves of Christ Passion" o la homónima "Pagan Fears" se percibe una ideología, por lo menos, escéptica frente a este tema.

PAGAN FEARS. The Arrival. Debelis Records & Viuda Negra Music. 2000.
RANK: 8/10
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Cuando se escucha por primera vez La Edad del Fierro (1999) resulta inevitable asociar su sonido con el de la banda mexicana Brujería. Sin embargo, esta es una impresión que se va diluyendo, pues Occisor expone en las 10 canciones que conforman su disco, una música también enérgica y ruda, pero con matices temáticos y estructurales propios. Bien puede observarse que se trata de una agrupación que propone una búsqueda personal en el modo como aborda en sus letras diferentes problemáticas concernientes al conflicto social que enfrenta nuestro país desde hace años y, por otra parte, en su estilo musical, que fusiona el Death Metal más primitivo con ciertos efectos sonoros, especialmente en las guitarras, que le otorgan un tono casi apocalíptico, y que muestran una banda enfocada también en la exploración.

No hay canciones rápidas en La Edad del Fierro, todas mantienen ritmos medios, o combinan éstos con pasajes más lentos; pero, a pesar de ello, estamos frente a un álbum pesado, fuerte, básicamente porque la potencia que no se despliega en la velocidad encuentra nuevas vías de desarrollo, por ejemplo, en la distorsión brutal de las guitarras, en el doble-bombo eterno que maneja Rocky, en la profunda gutural de Carlos y, obviamente, en la visceralidad de las letras, pues Occisor es una especie de conciencia que no teme expresar tal y como se muestran en la realidad todas las miserias, depravaciones y violencia: en "Corte Franela" exhibe el pensamiento sicarial, en "Niño Bóxer" expone la indigencia que hace mella en nuestras calles, en "Sofisma" descorre las cortinas de la prostitución, y en "Muñeco" advierte sobre las conductas pedofílicas. 

Todo Occisor es como un bloque que nos somete con su pesadez, con su firmeza; y es que La Edad del Fierro se revela siempre robusto: en el sonido del bajo, bastante presente en todos los temas; en los riffs de las guitarras, que a veces se aventuran por rutas inusuales (como en "Convivir"); e, incluso, en los solos que, por regla, suben su sonido frente a la armonía general y, dotándose de efectos, establecen exploraciones bien logradas, casi futuristas o industriales. Hay que oír por ejemplo cómo la densidad de los primeros segundos de "Niño Bóxer" contrasta después con un flanger extendido, y cómo este experimento se enlaza con los juegos de la batería, algunas líneas bajas de guitarra y la voz. Sin duda, Occisor es una banda que se apega al sonido más fuerte del Death Metal, sin temer aplicar sobre él elementos alternativos.

En la fotografía se muestra la primera (y al parecer única) edición de La Edad del Fierro, lanzada de manera mancomunada por Viuda Negra Music y Debelis Records en 1999; debe recordarse que esta misma asociación prensó la edición original del Vité de Gaias Pendulum y el disco The Arrival de Pagan Fears, ambos en el año 2000. La presentación del álbum de Occisor es cuidada, el cuadernillo contiene las letras de las canciones, una gran foto de la banda en vivo (al parecer en Rock al Parque), agradecimientos y demás. El arte de la portada sólo se completa cuando se abre el booklet, y fue diseño de Carlos Vacca (vocalista de la banda): hay una especie de terminación de la columna vertebral en un revólver y la fusión de dos seres (uno muerto y otro mecanizado) a través de este objeto; un buen símbolo de lo interiorizada que tenemos en Colombia la violencia.

OCCISOR. La Edad del Fierro. Debelis Records & Viuda Negra Music. 1999.
RANK: 8/10
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En una entrevista concedida por Alex Oquendo a Metallerium hace algunos años el líder de Masacre explicaba que su disco Requiem (1991) constituía el punto de partida para el reconocimiento del trabajo que la banda ha realizado desde 1988. Esta afirmación empalma perfectamente con la apreciación que tiene la mayoría de seguidores del grupo, la cual coincide en que dicho álbum encarna, por un lado, la etapa más memorable de Masacre a nivel musical y, por otro, guarda una importancia fundamental en el sentido de haber abierto las puertas del Metal nacional hacia el mundo. Más allá de cualquier discusión sobre la calidad y alcances de cada pieza en la discografía de esta banda, Requiem figurará siempre como una especie de efigie, sin la cual no sería posible la existencia de ninguno de los otros títulos.

