Voices of Chaos

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Gardenian estuvo activa durante la gran época de transición que experimentó el Melodic Death Metal a finales de los noventas, pero, a pesar de tener una mirada vanguardista, un contrato con el prestigioso sello Nuclear Blast y, por supuesto, la cercanía natural al sonido Gothenburg que le hubiese permitido abrir las puertas al nuevo siglo, no llegó a destacarse después de aquel periodo. Sin duda, aquellos años revistieron una exigencia sin antecedentes para las bandas suecas, de suerte que muchas de ellas, a pesar de su probado talento, terminaron rezagadas de modo tan imperdonable que incluso, hoy por hoy, al hacer este examen retrospectivo, es inevitable afirmar que la historia del Melodeath hubiese sido definitivamente otra si hubiesen tenido continuidad agrupaciones como Gardenian, y otras igualmente increíbles como Sins of Omission, Godgory o The Forsaken.

En Soulburner (1999) se destaca el talento musical de Gardenian y, asimismo, las vías por las que dirigía su propia propuesta. En efecto, la banda se muestra aquí, tanto a la altura de cualquiera de los nombres que por entonces fungían como adalides del cambio de paradigma -The Haunted, Soilwork-, como identificable a metros de las ideas de aquellos. Claramente, hay en Gardenian estructuras modernas muy europeas, un juego vocal que agiliza la música ampliándola a otros espectros y públicos, el destello de una melodía técnica, etcétera; pero, no podría aseverarse sin más que se trata de una agrupación que emula el trabajo de otros o se limita a seguir los elementos que le ofrece el canon de Gothenburgo, pues su música, aun respondiendo a la eclosión de una época, también sabe atender motivaciones bien personales.

Buena parte de esas motivaciones se ven explicitadas en las letras, pues el concepto de Soulburner en este nivel es sumamente íntimo y se expresa a través de reflexiones sobre el suicidio, la identidad o la pérdida del tiempo. Con todo, la individualidad de Gardenian también es evidente en el trabajo vocal, ya que, apartándose de los tonos enérgicos y gritados de muchos contemporáneos, la banda propone una combinación tripartita: el tono clásico del Melodeath, pasajes femeninos cercanos al pop y una vocal limpia de escalas muy Heavy -tipo Nevermore o Queensrÿche-. El álbum se percibe, a raíz de esto, con matices diferentes según prevalezca una forma vocal y no es raro encontrar fragmentos en los que la banda se entrega a una exploración franca por áreas un tanto ajenas al Metal -como sucede en "Loss"-, pero ciertamente esto es lo que vivifica su música y le confiere esa textura única que parece entrecruzar lo viejo con lo novedoso.

La disquera alemana Nuclear Blast Records fue la encargada de prensar este álbum en 1999, como también lo haría con el tercer disco de Gardenian -el Sindustries- un año después. La presentación del CD es memorable: incluye un cuadernillo de 12 páginas a todo color en el que aparecen las letras de las canciones, datos de grabación y fotografías del grupo. El arte contó con la participación de la hermosa modelo Franzisca Schöttner y sus resultados son notorios. Debe destacarse que la vocalista que aparece en "Powertool" -Sabrina Khilstrand- y el cantante en limpio -Eric Hawk- fueron músicos invitados, si bien este último, por ejemplo, participa en más de la mitad de las canciones. De Soulburner existen en la actualidad una edición en TAPE lanzada por la Mystic Productions y otras en CD prensadas por Спюрк y Victor Records.

GARDENIAN. Soulburner. Nuclear Blast Records. 1999.
RANK: 8.5/10
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Saber que los integrantes de Terra Tenebrae han tomado lugar en otras agrupaciones griegas como Rotting Christ, Necromantia o Thou Art Lord, resulta provechoso para intuir la calidad de esta banda, pero confunde en lo que respecta a la orientación de su música, la cual diverge sustancialmente de la de aquellos referentes. Efectivamente, el grupo exhibe en Subconscious (1999) -su primera y única obra- una mezcla tan particular que apenas se podría emparentar con las otras propuestas en su apartado técnico, pues, en lo que compete a la composición y el horizonte, Terra Tenabrae posee aquello que cabe calificar como personalidad propia, y esto aun cuando la banda unifica elementos que a primera vista podrían parecer poco novedosos como la melodía, la epicidad y el empuje rítmico.

En Subconscious se concretan precisamente esos elementos: primero, una estructura base muy cercana a la del Melodic Death Metal; segundo, una vocalización de urdimbre Black que tiene el dejo heroico que popularizaron grupos como Desaster; y, tercero, un arranque francamente inaudito, que convierte todas las aceleraciones rítmicas en despliegues vehementes de energía. En general, Terra Tenebrae combina estos ingredientes acentuándolos parejamente, y, como la producción es adecuada, todo se escucha en su punto, incluso lo que fuera de este corpus principal sirve para estilizar la armonía, a saber: unas líneas de bajo que se escuchan a la perfección, ciertos pasajes acústicos emplazados a modo de intermedios en las canciones y, por supuesto, los solos de guitarra que revelan un control absoluto del instrumento.

Casi siempre la energía de Subconscious se encuentra al máximo y esto se debe, entre otros, a que el doble bombo fortalece mucho el cuerpo de las composiciones y a que la misma batería -¿al ser programada?- tiene un punch sensacional. De este modo, no es mucha la tregua que da Terra Tenebrae a lo largo de los 45 minutos que dura su disco, tiempo que, por lo demás, se pasa muy rápido, pues la versatilidad, las estilizaciones y hasta las disonancias a través de las cuales se configuran sus canciones sorprenden a cada paso. Hay temas impecables desde todo punto de vista -tipo "Oceans of Subconscious" o "The Killing Kind"- y, como en ninguno de ellos las letras desentonan, sino que, antes bien, se acomodan con total maestría, hay un emparejamiento pleno de lo que constituye una propuesta musical.

Subconscious fue lanzado, como se mencionó, en 1999 por medio del sello griego Black Lotus Records. El diseño ciertamente futurista se realizó casi por entero usando tonalidades negras y azules con un resultado destacable; el cuadernillo contiene las letras de las canciones, los agradecimientos y las fotografías de Vassilis, Makis y Gothmog, los encargados de concretar las ideas en la banda. No existen a la fecha otras versiones de este disco, y el grupo pasó a llamarse Soulskinner poco tiempo después de editarse el álbum, Como dato curioso, para cerrar, debe destacarse que la letra de 3 de las 8 canciones que componen Subconscious fueron escritas por Costas "Dead" V., vocalista emérito de Obsecration, como también de Terra Tenebrae durante algunos meses a mediados de los noventas.

TERRA TENEBRAE. Subconscious. Black Lotus Records. 1999.
RANK: 8.5/10
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Desearía subrayar, de entrada, mi sorpresa frente a dos situaciones: la primera, que Malevolence no haya sido una banda con mayor preeminencia dentro de la escena y, la segunda, que su disco Martyrialized (1999) no figure en un lugar más destacado en la lista de referentes del Metal portugués. Desde mi perspectiva, ambas cuestiones resultan inconcebibles, teniendo en cuenta la antigüedad del grupo, su calidad compositiva y la orientación en la que se encamina su creatividad, la cual posee muchos rasgos originales y plausibles. Tal es así que, personalmente, considero una labor de urgencia el volver, no solo a este álbum, sino también a los otros dos que ha lanzado hasta la fecha la agrupación y analizar conscientemente si detrás de su propuesta en realidad no se esconde una gema en espera del descubrimiento.

Es usual que la crítica asocie esa propuesta de Malevolence al Melodic Death Metal y, claramente, si dijésemos, por ejemplo, que Martyrialized fue grabado y mezclado en Gotemburgo, esta asociación sería, además de justificable, incluso, previsible. Pero, lo cierto es que la banda está lejos de dicha etiqueta, proponiendo un sonido muy particular que, sin prescindir de lo melódico, depura de modo encomiable el trabajo rítmico, experimenta con sonidos futuristas y hasta llega a arriesgarse con pasajes orquestales de claro sesgo Avantgarde. El resultado, como puede intuirse, es a todas luces moderno, y, aunque es verdad que esto podría desmotivar a muchos puristas, a mi parecer no es hacia ellos a quienes se dirige Malevolence, sino hacia quienes gustamos de lo novedoso y de las ideas en las que se junta el talento con la imaginación.

