Voices of Chaos

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La biografía de la agrupación ecuatoriana Fear posee dos momentos esenciales: uno se remonta a la década de los noventas, cuando se lanzara el TAPE Catedral Salvaje (1997) y, el otro, coincide con la reactivación de la banda alrededor de 2009 y el lanzamiento de su álbum Dios del Terror (2015). Ambas épocas están separadas por incidentes tales como el prematuro suicidio de Segundo Nieves -baterista fundador del grupo-, una larga temporada en España del guitarrista Edison Naranjo o los permanentes cambios de alineación; sin embargo, inversamente, estas etapas coinciden, tanto en una orientación musical clara, a saber, la del Death/Thrash Metal, como en el deseo de sobresalir dentro de una escena que, a pesar de venir creciendo considerablemente, continúa experimentando inconvenientes de promoción y apoyo.

En Catedral Salvaje encontramos una música que podría emparentarse con la de otras agrupaciones latinoamericanas como Etnocidio, Sepelio o Socavón, pues, como ellas, Fear propone un Death/Thrash que recorre distintas velocidades, y que, sin dejar cierto sesgo primitivo, despunta por momentos merced a algunos solos, combinaciones rítmicas o pasajes limpios. Tal vez, dentro del conjunto, lo que más resalta del TAPE es la potente vocalización de Diego Palacios, la cual ofrece una firmeza que no se altera a lo largo de la grabación y que hace gala de una rápida dicción que solo se esfuma en unos contados finales de verso. Por lo demás, en tanto la mezcla se encuentra en su punto, la tesitura instrumental está garantizada, y da un verdadero gusto escuchar las líneas de bajo que hay, por ejemplo, en la canción homónima del TAPE.

Las composiciones de Fear resultan empíricas en muchos sentidos, pero, como la banda cuenta con una visión muy lograda de la unidad, las transiciones y cambios se hallan perfectamente tejidos, proyectando siempre una música compacta. Solo es lástima que no se hayan incluido punteos de guitarra en todas las canciones, pues esto podría fungir -como sucede en el tema "Extraña Procesión"- a modo de cénit. Por lo que concierne a las letras, todas compuestas en español, estas traslucen la misma cohesión que se destaca en lo musical: entre ellas hay una conexión rastreable de crítica social, a veces manifestada contra lo religioso, y otras, contra la manera como el hombre parece no reaccionar ante el fin del mundo, la devastación, la reproducción de imaginarios o la guerra.

Catedral Salvaje fue grabado a mediados de noviembre de 1997 y fue lanzado por la disquera El Sótano Records, propiedad de José Luis Terán -director de Acero Magazine y Fuego Negro-. La presentación del título es profesional e incluye, a todo color, agradecimientos, letras y fotografías de la banda. En cuanto al sonido, aun sin tratarse de un PRO-TAPE, el resultado obtenido fue positivo y se agradece que la cinta haya sido adecuada para que tuviese la extensión propia del EP, es decir, unos veinte minutos. No existen a la fecha reediciones de Catedral Salvaje, si bien las cuatro canciones que aparecen aquí se retomaron para la grabación del CD Dios del Terror, prensado, como se mencionó más arriba, en el año 2015.

FEAR. Catedral Salvaje. El Sótano Records. 1997.
RANK: 8/10
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Si una banda conformada por 6 personas no produjese música de altura constituiría un ejemplo de ignominia, pues es de suponerse que dicho número multiplica las posibilidades creativas. Por fortuna, este no es el caso de los polacos Herhm, quienes aprovechan acertadamente esta condición en su segundo álbum, Angeldemon (1997), para evitar que, aunque nos sintamos con su propuesta en los terrenos de muchos referentes -Christ Agony, Alastis, Samael, Twilight Ophera-, terminemos pensando que la banda es un parangón de alguno de aquellos nombres. Seguramente todo se deba a que la confluencia de músicos encuentra en Bart -actualmente conocido por su labor en Batushka- un regente ideal, capaz de hacer distintivo el sonido de Hermh frente a los cientos de grupos de Black/Dark Metal que hay en la época.

En primera instancia, es digno de mención el equilibrio que proyecta la banda en el juego guitarra-teclado, ya que ninguno de estos elementos predomina sobre el otro en la mezcla, y alternándose el protagonismo o acoplándose en dinámicas orquestales, terminan enriqueciendo sus propios matices. También destaca en Angeldemon el apartado vocal que combina desgarros de gran factura con voces limpias sobrias o dramáticas según se requiera. El estilo general de Hermh resulta estilizado, y la calidad de la producción pronto permite advertirlo, de suerte que nada de ese cuerpo principal se pierda, como tampoco los samples electrónicos o los arreglos ambientales que la banda introduce pasajeramente permitiéndose atisbar, sin caer en ellos, ciertos dominios del Avantgarde y el Gothic Metal.

Sería injusto pensar que esto último separa a Hermh del Metal como podrían postular ciertos radicales: las guitarras de la banda proponen siempre excelentes riffs, la batería -aun sin salir de un permanente mid-tempo- exhibe un punch firme, y el álbum mantiene a lo largo de sus 9 canciones una atmósfera romántica -sí, por lo que esta tiene de lucha de opuestos-, pero también innegablemente oscura. En cuanto a las letras, Angeldemon expresa una perspectiva metafórica, muy afincada sobre el vampirismo y cuestiones relacionadas con la eternidad y el vacío; el dinamismo vocal al que antes nos referimos encaja todo el tiempo con esta visión lírica, dotando cada línea del sentimiento que requiera para una comunicación mucho más artística, algo que puede rastrearse en temas como "Vampire the Angeldemon" o "Immotalize".

El sello polaco Pagan Records fue el encargado de lanzar Angeldemon en 1997 de forma paralela en formato CD y TAPE; ese mismo año de forma no oficial también fue lanzada otra edición en TAPE a través del sello Angel's of Hell Records. En la fotografía puede observarse la primera prensa en CD que se acompaña con un arte tipo afiche diagramado sobre blanco usando tonos grises y dorados; en él aparecen fotografías de los miembros de la banda y los agradecimientos, pero no las letras de las canciones. Debe resaltarse que la grabación del álbum estuvo a cargo del reconocido ingeniero Andrzej Bomba, quien ha trabajado con agrupaciones de la talla de Behemoth, Damnation, Christ Agony, Decapitated, Hate, Lux Occulta, Vader y un largo etcétera.

HERMH. Angeldemon. Pagan Records. 1997.
RANK: 8/10
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Fatima Hill constituye un ejemplo más de banda "underrated", pero su caso resulta particularmente indecoroso porque que se trata de una agrupación proveniente de un país muy conocido -como lo es Japón-, posee una trayectoria de más de 20 años, y ha lanzado casi una decena de producciones entre Demos, EP's y álbumes. Lo que no ha permitido que su propuesta llegue a trascender, continúa siendo para mí un misterio, sobre todo, a sabiendas de que el estilo en el que se enmarca su música, esto es, el Progressive/Power Metal, cuenta con un público especialmente acérrimo y unos medios un poco más dispuestos al apoyo de los proyectos que los de otros sectores del Metal. El descuido, así, es deshonroso, pues Fatima Hill sigue sin destacarse dentro de la escena, por lo menos en la proporción que debería permitirle una música tan altamente técnica y creativa como la suya.

Valhalla (1997) fue la opus prima de la banda, y estoy persuadido de que quien la escucha, inevitablemente se ve raptado por una fuerza superior. De entrada, la calidad del sonido es impresionante y, de ahí en más, todo forma un conjunto inmejorable: el amplio espectro que se permiten las composiciones, la ejecución impecable de los instrumentos -entre los cuales llegan a incluirse guitarras de 12 cuerdas y mandolinas-, los tonos bellísimos de Yuko -que está en igual medida alejada de la vocal operática y de la pop que tanto pululan en su ambiente-, la inteligente atención que se le da a las transiciones y los pasajes acústicos, y, en fin, ese alcance que permanentemente se logra de lo épico no a través de la velocidad, sino de la prolongación, del trabajo en los detalles y de la creación de una atmósfera verdaderamente mágica.

