Voices of Chaos

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Después de lanzar tres Demos en formato TAPE, la agrupación eslovaca Sanatorium editó este impecable álbum debut, Arrival of the Forgotten Ones (1999). Se trata de una pieza que, en sus líneas generales, se encuentra vinculada al Death Metal, pero que, en todo caso, suscita un interés particular en la medida en que su propuesta no está absorbida enteramente por el género, sino que llega incluso a superarlo, concibiendo algunos reductos por los cuales desborda la defensa de su propia personalidad. Esto quiere decir que, si bien el disco no alcanza una condición sui generis, al menos, a diferencia de todas aquellas agrupaciones que únicamente replican el canon que las obsede, Sanatorium se atreve a plantear una serie de argumentos que colocan en tensión al Death Metal y permiten aflorar ciertos rasgos trabajados de modo singular.

Un primer aspecto interesante que se hace patente en el disco es la transición de tiempos. La banda está lejos de encasillarse en ritmos unívocos; por el contrario, proyecta una alternancia inagotable de velocidades que no funcionan como simples pasajes de empalme, sino como partes esenciales del tejido musical. En relación con este punto el logro es doble porque el ensamble de la instrumentación es notorio y, sobre todo, porque, debido a la poca extensión de varias canciones, los cambios se ejecutan en un breve espacio de tiempo. En todo Arrival of the Forgotten Ones hay esa variedad rítmica (fragmentos morosos y desbordes de frenesí, pasos marcados y declives de marcha) sin que, por otra parte, se afecte con ello la sensación de unidad, pues hay elementos transversales como una gruesa gutural o aquel efecto de reverberación que sugiere la permanencia de la música.

Otro elemento fundamental al que apela Sanatorium para pulir su propuesta es la inclusión de arpegios, pasajes acústicos y riffs abiertamente melódicos. El Death Metal de la banda se enriquece aquí con muchos dejos emotivos que recuerdan, por ejemplo, el trabajo de sus coetáneos Depresy, con la salvedad de que la producción de Sanatorium es mucho más incipiente. Respecto de las letras, hay también un valor agregado en el disco, ya que plantean un movimiento continuo entre el interior del hombre y la naturaleza. No en vano en alguna parte del CD se lee "Brutal Naturalistic Death Metal"; en efecto, hay en él una exploración sobre la trascendencia que alcanza el individuo al comprender y participar de la inmortalidad e infinitud del cosmos, y también de aquellos miedos o búsquedas que invitan en la soledad a la instrospección y el conocimiento.

Arrival of the Forgotten Ones fue lanzado, como se mencionó antes, en 1999 por el sello Erebos Productions, propiedad de Martin Belobrad (bajista y vocalista de Sanatorium), contando con el apoyo para la distribución de la disquera polaca Dagdy Music. El diseño del CD es positivo y corrió por cuenta de la misma banda; quizá pudo pensarse en una mejor forma de disponer las líricas en el booklet, pero hecha esta salvedad, se obtuvo un buen resultado, máxime por el nexo que existe entre el arte y los temas de las letras. Hay otra edición limitada de este título en formato TAPE lanzada por Fatal Ecstasy Productions en Bielorrusia. Resta añadir que varios temas incluidos en el disco habían aparecido previamente en las Demos Autumn Shadows (1996) y Necrologue (1998), lanzadas asimismo por el sello Erebos Productions.

SANATORIUM. Arrival of the Ancient Ones. Erebos Productions. 1999.
RANK: 8.5/10
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Recuerdo que este álbum de Thy Infernal fue reseñado en la Noise and Shit #4 como una muestra de Black Metal oscuro, frío y demoníaco, y, aunque estas palabras puedan parecer bastante corrientes, creo que, en todo caso, son las que describen con mayor propiedad la música de esta banda oriunda de Oregon, Estados Unidos. Se trata de una situación que nos enfrenta a la siguiente disyuntiva: o Satan's Wrath (1999) es un álbum genérico hasta el punto de negar la posibilidad de exponerlo bajo otros términos, o bien, aunque sus características corresponden a aquello que es intrínseco al Metal -la oscuridad, la crudeza, etcétera-, destaca por alguna razón en el desarrollo de estas cualidades. No sabría yo mismo cómo enfrentar este dilema porque es evidente que hay pocos trazos de originalidad aquí, pero, de forma alternativa, una fuerza superior que nos atrapa desde el inicio.

Indudablemente, Thy Infernal sigue el prototipo del Black Metal y, más en concreto, el de bandas como Dark Funeral, Setherial o Thrornspawn, pues, como ellas, se inclina por la rapidez, la frialdad y la exaltación de lo satánico en sus letras. Mas, hay algo en la formulación de estos componentes, en su forma de ser agresiva o de ganar algunos chispazos de sonoridad, que por momentos quien la escucha siente la experiencia de una visión recién nacida. Tal vez esto se deba a que el primitivismo de Satan's Wrath es inmanente y, en consecuencia, todos los valores que pueden asociarse a él -como lo son la malignidad, la abyección o la lobreguez- no resultan ni impostados ni acomodados de manera consciente, sino que fluyen con una naturalidad que pocas veces se alcanza, precisamente, porque la mayoría de bandas tratan de elaborarla como si fuese algo externa a ellas.