Debería decirse, además, que del mismo modo como la banda se aparta del Melodeath, paralelamente lo hace también de esa otra conexión bajo la cual puede interpretarse inicialmente su música, a saber, la de sus coetáneos Moonspell. No cabe duda que en Martyrialized hay algo de ese ritmo marcado de un Wolfheart, e, inclusive, un palpable parecido en el tono de sus vocalistas, pero más allá de estas equivalencias, Malevolence no guarda semejanzas con la otra banda: sus juegos de guitarra son ejemplares, no por acomodarse a un patrón, sino, al contrario, por proponer acoples inusitados; y, además, hay piezas -como la instrumental "Thy Extremist Operetta" o el corte homónimo del disco- en el que los visos de experimentación son indudables, lo cual asegura el estar frente a una banda que tiene clase, técnica y contundencia, valores opuestos a los de la simple imitación.

Martyrialized constituyó el segundo disco de Malevolence y fue lanzado a través de Maquiavel Music en 1999. La presentación general es tan impecable como la música: el cuadernillo contiene, además, de las consabidas letras, agradecimientos y fotografías, una serie de frases que sintetizan el sentido de las líricas -en su mayoría enfocadas en la crítica religiosa y la búsqueda de la libertad individual-. En el diseño del arte participó Carlos Cariano, el vocalista del grupo, y se realizó sobre un formato tipo gate-fold de 8 caras en el que, mezclados en colores amarillos y negros, puede encontrarse una serie de figuras relacionadas con arquitectura, religión y misticismo. Para finalizar, vale destacar que, además de esta versión en CD, existe una edición limitada en LP prensada por Apocalyptic Empire Records en el año 2000.

MALEVOLENCE. Martyrialized. Maquiavel Music. 1999.
RANK: 9/10
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Supplicium es una banda oriunda de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) formada alrededor de 1995, y este álbum Resurrection of the Shadows (2008) constituye su ópera prima que, como puede verse, solo advino después de que el grupo alcanzara una amplia experiencia en el terreno musical. Ciertamente esta es una condición destacable a lo largo del disco, pues el nivel del mismo es positivo en sus distintas dimensiones: la creativa, la ejecutiva y la conceptual. Sin los afanes característicos de aquellas bandas cuya pretensión parece ser la de saturar la oferta con sus títulos, Supplicium, prefirió encaminarse hacia la depuración: mejorar la técnica, la composición e, incluso, la redacción de las líricas, antes de dar vía libre al contrato con la American Line, sello que se encargaría finalmente de la producción del disco.

Por todo esto puede afirmarse que, aun siendo un debut, Resurrection of the Shadows posee ya las cualidades de la madurez: sus canciones reflejan una banda que no improvisa, sino que, por el contrario, teniendo fija una perspectiva, organiza en torno a ella los elementos que singularizan su propuesta. Esa perspectiva, a saber, el Melodic Death Metal, sirve de núcleo, pero, como indicamos, Supplicium vierte sobre ella elementos que hacen particular su sonido: por ejemplo, algunos apuntes nostálgicos que avecinan momentáneamente la melodía al Doom o; asimismo, un teclado que, salvo por un par de apuntes litúrgicos y un lance solista, se despliega por regla de modo atmosférico, ambientando con una oscuridad bien acentuada la armonía.

En términos de ritmo el álbum es menos propositivo, pues toma para sí distintas velocidades mezclándolas según la exigencia del tema; y, de forma análoga, las voces poseen los tradicionales matices de la guturalidad. Con todo, aunque en estos aspectos destaque un poco menos Supplicium, el buen empalme instrumental, la personalidad que alcanzan sus temas y el alto nivel de los solos, aseguran el pleno disfrute del álbum que, por otra parte, despliega en su apartado lírico una visión un tanto pesimista de la existencia. El solo nombre de algunos de sus temas -"Eternal Suffering" o "Winds of Desolation"- ya subrayan esta inclinación que en el disco se trabaja poéticamente y no exenta de una asociación constante con la oscuridad y la muerte.

Como se apuntó antes, Resurrection of the Shadows fue lanzado en formato CD por la disquera mexicana American Line Productions, y esta sigue siendo hasta la fecha la única edición que puede encontrarse del título. El diseño general del álbum fue desarrollado por Roger Rosas (guitarrista del grupo) y, hablando con justicia, tal vez este no se encuentre a la altura de la música: de entrada, la portada parece comunicar mucho menos que la misma contratapa, y, además, contiene algunos errores como el cruce de canciones en la lista que los anuncia, o la imposibilidad de leer, debido al color, los dos últimos títulos de estas. En cuanto a lo demás, el cuadernillo ofrece lo convencional: letras de las canciones, fotografías, agradecimientos y datos de grabación. Finalmente, resta precisar que existe un Promo-CD de 2 canciones con el mismo nombre del disco lanzada en el año 2005.

SUPPLICIUM. Resurrection of the Shadows. American Line Productions. 2008.
RANK: 7.5/10
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Conocí a Excess of Cruelty a través de una semblanza aparecida en la Sylphorium Magazine # 4 casi 20 años atrás, pero solo hasta conseguir este disco, Under the Ivy of Ithamar (1997), comprendí que la poca frecuencia con la que ella aparecía en los medios especializados constituía una injusticia mayor que el desconocimiento que buena parte de nosotros tenía de la banda, pues esa omisión no provenía de una mala valoración de su música, sino de circunstancias del contexto. Ciertamente, en una época en la que todavía conocíamos las bandas por medio de los zines, los radio-shows, o las referencias directas, muchas agrupaciones, en especial, las que fueron distribuidas por sellos pequeños e independientes, quedaron condenadas al olvido, aun cuando su propuesta hubiese podido abrirse un camino mucho más generoso en otras circunstancias.

De otra manera, no logro explicarme cómo Excess of Cruelty no llegó a descollar, a pesar de ser una banda que impresiona en todo sentido. Exponente del Melodic Death Metal, la banda estuvo musicalmente a la altura de cualquier nombre encumbrado de la época -Dark Tranquility, In Flames o At the Gates- e, incluso, por lo que respecta a su Under the Ivy of Ithamar, un paso adelante, pues las pequeñas incursiones de vocal femenina que se ofrecen aquí son mucho más estilizadas que las que se permitían por aquel entonces los grupos suecos y, además, algunos pasajes -como los que hay en "Nangara"- se apropian ya de esos efectos de sintetizador que tan fuertemente empezarían a trabajarse a finales de los noventas, convirtiéndose -junto a las experimentaciones vocales- en las dos vías por las que advino la evolución de este estilo musical.

Precisión, velocidad y energía son los soportes de Excess of Cruelty, y, tan rigurosamente se ajusta a estos principios, que cada fragmento de su obra parece mejor que el anterior. El disco expone sorprendentes acoples de guitarra y ejecuciones ultra-rápidas, a lo que se suma un excelente punch de batería y vocales con innumerables tonos y matices. Pareciese que el único defecto que pudiese atribuírsele al disco fuese el de despertarnos el deseo de que sus temas se prolongaran indefinidamente -como sucede en la portentosa "Beholding the Crimson Tide"-. Las letras, por su parte, destilan un aura cultural e histórica, e indagan alternativamente por el sentido de lo existente y su posibilidad de trascendencia espiritual; todo planteado en un inglés muy refinado y culto, dentro del cual encaja muy bien el cover de Iron Maiden incluido como track oculto al cierre del disco.

El pequeño sello belga Wood-Nymph Records -al parecer propiedad de Raf Veulemans, bajista del grupo- fue el encargado de prensar el álbum, el cual contó con la asistencia para su distribución -no del todo efectiva- de la Hammerheart Records. El CD lo acompaña un cuadernillo de 12 páginas a color diseñado por Patrick Craenenbroek; en él aparecen las letras de las canciones, los datos de grabación y los agradecimientos -entre los cuales se incluye a Sylphorium Records, la encargada de la edición del zine homónimo al que se aludió en el inicio-. No existen reediciones de Under the Ivy of Ithamar, y Excess of Cruelty dejó de existir alrededor de 1999, aunque se reformó bajo el nombre Re:creation en el año 2003, llegando a editar de forma independiente un EP titulado Redesigning Human.

EXCESS OF CRUELTY. Under the Ivy of Ithamar. Wood-Nymph Recors. 1997.
RANK: 9.5/10
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El nombre de esta agrupación podría indicar que se trata de un proyecto de Grind con temática altamente corrosiva. Sin embargo, salvo por el hecho de que Kano -su baterista- también hizo parte de la banda Extreme Masturbation a inicios de los noventas, no existe relación alguna entre Maggot Colony y aquel género. Por el contrario, lo que destaca en este grabación, titulada When the Night Has Come (1998), es la apertura hacia una zona en la que se cruzan el Melodic Death, el Doom y algunos trazos de Dark Metal. Quien no conoce la banda, puede hacerse una idea de ella enterándose de que realiza un cover de la famosa canción "The Sleeping Beauty" de Tiamat, pero, con todo, lo cierto es que, como se indicó, lo que destaca principalmente en su trabajo es la amalgama de vertientes mezcladas y no su parentesco con alguna banda conocida.