Los temas de Fatima Hill, en especial los más memorables, llegan a extenderse hasta 14 minutos y se presentan a sí mismos como si fuesen sound-tracks de pequeñas historias; debido a esto, en cada uno de ellos, se encuentra una vastedad de recursos que producen sensaciones diversas: a veces el descuelgue del ímpetu, otras la delicadeza del romanticismo, y unas más el misticismo de otras épocas. Por demás, justamente eso es lo que elabora Valhalla en su plano temático: la magia, la superstición y la grandeza de lo heroico; todo, como se dijo, trabajado a modo cinematográfico, en medio de composiciones que deben mucho a algunas leyendas -como Rainbow-, y que tienen como último rasgo estético el inglés oriental de Yuko y unos larguísimos punteos que valdrían por sí mismos el disco. 

Valhalla fue lanzado originalmente en 1997 por Fatima Hill, pero posteriormente fue reeditado por la Worldchaos Production en la bella edición que se muestra en la fotografía, limitada a 1000 copias con booklet de cartoné y CD dorado. Sin duda, este cuidado en la parte gráfica es el mejor respaldo para la música que contiene el álbum, y no se escapó ningún detalle en ella, puesto que hasta se llegó a incluir una hoja anexa en papel satinado con la traducción de las letras al japonés. La edición incluye, además, el tema "Aion" como bonus, una pieza que fue compuesta después del Valhalla y que dio título al segundo disco de la banda. Reste dejar aquí el enlace de la canción "Oriel Window" para enterarse del trabajo de Fatima Hill y de la poderosa energía que esta destila.

FATIMA HILL. Valhalla. Worldchaos Production. 2000 (1997).
RANK: 9.5/10
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Conocí a Excess of Cruelty a través de una semblanza aparecida en la Sylphorium Magazine # 4 casi 20 años atrás, pero solo hasta conseguir este disco, Under the Ivy of Ithamar (1997), comprendí que la poca frecuencia con la que ella aparecía en los medios especializados constituía una injusticia mayor que el desconocimiento que buena parte de nosotros tenía de la banda, pues esa omisión no provenía de una mala valoración de su música, sino de circunstancias del contexto. Ciertamente, en una época en la que todavía conocíamos las bandas por medio de los zines, los radio-shows, o las referencias directas, muchas agrupaciones, en especial, las que fueron distribuidas por sellos pequeños e independientes, quedaron condenadas al olvido, aun cuando su propuesta hubiese podido abrirse un camino mucho más generoso en otras circunstancias.

De otra manera, no logro explicarme cómo Excess of Cruelty no llegó a descollar, a pesar de ser una banda que impresiona en todo sentido. Exponente del Melodic Death Metal, la banda estuvo musicalmente a la altura de cualquier nombre encumbrado de la época -Dark Tranquility, In Flames o At the Gates- e, incluso, por lo que respecta a su Under the Ivy of Ithamar, un paso adelante, pues las pequeñas incursiones de vocal femenina que se ofrecen aquí son mucho más estilizadas que las que se permitían por aquel entonces los grupos suecos y, además, algunos pasajes -como los que hay en "Nangara"- se apropian ya de esos efectos de sintetizador que tan fuertemente empezarían a trabajarse a finales de los noventas, convirtiéndose -junto a las experimentaciones vocales- en las dos vías por las que advino la evolución de este estilo musical.

Precisión, velocidad y energía son los soportes de Excess of Cruelty, y, tan rigurosamente se ajusta a estos principios, que cada fragmento de su obra parece mejor que el anterior. El disco expone sorprendentes acoples de guitarra y ejecuciones ultra-rápidas, a lo que se suma un excelente punch de batería y vocales con innumerables tonos y matices. Pareciese que el único defecto que pudiese atribuírsele al disco fuese el de despertarnos el deseo de que sus temas se prolongaran indefinidamente -como sucede en la portentosa "Beholding the Crimson Tide"-. Las letras, por su parte, destilan un aura cultural e histórica, e indagan alternativamente por el sentido de lo existente y su posibilidad de trascendencia espiritual; todo planteado en un inglés muy refinado y culto, dentro del cual encaja muy bien el cover de Iron Maiden incluido como track oculto al cierre del disco.

El pequeño sello belga Wood-Nymph Records -al parecer propiedad de Raf Veulemans, bajista del grupo- fue el encargado de prensar el álbum, el cual contó con la asistencia para su distribución -no del todo efectiva- de la Hammerheart Records. El CD lo acompaña un cuadernillo de 12 páginas a color diseñado por Patrick Craenenbroek; en él aparecen las letras de las canciones, los datos de grabación y los agradecimientos -entre los cuales se incluye a Sylphorium Records, la encargada de la edición del zine homónimo al que se aludió en el inicio-. No existen reediciones de Under the Ivy of Ithamar, y Excess of Cruelty dejó de existir alrededor de 1999, aunque se reformó bajo el nombre Re:creation en el año 2003, llegando a editar de forma independiente un EP titulado Redesigning Human.

EXCESS OF CRUELTY. Under the Ivy of Ithamar. Wood-Nymph Recors. 1997.
RANK: 9.5/10
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Atanab es una banda importante dentro del Metal colombiano, no solo porque posee una trayectoria que ya supera los 20 años, sino porque su trabajo le ha permitido explorar sonidos que fluctúan entre los distintos géneros. Una prueba de esto último se encuentra en su álbum debut, The Garden of Sad Souls (1997), pieza en la que compaginan recursos provenientes del Black, el Dark y el Gothic Metal. Se trata de un acople que no resulta arbitrario para quienes tienen la suficiente apertura mental, pero que podría incomodar a aquellos que no soportan, por ejemplo, la inclusión en la música de teclados, pasajes tranquilos o voces femeninas; y es que, en efecto, las referencias que cruzan por la mente de quien escucha por primera vez Atanab tienen que ver con bandas como Evol y Opera IX o de otras más cercanas geográficamente como Panikos y Noctis Invocat.

Ciertamente, hay muchos puntos en común entre estas agrupaciones y la propuesta de Atanab en The Garden of Sad Souls. La banda colombiana también construye una atmósfera permanente a través del teclado, combina variadas formas de vocalización, elabora melodías lentas y limpias, y maneja un enfoque poético en sus letras. Sin embargo, Atanab encuentra en su propio tratamiento de estos recursos ciertos tintes de originalidad: en la atmósfera, inicialmente, porque esta no se reduce a los teclados, sino que se enriquece con los cánticos y lamentos de Sanatanab, que continuamente hacen parte de lo que se escucha, creando sensaciones oscuras e hipnóticas; y también en lo que concierne a los pasajes limpios, pues estos están a tal punto cargados de efectos de reverberación y delay que terminan conteniendo un sello personal -señalado ya, de entrada, en la intro "Oda"-.

La vocalización contribuye, asimismo, a probar la personalidad de Atanab, aunque esta vez a raíz de una cuestión adversa: la banda alterna las letras en inglés y español, y lo hace, además, con vocales profundas -muy al estilo de sus coetáneos Apolion's Genocide-, pero lastimosamente la pronunciación en la segunda lengua, en especial durante las declamaciones, se presenta demasiado fuerte y, a veces, hasta equivocada, de manera que no se evidencia una fluidez en este aspecto. Es propiamente un asunto de dicción, puesto que las letras en sí mismas ofrecen cierto interés en la medida en que exploran simbólicamente la belleza, los sueños y la oscuridad, dejando de lado esta inclinación para adentrarse en territorios más manidos -como el del fin del mundo- en una ocasión, a saber, en el tema "Decadencia Final".

The Garden of Sad Souls -o The Garden Sad Souls, como equivocadamente apareció escrito en el CD y la presentación del mismo-, fue grabado en Medellín en octubre de 1997, y a finales de ese mismo año se prensó por medio de Gloomy Magazine, siendo esta la única producción del zine como disquera. Dicha edición sigue siendo todavía la única que se conoce del álbum, y debe destacarse que se trata de una producción de calidad, que contiene las letras de las canciones, los datos de grabación, fotografías de la banda, etcétera. El diseño interior maneja tonos azules y naranjas, siendo su apartado gráfico un tanto sobrio. Después de este disco, Atanab ha lanzado dos álbumes más: Goddess of the Flesh en 2003 y Black Magic en 2006, este último bastante sonado dentro de la escena.