Por otra parte, en tanto Satan's Wrath fue grabado en dos sesiones diferentes, cumple con los atributos antes descritos con ciertas variaciones. Así, una primera parte, constituida por los temas que hicieron parte de la Demo de 1996, cuentan con la participación de Nihilist -también vocalista de Abazagorath- cuyo registro posee unos tintes crisposos que subrayan muy bien el anticristianismo de la banda; la segunda, en cambio, organiza 3 temas mezclados en 1998, que tienen la particularidad de presentar un cover del tema "Black Magic" de Slayer, versión en la que la mixtura Black/Thrash sumada a un ruido ambiental de fondo muestran una faceta bien interesante del grupo. En todo caso, más allá de las diferencias de cada toma, queda claro que el sentido musical de Thy Infernal es siempre el mismo y que no hay ninguna clase de tregua en él.

Satan's Wrath fue lanzado originalmente por la Moribund Records en el año 1999, y, al parecer, fue re-editado por esta misma disquera hace algunos años sin modificar las fechas del arte. El diseño exterior e interior del cuadernillo que acompaña el CD es increíble: contiene las letras de las canciones, los datos de grabación y fotografías, amén de una pequeña nota aclaratoria de la banda según la cual debe incluirse algo de lo siguiente con miras a recibir comunicación de parte de ellas: "unwashed bones, sacramental implements, grave desecrations, unholy offerings, slutly photos, or wet panties". En el año 2016 fue lanzada por la Headsplit Records una edición de este título, conservando el arte original, en 3 versiones distintas de TAPE (rojo, transparente y negro).

THY INFERNAL. Satan's Wrath. Moribund Records. 1999.
RANK: 7.5/10
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Gardenian estuvo activa durante la gran época de transición que experimentó el Melodic Death Metal a finales de los noventas, pero, a pesar de tener una mirada vanguardista, un contrato con el prestigioso sello Nuclear Blast y, por supuesto, la cercanía natural al sonido Gothenburg que le hubiese permitido abrir las puertas al nuevo siglo, no llegó a destacarse después de aquel periodo. Sin duda, aquellos años revistieron una exigencia sin antecedentes para las bandas suecas, de suerte que muchas de ellas, a pesar de su probado talento, terminaron rezagadas de modo tan imperdonable que incluso, hoy por hoy, al hacer este examen retrospectivo, es inevitable afirmar que la historia del Melodeath hubiese sido definitivamente otra si hubiesen tenido continuidad agrupaciones como Gardenian, y otras igualmente increíbles como Sins of Omission, Godgory o The Forsaken.

En Soulburner (1999) se destaca el talento musical de Gardenian y, asimismo, las vías por las que dirigía su propia propuesta. En efecto, la banda se muestra aquí, tanto a la altura de cualquiera de los nombres que por entonces fungían como adalides del cambio de paradigma -The Haunted, Soilwork-, como identificable a metros de las ideas de aquellos. Claramente, hay en Gardenian estructuras modernas muy europeas, un juego vocal que agiliza la música ampliándola a otros espectros y públicos, el destello de una melodía técnica, etcétera; pero, no podría aseverarse sin más que se trata de una agrupación que emula el trabajo de otros o se limita a seguir los elementos que le ofrece el canon de Gothenburgo, pues su música, aun respondiendo a la eclosión de una época, también sabe atender motivaciones bien personales.

Buena parte de esas motivaciones se ven explicitadas en las letras, pues el concepto de Soulburner en este nivel es sumamente íntimo y se expresa a través de reflexiones sobre el suicidio, la identidad o la pérdida del tiempo. Con todo, la individualidad de Gardenian también es evidente en el trabajo vocal, ya que, apartándose de los tonos enérgicos y gritados de muchos contemporáneos, la banda propone una combinación tripartita: el tono clásico del Melodeath, pasajes femeninos cercanos al pop y una vocal limpia de escalas muy Heavy -tipo Nevermore o Queensrÿche-. El álbum se percibe, a raíz de esto, con matices diferentes según prevalezca una forma vocal y no es raro encontrar fragmentos en los que la banda se entrega a una exploración franca por áreas un tanto ajenas al Metal -como sucede en "Loss"-, pero ciertamente esto es lo que vivifica su música y le confiere esa textura única que parece entrecruzar lo viejo con lo novedoso.

La disquera alemana Nuclear Blast Records fue la encargada de prensar este álbum en 1999, como también lo haría con el tercer disco de Gardenian -el Sindustries- un año después. La presentación del CD es memorable: incluye un cuadernillo de 12 páginas a todo color en el que aparecen las letras de las canciones, datos de grabación y fotografías del grupo. El arte contó con la participación de la hermosa modelo Franzisca Schöttner y sus resultados son notorios. Debe destacarse que la vocalista que aparece en "Powertool" -Sabrina Khilstrand- y el cantante en limpio -Eric Hawk- fueron músicos invitados, si bien este último, por ejemplo, participa en más de la mitad de las canciones. De Soulburner existen en la actualidad una edición en TAPE lanzada por la Mystic Productions y otras en CD prensadas por Спюрк y Victor Records.