Para Maggot Colony el sostén musical se encuentra en lo melódico, no en vano participan en su consecución tres guitarristas, quienes a través de logrados pasajes acústicos, el uso constante de armónicos y la ejecución de riffs sostenidos y largos -a modo de solos-, logran que cada tema tenga un horizonte particular y fluya en todo el TAPE un sentido artístico. La propuesta, por otra parte, se complementa en When the Night Has Come con unos teclados oscuros que en ciertos temas -como "Moon Embrace"- llegan a ser, incluso, protagónicos, y una batería que, si bien solo se descuelga por momentos, sabe cómo nutrir los pasajes lentos para que su participación no se torne adormecedora y pueda llegar, como ocurre al final de la citada "Moon Embrace", a abanderar solos de cariz más fausto.

La grabación del TAPE lastimosamente no es la mejor y, aunque la música se siga sin contratiempos, las vocales de Tagua se ven afectadas, pues se pierden detrás del conjunto. De ellas apenas puede destacarse que se inclinan más por un rasgado rocoso que por aquello que constituye propiamente una gutural; así, la sensación que despiertan es sombría y turbia, características que empalman acertadamente con la perspectiva lírica que maneja Maggot Colony, a saber, la magia de la naturaleza y el modo como ésta es representada en nuestra vida consciente e inconsciente. No se trata, claro está, de un desarrollo de proporciones teóricas, pues, de las 7 pistas de la Demo, 2 son instrumentales y las otras dan mucho más espacio a la melodía que a las vocales, con lo cual el mensaje de la banda apenas llega a ser transmitido.

When the Night Has Come fue lanzado originalmente por el sello Holocaust Productions en 1998 en una versión enumerada a mano, grabada en cassette TDK y con booklet fotocopiado. Ese mismo año, apareció otra edición, prensada en Colombia por el sello Darkem Distribution -que es la que se muestra en la fotografía-, la cual contó con una mejor calidad en lo que respecta al cuadernillo y el TAPE. Ambas versiones contienen las mismas canciones, aunque se encuentran enlistadas de manera diferente. Se incluye dentro de la información, en una y otra versión, los agradecimientos, los datos fonográficos y una fotografía de la banda. Maggot Colony parece está inactiva desde finales de los noventas, y es poca la información que de ella puede recabarse a razón de la existencia de otras tres agrupaciones -en Taiwán, Indonesia y Estados Unidos- con el mismo nombre.

MAGGOT COLONY. When the Night Has Come. Darkem Distribution. 1998.
RANK: 8/10
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El hecho de que Apophis no haya alcanzado el mismo renombre que otras agrupaciones de su país, me lleva a pensar que su trabajo, de alguna manera, ha tenido un destino selectivo. Con esto quiero decir que no existe una razón diferente para que Apophis no figure más ampliamente dentro de la escena que el haber concebido una propuesta cuyos fundamentos solo pueden ser asumidos por cierto sector del Metal: aquel que se encuentra dispuesto a acercarse a la banda a sabiendas de que esta presenta un sonido depurado concienzudamente y unas letras con profundo trasfondo filosófico e histórico. Así, para quienes buscan únicamente la reincidencia de los planteamientos, esto es, esa clase de bandas que emulan sin criterio el Metal de otros tiempos, Apophis resultará siempre un tanto incomprensible y pronto la dejarán de lado en favor de lo común.

Lo anterior no significa, por supuesto, que Apophis esté más allá del Metal o algo por el estilo; antes bien, debe destacarse que en ella no hay algo que pueda alejarla de la música extrema. Lo que sucede, en realidad, es que la banda proyecta una visión muy propia del Melodic Death Metal, alejándose, por ejemplo, del manido esquema sueco, y dándole prioridad a sus propias intuiciones. Heliopolis (1998), su tercer disco, es una muestra de ello, pues, no solo permite testimoniar el talento de músicos que dominan plenamente sus instrumentos, sino que, además, son capaces de crear melodías que comunican con desenvoltura estados de ánimo De esta manera, cada tema del álbum lleva implícito un movimiento de las emociones (la tristeza, el desencanto, la melancolía, la añoranza) que llega a ser bastante agudo en la medida en que Apophis destina buena parte de sus canciones al desarrollo instrumental.

En Heliopolis se halla todo tipo de aplicaciones compositivas (tapping, bend, palm-mute), una vocalización ronca que podría emparentarse con la de Obsecration, finos despliegues de teclado y un tránsito increíble por las posibilidades del ritmo. Sin embargo, como dije, lo realmente significativo del disco es su descarga sensitiva, el modo como su música rapta a quien la escucha. Basta para probarlo escuchar "Resurrection" o "Behold His Arrival", que desde sus inicios suscitan la experiencia catártica. Por demás, si el interés no fuese este, las letras paralelamente ofrecen todo el tiempo un fértil manejo de cuestiones existenciales, antropológicas y culturales. Ya el mismo nombre de la banda (que rememora la representación de las fuerzas maléficas dentro la mitología egipcia) como el del disco (que alude, asimismo, al lugar de adoración de los egipcios al dios Ra) indican la unidad conceptual que se maneja.

Heliopolis fue lanzado originalmente en 1998 por el sello alemán Morbid Records, y dicha versión es la que se muestra en la fotografía. Ese mismo año, la Mad Lion Records prensó una edición en TAPE, y un año después, la Pavement Music reeditó el álbum en CD. El diseño interior del disco es discreto y quizá (como puede intuirse a partir de la portada) este sea el elemento menos profesional del mismo. Sin embargo, el cuadernillo cumple entregando las letras de las canciones, los agradecimientos y los datos de grabación. Todo el arte interior gira en torno a la cultura egipcia, haciendo referencias a su arquitectura o deidades. Se incluye, además, una pequeña frase del Macbeth de Shakespeare: "We have scotch'd the snake, not killed it / she'll close, and  be herself / while our poor malice remains in danger of her former tooth".

APOPHIS. Heliopolis. Morbid Records. 1998.
RANK: 9.5/10
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Clayman (2000) fue uno de los últimos grandes discos del Melodic Death Metal de urdimbre clásica, y señala una especie de ruptura entre lo que fue el sonido de las bandas pioneras (Dark Tranquility, At the Gates, Gates of Ishtar, Unanimated) durante los noventas y el que vendría a desarrollar una segunda oleada (Soilwork, The Haunted, Darkane, The Forsaken) a partir del nuevo siglo. Por decirlo de otra manera, Clayman refleja un In Flames que todavía consolida su música a partir de los fundamentos que dieron forma a sus primeros discos, pero que, de otra parte, siente ya el impulso de buscar nuevos recursos en zonas todavía no exploradas. Por eso, lo que vino en adelante para la banda fue, precisamente, un ejercicio de indagación, de sondeo musical que, a la postre, ha sido interpretado de forma muy dispar por sus seguidores, muchos de los cuales prefieren mantenerse lejos de todos estos lances vanguardistas.

Lo cierto es que Clayman es un álbum imponente, asentado, es verdad, sobre el trabajo guitarrístico, pero compacto en todos sus componentes. Los 11 temas que incluye apelan a una misma serie de elementos -el tradicional riffeo melódico, solos talentosos, coros de fácil memoria, juegos entre distintas velocidades, y combinaciones vocales-, pero la manera en la que estos se proyectan en cada caso es enteramente diferente y, en consecuencia, las canciones no son repetitivas, sino que, antes bien, conducen siempre a emociones particulares. A propósito de esto, In Flames consigue un equilibrio impresionante, pues las distintas vertientes de su música encuentran un opuesto que las vivifica; así, Clayman se descuelga rápido, pero también posee pasajes sosegados, y es rudo en muchos de sus ritmos, pero, al mismo tiempo, se muestra emocional y de una sensibilidad bien depurada.