Lo que hace tan especial este disco es que ha forjado su historia como lo hacen todos los clásicos, es decir, resistiendo el paso del tiempo y mostrando que aún en la actualidad tiene una personalidad enteramente propia. Requiem reúne en sus 9 canciones el sentimiento originario del Death Metal, pero lo matiza de una manera particular: primero, gracias a la distintiva voz de Oquendo (quien entremezcla salvajemente las guturales y los desgarros); segundo, por el trabajo de guitarras (instintivas y poco claras a veces, pero llenas de agresividad y fuerza) y; tercero, debido al carácter prístino de la grabación que no deja de tener sus marcas crudas y limitadas. Masacre es una banda que propuso aquí una música en la que predomina la marcha a fondo, pero que no deja de ofrecer también fragmentos lentos, fértiles para la ejecución del bajo, los riffs apaciguados y las voces acentuadas.

Es obvio que el otro gran rasgo que particulariza a Requiem -así como a los otros discos de Masacre- es el enfoque temático de sus letras, dispuestas casi en su totalidad a describir el conflicto interno de Colombia. Los títulos de sus canciones ("Brutales Masacres", "Tiempos de Guerra", "Conflicto de Paz") subrayan por sí mismos esta dirección que no es una exploración superficial, sino una denuncia abierta y profunda de la muerte, la injusticia y el sinsabor que se respira en nuestro país. De este modo, música y líricas forman una unidad indisoluble porque ambas transmiten un mismo mensaje: energía, resistencia, turbación. Más primitivo que cualquiera de los otros álbumes de Masacre, este, sin embargo, al ser el primero, tiene en su potencia más pura la fórmula que ha desarrollado desde entonces la banda: rapidez, pesadez y disidencia política.

La edición original de Requiem como es ampliamente conocido fue prensada por la Osmose Productions en 1991, tanto en formato LP como CD. Existe, además, una versión de 1992 en TAPE realizada por el sello polaco MG Records. El disco no volvió a reeditarse hasta que la misma Masacre lanzó en el 2004 su versión en DIGIPACK, limitada a 1000 copias numeradas, agregando como bonus los 3 temas del EP Ola de Violencia (1991). Recientemente apareció un Bootleg que imita la edición antigua de la Osmose, hecho que determinó a la banda a editar de nuevo su DIGIPACK. Esta última versión es justamente la que se ve en la fotografía, la cual, al parecer, estuvo limitada a 300 copias no numeradas; no se incluye aquí cuadernillo, sólo un GATEFOLD que muestra las dos portadas (del disco y EP), los agradecimientos y fotos de la banda.

MASACRE. Requiem. Independent. 2013 (1991).
RANK: 9/10
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A dos décadas de la fecha en la que se formó Liturgia (1993), es posible afirmar que esta banda ha desarrollado lo que en rigor se denomina una carrera musical, y no por el hecho de mantenerse vigente a lo largo de los años, o por contar ya con varios discos editados, sino, ante todo, por haber comprendido que la trayectoria de una agrupación debe ir de la mano de su propia madurez. En este momento, Liturgia está posicionada como una de las bandas más importantes del Black Metal colombiano, y puede afirmarlo sin temor a sonar prepotente, pues tiene muchos argumentos para probarlo: la progresión y alto nivel que ha alcanzado su música, la seriedad con que ha asumido el trabajo artístico, su persistencia, la profundización de su concepto lírico, etcétera.

En el año 2002, la agrupación lanzó su segundo álbum, titulado Corvi et Cygnes, una obra en la que se evidencian influencias provenientes del Black, el Dark y el Heavy Metal, todas ellas capturadas en una síntesis lúcida y personal. La música de Liturgia rememora un tanto el sonido de la vieja escuela griega (Necromantia, Varathorn, Rotting Christ), pero es indudable que tiene un estilo único debido a la pulidez de sus melodías y la densidad abisal de los teclados. No hay composiciones rápidas dentro del disco, la banda prefiere explorar los pasajes lentos y de medio-tiempo, y para ello centra su propuesta, primero, en la labor guitarrística de Afar y Jaime, siempre impecable, melódica y de tejido envolvente; y, segundo, en las atmósferas de los teclados, llenas de oscuridad y belleza.