GARDENIAN. Soulburner. Nuclear Blast Records. 1999.
RANK: 8.5/10
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Saber que los integrantes de Terra Tenebrae han tomado lugar en otras agrupaciones griegas como Rotting Christ, Necromantia o Thou Art Lord, resulta provechoso para intuir la calidad de esta banda, pero confunde en lo que respecta a la orientación de su música, la cual diverge sustancialmente de la de aquellos referentes. Efectivamente, el grupo exhibe en Subconscious (1999) -su primera y única obra- una mezcla tan particular que apenas se podría emparentar con las otras propuestas en su apartado técnico, pues, en lo que compete a la composición y el horizonte, Terra Tenabrae posee aquello que cabe calificar como personalidad propia, y esto aun cuando la banda unifica elementos que a primera vista podrían parecer poco novedosos como la melodía, la epicidad y el empuje rítmico.

En Subconscious se concretan precisamente esos elementos: primero, una estructura base muy cercana a la del Melodic Death Metal; segundo, una vocalización de urdimbre Black que tiene el dejo heroico que popularizaron grupos como Desaster; y, tercero, un arranque francamente inaudito, que convierte todas las aceleraciones rítmicas en despliegues vehementes de energía. En general, Terra Tenebrae combina estos ingredientes acentuándolos parejamente, y, como la producción es adecuada, todo se escucha en su punto, incluso lo que fuera de este corpus principal sirve para estilizar la armonía, a saber: unas líneas de bajo que se escuchan a la perfección, ciertos pasajes acústicos emplazados a modo de intermedios en las canciones y, por supuesto, los solos de guitarra que revelan un control absoluto del instrumento.

Casi siempre la energía de Subconscious se encuentra al máximo y esto se debe, entre otros, a que el doble bombo fortalece mucho el cuerpo de las composiciones y a que la misma batería -¿al ser programada?- tiene un punch sensacional. De este modo, no es mucha la tregua que da Terra Tenebrae a lo largo de los 45 minutos que dura su disco, tiempo que, por lo demás, se pasa muy rápido, pues la versatilidad, las estilizaciones y hasta las disonancias a través de las cuales se configuran sus canciones sorprenden a cada paso. Hay temas impecables desde todo punto de vista -tipo "Oceans of Subconscious" o "The Killing Kind"- y, como en ninguno de ellos las letras desentonan, sino que, antes bien, se acomodan con total maestría, hay un emparejamiento pleno de lo que constituye una propuesta musical.

Subconscious fue lanzado, como se mencionó, en 1999 por medio del sello griego Black Lotus Records. El diseño ciertamente futurista se realizó casi por entero usando tonalidades negras y azules con un resultado destacable; el cuadernillo contiene las letras de las canciones, los agradecimientos y las fotografías de Vassilis, Makis y Gothmog, los encargados de concretar las ideas en la banda. No existen a la fecha otras versiones de este disco, y el grupo pasó a llamarse Soulskinner poco tiempo después de editarse el álbum, Como dato curioso, para cerrar, debe destacarse que la letra de 3 de las 8 canciones que componen Subconscious fueron escritas por Costas "Dead" V., vocalista emérito de Obsecration, como también de Terra Tenebrae durante algunos meses a mediados de los noventas.

TERRA TENEBRAE. Subconscious. Black Lotus Records. 1999.
RANK: 8.5/10
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Desearía subrayar, de entrada, mi sorpresa frente a dos situaciones: la primera, que Malevolence no haya sido una banda con mayor preeminencia dentro de la escena y, la segunda, que su disco Martyrialized (1999) no figure en un lugar más destacado en la lista de referentes del Metal portugués. Desde mi perspectiva, ambas cuestiones resultan inconcebibles, teniendo en cuenta la antigüedad del grupo, su calidad compositiva y la orientación en la que se encamina su creatividad, la cual posee muchos rasgos originales y plausibles. Tal es así que, personalmente, considero una labor de urgencia el volver, no solo a este álbum, sino también a los otros dos que ha lanzado hasta la fecha la agrupación y analizar conscientemente si detrás de su propuesta en realidad no se esconde una gema en espera del descubrimiento.

Es usual que la crítica asocie esa propuesta de Malevolence al Melodic Death Metal y, claramente, si dijésemos, por ejemplo, que Martyrialized fue grabado y mezclado en Gotemburgo, esta asociación sería, además de justificable, incluso, previsible. Pero, lo cierto es que la banda está lejos de dicha etiqueta, proponiendo un sonido muy particular que, sin prescindir de lo melódico, depura de modo encomiable el trabajo rítmico, experimenta con sonidos futuristas y hasta llega a arriesgarse con pasajes orquestales de claro sesgo Avantgarde. El resultado, como puede intuirse, es a todas luces moderno, y, aunque es verdad que esto podría desmotivar a muchos puristas, a mi parecer no es hacia ellos a quienes se dirige Malevolence, sino hacia quienes gustamos de lo novedoso y de las ideas en las que se junta el talento con la imaginación.