La impronta moderna se exhibe en Clayman todavía sutilmente: algunos samples electrónicos o de teclado se vierten sobre los temas consiguiendo atmósferas de vacío o espacialidad, y como no se abusa de ellos, enriquecen la armonía sin llegar a ser jamás su centro. Esto mismo sucede con los efectos de guitarra que, aun siendo notorios, están lejos de digitalizar el sonido o convertirlo en una producción artificial. Las letras, hilvanadas a partir de un riquísimo cuerpo vocal, son otro de los fuertes de In Flames; la banda transluce en ellas una profunda preocupación por aquello que da unidad al hombre, la relación de este con el tiempo y el destino, y el equilibrio que puede alcanzarse en medio de la destrucción (no en vano la portada del álbum muestra el Homo Vitruvius de Da Vinci consumiéndose entre las llamas). 

En la fotografía se muestra la primera edición de Clayman, prensada por el sello alemán Nuclear Blast Records en el año 2000. Como es costumbre en las producciones de esta disquera, la presentación del cuadernillo que acompaña el CD es 100% profesional; son 12 páginas a todo color en las que, sobre un diseño de contrastes clásicos y futuristas, se ubican las letras de las canciones, los agradecimientos, datos de grabación, etcétera. En la actualidad existen más de 30 versiones del álbum, editadas en todos los formatos y en diferentes partes del mundo (Polonia, Rusia, Japón, Argentina, etcétera). Resáltese, por último, que en el tema "Suburban Me" participó Chris Amott (Arch Enemy) como guitarrista invitado, y que la labor de samples y teclados corrió por cuenta de Fredrik Nordström (Arch Enemy, Dark Tranquility, Opeth) y Charlie Storm (Dimmu Borgir, Dragonlord, The Haunted).

IN FLAMES. Clayman. Nuclear Blast Records. 2000.
RANK: 9.5/10
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Es una lástima que Night to Die haya dejado de existir antes de lanzar un álbum completo, pues el material que llegó a editar, conformado por dos TAPES -Who I'll Never Know (1995) y At Fireland Depths (1997)- y el EP que ahora presentamos -All Evil Crying (1999)-, da cuenta de una banda compacta y atrayente que supo explorar las posibilidades del Metal aunándolas a ciertos elementos del Folk español. Pueda ser que este tipo de ejercicios no resulten simpáticos para un sector radical, pero, en cambio, son más que laudables por parte de quienes valoran el hecho de establecer vínculos entre el Metal y otros ambientes artísticos que amplían sus límites, abriendo nuevas modalidades de expresión, atmósferas, formas de entendimiento, reflexiones, interpretaciones, etcétera.

En All Evil Crying se lleva a cabo una mixtura entre el Melodic Death Metal y el Folk andaluz. Con lo primero, la banda conforma el cuerpo musical, mientras que con lo segundo matiza y estiliza. Así, las canciones poseen una base melódica permanente, con un acople de guitarras envidiable que va turnándose el liderazgo; un bajo con continuos movimientos destacables (como el del final de "A Piece of Soul"); y la vocalización clásica del Melodeath; pero, además, sobre todo esto, Night to Die va disponiendo, sin exagerar y con toda delicadeza, intervenciones de guitarra acústica -emotivas y complejas a un mismo tiempo-, ambientaciones hechas a base de flauta traversa o teclado, y fragmentos vocalizados en español dentro de la tradición flamenca.

El EP lo conforman apenas 3 canciones, pero estas son suficientes para demostrar el talante de Night to Die, una banda que no destaca por su rapidez, sino, más bien, por su capacidad de modelar desde la lentitud una compleja cadena melódica que sintetiza, como se ha descrito, muchos recursos musicales y que, además, se ve enriquecida con un aporte lírico profundo. En efecto, las letras de All Evil Crying indagan cuestiones de orden existencial relacionadas con la reincidencia de nuestros recuerdos, el sinsentido como parte del destino humano y la resignación ante el peso apabullante de la vida. Aunque las letras están redactadas en inglés, ocasionalmente incluyen fragmentos en español y, como hay distintas formas de vocalizar en el EP, se logra una proyección acertada de éstas.

All Evil Crying fue grabado en agosto de 1998, pero lo editó sólo un año después el sello español Repulse Records. La presentación del EP, cuya única versión es la que se muestra en la fotografía, es profesional, a pesar de la sencillez de su cuadernillo -de apenas 1 hoja-; se incluyen en él las letras de las canciones, algunas fotos de la banda y los agradecimientos. La portada, como puede observarse, presenta en el fondo un viejo pueblo español anclado entre las montañas, lo que acentúa los rasgos idiosincrásicos de la obra. En el 2013 apareció un CD titulado Non Omnis Moriar, en el que se reúne toda la discografía de Night to Die; dicho material fue lo último que editó la banda, que al parecer cesó sus actividades desde entonces.

NIGHT TO DIE. All Evil Crying. Repulse Records. 1999.
RANK: 8/10
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Usualmente prefiero evitar declaraciones de este tipo, pero, ahora, me resulta imposible no afirmar, así, sin dilaciones, que Hipóstasis (1999) es el mejor disco de Melodic Death Metal que se ha hecho en Colombia y que, tal vez, debido a las condiciones actuales de la escena, seguirá siéndolo por muchísimo tiempo. Admiro el trabajo de bandas como Misty Fate o Pagan Fears y conozco, además, la propuesta de otras como Twilight Glimmer, Soulless o Awaken, pero ninguna de ellas alcanza una conjunción tan completa de elementos técnicos, emotivos e identitarios como Under Threat. Por demás, Hipóstasis apareció en una época en la que no eran raros los discos de su estilo, de suerte que su valor también puede interpretarse en términos de un logro, esto es, de haber alcanzado cierto perfeccionamiento como clave para consolidarse dentro de un panorama bien competitivo.

Sin duda, el principal acierto de Under Threat es la exigencia de sí misma como banda: en Hipóstasis no hay un solo espacio que se haya dejado al azar o fuese completado apresuradamente. Por el contrario, toda la ejecución instrumental es asombrosa: las guitarras desarrollan líneas precisas, virtuosas, de matiz melódico, pero también enérgico y emocional; de ellas se desprende toda una experiencia estética, como ocurre en "Lymbic Zone" o el tema homónimo del álbum. Asimismo, la batería se luce a cada paso, explorando su tesitura para ofrecer siempre algo diferente: un quiebre de tiempo, un viaje por los platillos, movimientos complicados o alguna aceleración estilizada. El teclado, por su parte, se dilata sobre el conjunto rítmico casi de forma espiritual, sin excesos o presunciones, dibujando atmósferas delicadas y artísticas.

La voz, bien definida, posee rasgos propios y transmite efectivamente el peso filosófico que caracteriza a Under Threat: esa indagación constante y la búsqueda de un conocimiento que se hace esquivo en los terrenos del caos y la miseria. Por ello, al declarar que cada canción de Hipóstasis es verdaderamente memorable, no solo se hace referencia al plano musical (cuya pulcritud no escapa a quien escucha temas como "Poisoned Soul" o "Consummatum Est"), sino también a las líricas que se arriesgan entre complejos asuntos de la existencia, saliendo victoriosas, unas veces por señalar la forma en la que nuestros prejuicios ciegan las perspectivas, otras por explorar el dilema entre el valor y la resignación y, algunas más, por denunciar las cadenas que nos atan a la ignorancia. La última canción del álbum, verbigracia, condensa en nuestra lengua este enrevesado universo.

Hipóstasis fue prensado originalmente en 1999 por Transilvania Music y gozó de una distribución relativa por toda América. El diseño de la cubierta fue realizado por Ricardo Medina y todo el arte interior estuvo a cargo de Luis Fernando Calderón; la portada, como se ve, expresa con suficiencia el sentido lírico del álbum y tiene connotaciones, de alguna manera, futuristas. El cuadernillo contiene las letras de las canciones y fotografías de la banda (integrada entonces por David y Nicolás Bermúdez, John Pérez y Alejandro Rojas). En el año 2012 el disco fue reeditado alterando la portada original y agregando como bonus-track el tema "Nación por Cárcel". En la actualidad, Under Threat cuenta ya con 5 álbumes de estudio, el más reciente de ellos lanzado en 2017 bajo el título The Prison Within.

UNDER THREAT. Hipóstasis. Transilvania Music. 1999.
RANK: 9.5/10
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Hace algún tiempo hicimos una aproximación a Uppercut, ocupándonos de su disco . Shround . Shifter . y reflexionando acerca de las incidencias que trae para una banda el contar con una vocalista femenina. Dicho álbum, el primero en la carrera de la banda, está muy emparentado con el sonido del Death Metal clásico y, en consecuencia, nos sorprendía la contundencia del trabajo realizado por Daniela Karrer en las vocales y el acople establecido entre ella y el resto del grupo que permitía conformar una propuesta equilibrada, sin visos técnicos, es cierto, pero en todo caso balanceada. Un poco después de esa época (2001) la banda tuvo que afrontar la muerte de su guitarrista y compositor Nico Lueder y la subsecuente necesidad de reformarse para atender esta pérdida, amén de la retirada de su bajista original Henrik Schwaninger.