Además de esto, en Corvi et Cygnes se destacan unas vocales secas, dentro del canon del género, acompañadas a veces con coros limpios y altos; algunas estructuras rítmicas cercanas al Heavy Metal y; por último, un par de samplers que enriquecen la instrumentación. Hay temas que realmente son memorables como "Specular Reflects" (rampante, firme), "The Crying of Solitude" (de tono más lúgubre), o "The Battle Has Just Begun" (que contiene cambios impresionantes). En lo que concierne a las líricas del álbum, estás se hallan muy permeadas por el Dark Metal: sondean aspectos cósmicos y existenciales a través de una poesía lóbrega, capaz de sintetizar sueños, sentimientos, colores, y hasta relatos mitológicos: "skin is printed on the reminiscence of a landscapes / dreams are remains of last nightmares / life is torture and punishment of original sins..."

La primera y única edición que existe de Corvi et Cygnes fue editada por el sello colombiano Necrodeath Producciones; el resultado fue bastante profesional: el cuadernillo del álbum contiene 16 páginas en las que se incluyen agradecimientos, fotos de la banda, letras y demás. Puede pensarse que la portada no es muy atractiva, pero en todo caso muestra el contraste entre lo oscuro y lo límpido (Corvi et Cygnes significa "cuervos y cisnes") en todos esos pequeños detalles al interior del pentagrama. Debe recordarse, para finalizar, que en el disco participa como vocalista invitado en 2 canciones Alex Oquendo (líder de Masacre y Morbid Macabre) y que, además, se cierra con un cover de la canción "Hell's Bells", original de AC/DC. Liturgia es una banda imprescindible del Metal hecho en nuestro país.

LITURGIA. Corvi et Cygnes. Necrodeath Producciones. 2002.
RANK: 8.5/10
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Esta es una de las bandas colombianas que nunca pude ver en vivo, no por estar fuera de su época, sino debido a su breve existencia. Intuyo, sin embargo, por el carácter de su música (agitada, crítica), que sus conciertos movilizaban mucha energía, sobre todo, entre quienes buscaban un sonido que representara la situación social y política de nuestro país durante los noventas. Lechoza y otras agrupaciones como Kaala, Ingrand, Síndrome o Neus, fueron las iniciadoras de ese movimiento que heredó la fuerza del Groove Metal y que, a través de su propio tratamiento, se acercaron al estilo Metalcore que fue tan popular en el mundo a finales de aquella década; su impulso, lamentablemente, no perduró tanto, y prueba de ello es que, de todas esas bandas, en la actualidad, a lo sumo, sobrevive Ingrand.

Con Criaturas (1997), Lechoza lanzó a la escena una propuesta, tanto social como sonora; lo primero, porque sus letras expresan un juicio directo a nuestra sociedad, al olvido en el que vivimos sus individuos, a la corrupción y coerción del Estado, a la falsedad religiosa, la mezquindad y el egoísmo; y lo segundo, porque es evidente que en la música de esta banda no subyace una imitación sin más de cierto género, sino, al contrario, una búsqueda de lo que pudiese ser un toque propio. Esa proyección se reconoce en diferentes aspectos del álbum, por ejemplo, en los fondos industriales que hay prácticamente en todas las canciones, en la variedad de voces que ofrece Freddy Torres (gritadas o limpias), y en el modo como se desarrollan los solos, a veces sin guitarra de fondo y, otras, mezclando dos punteos al mismo tiempo.

Los 9 temas que hacen parte de Criaturas desbordan potencia e intensidad; es verdad que se trata de composiciones a medio tiempo, pero la fuerza activa de las vocales, la destreza guitarrística de Suzarte (especialmente en slides y armónicos), la utilización de samplers en la mezcla, y los ocasionales arranques de velocidad, hacen que la vitalidad del álbum no se pierda un instante. Además, Lechoza presenta ciertas sorpresas: el inicio tipo jazz de la canción "Dolor", excelentes dúos bajo-guitarra como el que hay en "Sin Final", o intermedios inusuales a lo "Ciudad Radical - Escoria Humana". Un doble bombo marcando siempre los ritmos, innumerables riffs basados en técnicas de palm-mute, una gran riqueza de efectos sonoros y, en general, el brío que imprimen los músicos a su trabajo, son otros valores agregados de Lechoza.

Según se lee en ciertos sitios de la red, Freddy Torres era el propietario del estudio en donde se grabó Criaturas en mayo de 1997, así como del sello que lo distribuyó: Sirio Producciones. Del disco sólo existe esta versión original, que es la que se muestra en la fotografía, una edición sin mayores logros de diseño (su cuadernillo apenas contiene los agradecimientos de la banda), pero interesante, al menos en lo que corresponde a su portada, corrosiva y artística a un mismo tiempo. Lechoza se desintegró poco tiempo después de la salida de este álbum, y sus miembros emprendieron caminos diferentes: Torres en Defenza (banda de Hardcore/Fusión), Olaya en Neus (proyecto de Hardcore/Industrial), y Suzarte en El Sie7e (grupo de Rock Alternativo).