Debería decirse, además, que del mismo modo como la banda se aparta del Melodeath, paralelamente lo hace también de esa otra conexión bajo la cual puede interpretarse inicialmente su música, a saber, la de sus coetáneos Moonspell. No cabe duda que en Martyrialized hay algo de ese ritmo marcado de un Wolfheart, e, inclusive, un palpable parecido en el tono de sus vocalistas, pero más allá de estas equivalencias, Malevolence no guarda semejanzas con la otra banda: sus juegos de guitarra son ejemplares, no por acomodarse a un patrón, sino, al contrario, por proponer acoples inusitados; y, además, hay piezas -como la instrumental "Thy Extremist Operetta" o el corte homónimo del disco- en el que los visos de experimentación son indudables, lo cual asegura el estar frente a una banda que tiene clase, técnica y contundencia, valores opuestos a los de la simple imitación.

Martyrialized constituyó el segundo disco de Malevolence y fue lanzado a través de Maquiavel Music en 1999. La presentación general es tan impecable como la música: el cuadernillo contiene, además, de las consabidas letras, agradecimientos y fotografías, una serie de frases que sintetizan el sentido de las líricas -en su mayoría enfocadas en la crítica religiosa y la búsqueda de la libertad individual-. En el diseño del arte participó Carlos Cariano, el vocalista del grupo, y se realizó sobre un formato tipo gate-fold de 8 caras en el que, mezclados en colores amarillos y negros, puede encontrarse una serie de figuras relacionadas con arquitectura, religión y misticismo. Para finalizar, vale destacar que, además de esta versión en CD, existe una edición limitada en LP prensada por Apocalyptic Empire Records en el año 2000.

MALEVOLENCE. Martyrialized. Maquiavel Music. 1999.
RANK: 9/10
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Muchas agrupaciones dicen tener como base conceptual la filosofía de Friedrich Nietzsche, pero la mayoría de ellas reproduce una especie de auto-impugnación, pues aquello que afirman lo refuta su propia propuesta, carente de indagación y lectura disciplinada. Encontrar una banda alejada de este engaño constituye todo un suceso y, por ello, justamente, es que sorprende tanto Zaratustra: porque no es otro de esos juegos ilusorios -que encumbran solo los incultos y aduladores-, sino una banda inteligente, clara en su proyección y que, desatendiendo las preocupaciones que proceden del éxito o el entendimiento de los otros, conduce paralelamente la fuerza de la filosofía nietzscheana -que conoce en todos sus pormenores- con una música que es su perfecto corolario por lo que tiene al mismo tiempo de belleza y monstruosidad.

Y aunque Zaratustra solo dejase para la posteridad este disco, It Was a Night (1999), es suficiente para sostener lo dicho anteriormente. Se trata de una obra extraordinaria de Black Metal sinfónico en la que se cosecha lo más notorio de este estilo: el brillo de las guitarras, el tamizado continuo de los teclados, una vocalización con numerosos quiebres emotivos, tonos en los que riñen la melancolía y la oscuridad, y una facilidad natural para la ejecución de las transiciones. Todo Zaratustra es a nivel musical, como lo deseara Nietzsche, una tensión entre lo dionisíaco y lo apolíneo: en sus canciones aparecen la belleza y la finura como los únicos medios para asomarse a aquello que, de otra forma, nos apabullaría, esto es, el instinto, la violencia, la animalidad, siendo cada trozo de su música una experiencia abiertamente catártica.

Pero, además, como si ya de por sí el sonido no hablase el lenguaje de Nietzsche, It Was a Night va descubriendo líneas que conservan la forma poética de este filósofo, ya sea porque son variaciones sobre temas de Also Sprach Zarathustra, o porque, apropiándose de pensamientos como la voluntad de poder, el amor fati, o el eterno retorno de lo mismo, la banda secunda los derroteros del caos nihilista o el vitalismo. Así en "Kisses of the Ice Craving" se escucha: "you're with the cold crystal / in your dumbness / feel the heart of the ice / the breath of the rocks / go through the bright idol / miss the top of the cold harmony"; o en "About the Poisonous Spider": "a sharp knife stays behind every praise / and being a judge is the charm / it's the greatest felt emotion / how splendid they reflect and compete / firmaments and arches in a fight for domination / by lights and shadows they go forward / to one another".

It Was a Night fue lanzado por el sello bulgaro Counter Attack Productions en dos formatos diferentes, TAPE y CD. La presentación de ambas versiones es excepcional, no solo por lo que respecta al plano gráfico -cuyo material fue diseñado exclusivamente por Emil Saparevski, tomando como base dos de los animales simbólicos de Nietzsche en el Zaratustra: la serpiente y el águila-, sino porque la impresión y todos los detalles artísticos se hallan perfectamente enlazados. Lastimosamente hay un error en el listado de los temas, pues el mencionado "Kisses of the Ice Craving" que aparece enunciado como el track 5, constituye dentro de la grabación la pista número 3. Salvando esta equivocación, por donde se lo mire el disco es prodigioso y, sin lugar a dudas, una de las mejores piezas del Black Metal sinfónico en la historia.