ATANAB. The Garden of Sad Souls. Gloomy Magazine. 1997.
RANK: 8/10
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De los tres álbumes que editó Gardens of Gehenna durante el tiempo que se mantuvo activa, tal vez el que reviste mayor interés sea Mortem Saluta (1997), no solo por la manera particular en la que se encuentra concebido allí el Doom Metal, sino, además, porque en los discos que vinieron después los recursos industriales concentraron hasta tal punto la atención de la banda que restringieron las posibles ampliaciones que hubieran podido establecerse de aquella apuesta inicial. Nadie desconoce, por supuesto, que tanto en Dead Body Music (2000) como en Mechanism Masochism (2003) se revele una agrupación talentosa y, en consecuencia, una música que llega, incluso, a destacarse, pero su primera pieza había sentado una propuesta que hubiese valido la pena profundizar con miras a cosechar de ella algo más.

Ciertamente, Gardens of Gehenna, a pesar de vincularse con grupos como Alastis, Samael, Tiamat o Christ Agony, planteó una postura más atmosférica del Doom, unificando la lentitud propia de este género con la creación de ambientaciones a un mismo tiempo clásicas y siderales. De tal suerte, Mortem Saluta destila un aire cósmico, y toda su armonía evoca una especie de encuentro con un universo trascendente. Los teclados son los principales encargados de esta tarea, pero como su uso no llega a excederse en ningún momento, también contribuyen a ella las elaboraciones de la guitarra, morosas y de permanentes destellos melódicos, y la batería que, aun manteniéndose por lo general en los ritmos más pausados, eventualmente incluye aceleraciones formidables del doble-bombo (como sucede en "Prophecy").

La voz que oficia el viaje propuesto por Mortem Saluta es gruesa y firme, sin vacilaciones en su tono, y da cuenta de las líneas de cada tema de manera solemne, ceremonial, atravesando las sílabas prácticamente con la misma lentitud con que se va cosiendo el enlace entre la densidad de los riffs y la ambientación del teclado. Y nada de esto parece empalmar mejor con el contenido lírico que transluce Gardens of Gehenna: una poética de la muerte que captura el vacío, el tránsito metafísico, el sentido mitológico del fin, etcétera. Hay una suerte un tanto dispar en la confección de estas letras, pero algunas de ellas, como la de "Blood" -por demás, quizá la mejor canción del disco-, son memorables: "It's not the river that flows, but the water / It's not the years that pass, but we do".

La primera y única versión de Mortem Saluta fue lanzada por el sello belga Shiver Records en 1997, y de ella debe destacarse que su diseño y arte es 100% profesional. El cuadernillo contiene líricas, una fotografía y los datos de la producción. El disco fue grabado en Alemania, si bien su masterización se realizó en los Ocean Waves Studios de Estados Unidos y, en el arte, se insertó un pequeño homenaje a las culturas antiguas de Europa. Por último, huelga recordar que el último tema del álbum consiste en una versión industrial/electrónica del track inicial "Nebelmond", punto con el cual Gardens of Gehenna iba sentando de cierto modo la inclinación que tomaría posteriormente su música, justamente en la dirección de un sonido más cargado de sintetizadores.

GARDENS OF GEHENNA. Mortem Saluta. Shiver Records. 1997.
RANK: 8/10
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El súmmum creativo de Broken Hope se encuentra materializado en este álbum que puede considerarse, sin temor, su obra maestra. Aquí, no solo participaron dos de los músicos más talentosos que ha tenido el Death Metal -hoy lamentablemente fallecidos-, el baterista Ryan Stanek y el vocal Joe Ptacek, sino que, además, se establece un ejemplo de esa extraña situación en la que ya no es posible determinarse qué podría ser mejor. En efecto, todo Loathing (1997) funciona bajo un mecanismo impecable que hace viable, por un lado, disfrutar el disco desde la simple fluencia de su brutalidad o, por otro, seguirlo desde la no menos provechosa satisfacción de su cadena compositiva, gestada a partir de una técnica que depuró la pesadez de tal modo, que solamente reservó para sí los recursos más notables.

Loathing es un álbum denodado que trabaja la rapidez desde la experticia; por ello, lo que presenta, más que una velocidad apabullante, es la consecución de una pesadez orgánica: las guitarras ofrecen un inventario inconmensurable de matices, de cambios en su ataque o desarrollo, además de solos fluidos que, modulados con el wah, tienen el sello de la lucidez. La batería, por su parte, asume la función de acentuar los ritmos, pero alcanza, asimismo, una extraña dinámica con el resto del conjunto, pues son abundantes los fragmentos en los que cada músico ejecuta su instrumento a una velocidad distinta; de este modo, llega a advertirse paralelamente una sensación de densidad y otra de caos, hecho que enriquece, no solo el sonido como tal del disco, sino la propia experiencia de quien lo escucha que debe doblar su atención para no perderse ningún detalle.

Sobre esta armazón, Loathing instala la atronadora vocalización de Ptacek que, desde su primera intervención hasta la última, no llega a inmutarse en lo más mínimo, permaneciendo en ese registro seco y visceral que seguramente agotara a más de uno. Se trata de una gutural rocosa, más cercana al Death que al Grind, y que articula bastante bien, incluso, en los pasajes en los que se acelera su marcha. En las letras, finalmente, Broken Hope, refleja distinción: hay en ellas un foco compositivo que es el cuerpo, pero cada una se proyecta de forma particular concretando un tema: la anorexia en "Translucence", el incesto en "Reunited", o hasta el tráfico de órganos en "Auction of the Dead". El estilo lírico es muy atrayente y casi enciclopédico, pues constituye una especie de descripción realista -si bien grotesca- de aquellos hechos que trata, sin ninguna pizca de subjetividad.

Loathing fue lanzado originalmente en 1997 por el sello Metal Blade Records tanto en Estados Unidos como en Alemania; ese mismo año fue editado en formato TAPE por la Metal Mind Productions (de Polonia), la Rock Records & Tapes (de Taiwán) y de manera no oficial (en Rusia) por la Angel's of Hell Records. En la fotografía se muestra la primera prensa estadounidense, de la cual debe destacarse su calidad de impresión y diseño: el booklet contiene, como siempre, las letras de las canciones, agradecimientos y fotos de la banda. Resta decir que durante la grabación participaron como músicos de sesión Rich Lipscomb (Fleshgrind, Evil Incarnate, Lividity) como vocal de apoyo en "He Was Raped", y Rob Stphenson (Em Sinfonia) en las guitarras limpias de "High on Formaldehyde".

BROKEN HOPE. Loathing. Metal Blade Records. 1997.
RANK: 10/10
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Unholy Flames es una banda que ha inscrito sin pena ni gloria su nombre en los registros de la historia del Metal. No tuvo la fortuna de alcanzar el estatus de culto a pesar de formarse a mediados de los noventas y, por otra parte, el prolongado espacio que separa su primer título -el EP Christian Denial de 1997- del segundo -el SPLIT Invocando Antigos Demônios (2010)-, no permite dar cuenta de una continuidad que, por lo menos en el plano discográfico, le confiriese el carácter de banda permanente. Así, pues, frente a ella se tiene la impresión de que difícilmente podría ubicarse por fuera del amplio conjunto de bandas que sirven de base para las agrupaciones que sí han descollado dentro del Black Metal de su país: Brasil.

Esto no significa, claro está, que Unholy Flames carezca de todo interés musical. En Christian Denial, por ejemplo, existe la consecución de un sonido que por lo menos resulta particular en el sentido de su naturalidad. Acaso el hecho de que la grabación del EP se haya realizado en apenas 3 sesiones -durante abril de 1997- evitó que la mezcla terminase maquillada en exceso con todos esos arreglos que pueden lograrse en un estudio, y se mantuviese fiel al sonido propio de los instrumentos (en especial al de la batería, cuyo redoblante tiene todos los matices de la ejecución en vivo). Las cuatro canciones que componen la obra poseen este distintivo y, por ello, en cada una de ellas puede escucharse el discretísimo papel de los integrantes de la banda.