LECHOZA. Criaturas. Sirio Producciones. 1997.
RANK: 8/10
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Kilcrops es una banda que no necesita mayor presentación para quienes conocen la historia del Metal colombiano. En efecto, desde inicios de los noventas, ella viene forjando una reputación que, más que apoyarse en una discografía (la suya se reduce apenas a 3 títulos), se debe a su presencia constante en la escena y, sobre todo, a la madurez y responsabilidad con que ha asumido siempre su trabajo artístico. De alguna manera, mientras algunas agrupaciones han desaparecido con la misma rapidez con que surgieron, y otras más se han mantenido a flote únicamente gracias a cosas distintas a su propia música (los clichés, los escándalos, los favores), Kilcrops puede enorgullecerse de haber construido con su empeño el espacio que tiene dentro del Metal nacional, y de contar con seguidores asiduos, tanto entre los metaleros de vieja data como entre las nuevas generaciones.

Ahora bien, no cabe duda de que para la mayoría de entusiastas, este disco, Javhe Karma (1996), tiene un significado especial, bien por ser el primero, o porque en él ya concretaba la banda ese ruta tan singular que ha tenido su música. Kilcrops dejó aquí toda la potencia que le es reconocida: sus enérgicos riffs de guitarra, la fuerte vocalización de Adame, y el acompañamiento puntual de la batería. Su sonido escapa a la simple definición dentro del Death/Thrash Metal, porque es esto y algo más: una banda acoplada, de ejecuciones limpias, de ritmos que cambian manteniendo su vigor y poderoso empuje; un grupo que matiza sus composiciones con inteligencia y destreza, ambientando a veces suavemente con teclados, entregando varios solos por canción, luciéndose con tappings y técnicas de trémolo, o agregando efectos de flange y delay siempre acertadamente.

Javhe Karma refleja una banda que sabe muy bien cuál es su objetivo: hacer que quien la escuche sienta su ímpetu, coree su temas y se deleite con sus ritmos: que bien pueden permanecer en puntos lentos (tipo "Javhe Karma") o más rápidos y galopantes ("Alquimia", "La Casa del Dolor"), pero siempre apelan a armonías de primerísimo orden. Por otra parte, sorprende de Kilcrops su capacidad para equilibrar campos bien diferentes en sus líricas: algunas de sus canciones nos remiten a problemas socio-políticos ("Mil Dólares"), otras a cuestiones religiosas ("Javhe Karma", Anazaret), y unas más a asuntos filosóficos ("Infiel a Dos Mentiras"); una pluralidad de voces que la banda captura con habilidad en letras cortas, escritas en español, y francamente memorables: "Soy mezcla de conciencia iluminada / imitación humana / conozco el camino del conocimiento / mas, no he superado la prisión de mi cerebro".

En la fotografía se observa el primer prensaje de Javhe Karma realizado por la banda y distribuido por el pequeño sello colombiano Talismán Music en 1996. La presentación del disco es buena, más por su concepción artística que por la calidad de la impresión: el cuadernillo de 8 páginas contiene letras, información técnica y unas bellas imágenes diseñadas por John de Beltrán (baterista en aquel entonces de Kilcrops). Alrededor del año 2000, la misma banda re-editó de manera independiente el disco, renovando algunos elementos de su arte, pero sin incluir material adicional. En la actualidad, ambas ediciones son algo difíciles de hallar, como lo es también el TAPE de 1999, A las Puertas, pero, en todo caso, son trabajos que vale mucho la pena tener ya que pertenecen a uno de los mejores exponentes del Metal hecho en nuestro país.

KILCROPS. Javhe Karma. Talismán Music. 1996.
RANK: 9/10
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Brutalidad es la palabra que mejor define el trabajo realizado por Internal Suffering desde mediados de los noventas; y es que esta banda colombiana ha impreso en cada uno de sus discos una marca caótica indiscutible, apta, quizá, solamente para quienes están más acostumbrados a la estridencia. Tal es su nivel de agresividad que el grupo se ha abierto un campo también en los lugares en los que ha predominado históricamente la violencia sonora como Europa o Norteamérica; hasta allí, ya sea por razones de gira o radicación, ha llegado su música, teniendo la oportunidad de tocar en reputados festivales (Obscene Extreme Festival, Move Your Fucking Brain Fest o, Maryland Deathfest) y de firmar con sellos internacionales (Repulse, Displeased o, Unique Leader Records).