ZARATUSTRA. It Was a Night. Counter Attack Productions. 1999.
RANK: 10/10
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Cuando se pertenece a una escena en la que abundan las buenas bandas resulta muy difícil destacar, y esto es lo que parece haberle sucedido a Coercion, una agrupación que, a pesar de sus buenas condiciones, no llegó a destacar de la misma forma que otras bandas de su país. Hay, por decirlo así, una lucha de exigencia que, aunada a cientos de otras circunstancias, cierra y abre caminos al margen de las propias capacidades, dando prestigio a algunos nombres y sentenciando a muchos más a un segundo plano. Lo cierto, sin embargo, es que la música de estas bandas "desdeñadas" también puede disfrutarse por sí misma, es decir, no como correlato de otras, en este caso, por ejemplo, de Grave, Dismember o Emtombed, sino como una apuesta que vale por ella y que, incluso, llega a desarrollar elementos de verdadera impronta personal.

Por lo que concierne al segundo álbum de Coercion, llamado simplemente Delete (1999), esa impronta radica, sin duda, en el equilibrio: todo lo incluido en el disco se filtró para depurar los excesos, y tal ponderación le dio hasta tal punto un sello de unidad que resulta digno de crédito. Hay proporción en la velocidad -que recorre todas las posibilidades sin dar prioridad a alguna-, también en la extensión de las letras -claras y precisas en todo momento-, en la composición musical -que sin renunciar a la pesadez del Death Metal toma a bien incluir melodías más cercanas al sonido gotemburgo-, y hasta en la calidad técnica -puesto que pueden hallarse en las canciones excelentes muteos, solos, despuntes de bajo o batería, inflexiones sorprendentes de la gutural, etcétera, pero todo ello sin llegar a ir en contra de lo orgánico-.

De este modo, Coercion posee, de base, el tradicional sonido sueco, con esa ecualización amplia de medios que da tanto cuerpo, pero, de ahí en adelante, es una banda que sabe encontrar lo integral, y esa es una cualidad que permite que su música se enriquezca y que todo Delete suene firme. A lo mejor, si las guitarras hubiesen escapado un poco al paralelismo en que trabajan casi siempre, el álbum hubiese alcanzado un mayor nivel, pero aun este punto es comprensible si se tiene en cuenta que solo formaban la banda tres miembros. Por último, mención aparte deben recibir las letras de Coercion que reflexionan permanentemente sobre la condición humana desde lo individual, formulando posiciones frente a la vida que dejan ver claramente los sentimientos: "Life is my prison / to escape means sucicide" o "staring at my reflection / an image I don't recognize / I'm stranger to myself".

Delete fue grabado durante junio de 1998 en los Soundlab Studios de Suecia, y tanto de la mezcla como de la edición general tomaron parte nombres tan reputados como Peter In de Betou -Arch Enemy, Borknagar, Dark Funeral, Dark Tranquility, Dimmu Borgir, Enslaved- y Dan Swanö -Ancient, Edge of Sanity, Asphyx, Katatonia, Diabolical Masquerade-. El disco fue prensado por el sello alemán Perverted Taste y a la fecha es la única versión que existe del mismo, descotando la edición promocional. La presentación en general es positiva, y el cuadernillo incluye las letras de las canciones, los agradecimientos y las fotografías de los miembros de la banda. Después de la edición de Delete, Coercion lanzó un EP en el año 2003, titulado Lifework, y un par de años más adelante la banda empezó a dejar de figurar hasta desaparecer completamente.

COERCION. Delete. Perverted Taste Records. 1999.
RANK: 8/10
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Hablar de Black Candle resulta interesante no tanto por la calidad de su música, a todos ojos discreta, sino, ante todo, por su lugar de procedencia. En efecto, no es mucho lo que usualmente se conoce acerca de la escena de Luxemburgo, de suerte que el saber que la banda es originaria de este pequeño país y que, además, es una de las primeras en haber practicado Black Metal allí junto a grupos como Proelium y Donkelheet, genera inquietud. Lastimosamente, como se dijo, ese interés se diluye una vez se conoce la música de la banda que no llega a tener algo que permita desligarla del tronco que la hermana con cientos de miles de bandas alrededor del mundo y que, en su caso particular, la aproxima en sus pasajes más lentos a Carpathian Forest y en sus descuelgues de velocidad a Dark Funeral.

Formada en 1994, Black Candle editó al cierre de esa década la obra Nightfire (1999), considerada por algunos como un EP, debido a su corta duración -apenas un poco más de 28 minutos-, y por otros como un CD, formato más acorde al número de sus canciones -un total de 9-. Con todo, ya sea que se tome como lo primero o como lo segundo, Nightfire no llega a desplegar algo distinto a un Black Metal de las más pura línea europea de los noventas, con riffs básicos y sostenidos, una velocidad predominantemente media y los tradicionales desgarros vocales; un sonido que filtrado por una grabación también austera, no puede apartarse de lo primitivo y, curiosamente, tampoco de lo delgado, acaso producto de la simplicidad de las guitarras o la linealidad que sigue la batería en cualquiera de los tiempos que maneja.