En efecto, Christian Denial carece de todo viso técnico: el trabajo guitarrístico es básico, incluso en un tema como "In the Death Shout of the Fall" en el que toma el riesgo de un pequeño solo; y, asimismo, sucede con los toques del bajo que se reducen al acompañamiento rítmico, y los de la batería que no termina tampoco de despuntar a pesar de algunas dinámicas logradas con los platillos. En términos generales, Unholy Flames se inclina por las velocidades rápidas (a veces, en realidad, frenéticas) e intermedias, sobre las cuales ordena algunos apliques de teclado -muy sombríos, por cierto- y la voz desgarrada de Nauseous, rígida y apropiada, que va despachando con premura asuntos concernientes a la autodestrucción, el fin de la era cristiana y otros temas colindantes. 

La producción y edición de Christian Denial fue labor del sello brasilero Demise Records, el cual lanzó el EP en dos formatos diferentes: TAPE y CD. Esta situación, es decir, que el título hubiese sido lanzado por una disquera que, en su medida, resulta representativa del Metal brasilero (Malkuth, Mistyfier, Amen Corner, Malefactor, Silent Cry, etcétera) inquieta también sobre la falta de trascendencia a la que se abocó Unholy Flames después de la salida del EP. La presentación que acompaña el CD es totalmente a color, y el cuadernillo presenta las letras de las canciones, fotografías y un pequeño mensaje de odio a los detractores de la banda. A la fecha no existen reediciones del EP, si bien todavía es posible ordenar éste o su más reciente SPLIT a través de algunas páginas de distribución.

UNHOLY FLAMES. Christian Denial. Demise Records. 1997.
RANK: 7/10
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Aunque la música de Vader estuvo asociada en sus orígenes a otros géneros, desde finales de los ochentas y, más aun, a partir de la salida del disco The Ultimate Incantation (1992), la banda empezó a ser considerada arquetípica del Death Metal y a hacer parte de la élite que desarrolló este sonido en Europa. Por ello, cualquier referencia a su trabajo debe apoyarse en la certeza de que pertenece a una banda que ha ganado por mérito propio el derecho a mantener ideas en su música o a vincular nuevos recursos según lo desee y, así, tanto en los discos en los que se ha mostrado más conservadora, como en aquellos otros en los que ha querido arriesgar un poco más, es evidente el amparo, no sólo de la libertad creativa, sino de una reputación que se remonta a los tiempos en los que buena parte del Death Metal estaba aún en estado embrionario.

Black to the Blind (1997) se muestra interesante a la luz de esta reflexión, pues, por un lado, exhibe el dominio de aquello que tradicionalmente es entendido como Death Metal -la marcha a fondo de la batería, el riffeo rápido y la gutural gruesa-, pero, por otro, incorpora elementos más vanguardistas como variaciones en los tonos vocales o efectos sobre la línea de los solos. El punto es que Vader no da tregua en los 29 minutos que dura el disco y a cada paso da una nueva lección de técnica y ponderación: su velocidad, por ejemplo, no aburre, porque se alimenta de cambios y modulaciones; los punteos, presentes varias veces por canción, si bien incluyen casi por regla el floyd-rose, son totalmente distintos entre sí; y ni siquiera la voz satura, sino que da espacios para la instrumentación, para descubrir la limpieza de las ejecuciones. 

Se añade, además, en algunos temas, la participación de Cezar -Christ Agony, Moon- como vocalista de apoyo y unas ambientaciones mínimas a modo de preludios. Paralelamente, en el plano lírico, Black to the Blind presenta una consistencia única: hay en sus letras una orientación más que definida, anclada en dos formas de misticismo: la filosofía del Thelema y la magia del Zoz Kia Cultus. Como otras bandas polacas -tipo Behemoth o Hate-, Vader es especialista en estos temas y, en consecuencia, sus letras poseen un sentido histórico bien afincado que aborda con suficiencia asuntos relacionados con el caos, la oposición de fuerzas, prácticas de adivinación, etcétera; cuestiones, sin duda, que para ser comprendidas cabalmente requieren de cierta iniciación, un hecho que se halla simbolizado ya en el título del disco.

Black to the Blind apareció por primera vez en 1997 a través de System Shock, pero la imagen que se muestra en la fotografía corresponde a una versión lanzada un año después en Estados Unidos por la Pavement Music. Como se observa, este ejemplar es promocional, aunque, a excepción del sello de advertencia que así lo indica en la portada, no se diferencia en nada de la edición comercial: el cuadernillo, perfectamente diagramado en tonos rojos y negros, incluye las letras de las canciones, la información sobre la grabación, fotos y pequeños comentarios acerca de la raíz filosófica que tienen las líricas. A la fecha, pueden encontrarse también de este álbum versiones editadas por la Koch International en TAPE, la Metal Mind Productions en CD, y la Night of the Vynil Dead en LP.

VADER. Black to the Blind. Pavement Music. 1998 (1997).
RANK: 8/10
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Aunque Ultratumba se ha mantenido activa desde 1995, no ha podido escapar a la suerte de ser una agrupación alterna, y, no sólo porque sus fundadores -Javier y Lorenzo Partida- han seguido trabajando en las líneas de su banda principal (Transmetal), sino, además, porque los músicos de soporte han sido tantos que no es fácil identificar la esencia del grupo. Es verdad que quienes han participado en Ultratumba son miembros de proyectos reputados dentro de la escena mexicana (Leprosy, Luzbel, Blackthorn), pero, en todo caso, hay una disparidad considerable entre los discos de la banda, sobre todo en lo que concierne a sus vocales, que han ido de la mezcla Groove/Death de sus inicios a una propuesta más Sludge/Stoner en los años recientes, pasando, obviamente, por esa época Heavy representada en su disco Museo de los Despojados (1997).

Personalmente, prefiero la primera etapa de la banda, porque su sonido, estando emparentado todavía con el de Transmetal, alcanza ya algunos rasgos distintivos. En Museo de los Despojados dichos rasgos permanecen, es decir, se conserva esa fusión de Sludge y Doom Metal, dirigida por las guitarras (de riffs fuertes y marcados, cercanos a veces a Black Sabbath y otras a Crowbar) y la batería (que a excepción de ciertos momentos jamás supera los medios tiempos). En términos de instrumentación, pues, Ultratumba funciona bien, no de un modo memorable, pero al menos sin defraudar; incluso, hay solos (como el de "El Amor No Significa Nada") que llegan a destacarse. Y lo propio podría afirmarse de las letras, que cumplen sin descollar con su cuota de crítica social (especialmente a la religión y la pobreza).

El gran problema de Ultratumba en este álbum es la vocalización; seguramente, para muchos, al contrario, ésta sea su virtud, pues fue una tarea realizada por Arturo Huizar (uno de los pioneros del Heavy Metal mexicano) pero, en realidad, en el tipo de ensamble rítmico que hay en Museo de los Despojados su voz no termina de encajar. Lo que sucede es que Huizar desea hacer demasiadas cosas y no logra a cabalidad ninguna: hay falsetes y subidas de nota desafortunadas (como las de "Protector"), en "Muerte" intenta un a cappella con más sentimiento que precisión, y en la canción homónima del disco hay aceleraciones innecesarias, poco agradables. Cuando Huizar es más mesurado en su labor, la música fluye mejor, pero lamentablemente como cada canción tiene tanto espacio para el canto, esto no es lo que prevalece.

Museo de los Despojados fue grabado entre septiembre y octubre de 1997 en los estudios Elith de Ciudad de México, y a principios del siguiente año fue prensado por el sello -también mexicano- Discos y Cintas Denver. El álbum muestra en su portada una pintura de Leonardo da Vinci, y el diseño interior -compuesto sobre papel blanco- ofrece imágenes de campesinos, niños pobres, religiosos, etcétera; el cuadernillo incluye fotografías de la banda, las letras de las canciones y los agradecimientos. No estoy seguro de que existan reediciones del disco, si bien buena parte del material que produjo Denver durante los noventas fue hace un tiempo relanzado en versiones que no alteran el arte original. En todo caso, Ultratumba continúa activa y su más reciente disco fue lanzado apenas el año pasado.