El primer álbum de la banda, Supreme Knowledge Domain (2000), marcó el estilo musical de Internal Suffering: Brutal Death Metal rápido y aplastante; con todo, no dejó de recibir críticas con relación a su producción, la saturación de bajos que impide escuchar bien la instrumentación (algo que es palpable incluso en la versión remasterizada). En efecto, las 10 canciones del disco se destacan por su velocidad, la voz ultra-gruesa (tipo Grind) de Fabio Marín y los agresivos riffs de Leandro (que mezclan líneas graves con el uso continuo de armónicos), pero todo ello en medio de una atmósfera congestionada, que no da tregua un instante, y que puede ser agradable cuando se busca una descarga de crudeza musical, pero también incómoda si lo que se desea es analizar a profundidad los detalles de ejecución y sonido.

Descontando este punto, Supreme Knowledge Domain es una pieza que satisface a cualquier fanático de lo extremo: sus temas son cortos, directos, sin decorados inútiles, algo reiterativos en su forma, pero con ciertas sorpresas también, por ejemplo, en los excelentes riffs de "Enter the Gate of Death", o el solo de cierre de "Summoning the Ancient Ones". Por lo que respecta a las letras, Internal Suffering ofrece una línea muy particular pues, teniendo en cuenta el estilo de su música, cabría esperar algo vinculado al Gore, pero nada más lejano, ya que el enfoque de la banda es la demonología, la literatura y las teorías del caos; por ello, en sus canciones son usuales las alusiones a otras dimensiones, el lenguaje lovecraftiano (Hastur, Azag) y la mitología antigua (Hecate, Ningishzida).

Supreme Knowledge Domain fue grabado en Colombia durante marzo y agosto de 1999; en el año 2000 fue lanzado por el sello español Qabalah Productions (subsidiaria de Repulse Records) en formato CD, por Mutilated Records en TAPE y, finalmente, por Perverted Taste Records en LP. Para el 2006 el disco fue re-editado por la disquera holandesa Displeased Records en la versión que se observa en la fotografía, incluyendo como bonus-tracks los cuatro temas del Promo del año 2000. Esta última es una edición remasterizada que conserva el arte original del álbum; el cuadernillo incluye las letras de las canciones, tomas de la banda, datos técnicos y demás; lastimosamente, aunque éste tiene 12 páginas de información la calidad de la impresión no es la mejor y hay fragmentos algo ilegibles.

INTERNAL SUFFERING. Supreme Knowledge Domain. Displeased Records. 2006 (2000).
RANK: 7.5/10
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Después de la salida de su disco Into the Infernal Regions of the Ancient Cult (1998), Inquisition tuvo frente a sí un gran desafío: aquel álbum que pronto se había conocido en los círculos del Black Metal subterráneo, asociándose con una propuesta única y oscura, exigía de la banda un segundo trabajo al menos a la misma altura del primero. Y fueron cuatro años los que tardaron Dagon e Incubus en presentar al mundo Invoking the Majestic Throne of Satan (2002), una obra aplastante y maligna en la que supieron condensar elementos que previamente habían usado con otros fruto de su experiencia y definición musical. Es así que este disco resulta una continuación natural del anterior, pero aporta también ciertas novedades en la medida en que aquí el horizonte de Inquisition es más amplio a nivel de composición y atmósfera.

Invoking the Majestic Throne of Satan está compuesto por 9 canciones en las que se evidencia un estilo único: la transición de velocidades frenéticas a pasajes ultra-lentos, riffs tejidos con hilos maléficos e hipnóticos, una batería que no desentona en una sola nota, y la particular vocalización de Dagon que envuelve de modo ritualístico. Cada tema tiene la marca registrada de Inquisition, ese sonido frío que se alimenta apenas de una guitarra y una batería pero que es capaz de cubrirlo todo con su fuerza y estridencia. "For Lucifer My Blood" o "Imperial Hymn for Our Master Satan" son canciones que mantienen el enfoque del primer disco porque en ellas es evidente el mismo tipo de riffs y cambios de tiempo; pero también hay tracks de confección más lenta, como el que da título al álbum y "Ritual of Human Sacrifice for Lord Baal".

Ahora bien, los puntos más innovadores del disco se hallan en canciones como "Hail the King of All Humans", de inicio semejante a Judas Iscariot, con excelentes quiebres de guitarra y una especie de solo melódico; "The Realm of Shadow Shall Forever Reign", que presenta también otra interesante muestra de punteo o; "Enshrouded by Cryptic Temples of the Cult", cuyas líneas iniciales poseen una confección muy propia. Por su parte, las letras del disco conservan al 100% la dirección que les trazara Dagon desde la época del MCD Incense of Rest (1996), es decir, el satanismo en su forma más pura; cada verso presente en Invoking the Majestic Throne of Satan exalta, clama o ratifica alguna figura del mal (Lucifer, Abadón, Satanás), lo que le da a la música un carácter apologético y maligno.