Por momentos, es verdad, Black Candle acentúa bien sus tiempos y gana vitalidad con el hecho de que se alternen las vocales tres miembros de la banda, pero todo termina regresando a la sobriedad: las guitarras, porque sus lances de solos son de exigencia mínima (como en "A Strange Vision" o "The Battle Stone"); las vocales, porque aun ejecutadas con corrección no llegan a tener una modulación que las singularice; y los pasajes que abren y cierran el disco, puesto que contienen los mismos elementos de muchos otros álbumes: guitarras limpias, sonido de lluvia o de rituales. Acaso sea el hecho de que algunas canciones estén compuestas en luxemburgués lo que dé a Nightfire esa pequeña distinción que, aun mínima, mantiene el interés de quienes se acercan al álbum alertados por el contexto al que antes nos referimos.

Nightfire fue grabado en apenas 2 días a finales de agosto de 1998, y un año más tarde fue lanzado por el pequeño sello alemán Pagan Winter Productions, propiedad de Machosias (baterista de Old Pagan y, por supuesto, de Pagan Winter). Como muchas otras piezas contemporáneas del underground, el diseño del álbum es muy sencillo: su cuadernillo es de apenas una hoja y no incluye las letras de las canciones -cuyo enfoque, sin embargo, por deducción puede vincularse a la exaltación de la oscuridad propia de la naturaleza y el ser humano-. Lo que sí se encuentra en el booklet es una lista considerable de agradecimientos a otras bandas, entre las que cabe destacar a Enslaved y Mysticum. A la fecha solo existe una reedición de este título realizada en TAPE por el sello Terror Cult Productions. 

BLACK CANDLE. Nightfire. Pagan Winter Productions. 1999.
RANK: 7/10
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En reiteradas ocasiones, Nietzsche se refirió a la música como la experiencia de lo monstruoso (ungeheur), es decir, como aquello que desborda los límites y dimensiones apolíneas. Y, justamente, cuando se escuchan los primeros segundos de Demoniak Transition (1999) se experimenta una sensación de rebosamiento en la que los causes usuales de la música (su pulcritud, su precisión, su claridad civilizada) se transgreden hasta alcanzar la expresión de un caos estremecedor. Cangrena expone aquello que podría concebirse como música dionisíaca, puesto que lleva a un estado de intoxicación, nos devuelve al caos primitivo en el que la visceralidad no ha sido todavía domeñada, y cada uno de los reductos del sonido se conducen siguiendo desordenadamente su instinto mientras comunican el propio abismo de su naturaleza.

Todo contribuye a esta pérdida de la serenidad, de las bases armonizadas: la extraña y apabullante velocidad bajo la que marcha la batería, el impulso misterioso que conduce los hilos de la guitarra, y la gutural abismal que está por encima de lo otro profiriendo un mensaje que apenas llega a comprenderse. No hay prácticamente pasajes en Demoniak Transition en los que esta fuerza informe se detenga o dé tregua, y a lo mejor sea porque aquellas dos palabras ya anticipan la confusión que vendrá para quien la escucha: una transición del concepto mismo de la música, que deja de estar ligada a lo bello, a lo tradicionalmente estético, para exigir, más bien, la caída en el abismo, la aceptación del desgarramiento y el golpe de aquellas potencias que, pesadas y oscuras, nos acercan a un estado primordial.

Cangrena concibe el Death Metal como una especie de realidad desenfrenada: por un lado, hace que su música altere permanentemente los sentidos, entregando a quien la escucha una crudeza que lo consterna, y, por otro, unas letras que terminan de operar en él la locura: el reino de las sombras apoderándose de la luminosidad, la carnalidad pisoteando los valores tradicionales, la violencia que trae la lucha por la supervivencia, la pérdida de la propia conciencia por posesión, la burla de los dioses; todo nos hunde más y más en el caos de lo que ya, difícilmente, podrá volver a organizarse. Y, por tal razón, cuando finalizan los casi 40 minutos de Demoniak Transition, o bien se mantiene en nosotros la inquietud como una prolongación infinita, o bien, se trata de olvidar todo como una pesadilla de la que se despierta perturbado.

El disco fue lanzado en 1999 a través del gran sello mexicano American Line Productions, y hace parte de los títulos más interesantes de su inventario, junto al de otras bandas como The Zephyr, Necrofilia, Holocausto, Witchcraft, Tenebrarum, etcétera. La portada del disco, como puede verse, representa también un poco el concepto antes descrito, y este se conserva en el diseño interior del álbum, en donde además se incluyen las letras de las canciones y los agradecimientos. Como única falla habría de destacarse los muchos errores de redacción que hay en el booklet y el hecho de que, aunque en la lista de los temas se separa el instrumental "Predessesor" de la siguiente canción, "When the Putrefaction Arrives to Us", sólo hay 8 pistas en el CD y, por tanto, estos dos temas se encuentran unidos.

CANGRENA. Demoniak Transition. American Line Productions. 1999.
RANK: 8.5/10
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Son casi 25 años los que Zoofilia ha estado vigente dentro de la escena argentina y, aunque haya tenido que afrontar algunos reveses, sin duda, han sido mayores sus logros y más las buenas experiencias. Su discografía nos habla, además, de un carácter constante y del arresto que necesitan los artistas independientes, pues buena parte de sus producciones han sido el resultado de su propio empuje e inversión. Una muestra de esto se encuentra justamente en su primer disco, autotitulado Zoofilia (1999), con el que la banda cerró los noventas y, con ellos, aquella época de las primeras Demos, expandiéndose tal vez no al mismo nivel que lo hacen los grupos firmado por un sello importante, pero sí por lo menos en el ámbito de los zines, las distribuidoras y los amantes del Metal subterráneo.