ULTRATUMBA. Museo de los Despojados. Discos y Cintas Denver. 1997.
RANK: 6/10
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Ritual es una banda procedente de la República Checa, formada en 1994 y activa durante aproximadamente 8 años. Su nombre, tal vez resulte genérico, es decir, poco singular dentro de una historia que ha testificado la existencia de al menos dos docenas de bandas con ese nombre; sin embargo, este Ritual ofrece una música que destaca por su originalidad, fruto de una concepción sincrética que vincula elementos procedentes del Melodic Death Metal, el Black y el atmosférico; incluso, es factible que, frente a aquello que representa el grupo en términos artísticos, quedemos con la sensación de que estas etiquetas apenas contienen una parte de su trabajo y que, por ello, muchos otros de sus componentes (como, por ejemplo, algunos rasgos góticos o estructuras próximas al Doom) quedan inevitablemente excluidos.

El primer disco de la banda, Ritus Orgy (1997) exhibe precisamente esta amalgama de recursos en cada una de las 13 canciones que lo componen. Aparecen en el álbum estructuras bastante melódicas, no orientadas en la línea sueca, sino en una más oscura y enrevesada; también se escuchan riffs próximos al Black que, sumados a las voces desgarradas que predominan sobre las guturales y las limpias, constituyen el aporte de este género a la armonía general; asimismo, en el fondo de los temas, adviene un acompañamiento atmosférico bien ejecutado que se caracteriza por sus tonos macabros y ritualísticos, la mayoría de ellos producto de órganos y pianos. La intervención eventual de Elbereth en las vocales femeninas (similares a las de Fangorn por aquella misma época) y ciertos falsetes al estilo King Diamond terminan por definir el sonido de Ritual.

Ahora bien, esta diversidad de aportes no debe hacer pensar que Ritus Orgy es un álbum ecléctico sin más; todo lo contrario, posee una inclinación clara que es el Black Metal, sólo que este se alimenta de la melodía del Death y la atmósfera de los teclados. Canciones como "Heretic" están muy cerca del gran Ravendusk in My Heart (1996) de Diabolical Masquerade, lo que prueba, de alguna manera, qué es aquello que predomina, musicalmente hablando, para Ritual. Por demás, las letras de la banda, cuando no toman una postura nihilista (tipo "The Will to Rule" o la citada "Heretic"), personifican un pensamiento místico o mágico, y estos son rasgos prácticamente inherentes al Black Metal. En la canción homónima del disco se oye "I expect no salvation from heaven / I try abortively to recognize my identity / in a labyrinth of enchanted kingdom / mysticism... and nothing makes a difference".

El sello checo Leviathan Records estuvo a cargo del prensaje de Ritus Orgy en 1997; se trata de una disquera que, aunque no posee un inventario prolijo de producciones, ha firmado bandas de culto de la vieja Europa: Dysanchely, Cerebral Turbulency, Ingrowing, Enochian, etcétera. Descontando la portada que no transmite mucho en términos artísticos, debe decirse que la presentación del álbum es aceptable: el cuadernillo (de 12 páginas a todo color) contiene las letras de las canciones, fotografías, una extensa semblanza metafórica del trabajo realizado por Ritual desde su formación hasta la producción del disco, los agradecimientos y demás. Hasta la fecha no existen reediciones de este título como tampoco de la segunda producción de la banda, Panta Rhei (2001), también prensando por Leviathan Records.

RITUAL. Ritus Orgy. Leviathan Records. 1997.
RANK: 8/10
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Costa Stoios (editor de Tales of the Macabre y propietario de Iron Pegasus Records) afirmó en una entrevista de 1999 que la buena música siempre existe en el underground y que, en consecuencia, quien la busca, sólo requiere de un poco de paciencia mientras la encuentra. Se trata de un principio incuestionable para coleccionistas, pues de remitirse únicamente a los nombres ensalzados, se condenarían a una limitación de perspectivas. Esto quiere decir que el Metal subterráneo es un movimiento que posee muchos títulos memorables, y que estos pueden ampliar y enriquecer el trabajo de las bandas de la mainstream, pero también erigir su camino propio. Desde esta óptica, la diferencia entre una y otra escena es, simplemente, que la underground proyecta un sentido ajeno a los intereses comerciales y esnobistas.

Pues bien, esta discusión está en la base de Refugium Pecatorum, una agrupación brasilera que, si bien podría sorprender y agradar a muchos, en realidad es conocida por muy pocos. La banda captura el espíritu del primer Doom Metal (Saint Vitus, Candlemass, Cathedral) y lo proyecta desde una mirada caracterizada por la inclusión de elementos clásicos -piano y violín concretamente-, los cuales le otorgan un aire armonioso y lúgubre. En The Condemned Art (1997) -su primer EP- se manifiesta, así, una música, de alguna manera, inspirada en nombres conocidos, pero cargada de búsquedas y horizontes propios: son 6 temas en total, 3 de ellos instrumentales, y en cada uno encontramos la lentitud típica del Doom sumada a recursos de tendencia más barroca que bien hacen honor a la alusión que hay en su título del arte.

The Condemned Art ejerce una fuerza mustia y gris sobre quien lo escucha, sus atmósferas son trágicas y sólo por momentos descuelgan en ritmos más enérgicos. El violín que desde el fondo acompaña cada nota, las líneas de piano, esa voz de textura mixta entre lo desgarrado y lo limpio, los efectos de guitarra, los excelentes solos que acompañan las canciones, etcétera, todo esto, da a Refugium Pecatorum su marca de originalidad, incluso frente a proyectos como los de Paul Chain Violet Theatre, con los que comparte cierta semejanza de ambientación. Las letras, por su parte, se enlazan perfectamente con la música, toda vez que tienen atributos poéticos que vinculan la existencia del hombre y la metafísica: "I always felt / the hands of death on my body / creating for me / only a solution / of a flight without return".

Refugium Pecatorum existió entre 1995 y 2002 aproximadamente, y las 3 producciones que grabó durante este tiempo fueron lanzadas de forma independiente. The Condemned Art es, sin embargo, en el conjunto de esos títulos, el de mejor presentación: el EP contiene un cuadernillo de 8 páginas con las letras de las canciones, agradecimientos, fotografías y detalles artísticos decorativos. La portada corresponde a una reproducción de "Las Bañistas" de Renoir, y la contraportada a un boceto de Da Vinci. Esta es la única versión que existe del EP y, hoy por hoy, resulta difícil conseguirlo ya que, como sucedió con sus otras dos Demos -Ancient Days (2000) y Transcendence (2001), tuvo un prensaje bastante limitado. Una pieza exclusiva del underground brasilero.

REFUGIUM PECATORUM. The Condemned Art. Self-produced. 1997.
RANK: 8.5/10
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Profecía es una banda emblemática del Metal ecuatoriano, no sólo a raíz de su larga trayectoria dentro de la escena (casi 25 años), sino, además, por el hecho de haber encontrado la forma de mantenerse vigente a través de los tiempos, cantando siempre en español y denunciando los problemas que revelan el caos de nuestro mundo. Ya en 1992, con su Demo "La Marca del Mal", era evidente esa dirección que ha marcado el derrotero de Profecía y, aunque por una u otra razón, su historia no haya sido prolífica en términos de discografía, en cambio sí ha mantenido aquello que podríamos llamar una orientación: la música, concretamente el Death/Thrash Metal, como fórmula para expresar una visión apocalíptica en la que cuestiones de orden social y político conducen al hombre directamente hacia su autodestrucción.

Anunciantes del Armagedón (2010) es una recopilación de los dos primeros álbumes de Profecía y, en consecuencia, constituye una pieza propicia para acercarse a la banda de manera retrospectiva. Inicialmente, hallamos los 10 temas que hicieron parte de ...Hacia el Armagedón (1999), un disco caracterizado por un sonido bastante crudo, de distorsiones fuertes y secas. Hay algo en la contextura de estas canciones que permite emparentar el trabajo de los ecuatorianos con el realizado por Reencarnación o Parabellum, mas, aquí no hay aceleraciones excesivas y tampoco un caos tan generalizado como el que sí presentan las bandas colombianas. Al contrario, Profecía mantiene mayormente ritmos medios, líneas de guitarra cercanas al Thrash, y una vocalización que, aun poseyendo un carácter agresivo, resulta inteligible.