La edición original del disco fue prensada en 2002 por el sello War Hammer Records, el cual se encargó de distribuirlo masivamente por Europa y Norteamérica. Ese mismo año apareció una versión licenciada para Colombia que estuvo a cargo de Sylphorium Records, un par de versiones en LP realizadas por Iron Pegasus Records, y la edición en TAPE de In Coffin Productions. En la fotografía se aprecia el disco prensado por Sylphorium Records, la presentación de este es muy buena, tiene un cuadernillo de 12 páginas con las letras de las canciones y tomas de la banda; su diseño es totalmente en blanco y negro y reproduce las imágenes satánicas que son tan usuales en las producciones de Inquisition.

INQUISITION. Invoking the Majestic Throne of Satan. Sylphorium Records. 2002.
RANK: 9.5/10
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Bogotá fue el epicentro de una gran oleada de Groove Metal durante la segunda mitad de los noventas; bandas como Lado Oscuro, Ingrand, Kaala o Infected aparecían con frecuencia en los carteles de conciertos, su música se escuchaba con entusiasmo y contaban con un público bastante fiel. La mayoría de ellas, sin embargo, dejó de figurar en la década siguiente, razón por la cual ahora resulta tan gratificante volver a sus grabaciones y refrescarse con el sonido que desarrollaban. Este disco de Infected, titulado de forma homónima y lanzado en 1997, es una muestra prototípica de aquel entonces; se trata de una pieza similar en su estilo al de las otras bandas mencionadas, es decir, cercano al Chaos A.D. de Sepultura, pero con ciertos rasgos particulares.

Desde el inicio mismo del álbum con "Horror Cloister" se descubre la inclinación Groove de Infected: una distorsión con muchos medios, una batería a medio tiempo, un bajo rítmico y, por supuesto, una voz que combina los tonos guturales con otros más gritados. La banda no despliega una música especialmente técnica, y es verdad que (en ocasiones) las guitarras se juntan más de lo "debido", pero, en términos generales, Infected se mantiene firme en cada tema, haciendo acopio de armónicos, punteos, doble bombo y riffs fuertes que se atacan, a veces, de manera limpia y, otras, generando ese efecto chillón característico de algunos temas de Sepultura, así puede notarse, por ejemplo, en una canción como "Awakening".

Pequeñas intros, efectos de voz (tipo "Death Temptation") y algunos coros (también gritados) aumentan la energía del disco, el cual vincula su parte musical con unas líricas críticas a nivel social y político; al respecto, los nombres de las canciones ya hablan sobre su horizonte: "World Abhorrence", "Eternal Battle" o"Scientist Degradation". Todas las letras de Infected fueron escritas por Andrés González, el vocalista de la banda (también integrante de Neurosis en su momento) y abordan con crudeza temas como la guerra, el caos tecnológico, el peligro nuclear, etcétera, señalando el papel del hombre en cada uno. La grabación de voces cuenta con la participación de algunos invitados como Jhon Cadena (Ethereal, Gaias Pendulum, Purulent) y Houseman Adame (Kilcrops).

El pequeño sello Revolución Records fue el encargado del prensaje de este disco de Infected, así como del Necrocanibalismo de Leishmaniasis, siendo estas sus dos producciones más destacadas. Lamentablemente, la presentación del CD no es la mejor: el cuadernillo es de apenas 1 hoja, no contiene las letras de las canciones, la foto de la banda está pixelada y hay una pequeña franja roja en los extremos que no luce nada bien; por demás, el mismo arte de la portada carece de la fuerza que las letras y la música sí tienen. Defectos semejantes pueden observarse en el label del compacto que, aunque es CD-PRO, por encima no muestra bien definido ni el nombre de la banda ni las figuras que lo acompañan. No existen reediciones del disco y, como se mencionó, Infected dejó de existir ya hace bastantes años.