Desde sus inicios, Zoofilia rehusó encasillarse dentro de un solo género y, en efecto, al escuchar su música se tiene la impresión de estar frente a una propuesta ecléctica. Sucede que, aunque en alguna medida su base es el Death Metal, ésta se combina ampliamente con recursos provenientes de otras vertientes como el Thrash ("Farsa Religiosa"), el Groove ("Enfrenta Tu Realidad") y hasta el Doom Metal ("Solos Para Ser Devorados"). Esta condición, aunada a un preciso trabajo de los ritmos medios y cierta emotividad que destilan algunos de sus pasajes (en "No Pensar", por ejemplo, o en "V.I.H."), permiten reconocer en Zoofilia una banda influenciada desde distintas perspectivas, cada una de las cuales pesa a su manera en las composiciones que, en consecuencia, deben interpretarse de modo deductivo.

Como se dijo, si bien en el disco hay fragmentos rápidos, predominan en él los pasajes medios y lentos, siendo estos los que permiten a Zoofilia configurar el sentido de su música: acompasada, con matices melódicos, breves apariciones de teclado, arpegios acústicos y variaciones múltiples de la voz. Las letras, por su parte, se enfocan mayormente en situaciones sociales como la cosificación del hombre, las mentiras de la religión, el egoísmo personal, etcétera; por regla, no se trata de escritos largos o complicados, sino, más bien, de líneas que han surgido en momentos determinantes y que -como ha declarado el propio vocalista de Zoofilia, Hernán Alzamora- no son retocadas para que se acomoden mejor a la instrumentación, sino que permanecen tal y como surgieron en el momento de su creación.

Zoofilia fue grabado entre octubre de 1997 y enero de 1998, pero fue prensado hasta un año después a través de la misma banda. El disco está dedicado a la memoria de Fernando D. Papatino (compañero de la agrupación durante sus primeros años) y todo el arte de la portada y del interior del cuadernillo corrió por cuenta del mismo Hernán Alzamora. Tratándose de una producción independiente, el resultado del diseño es destacable, y el booklet es extenso e incluye las letras de las canciones, fotografías, datos de grabación, agradecimientos y demás. Durante la grabación del CD se contó con la participación de 3 músicos invitados en las guitarras y el teclado: Federico Seco, Carolina Caratti y Alejandro Spinelli. Amantes del Death Metal argentino (Crematorio, Vibrión, Devastación, Lobotomy): Zoofilia es una banda para no perder de vista.

ZOOFILIA. Zoofilia. Independent. 1999.
RANK: 8/10
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Es una lástima que Night to Die haya dejado de existir antes de lanzar un álbum completo, pues el material que llegó a editar, conformado por dos TAPES -Who I'll Never Know (1995) y At Fireland Depths (1997)- y el EP que ahora presentamos -All Evil Crying (1999)-, da cuenta de una banda compacta y atrayente que supo explorar las posibilidades del Metal aunándolas a ciertos elementos del Folk español. Pueda ser que este tipo de ejercicios no resulten simpáticos para un sector radical, pero, en cambio, son más que laudables por parte de quienes valoran el hecho de establecer vínculos entre el Metal y otros ambientes artísticos que amplían sus límites, abriendo nuevas modalidades de expresión, atmósferas, formas de entendimiento, reflexiones, interpretaciones, etcétera.

En All Evil Crying se lleva a cabo una mixtura entre el Melodic Death Metal y el Folk andaluz. Con lo primero, la banda conforma el cuerpo musical, mientras que con lo segundo matiza y estiliza. Así, las canciones poseen una base melódica permanente, con un acople de guitarras envidiable que va turnándose el liderazgo; un bajo con continuos movimientos destacables (como el del final de "A Piece of Soul"); y la vocalización clásica del Melodeath; pero, además, sobre todo esto, Night to Die va disponiendo, sin exagerar y con toda delicadeza, intervenciones de guitarra acústica -emotivas y complejas a un mismo tiempo-, ambientaciones hechas a base de flauta traversa o teclado, y fragmentos vocalizados en español dentro de la tradición flamenca.

El EP lo conforman apenas 3 canciones, pero estas son suficientes para demostrar el talante de Night to Die, una banda que no destaca por su rapidez, sino, más bien, por su capacidad de modelar desde la lentitud una compleja cadena melódica que sintetiza, como se ha descrito, muchos recursos musicales y que, además, se ve enriquecida con un aporte lírico profundo. En efecto, las letras de All Evil Crying indagan cuestiones de orden existencial relacionadas con la reincidencia de nuestros recuerdos, el sinsentido como parte del destino humano y la resignación ante el peso apabullante de la vida. Aunque las letras están redactadas en inglés, ocasionalmente incluyen fragmentos en español y, como hay distintas formas de vocalizar en el EP, se logra una proyección acertada de éstas.