Es así como Reanimation of Hate (2004) es el producto de unas circunstancias especiales en la historia de Uppercut y también, de alguna manera, de una visión distinta de la música que, en términos generales, se torna aquí más melódica y limpia comparada con la de su álbum anterior. Las 12 canciones que componen la producción establecen un punto de encuentro entre elementos provenientes del Death Metal melódico (pero, no el de urdimbre sueca, sino aquel más cercano al Carcass del Heartwork) y un apartado Thrash especialmente palpable en la forma en que se atacan las guitarras, la rapidez de los riffeos y el acompañamiento percusivo. Hay aquí, sin duda, una proyección más estilizada de Uppercut que, sin llegar todavía a ser realmente técnica, tiene un mayor nivel de complejidad instrumental (sobre todo en los solos) y una energía bastante dirigida.

Por regla, las canciones del álbum son rápidas y combinan sin caer en el abuso buenas estructuras rítmicas. Además, la voz de Daniela expresa mucha más variedad que en . Shroud . Shifter . lanzándose a veces a ejecutar gruesas guturales (tipo "Reanimation of Hate" y "Breakin' the Noise") o lances más rasgados -al modo de Angela Gossow- (como en "Massmurderers Heaven" y "Resistance"). El enfoque de la vocalización puede hallarse materializado de forma independiente en una canción o combinarse fértilmente en otras, aunque, sin duda, los rasgados son más precisos y se sienten menos forzados que los tonos gruesos. Las letras, por su parte, poseen un enfoque crítico, dirigido más al propio interior del ser humano que hacia los ámbitos externos; así, la libertad, la muerte y los miedos conforman los temas recurrentes de Uppercut.

Reanimation of Hate fue prensado en el año 2004 por el sello alemán G.U.C. Records -el mismo que lanzó el primer disco de la banda-, y el diseño gráfico corrió por cuenta de Patrick Skala, quien no se destacó particularmente en lo que concierne a la portada, pero sí en el trabajo con degradaciones que hay en el interior del cuadernillo. En el booklet, precisamente, el nivel gráfico se ubica por encima de los otros, pues cuenta con numerosas fotografías, imágenes modificadas en tonos azules y ciertos efectos de irrupción en las letras; además, puede hallarse en él los agradecimientos del grupo, los nombres de quienes tocaron los solos (todos ellos músicos de sesión) y algunos otros datos. Hasta la fecha esta es la única edición que existe del disco y, al parecer, será así por mucho tiempo, pues Uppercut se encuentra inactiva desde 2007.

UPPERCUT. Reanimation of Hate. G.U.C. Records. 2004.
RANK: 7/10
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Recuerdo que escuché este disco recién fue lanzado en el año 2002, y que mi primera impresión no fue positiva con relación a su producción (al menos, comparada con la de otros discos editados entonces, como el Breath of the End de Misty Fate, el Chapter II de Soulless o el Hellfire de Soulburner) y, de alguna manera, esta sensación la ratifiqué al leer una entrevista hecha a inicios de 2003 por Hard News en la que uno de los miembros de Twilight Glimmer afirmaba que la producción y el sonido del álbum no eran, tampoco para ellos, excepcionales. Lo que no llegué a dudar nunca -y esto era algo que enorgullecía también a la banda- es que Paradox a nivel de composición y ejecución estaba por encima de los otros discos y tenía, paradójicamente, debido a su misma producción, un carácter abisal que lo hacía único.

Twilight Glimmer posee todo lo que se espera de una banda de Melodic Death Metal: una alta capacidad creativa, empalme rítmico y precisión a la hora de ejecutar los instrumentos. Es verdad que en ella resulta evidente una influencia sueca, especialmente de At the Gates, pero esto no resta sus méritos, sino que, al contrario, sitúa a la banda en un plano de exigencia: hay 2 solos en cada canción, los riffs no suelen repetirse, hay constantes cambios de tiempo, la melodía tiene una gran carga emotiva, y las vocales son fuertes, marcadas y con variedad tonal. Así, Paradox puede disfrutarse realmente mucho, incluso, a pesar de los problemas que -como decíamos antes- son palpables en su sonido como la sequedad excesiva del redoblante y, sobre todo, la de los tons, que genera en la grabación casi siempre un ruido incómodo.

Musicalmente, Paradox es un álbum consistente, máxime si se considera que constituye una opera prima; por ello, no es de extrañar que haya abierto las puertas de Twilight Glimmer a varios conciertos internacionales, e inaugurado una discografía que ya enlista 3 títulos más. De igual modo, el campo lírico del disco se halla bien dispuesto: en él hay un concepto unificado, una especie de "libro con argumentación musical" -como declara la banda-: Paradox (paradoja) representa un viaje mental que busca desprenderse de la realidad concreta para alcanzar el conocimiento de lo irracional que es el secreto de todo lo que existe. Cada canción, en consecuencia, es una especie de capítulo en el que cuestiones como la nada, el vacío o las alucinaciones cobran vigencia: "Nothingness Entrails", "Behind Dreamcodes", "Dwell in Emptyness" o "Suspended in the Threshold".

El sello colombiano Decade Records (ahora Hateworks) estuvo a cargo del prensaje de Paradox y, al respecto, realizó una labor destacable: el CD lo acompaña un cuadernillo de 12 páginas a color con las letras, fotos y datos técnicos; además, se incluyó una hoja con las traducciones de las líricas y una orden para pedidos de otras producciones del sello (Masacre, Liturgia, Occultus, Misty Fate e Iniquity). El diseño gráfico fue elaborado por Leo Pinzón (vocalista de la banda), Adrián Holguín (guitarrista) y Rafael Echeverry: una apuesta en la que los elementos naturales parecen enfrentarse en una lucha de subsistencia o participar en la búsqueda del equilibrio; el portal del front-cover simboliza, por su cuenta, el viaje que anuncian las letras. Hay, con todo, dos pequeños defectos en el booklet: las canciones "Deep with my Coldness" y "Feeding the Flame" tienen las letras cruzadas y, en ciertas partes, el color claro del fondo no permite leer bien la información (escrita con letra blanca).

TWILIGHT GLIMMER. Paradox. Decade Records. 2002.
RANK: 8/10
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Aunque American Line continúe activa todavía y apoyando a numerosas bandas de Latinoamérica, no cabe duda de que su auge como disquera fue a mediados de los noventas, época en la que su catálogo enlistaba muchos nombres que luego se convertirían en figuras de culto: Disgorge, Kabak, Necrofilia, Witchcraft, Tenebrarum, etcétera. The Zephyr tuvo la suerte de pertenecer también a este conjunto de bandas e, incluso, de realizar, gracias al sello, un extenso tour por México y algunos otros países de Centroamérica en 1999, cuando era lanzado su álbum debut Impure and Divine. No sé si este hecho habla positivamente de la agrupación, pero lo cierto es que la misma American Line firmó su segundo disco -Fake Measured Smile (2003)-, y que los músicos de la banda han participado además en trabajos de grupos mexicanos tan importantes como Anarchus, Lust o Genocide.

La historia de The Zephyr se remonta hasta principios de los noventas, y sus influencias provienen de distintos géneros: Black, Thrash, Heavy. Sin embargo, tal y como lo reconoce César Caro -guitarrista y vocalista de la banda-, a partir de 1998 su labor se enfoca sobre todo en lo melódico, en el desarrollo de estructuras que colindan más con el sonido sueco que con esa mezcla Black/Death de sus inicios. En Impure and Divine esta búsqueda es clara y, en consecuencia, no pocas veces, mientras se escucha, se siente un dejo europeo: las apartados acústicos (muy recurrentes en el disco) y la agresiva velocidad melódica recuerdan, por ejemplo, al In Flames del Lunar Strain; la alternancia de voces en temas como "Lunar Sea", el Skydancer de Dark Tranquility y; en fin, ciertos riffs sostenidos y quiebres de tiempo, la obra de Dissection.