INFECTED. Infected. Revolución Records. 1997.
RANK: 7.5/10
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Para quienes vivimos en Colombia la transición de los noventas al nuevo siglo, Ethereal representa un suceso memorable; para muchos, incluso, debe tener la connotación de lo clásico y, en consecuencia, estimársele por encima de todo lo demás. Se entiende que no se trata de la banda en general, sino de esta época concreta entre 1998 y 1999, cuando se editó el EP As Sad As Beautiful, cuando sus conciertos tenían ese aire gótico (de flautas, violines y candelabros) y, en fin, cuando el grupo no había picado todavía en el anzuelo del Black Metal. Como tal vez ninguna otra banda lo había hecho en nuestro país, Ethereal supo explorar las ideas del Metal Gótico, comandado entonces en el mundo por agrupaciones como Tristania, Theatre of Tragedy y The Gathering.

La música de Ethereal era considerada ya en esa época particularmente fértil a la hora de despertar emociones, de transmitir sentimientos; y es que, aunque As Sad As Beautiful contiene apenas 4 canciones, pueden encontrarse en ellas atmósferas tristes y melancólicas, espacios de belleza hipnótica, arranques de agresividad, etcétera, todo ejecutado con excelencia. El conjunto estaba sincronizado 100%: la hermosa voz de Ana María, los desgarros de John Cadena, la melodía instrumental (guitarras, teclados, violines), la extensión de las canciones y sus transiciones internas; tal es el acople en el que todo se hallaba dispuesto que el carácter rústico de la grabación queda en un segundo plano o, si se prefiere, sirve más para darle un tono particular que para restarle puntos.

Complementariamente, la banda propone aquí unas letras que, por su contenido y calidad, están bien lejos de las que harían parte de sus álbumes posteriores; tres de ellas están escritas en inglés ("In Dreams of Dust", "Far Memories" y "As Sad As Beautiful") y una más en español ("Melancolía"), pero no hay ninguna distancia en su orientación poética y conceptual. Ethereal nos sumerge en la nostalgia, en la experiencia del vacío interior, revelándonos de forma catártica la paradoja encerrada en el título de su EP: la tristeza también tiene un lado bello, una dimensión artística. En "Melancolía" se escucha: "Tras una difusa existencia, conjunto perfecto / es mi comunión, de mi alma / y tu piel, fruto de nuestro fuego que aún me asfixia".

As Sad As Beautiful fue prensado por el sello colombiano Cornucopia Entertainment, con el cual había firmado Ethereal un contrato en 1998 por 2 discos (éste y el Shroud of Flesh). Como era de esperarse, se vendieron más de 2000 copias, y a la banda se le abrieron muchas puertas en las escenas de Norte y Latinoamérica. La portada del EP sintetiza muy bien el espíritu de su música, y todo el diseño interior, a pesar de no haberse trabajado tanto como en su siguiente álbum, conserva un espíritu gótico. A la fecha existen dos re-ediciones de este título: una en formato TAPE, realizada por Imperioculto Producciones en 2013, con un prensaje limitado a 100 copias; y otra en CD que estuvo a cargo de Viuda Negra Music en 2016. Ambas versiones conservan el arte original del EP.

ETHEREAL. As Sad As Beautiful. Cornucopia Entertainment. 1998.
RANK: 9/10
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A finales de la década de los noventas hubo en Colombia un movimiento muy fuerte de agrupaciones de Death Metal Melódico: en Bogotá, fue la mejor época de Under Threat y Soulless; en Pereira, se empezaba a hablar de Twilight Glimmer; en Palmira, Everlost llegaba a la cúspide de su carrera y; finalmente, en Manizales, Misty Fate editaba, como resultado de toda su primera etapa de trabajo, este gran álbum titulado Embracing the Death; un disco que convirtió a la banda en referente nacional del género, le aseguró su permanencia en Decade Records hasta la salida de un nuevo CD, y le enseñó muchísimo a cada uno de sus integrantes sobre producción de sonido.

Es fácil estar de acuerdo en que, a pesar de que Misty Fate ha lanzado un par de producciones más, este disco representa la faceta más interesante de la banda, al menos la que con más afecto se recuerda. Hace ya unos tres años que la agrupación volvió de los Estados Unidos, en donde se había radicado por casi una década, y este regreso ha mostrado que su música se orienta ahora en una dirección mucho más moderna. En cambio, Embracing the Death tiene ese sonido característico del Death Metal que hicieron famoso los suecos; se trata de una pieza que recuerda los primeros tiempos de In Flames, Dark Tranquility, o At the Gates, quizá con una mezcla que tiene más pronunciados los medios, pero que, de cualquier forma, mantiene las estructuras melódicas, la combinación de voces, y los cambios de tiempo, característicos de aquellas bandas.