Posteriormente, aparecen en el disco las 7 canciones que se incluyeron en Anunciantes del Final (1997), obra que, tal vez por su fecha de grabación, refleja una producción algo más primitiva que la de ...Hacia el Armagedón. Al escuchar esta parte de la recopilación se tiene la impresión de estar frente a una Demo, con todas las desventajas que esto ofrece en términos de mezcla, efectos, limpieza, etcétera; de cualquier modo, si se es amante de la música más descarnada, no se encontrará ningún inconveniente en esto, sino, antes bien, un cierto gusto. Profecía ofrece aquí un Death/Thrash Metal renuente de los recursos técnicos, ya que se inclina por una expresión más visceral, robusta, acaso coherente con el turbio mensaje de sus letras, que van pasando cuenta de hecatombes, verdugos, juicios y catástrofes.

Originalmente, el álbum Anunciantes del Final fue producido por los propios miembros de Profecía, y ...Hacia el Armagedón por el pequeño sello Brutalidad Total, en 1997 y 1999, respectivamente. La recopilación que reseñamos -que enlaza los títulos de ambos discos: Anunciantes del Armagedón- fue prensada de manera conjunta en el año 2009 por la banda y Eralsa Producciones. Aquellas dos obras fueron remasterizadas y grabadas en un solo CD, que se presentó en dos versiones distintas en su portada; el cuadernillo (de 12 páginas) que acompaña dichas ediciones contiene información sobre las grabaciones, fotografías de la banda, letras y un apartado gráfico a color muy bien logrado. La canción 18 de la recopilación es un bonus, "Los 7 Sellos del Horror", aparecida en un sencillo promocional del año 2002.

PROFECÍA. Anunciantes del Armagedón. Eralsa Producciones. 2009 (1997, 1999, 2002).
RANK: 7.5/10
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Cuando aparecen recopilaciones como Buried Songs: The Early Times (2003) se celebra por partida doble: de un lado, surge la oportunidad de acercarse a títulos ahora descatalogados y, de otro, la historia de la banda adquiere un sentido profundo. En el caso de Poema Arcanvs, esos títulos pertenecen a grabaciones realizadas en los noventas y, en consecuencia, el giro retrospectivo se remonta hasta la época en la que la agrupación, bajo sus nombres iniciales (Garbage en 1995 y Garbage Breed en 1996), se abría un espacio dentro de la fértil escena chilena. El álbum es algo así como un prontuario de las transformaciones que personificó Poema Arcanvs desde el tiempo en el que su música exponía una mixtura de Groove y Melodic Death Metal, hasta aquella otra centrada casi totalmente en el Doom.

Buried Songs: The Early Times contiene 17 canciones; las primeras 6 pertenecen a Underdeveloped, una Demo que, a pesar de haberse grabado en sólo 15 horas, posee muy buena producción y refleja una banda establecida plenamente. El sonido de estos temas recuerda un poco el Scrolls of the Megilloth de Mortification, con la salvedad de que Poema Arcanvs exhibe estructuras más Groove y sus ritmos tienen un matiz marcadamente melódico. La distorsión acartonada de las guitarras, la rapidez de los temas y la denuncia social (de la avaricia, la masificación o el caos ambiental) están presentes en todos estos temas, a excepción de "Errant Souls", en el que se percibe, además de una marcha más lenta, una confección melancólica de las guitarras y el uso de aquellos elementos (voces limpias y teclados) que, posteriormente, ganarían un lugar privilegiado dentro de la banda.

La recopilación incluye también los 7 temas que componen la Demo Innocent Shades de 1996, una grabación en la que Poema Arcanvs, primero, se aleja de los tintes Groove, segundo, mantiene ya con menos firmeza el Melodeath (apenas presente en "Armygeddon" o "Ruined") y, tercero, se enfoca en la construcción de una música más pausada, íntima y oscura, propuesta que podría asociarse con el primer Opeth o, en un ámbito más próximo, con el trabajo de los uruguayos Requiem Aeternam. Es Doom de una vertiente casi progresiva lo que empieza a desarrollar la banda en estos temas, y lo confecciona ampliando la presencia de voces y guitarras limpias, de teclados y de letras más personales. En las últimas canciones del disco, tomadas de un Promo de 1997 y otra Demo de 2001, estas características estarán ya concretadas: guturales de un tono semejante al de Mikael Åkerfeldt, vocales limpias a lo Moonspell y un esquema general anclado sobre el Doom.

El sello discográfico Rawforce Productions de Chile fue el responsable de la edición de Buried Songs: The Early Times en 2003, labor por la cual debe recibir una verdadera felicitación: no sólo presentó un disco excelente en el plano musical, sino que, además, lo complementó con una presentación 100% profesional. El cuadernillo (de 12 páginas) contiene las letras de las canciones, información sobre las demos incluidas en el CD, un texto biográfico escrito por Igore Leiva (guitarrista de Poema Arcanvs) y numerosas fotografías de la banda. El apartado gráfico fue una tarea adelantada por Claudio Botarro y, como puede observarse, se centra en el uso de colores rojos y oscuros: hay en el diseño de la portada y las páginas interiores un contraste interesante entre la simbología de la muerte, rostros humanos y diagramas futuristas.

POEMA ARCANVS. Buried Songs: The Early Times. Rawforce Productions. 2003 (1995, 1996, 1997, 2001).
RANK: 8/10
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Conozco dos referentes del Black Metal ibérico: Blazemth y Ouija; y, aunque es verdad que existen muchos otros (Cryfemal, Nazgul, Atman), aquellos dos constituyen, a mi parecer, los pilares del género en España, no sólo por haber destacado en una época particularmente fértil, sino también por desaparecer durante los noventas, hecho que les confirió una especie de culto dentro de la escena. Se trata de una posición más que merecida, pues estas bandas capturaron el sonido del Black Metal más encumbrado y lo proyectaron, no diremos de una forma totalmente personal, pero al menos sí sincera y con ciertos toques identitarios. De Ouija, incluso, podría afirmarse que cierra un capítulo en la historia del Metal español, porque con su disco Riding into the Funeral Paths (1997) establece un punto de ruptura entre la vieja escuela y todos los nuevos nombres e ideas que aparecieron desde entonces.

Lo que plantea Ouija en este álbum es una música cercana a la de las primeras producciones de Naglfar, Mactätus o Lord Belial, esto es, un Black Metal que, sin alejarse de sus raíces más crudas, no teme sondear ciertos matices más melódicos y elaborados. En Riding into the Funeral Paths se halla, así, una influencia nórdica, evidente, por ejemplo, en las combinaciones vocales (desgarradas, altas y susurradas), en la propuesta de riffs desligados de lo minimalista, en la excelente armonía instrumental que rescata hasta las líneas más sutiles del bajo, y en la implementación de los teclados. Pero, no podría deducirse de esto que Ouija sea una copia sin más de las bandas suecas o noruegas de la época, pues, todo lo contrario, los elementos que vinculan a esta banda con el sonido nórdico son trabajados siempre por ella con un enfoque individual.

Las voces, verbigracia, tienen aquí una tonalidad estridente, especialmente atronadora en canciones como la homónima del álbum; las composiciones de guitarra personifican espacios  memorables (como el final de "Umbriedled Transilvanian Passion"); y los teclados se mantienen en un segundo plano, ambientando de manera oscura todo lo demás. Cautiva de Ouija su manera increíble de mantener siempre un ritmo vertiginoso, rápido y, sin embargo, incluir en él una cantidad importante de variaciones melódicas, cambios de dirección, etcétera; prácticamente no hay merma en la velocidad del disco, pero sí pueden hallarse en él muchísimas rutas de trabajo. Con relación a las letras, estas se encuentran enfocadas en un satanismo más bien sobrio, algunas temáticas del vampirismo y la muerte; todas tienen una extensión media, y Midgard (el vocalista) las despacha silábicamente, un poco al estilo que manejó Ancient en su clásico The Cainian Chronicle.