Por supuesto, The Zephyr posee sus rasgos propios, tanto en la producción (que consigue un contraste atractivo entre crudeza y melodía), como en la composición (cincelada con auras bien oscuras). Hay mucha rapidez en Impure and Divine, de modo que resulta un álbum enérgico; pero, asimismo, la inclusión de secciones acústicas, le otorga un matiz sensible. Sólo es lástima que el talento de los guitarristas, ágiles y precisos en su ejecución, no tenga un correlato en los punteos, pues estos prácticamente no existen en el disco, y le hubiesen podido enriquecer bastante. La voz, finalmente, se apropia del color característico del Melodeath, y tiene a su haber dos logros: energía y velocidad, rasgos que se acomodan mucho a las letras, centradas en cuestiones filosóficas (uno de los miembros de la banda cursó, precisamente, estudios en esta materia).

Como se dijo antes, Impure and Divine fue prensado en 1998 por el sello mexicano American Line Productions y, al parecer, la agrupación quedó satisfecha con los resultados. En efecto, el cuadernillo de 10 caras que acompaña el CD fue impreso a todo color e incluyó fotografías, letras, y agradecimientos. Hasta la fecha el álbum no ha sido reeditado, si bien existe de él una vieja versión en TAPE editada en Tailandia y limitada a 300 copias. En la parte del booklet en la que se hacen las precisiones técnicas hay una pequeña anotación que, refiriéndose al estudio en el que fue grabado el disco, dice lo siguiente: "a half inch punk studio with no budget, that kickass"; de alguna manera esta es también la síntesis de la música que The Zephyr hacía por esta época: primitiva en su producción, pero brutal y absorbente a más no poder.

THE ZEPHYR. Impure and Divine. American Line Productions. 1998.
RANK: 8/10
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Tres discos fueron suficientes para que Sacramentum se inscribiera con letras mayores dentro de la fecunda escena de su país, convirtiéndose, además, en una influencia importante para numerosas bandas de todo el mundo. Recién aparecido su álbum Far Away from the Sun (1996), vinieron ya los primeros reconocimientos por parte de quienes percibían en la banda un planteamiento de gran proyección y singularidad; un año después, con The Coming of Chaos (1997), se acentuó esa apreciación de la crítica, que celebraba entonces con ánimo especial la fusión entre el Melodic Death y el Black Metal que siempre caracterizó a Sacramentum; por último, el advenimiento de Thy Black Destiny en 1999 ratificó la altísima calidad del grupo e hizo, por esta misma razón, extraña y lastimosa la decisión que vendría posteriormente de desintegrarlo.

El álbum debut de Sacramentum es el que usualmente reviste mayor aprecio dentro del público, pero Thy Black Destiny posee una serie de rasgos que lo convierten en un título imperativo: en primer lugar, es el disco de la banda que más se vuelca sobre el Death melódico; asimismo, técnicamente es superior a cualquier otro y; finalmente, formula un equilibrio soberbio entre la velocidad y la precisión ejecutiva. Sorprende, en realidad, el hecho de que, aunque la rapidez de Sacramentum sólo merma en aquellos momentos en los que pretende volver aun con más intensidad, todos los ritmos, todos los riffs tienen el sello de garantía que brindan únicamente los músicos aventajados. Cada tema parece ser mejor que el anterior en este aspecto, y destacan, por ello, los punteos, las técnicas de rasgueo, las líneas melódicas y la impecable vocalización.

Si en algo se asociaban sus discos precedentes al sonido de bandas como Dissection, con Thy Black Destiny la banda puntualiza sus diferencias: la voz de Karlén que parece esconderse tras un velo rocoso, la rabiosa percusión de Rudolfsson, y su facilidad para incluir en las composiciones elementos extra-musicales (marchas, tiroteos, etcétera). Por si fuese poco, Sacramentum diseña letras impecables, tanto en su nivel de adecuación a los instrumentos (los coros y precoros se quedan a la primera escucha en nuestra cabeza), como en el de su profundidad conceptual, que parece, haciendo honor al nombre del disco, englobar todo lo que oscurece la suerte humana: la guerra, el desespero, la irracionalidad, la muerte: "Oblivion, silence, emptiness / break through the illusion / trascend the fading requiem / the flame is gone and so am I".

En la fotografía puede observarse la edición original de Thy Black Destiny, lanzada en 1999 por Century Media Records, alternativamente en Estados Unidos y Europa. La presentación de la misma es 100% profesional; su cuadernillo -de 8 páginas- incluye las letras de las canciones y apartados gráficos con los miembros de la banda. La portada del álbum, muy acorde a su contenido lírico, fue diseñada por Axel Hermann (quien también ha trabajado con grupos como Asphyx, Desaster, Despair, Grave, In Flames, Morgoth, Twin Obscenity, entre otros). Por otra parte, durante la grabación del disco se contó con la participación de algunos vocalistas invitados como Thomas Backelin (Lord Belial, Decameron) y Mia Larsson (Deathwitch, Pagan Rites) que, aunque actúan en un segundo plano, otorgan una tonalidad distinta a la base permanente de Karlén.

SACRAMENTUM. Thy Black Destiny. Century Media Records. 1999.
RANK: 9.5/10
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Escuché por primera vez Requiem Aeternam en el CD compilatorio que incluyó la edición #16 de Acero Magazine (2000) y, durante varios años estuve buscando, con bastante mala suerte, su disco Eternally Dying (1998), del cual se extraía el tema de la compilación. Hace un par de meses, sin embargo, cuando ya había desistido prácticamente de su búsqueda, el azar me puso frente a él y toda aquella espera de tiempo atrás fue, de alguna manera, recompensada. Con la emoción que caracteriza estas situaciones me encaminé directamente a casa para escuchar el álbum -que, por demás, había imaginado ya de tantas formas- y, apenas hube comprobado que era admirable, me resultó imposible no pensar copiosamente sobre estas gratificaciones que no significan mucho en una vida regular, pero que para un coleccionista representan todo un acontecimiento.

Ignoro en qué medida esta experiencia que me vincula de un modo tan personal al disco influya en mi juicio sobre su música; está claro que es algo que debe considerarse, pero, por otra parte, al no poderme sustraer de lo vivido, en el fondo, constituye también una pregunta inútil. En todo caso, una reseña siempre es una invitación para certificar o refutar nuestras palabras, y por eso diré que Requiem Aerternam es una banda lúcida, fértil, creativa, capaz de llevar el Metal (el Melodic Death) a una faceta absolutamente artística. Y es que Eternally Dying refleja dicha condición por 2 razones: porque transmite sentimientos de muy distinta naturaleza (melancolía, serenidad, fervor), y porque es capaz de hacerlo en una dirección propia, es decir, apelando a sus medios, que obviamente se vinculan a una tradición, pero están dotados de un espíritu y exploración únicos.

La música de Requiem Aeternam combina estructuras melódicas (del tipo Dissection o Unanimated) con elementos más progresivos, acústicos (similares a los de Opeth) y una ambientación nostálgica (delicadamente trabajada en las vocales y la inclusión pasajera de violines, pianos y chellos). Todos los temas ponen en marcha esa mezcla sin importar sus variaciones rítmicas, pues los hay rápidos ("Infamy", "Nature and Principle") y lentos ("My Misery", "Come Back"). La producción de sonido es limpia, lo cual fortalece la percepción de los detalles, esto es, los quiebres de voz, las atmósferas de teclado, el puntilleo del bajo, etcétera. Asimismo, los 3 miembros de la banda son expertos en su instrumento, José Romero, incluso, es multi-instrumental (guitarra, teclado, voz), y esa pulcritud de ejecución encaja a las perfección con las letras íntimas, poéticas y bien estructuradas que la acompañan.

Eternally Dying fue prensado en 1998 por el sello discográfico Icorp, al parecer propiedad de la misma banda, pues los únicos títulos lanzados por éste son los de ella. El cuadernillo plegable que acompaña la edición contiene las letras de las canciones, fotografías, agradecimientos y la información general (en la que se aclara que el disco se grabó en Montevideo -de donde es oriunda la agrupación-, pero fue mezclado en Santiago de Chile). A la fecha, esta es la única versión que existe del álbum, si bien Requiem Aeternam se mantiene activa y radicada desde hace algún tiempo en Estados Unidos. Finalmente, debe destacarse que por las filas del grupo han pasado figuras de la talla de Martín Méndez (Opeth), Martín López (Opeth, Amon Amarth) y Alex Hernández (Fallen Christ, Immolation).