Incluso, en el plano temático, Embracing the Death está muy emparentado con la propuesta sueca; las letras del grupo reflejan una posición muy personal frente a la vida, un examen sobre cómo los recuerdos, las heridas, la incertidumbre o la muerte son elementos constitutivos de la experiencia humana. Canciones como "Never More" (en la que se habla sobre los límites infranqueables) o "Forever Lost" (de un tono bastante pesimista) son, no sólo de las mejores del álbum, sino también de las que muestran con más propiedad el campo ideológico de Misty Fate: "en su trono de bronce el destino burlón ha empapado su esponja en la hiel más amarga, y la necesidad atenaza sus vidas".

El álbum fue editado por el mencionado sello Decade Records y, hasta la fecha, no ha vuelto a ser prensado por ninguna disquera. La presentación es bastante cuidada, aunque el diseño no ofrece mayor interés; el booklet contiene la letra de las canciones, los agradecimientos de la banda, y los datos de grabación. Actualmente, ya no es posible conseguir este álbum (como tampoco el Breath of the End) en las tiendas especializadas, así que, de seguro, dentro de algunos años se convertirá en un título buscado, en especial para aquellos coleccionistas que buscan material colombiano de los noventas.

MISTY FATE. Embracing the Death. Decade Records. 1999.
RANK: 8/10
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Acutor es una de las bandas más representativas del Thrash Metal colombiano y ésto aun cuando su discografía se reduce a este CD, Dios Ha Muerto. Ni siquiera el haberse retirado de los escenarios hace ya más de una década ha sido motivo suficiente para su desconocimiento: quienes la conocieron en los noventas la recuerdan afectuosamente, y las nuevas generaciones han accedido a ella a través de la red o las grabaciones intercambiadas. Mucho se ha rumorado sobre un posible regreso de la agrupación, obviamente con Carlos Montoya a la cabeza, pero hasta el momento nada ha llegado a concretarse; por ahora se sabe que él continúa en la Argentina, y que el bajista de la banda, Moisés Lugo, viene trabajando desde hace un par de años en un proyecto llamado IV Dimensión.

Dios Ha Muerto no es un álbum hecho a la carrera; cualquiera con buen oído sabe que se encuentra a la altura de muchos de los producidos por bandas como Sodom, Kreator o Destruction. Sin embargo, frente a aquellos, el disco posee ciertos rasgos particulares, primero, porque sus letras están en español y, segundo, porque su plano conceptual se basa en la mezcla de nihilismo y existencialismo. Dentro del bien manido cliché de bandas thrasheras que enfocan sus letras en la guerra, el alcohol o la crítica política, canciones como "Brutal Existencia", "Por Encima del Temor" o "Infernal", resultan meritorias, y dejan ver a un Montoya lector de filosofía, especialmente de Nietzsche, de quien asegura ser una gran admirador.

El disco está compuesto por diez canciones propias y una versión del clásico de Sodom "Remember the Fallen"; material suficiente para mostrarnos una banda rápida, de buenos riffs y con una voz potente y sin excesos. Ciertamente, las canciones de Acutor no son técnicas, pero en ellas es palpable la pretensión de alcanzar cierto nivel en la ejecución, de acompañar los ritmos con solos, y de trabajar en sus distintos niveles la velocidad.  Cabe destacar, además, la ambientación que dan a esta descarga de energía, la Intro del CD, "Rios de Hielo", ejecutada en guitarra acústica, el intermedio con teclados "Preludio para la Muerte" y, la canción de cierre, "El Gran Anhelo", apología directa al pensamiento libre del germen religioso. 

La foto que se muestra más arriba corresponde a la edición original de 1998 co-producida por Gonz-N-Joss y Mort-Discos (hay que recordar que la producción de Dios Ha Muerto fue el premio alcanzado por Acutor luego de ganar un concurso de bandas organizado por El Expreso del Rock). La portada del álbum estuvo a cargo de Janeth Castañeda y representa a cabalidad la declaración nietzscheana que le da su título. Por su parte, el cuadernillo que acompaña el CD, aunque apenas es de 2 páginas, ofrece las letras de las canciones, los datos de grabación y fotografías. Hace poco Sylphorium Records reeditó el disco en una versión con slipcase, presentando una nueva portada, y la misma Mort-Discos también presentó una reedición, aunque esta sí calcando su diseño clásico.

ACUTOR. Dios Ha Muerto. Mort-Discos & Gonz-N-Joss. 1998.
RANK: 8/10
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En Voices of Chaos muestro los discos que hacen parte de mi colección, haciendo de ellos una pequeña reseña ilustrativa y comentando su edición. Contacto: in_hora_mortis@hotmail.com

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