Riding into the Funeral Paths fue prensado por una de las disqueras españolas más importantes de los noventas, la Repulse Records (actualmente Xtreem Music). En el catálogo que para entonces tenía este sello, Ouija figura prácticamente como la única banda de Black Metal firmada de su país; mas, no por ello recibieron un trato peyorativo, prueba de lo cual se halla en lo profesional y cuidada que es la edición de este disco (a la fecha la única existente). El cuadernillo contiene 12 páginas enumeradas, e incluye las letras de las canciones, agradecimientos, fotografías y dedicatorias; el arte interior está constituido por reproducciones de la portada, creada por Joe Petagno (Krisiun, Angel Corpse, Incantation, Marduk, Motörhead y cientos de bandas más), y la calidad de la impresión es pulcra 100%: las letras doradas contrastan artísticamente con el fondo azul del booklet. Recientemente Ouija se ha reunido y lanzado un nuevo disco al mercado.

OUIJA. Riding into the Funeral Paths. Repulse Records. 1997.
RANK: 8/10
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Esta es una de las bandas colombianas que nunca pude ver en vivo, no por estar fuera de su época, sino debido a su breve existencia. Intuyo, sin embargo, por el carácter de su música (agitada, crítica), que sus conciertos movilizaban mucha energía, sobre todo, entre quienes buscaban un sonido que representara la situación social y política de nuestro país durante los noventas. Lechoza y otras agrupaciones como Kaala, Ingrand, Síndrome o Neus, fueron las iniciadoras de ese movimiento que heredó la fuerza del Groove Metal y que, a través de su propio tratamiento, se acercaron al estilo Metalcore que fue tan popular en el mundo a finales de aquella década; su impulso, lamentablemente, no perduró tanto, y prueba de ello es que, de todas esas bandas, en la actualidad, a lo sumo, sobrevive Ingrand.

Con Criaturas (1997), Lechoza lanzó a la escena una propuesta, tanto social como sonora; lo primero, porque sus letras expresan un juicio directo a nuestra sociedad, al olvido en el que vivimos sus individuos, a la corrupción y coerción del Estado, a la falsedad religiosa, la mezquindad y el egoísmo; y lo segundo, porque es evidente que en la música de esta banda no subyace una imitación sin más de cierto género, sino, al contrario, una búsqueda de lo que pudiese ser un toque propio. Esa proyección se reconoce en diferentes aspectos del álbum, por ejemplo, en los fondos industriales que hay prácticamente en todas las canciones, en la variedad de voces que ofrece Freddy Torres (gritadas o limpias), y en el modo como se desarrollan los solos, a veces sin guitarra de fondo y, otras, mezclando dos punteos al mismo tiempo.

Los 9 temas que hacen parte de Criaturas desbordan potencia e intensidad; es verdad que se trata de composiciones a medio tiempo, pero la fuerza activa de las vocales, la destreza guitarrística de Suzarte (especialmente en slides y armónicos), la utilización de samplers en la mezcla, y los ocasionales arranques de velocidad, hacen que la vitalidad del álbum no se pierda un instante. Además, Lechoza presenta ciertas sorpresas: el inicio tipo jazz de la canción "Dolor", excelentes dúos bajo-guitarra como el que hay en "Sin Final", o intermedios inusuales a lo "Ciudad Radical - Escoria Humana". Un doble bombo marcando siempre los ritmos, innumerables riffs basados en técnicas de palm-mute, una gran riqueza de efectos sonoros y, en general, el brío que imprimen los músicos a su trabajo, son otros valores agregados de Lechoza.

Según se lee en ciertos sitios de la red, Freddy Torres era el propietario del estudio en donde se grabó Criaturas en mayo de 1997, así como del sello que lo distribuyó: Sirio Producciones. Del disco sólo existe esta versión original, que es la que se muestra en la fotografía, una edición sin mayores logros de diseño (su cuadernillo apenas contiene los agradecimientos de la banda), pero interesante, al menos en lo que corresponde a su portada, corrosiva y artística a un mismo tiempo. Lechoza se desintegró poco tiempo después de la salida de este álbum, y sus miembros emprendieron caminos diferentes: Torres en Defenza (banda de Hardcore/Fusión), Olaya en Neus (proyecto de Hardcore/Industrial), y Suzarte en El Sie7e (grupo de Rock Alternativo).

LECHOZA. Criaturas. Sirio Producciones. 1997.
RANK: 8/10
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Bogotá fue el epicentro de una gran oleada de Groove Metal durante la segunda mitad de los noventas; bandas como Lado Oscuro, Ingrand, Kaala o Infected aparecían con frecuencia en los carteles de conciertos, su música se escuchaba con entusiasmo y contaban con un público bastante fiel. La mayoría de ellas, sin embargo, dejó de figurar en la década siguiente, razón por la cual ahora resulta tan gratificante volver a sus grabaciones y refrescarse con el sonido que desarrollaban. Este disco de Infected, titulado de forma homónima y lanzado en 1997, es una muestra prototípica de aquel entonces; se trata de una pieza similar en su estilo al de las otras bandas mencionadas, es decir, cercano al Chaos A.D. de Sepultura, pero con ciertos rasgos particulares.

Desde el inicio mismo del álbum con "Horror Cloister" se descubre la inclinación Groove de Infected: una distorsión con muchos medios, una batería a medio tiempo, un bajo rítmico y, por supuesto, una voz que combina los tonos guturales con otros más gritados. La banda no despliega una música especialmente técnica, y es verdad que (en ocasiones) las guitarras se juntan más de lo "debido", pero, en términos generales, Infected se mantiene firme en cada tema, haciendo acopio de armónicos, punteos, doble bombo y riffs fuertes que se atacan, a veces, de manera limpia y, otras, generando ese efecto chillón característico de algunos temas de Sepultura, así puede notarse, por ejemplo, en una canción como "Awakening".

Pequeñas intros, efectos de voz (tipo "Death Temptation") y algunos coros (también gritados) aumentan la energía del disco, el cual vincula su parte musical con unas líricas críticas a nivel social y político; al respecto, los nombres de las canciones ya hablan sobre su horizonte: "World Abhorrence", "Eternal Battle" o"Scientist Degradation". Todas las letras de Infected fueron escritas por Andrés González, el vocalista de la banda (también integrante de Neurosis en su momento) y abordan con crudeza temas como la guerra, el caos tecnológico, el peligro nuclear, etcétera, señalando el papel del hombre en cada uno. La grabación de voces cuenta con la participación de algunos invitados como Jhon Cadena (Ethereal, Gaias Pendulum, Purulent) y Houseman Adame (Kilcrops).

El pequeño sello Revolución Records fue el encargado del prensaje de este disco de Infected, así como del Necrocanibalismo de Leishmaniasis, siendo estas sus dos producciones más destacadas. Lamentablemente, la presentación del CD no es la mejor: el cuadernillo es de apenas 1 hoja, no contiene las letras de las canciones, la foto de la banda está pixelada y hay una pequeña franja roja en los extremos que no luce nada bien; por demás, el mismo arte de la portada carece de la fuerza que las letras y la música sí tienen. Defectos semejantes pueden observarse en el label del compacto que, aunque es CD-PRO, por encima no muestra bien definido ni el nombre de la banda ni las figuras que lo acompañan. No existen reediciones del disco y, como se mencionó, Infected dejó de existir ya hace bastantes años.

INFECTED. Infected. Revolución Records. 1997.
RANK: 7.5/10
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Desearía evitar el cliché de todos aquellos que a la hora de referirse a Gates of Ishtar hablan sobre lo incomprensible que resulta, por un lado, el desconocimiento que tienen muchos sobre ella y, por otro, lo poco que la recuerdan quienes han tenido la oportunidad de escucharla; sin embargo, es inevitable afirmarlo nuevamente: Gates of Ishtar es uno de esos casos en los que uno no alcanza a comprender cómo funciona la justicia en el arte, pues siendo esta banda una muestra increíble del genio que tienen los suecos para el Death Metal melódico, no llegó nunca a alcanzar la fama de agrupaciones como Dark Tranquility o In Flames, y esto a pesar de que, frente a ellas, no reflejaba ningún punto en contra, sino, por el contrario, una riqueza musical envidiable.