REQUIEM AETERNAM. Eternally Dying. Icorp. 1998.
RANK: 8.5/10
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Ritual es una banda procedente de la República Checa, formada en 1994 y activa durante aproximadamente 8 años. Su nombre, tal vez resulte genérico, es decir, poco singular dentro de una historia que ha testificado la existencia de al menos dos docenas de bandas con ese nombre; sin embargo, este Ritual ofrece una música que destaca por su originalidad, fruto de una concepción sincrética que vincula elementos procedentes del Melodic Death Metal, el Black y el atmosférico; incluso, es factible que, frente a aquello que representa el grupo en términos artísticos, quedemos con la sensación de que estas etiquetas apenas contienen una parte de su trabajo y que, por ello, muchos otros de sus componentes (como, por ejemplo, algunos rasgos góticos o estructuras próximas al Doom) quedan inevitablemente excluidos.

El primer disco de la banda, Ritus Orgy (1997) exhibe precisamente esta amalgama de recursos en cada una de las 13 canciones que lo componen. Aparecen en el álbum estructuras bastante melódicas, no orientadas en la línea sueca, sino en una más oscura y enrevesada; también se escuchan riffs próximos al Black que, sumados a las voces desgarradas que predominan sobre las guturales y las limpias, constituyen el aporte de este género a la armonía general; asimismo, en el fondo de los temas, adviene un acompañamiento atmosférico bien ejecutado que se caracteriza por sus tonos macabros y ritualísticos, la mayoría de ellos producto de órganos y pianos. La intervención eventual de Elbereth en las vocales femeninas (similares a las de Fangorn por aquella misma época) y ciertos falsetes al estilo King Diamond terminan por definir el sonido de Ritual.

Ahora bien, esta diversidad de aportes no debe hacer pensar que Ritus Orgy es un álbum ecléctico sin más; todo lo contrario, posee una inclinación clara que es el Black Metal, sólo que este se alimenta de la melodía del Death y la atmósfera de los teclados. Canciones como "Heretic" están muy cerca del gran Ravendusk in My Heart (1996) de Diabolical Masquerade, lo que prueba, de alguna manera, qué es aquello que predomina, musicalmente hablando, para Ritual. Por demás, las letras de la banda, cuando no toman una postura nihilista (tipo "The Will to Rule" o la citada "Heretic"), personifican un pensamiento místico o mágico, y estos son rasgos prácticamente inherentes al Black Metal. En la canción homónima del disco se oye "I expect no salvation from heaven / I try abortively to recognize my identity / in a labyrinth of enchanted kingdom / mysticism... and nothing makes a difference".

El sello checo Leviathan Records estuvo a cargo del prensaje de Ritus Orgy en 1997; se trata de una disquera que, aunque no posee un inventario prolijo de producciones, ha firmado bandas de culto de la vieja Europa: Dysanchely, Cerebral Turbulency, Ingrowing, Enochian, etcétera. Descontando la portada que no transmite mucho en términos artísticos, debe decirse que la presentación del álbum es aceptable: el cuadernillo (de 12 páginas a todo color) contiene las letras de las canciones, fotografías, una extensa semblanza metafórica del trabajo realizado por Ritual desde su formación hasta la producción del disco, los agradecimientos y demás. Hasta la fecha no existen reediciones de este título como tampoco de la segunda producción de la banda, Panta Rhei (2001), también prensando por Leviathan Records.

RITUAL. Ritus Orgy. Leviathan Records. 1997.
RANK: 8/10
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Cuando aparecen recopilaciones como Buried Songs: The Early Times (2003) se celebra por partida doble: de un lado, surge la oportunidad de acercarse a títulos ahora descatalogados y, de otro, la historia de la banda adquiere un sentido profundo. En el caso de Poema Arcanvs, esos títulos pertenecen a grabaciones realizadas en los noventas y, en consecuencia, el giro retrospectivo se remonta hasta la época en la que la agrupación, bajo sus nombres iniciales (Garbage en 1995 y Garbage Breed en 1996), se abría un espacio dentro de la fértil escena chilena. El álbum es algo así como un prontuario de las transformaciones que personificó Poema Arcanvs desde el tiempo en el que su música exponía una mixtura de Groove y Melodic Death Metal, hasta aquella otra centrada casi totalmente en el Doom.

Buried Songs: The Early Times contiene 17 canciones; las primeras 6 pertenecen a Underdeveloped, una Demo que, a pesar de haberse grabado en sólo 15 horas, posee muy buena producción y refleja una banda establecida plenamente. El sonido de estos temas recuerda un poco el Scrolls of the Megilloth de Mortification, con la salvedad de que Poema Arcanvs exhibe estructuras más Groove y sus ritmos tienen un matiz marcadamente melódico. La distorsión acartonada de las guitarras, la rapidez de los temas y la denuncia social (de la avaricia, la masificación o el caos ambiental) están presentes en todos estos temas, a excepción de "Errant Souls", en el que se percibe, además de una marcha más lenta, una confección melancólica de las guitarras y el uso de aquellos elementos (voces limpias y teclados) que, posteriormente, ganarían un lugar privilegiado dentro de la banda.

La recopilación incluye también los 7 temas que componen la Demo Innocent Shades de 1996, una grabación en la que Poema Arcanvs, primero, se aleja de los tintes Groove, segundo, mantiene ya con menos firmeza el Melodeath (apenas presente en "Armygeddon" o "Ruined") y, tercero, se enfoca en la construcción de una música más pausada, íntima y oscura, propuesta que podría asociarse con el primer Opeth o, en un ámbito más próximo, con el trabajo de los uruguayos Requiem Aeternam. Es Doom de una vertiente casi progresiva lo que empieza a desarrollar la banda en estos temas, y lo confecciona ampliando la presencia de voces y guitarras limpias, de teclados y de letras más personales. En las últimas canciones del disco, tomadas de un Promo de 1997 y otra Demo de 2001, estas características estarán ya concretadas: guturales de un tono semejante al de Mikael Åkerfeldt, vocales limpias a lo Moonspell y un esquema general anclado sobre el Doom.

El sello discográfico Rawforce Productions de Chile fue el responsable de la edición de Buried Songs: The Early Times en 2003, labor por la cual debe recibir una verdadera felicitación: no sólo presentó un disco excelente en el plano musical, sino que, además, lo complementó con una presentación 100% profesional. El cuadernillo (de 12 páginas) contiene las letras de las canciones, información sobre las demos incluidas en el CD, un texto biográfico escrito por Igore Leiva (guitarrista de Poema Arcanvs) y numerosas fotografías de la banda. El apartado gráfico fue una tarea adelantada por Claudio Botarro y, como puede observarse, se centra en el uso de colores rojos y oscuros: hay en el diseño de la portada y las páginas interiores un contraste interesante entre la simbología de la muerte, rostros humanos y diagramas futuristas.

POEMA ARCANVS. Buried Songs: The Early Times. Rawforce Productions. 2003 (1995, 1996, 1997, 2001).
RANK: 8/10
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The Arrival (2000) fue un disco del que no se habló mucho en la época de su lanzamiento y, más pronto que tarde, pasó a engrosar esa lista de títulos que conforma la historia olvidada del Metal colombiano. Existen muchas razones para que hubiese sucedido lo contrario, esto es, que el nombre de Pagan Fears alcanzara mayor reconocimiento, la banda se mantuviese activa dentro de la escena y, hoy por hoy, fuese una portavoz del Death Metal melódico; sin embargo, el azar del destino, los problemas de alineación y la misma receptividad del público -que mayormente prefiere las propuestas que involucionan los géneros-, hicieron que esta agrupación procedente de Medellín decidiera no continuar trabajando, aun cuando en su momento (2003-2004), se mencionara, incluso, la posibilidad de un segundo álbum titulado Among Blood.

No hace falta ser un amplio conocedor del Metal hecho en nuestro país para convencerse de que Pagan Fears está muy por encima del nivel de otras bandas, irónicamente exaltadas hasta el hastío; y esto es así, no sólo merced a que por sus filas pasaran músicos bien reputados de Athanator, Degradeath o Typhon, sino porque en realidad la proyección de su música se encausó siempre en el perfeccionamiento y la lucidez. Lejos de los prototipos del Death Metal frenético y denso, Pagan Fears ofreció una textura diferente, más melódica y acompasada, nutrida con aportes técnicos y ritmos marcados en los que predominan los medios tiempos; en The Arrival, concretamente, la banda presenta estos recursos consolidados con un excelente sonido y una producción en la que es posible escuchar hasta el más pequeño detalle.