La maestría de Gates of Ishtar ya era evidente en su primer disco A Bloodred Path de 1996, pero aquí, en The Dawn of Flames (1997), alcanza la calidad que sólo obtienen los verdaderos clásicos; es más, si, personalmente, tuviese que escoger un par de discos para definir con ellos qué es Melodic Death Metal, este sería uno de ellos. Las 8 canciones que componen el álbum poseen los rasgos más distintivos de este estilo: la armonía de las guitarras, el veloz y perfecto trabajo de la batería, la inclusión de ciertas atmósferas con teclados, y esa voz desgarrada que hizo popular a Suecia alrededor del mundo. Todo ello ejecutado con la técnica, precisión y profesionalismo que sólo músicos dedicados y honestos pueden lograr.

Escuchar The Dawn of Flames es encontrar una justificación para asegurar que el Metal es arte en sentido profundo; en él no hay solamente música bien elaborada, sino también la experiencia de muchas emociones a modo catártico: tristeza, ímpetu, intensidad, sosiego. Los fragmentos de las canciones (por ejemplo, en "Trail of Tears" o "The Embrace of Winter") reflejan esta forma particular con la que Gates of Ishtar confeccionaba sus canciones, mezclando proyecciones de distintos sentimientos. Algo similar sucede a nivel lírico, en donde la banda presenta un enfoque más bien pesimista (soledad, nostalgia, frustración), a pesar de lo cual, también proyectan ciertas líneas, primero, de furia u odio y, segundo, de aspiración onírica.

A la fecha existen 3 versiones diferentes de The Dawn of Flames en CD, todas editadas en 1997; una corresponde al prensaje europeo realizado por Invasion Records en Alemania, otra es la edición americana lanzada por Death Records (que es la que se observa en la fotografía), y, la última, fue la producida por Avalon Records en Japón, incluyendo 4 bonus tracks. La portada del disco representa una escena épica y, sin duda, es la parte más lograda del mismo en lo que se refiere al arte; el cuadernillo (de apenas 1 hoja) no contiene las letras de las canciones, sólo se observa en él los agradecimientos de la banda (para entonces quinteto) y algunos pequeños retratos en primer plano de sus miembros.

GATES OF ISHTAR. The Dawn of Flames. Death Records. 1997.
RANK: 9/10
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La locura llega en esta oportunidad desde la República Checa, un país tranquilo por naturaleza, pero cuna de este cuarteto ruidoso y agresivo llamado Four Seats for Invalides. Se trata de una banda de Grindcore que, durante sus quince años de existencia y en cada uno de los discos que grabó, planteó una música estridente, fuerte y política que llegó a convertirla en uno de los referentes de este estilo musical en toda la Europa del Este. Para quienes están habituados al sonido de Agathocles, Nasum, el viejo Napalm Death o Extreme Noise Terror, la propuesta de los checos resulta grata puesto que se encuentran en ella muchísimas de las características que hicieron grandes a aquellos grupos, especialmente a lo largo de los noventas.

En el año 1997, Four Seats for Invalides lanzó su segundo álbum, titulado simplemente: Blast!. En él se incluyen 14 canciones en la vena del Grindcore clásico: con riffs de guitarra sencillos, pero enérgicos; una gutural que, aunque gruesa, es audible y se combina con gritos de apoyo (al modo como tradicionalmente se hace en el género); una batería que cumple en los fragmentos más veloces, y también en los espacios de corte o cambios de ritmo; y, por último, una estructura general que no da tregua en ningún momrnyo. El disco cuenta además con un bonus track llamado "Napalmed-Ziegenkopf vs. Fecal" que dura unos 30 minutos y es una extraña mezcla de ruidos industriales, cibernéticos y caóticos, efectivos para cerrar de la forma más irreverente el trabajo.

Con relación a las letras, la banda está también muy cercana al concepto que manejan grupos como los antes mencionados. El nombre del disco, Blast! (explosión), permite hacer de entrada ciertas proyecciones, y comprobarlas mientras se escucha; en efecto, las canciones de Four Seats for Invalides nos hablan de violencia callejera, de hombres inválidos producto de las guerras, de niños que nacen en la pobreza, del desastre ecológico que afronta el planeta. En ocasiones, las composiciones líricas son extensas como en "Children in the Darkness" o "Northern Wind of Death"; en otras, por el contrario, toda la canción se reduce a un grito de frustración o denuncia tipo "Napalm Mad", o la homónima "Blast!" en la cual solamente se escucha: "Most! / scorn! / blood! / blast!", (una estrategia coherente para una canción de 22 segundos).

El disco salió originalmente en dos formatos: TAPE y CD, ambos editados por el sello Ank Records (del cual no aparece ningún tipo de información, a excepción del número de catálogo: ANK02-2). Esta misma disquera había editado en 1993 el primer álbum de la banda, Hiromost, igualmente en los dos formatos señalados. El cuadernillo de Blast! se reduce a una hoja doble, a color sólo por el lado de la portada; las letras de las canciones (en versión bilingüe) se encuentran en una hoja aparte, grande y blanca, similar a la que se incluye como inserto en los LP's. El arte también presenta dos fotografías de la banda y algunos anuncios de estudios, y un par de sellos que seguramente colaboraron con la distribución del disco.

FOUR SEATS FOR INVALIDES. Blast!. Ank Records. 1997.
RANK: 7.5/10
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Aunque fueron los suecos quienes hicieron famoso el Death Metal de corte melódico, no cabe duda de que a través del tiempo han venido formándose bandas estupendas de este estilo en todos los puntos del planeta. Este es el caso de From the Depths, un sexteto procedente de Cleveland (Estados Unidos) que editó durante la segunda mitad de los noventas 2 discos -From the Depths (1995) y Elysium (1998)-, además del EP que ahora presentamos, Bereavement (1997), todos ellos trabajos tan bien desarrollados que están a la altura de At the Gates o el viejo Dark Tranquility, bandas con las cuales puede asociarse su sonido, dada la importancia que tiene para los estadounidenses la ejecución, velocidad y producción.

Son apenas 4 canciones las que componen Bereavement, pero son suficientes para persuadirnos de que estamos frente a una banda seria y muy profesional. Las composiciones de From the Depths reflejan consistencia, madurez; en ellas, la rapidez en el ritmo no reduce la calidad técnica, al contrario, la resalta. Destaca sobremanera la labor de los dos guitarristas (Matt Sorg y Brian Bertram) y del baterista (Rob Newlin): sólo entre ellos tres, si quisiesen, y gracias a su acople, serían capaces de desprender nuestras cabezas. Con todo, la banda incluye también teclados, utilizados de una manera bastante sutil, y unas vocales fuertes, secas, lejanas todavía a las de un Lindberg o un Stanne, tal vez porque tiene matices que adeudan algo al Black Metal.

Si se repasa la lista de las otras bandas en las que han estado los miembros de From the Depths, se hallan pistas sobre la calidad de sus músicos: Incantation, Nunslaughter o Decrepit, por citar algunas. En cuanto al manejo conceptual, la banda propone en Bereavement dos vías concretas: la primera, explora la frustración, el derrumbe de las ilusiones, el desespero y el sentimiento pesimista, en esto se basan las 2 primeras canciones ("Bereavement" y "Absentina"); por otra parte, en las 2 últimas ("Anagoge" y "Last Dawn") las letras se enfocan más en el modo como las malas jugadas del destino llenan al hombre de rencor, de odio, y cómo se encuentra en la violencia, el pecado o el rechazo una alternativa de sobrevivencia.

Bereavement fue editado a través del pequeño sello Dismal Records, el mismo que había editado el álbum debut de la banda. Se trata de una disquera que, aunque funciona desde 1995, a la fecha cuenta con un catálogo que no supera los 10 títulos, siendo el último de ellos la compilación que lanzó de las Demos de Funeral Pyre el año pasado. La presentación del EP de From the Depths es sencilla, pero no defrauda si se tiene en cuenta que tiene un carácter promocional: el cuadernillo incluye las letras de las canciones e información técnica; la portada es obra del artista gráfico Joseph Maloney que ha trabajado con otras bandas de la zona como la citada Decrepit, Soulless y Nordic Mist. Una agrupación para tener muy en cuenta si se es fan del Death Metal melódico.

FROM THE DEPTHS. Bereavement. Dismal Records. 1997.
RANK: 8/10
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En Voices of Chaos muestro los discos que hacen parte de mi colección, haciendo de ellos una pequeña reseña ilustrativa y comentando su edición. Contacto: in_hora_mortis@hotmail.com

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