En el álbum destacan varios elementos: los pulidos inicios de las canciones (en especial, los de "The Endless Outcry of Grief" y "Neverending Road"); la potente gutural de Gustavo Álvarez, más gruesa de lo normal en las bandas melódicas; y el profesionalismo de las ejecuciones, dentro de las cuales sobresalen los solos de guitarra, las bien elaboradas líneas de bajo, y la atmósfera que abraza ciertos temas a través de los teclados. Como se dijo, Pagan Fears hace énfasis en las velocidades intermedias, mas, en el disco pueden hallarse muchas aceleraciones o, por el contrario, canciones más cercanas al Doom, como la citada "The Endless Outcry of Grief". En lo que concierne a las letras, The Arrival posee una visión integradora, pues en él se distinguen enfoques paganos, otros de crítica al cristianismo y algunos más cercanos al existencialismo.

La alianza compuesta por Debelis Records y Viuda Negra Music fue la encargada del prensaje de The Arrival en el año 2000 (tal y como lo hiciera con La Edad del Fierro de Occisor y Vité de Gaias Pendulum). Del álbum se editaron 500 copias y hay que advertir que su presentación es equilibrada, es decir, no descolla ni defrauda: la portada corresponde a una pintura elaborada por Juan Guillermo Ríos, y todo el diseño interior corrió por cuenta de Edwin Restrepo (guitarrista de la agrupación); el cuadernillo contiene las letras de las canciones, algunas fotografías y los datos de grabación. Como apunte extraño ha de mencionarse que dos de los músicos de Pagan Fears hacen mención de dios en sus agradecimientos, si bien en temas como "Slaves of Christ Passion" o la homónima "Pagan Fears" se percibe una ideología, por lo menos, escéptica frente a este tema.

PAGAN FEARS. The Arrival. Debelis Records & Viuda Negra Music. 2000.
RANK: 8/10
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Prodigioso, admirable, Grey Dawn (1999) es, en definitiva, uno de los álbumes más sublimes que se han grabado en Suecia, y por ello sorprende que, aunque sea conocido dentro del medio, no haya trascendido un poco más. Incluso, resulta curioso encontrar críticas como la aparecida en la edición #6 de Tales of the Macabre, en la que el disco es descrito como un intento absurdo de imitar la música del Dance of December Souls, sin tener la misma clase para ello. Muy lejos de esto, a nuestro parecer, Renkse y Normann no proyectan aquí una prolongación de su trabajo en Katatonia, sino que hacen una propuesta especial, dotada de esa línea melódica Doom que los caracteriza, pero enriquecida con elementos del Death Metal (evidentes en la vocalización de Mårten Hansen), la inclusión de armonías acústicas y la exploración de ciertos sonidos propios del Avantgarde.

En otras palabras, October Tide tiene en Grey Dawn una personalidad asegurada, no es un parangón, y construye una música tan estilizada que, con ella, fácilmente se ubica en un lugar privilegiado dentro del Doom Metal sueco. El disco está integrado por 8 canciones perfectamente construidas, tanto en su plano lírico como instrumental; la estructura de cada una de estas comparte un tinte sosegado y una belleza cautivante. Los riffs de las guitarras, en particular, poseen una carga altamente emotiva, y a razón de la combinación que plasman entre melodía y lentitud, generan con facilidad una catarsis triste y melancólica. Otro tanto podría decirse de la batería que ejerce su acompañamiento lúgubre en los temas, y sólo momentáneamente se descuelga en estados de mayor efusividad; ella misma contribuye al mesmerismo que rebosa en cada nota de October Tide.

Destacan dentro del álbum el experimento casi ambiental incrustrado en la mitad de la canción "Grey Dawn", los efectos que enriquecen las guitarras de "Sweetness Dies", y todos los fragmentos acústicos que hay en "Lost in the Dark (And Then Gone)" e "Into Deep Sleep". No hay un solo instante en el que October Tide deje de sorprender por su calidad, así como tampoco uno en el que quien escucha no sienta el embate de un decaimiento artístico; y esto es así porque la música de Grey Dawn halla un equilibrio perfecto con sus letras, poéticas, introspectivas, de un tenor plomizo y afligido, a pesar de la fuerza impresa por el vocalista. En "October Insight" se escucha: "Breathe in the night / An october insight / As you can see grey is not white / The land of the bleak has never been black / Once we are here we can never get back".

De Grey Dawn existen a la fecha 3 versiones diferentes: una promocional lanzada en sleeve por Avantgarde Music, la primera edición realizada también por este sello en formato DIGIPACK (que es la que se muestra en la fotografía), y una re-edición hecha por Peaceville Records en el año 2007. Lamentablemente en la versión original no se incluyó un cuadernillo con la letra de las canciones, de modo que la información que aparece en el cartón sólo tiene que ver con las fechas de grabación, la alineación de la banda y la artista de quien se tomó la portada (Connie Imboden). Con todo, en esta caso la música habla por sí misma y, de cualquier modo, el juego de blancos y negros que decora el disco encuadra perfectamente con el paisaje lóbrego de October Tide. Un álbum imprescindible para seguidores de Opeth, Swallow the Sun y demás portavoces del Doom de corte más melódico.

OCTOBER TIDE. Grey Dawn. Avantgarde Music. 1999.
RANK: 10/10
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Confieso que la primera impresión que tuve al escuchar este disco de Lust no fue positiva; el manejo de las voces, algunas terminaciones rítmicas y la reiteración casi obsesiva de temas lujuriosos, terminaron francamente desanimándome. Pero, he aquí que recorriendo con más atención las 6 canciones que componen In the Name of Pleasure... In the Name of Lust (2001) pude encontrar ciertos rasgos que permiten, no afirmar que estamos frente a una banda imprescindible, pero al menos sí destacar las particularidades de su trabajo, el cual se nutre con elementos de varios géneros musicales; no en vano por las líneas de Lust han pasado desde 1997 (fecha en la que inició sus actividades) músicos de varias agrupaciones mexicanas importantes como The Zephyr, Genocide, Cenotaph o Anarchus.

El EP abre con una Intro erótica, cargada de lascivia y voluptuosidad; después de ello, se presenta "Forever Mine", un tema que sienta las bases de todo lo que vendrá después: Melodic Death/Thrash Metal rápido, de factura discreta, aunque enérgica. Ya en esta canción se percibe el carácter de la voz de Pablo que recae, merced a su propia potencia, en ciertos excesos agudos; una razón por la cual suena mejor en tracks tipo "Mortal Disguise" o "Falling the Truth" en los que alcanza mayor guturalidad. Aquí, como también en "Numbed Love", puede sentirse la mezcla que hace Lust a nivel rítmico de melodías cercanas al Death Metal sueco con toques más Thrash, llenos de palm-mute y velocidad. Cabe resaltar que los guitarristas (Mauricio y Urique) se muestran acoplados y, como sus instrumentos están ecualizados el uno más seco que el otro, se complementan de modo interesante.

La onda sueca está dispersa por todo In the Name of Pleasure... In the Name of Lust: en el gran inicio de "Mortal Disguise", en los juegos rítmicos de "Depraved" e, incluso, en la mayoría de punteos que acompañan los temas, pues estos tienen una marca melódica ineludible. Ahora bien, así como es verdad que en el aspecto musical pueden hallarse algunos logros compositivos, llamaríamos a engaño si no dijéramos que, por su parte, el campo lírico es decepcionante, no por su concepto (que lo han abordado con éxito otras bandas mexicanas como Coprofagia en su Sade's Inheritance), sino porque las letras de Lust carecen de profundidad, dedicándose a repetir frases manidas como "I will rape your heart", "I'm not satisfied", "Once again you are mine", "Only pleasure is real", "You can't scape", o más cosas por el estilo.

In the Name of Plesure... In the Name of Lust constituyó la primera pieza profesional de Lust, y a nivel de producción no hay críticas. El EP fue lanzado por el sello mexicano American Line Productions, el mismo que previamente había prensado los discos de Mauricio con The Zephyr. Como se trata de un MCD, la presentación es sencilla, el cuadernillo contiene las letras de las canciones y los datos de la grabación. El arte, hay que decirlo, no transmite mucho, ni en lo que respecta a la portada, ni en su diseño interior, elaborado todo sobre una base blanca y lleno de mensajes poco sugestivos ("You are nothing", "You must obey"). Este título no ha sido re-editado hasta la fecha, si bien la banda ha lanzado desde 2001 dos Demos, su primer álbum (Possessed) y, más recientemente, un Split con la banda Raped God 666.

LUST. In the Name of Pleasure... In the Name of Lust. American Line Productions. 2001.
RANK: 6.5/10
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En Voices of Chaos muestro los discos que hacen parte de mi colección, haciendo de ellos una pequeña reseña ilustrativa y comentando su edición. Contacto: in_hora_mortis@hotmail.com

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