All Evil Crying fue grabado en agosto de 1998, pero lo editó sólo un año después el sello español Repulse Records. La presentación del EP, cuya única versión es la que se muestra en la fotografía, es profesional, a pesar de la sencillez de su cuadernillo -de apenas 1 hoja-; se incluyen en él las letras de las canciones, algunas fotos de la banda y los agradecimientos. La portada, como puede observarse, presenta en el fondo un viejo pueblo español anclado entre las montañas, lo que acentúa los rasgos idiosincrásicos de la obra. En el 2013 apareció un CD titulado Non Omnis Moriar, en el que se reúne toda la discografía de Night to Die; dicho material fue lo último que editó la banda, que al parecer cesó sus actividades desde entonces.

NIGHT TO DIE. All Evil Crying. Repulse Records. 1999.
RANK: 8/10
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Este es uno de esos discos que podría presentarse a modo de arquetipo a quien desea conocer el sonido del Death Metal en su vertiente norteamericana. En él hay una captura de todos aquellos ingredientes que unifican las propuestas de las bandas más importantes de este género, en especial, de las procedentes de Florida: Deicide, Diabolic, Hate Eternal, Monstrosity, etcétera. De esta forma, dada la fecha de su aparición (1999) -y, aunque Pessimist se fundase varios años atrás-, Blood for the Gods resulta particularmente interesante para los que buscan fidelidad al estilo clásico y, con ello, la insistencia en esos recursos que a principios de los noventas popularizaron al Death Metal hecho en Estados Unidos, esto es, la velocidad, la precisión técnica y la oscuridad lírica.

Y es que a excepción de un pasaje limpio al inicio de "Unborn (Father)" y de ciertos trazos melódicos en "Wretched of the Earth", el disco se limita a presentar una maqueta con los patrones del género: aceleraciones persistentes de velocidad, estructuras de guitarra que combinan palm-mute y líneas sostenidas, solos que abundan en el uso del trémolo, y una gutural gruesa que recuerda mucho a la de Glen Benton y que curiosamente también se alterna (como en Deicide) con unos rasgados de apoyo, en este caso, hechos por el guitarrista del grupo. Blood for the Gods, así, está lejos de toda innovación, pero lo cierto es que los casi 40 minutos que dura el disco se atraviesan muy rápido, y en ellos se encuentran momentos, incluso, memorables, toda vez que siempre hay un equilibrio envidiable entre la intervención vocal y los espacios de desarrollo instrumental.

Por otra parte, como los miembros de Pessimist tiene una larga experiencia en otras bandas, sobre todo su front-man, Kelly Mclauchlin (Possessed, Angelcorpse, Equinox y la mencionada Diabolic), la calidad de ejecución es meritoria, por ejemplo, en los punteos (que llegan a aparecer varias veces en cada canción), en el acople del bajo (que también despunta ocasionalmente por sí solo), y en el uso del doble bombo (que llena cualquier espacio vacío de la armonía). Con relación a las letras podría expresarse algo similar, ya que, manteniéndose leal al horizonte de las bandas antes citadas, también Pessimist presenta una mixtura entre el rechazo a la religión judeocristiana y el abordaje de otros asuntos relacionados con la guerra, los estados de desequilibrio psicológico y la resistencia a los discursos de sometimiento social.

Blood for the Gods fue lanzado en 1999 por el sello Lost Disciple Records, siendo esa la única versión del disco que hasta el momento se ha editado. El cuadernillo que acompaña el CD tiene 12 páginas a color e incluye las letras de las canciones, fotografías, agradecimientos y algunos otros datos entre los cuales vale la pena destacar dos dedicatorias: "Centuries of Lies" a Jesse Channel y "Tunnel Rats" a Bob 'Easy' Bowen y los más de cincuenta mil veteranos de la guerrra de Vietnam. La más reciente producción de Pessimist, Evolution unto Evil, data de 2008 y consiste en una recopilación de material aparecido únicamente en Demos, versiones en vivo y temas antes no editados; esta producción fue prensada por Deathgasm Records en CD-ROM, de manera que también incluye una galería fotográficas y algunos video-clips.

PESSIMIST. Blood for the Gods. Lost Disciple Records. 1999.
RANK: 7.5/10
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Mientras organizaba los apuntes para reseñar este disco comprendí que la mejor forma de hacerlo consiste en asumirlo como una propuesta surrealista, y no sólo porque su sentido lírico adeude mucho a ese movimiento, sino porque la música misma de Wicked Innocence constituye una resistencia al concepto de racionalidad, una transgresión de las estructuras tradicionales. No sería difícil que otros pudiesen considerarlo peyorativamente, y quizá esa fue la interpretación que prevaleció cuando Worship apareció en 1999 y fue considerado una experimentación desafortunada, una vacilación del carácter y, en fin, hasta una burla; pero, en buena medida esta clase de juicios sólo los emiten quienes están incapacitados para pensar la música desde fórmulas distintas a las canónicas, y valoran como negativo todo aquello que no encaja dentro de sus paradigmas.

Libres de esa ceguera, otros pueden extrañarse en un primer momento por lo que muestra Worship, pero luego entender que, en realidad, se trata de un enclave de muchas vibraciones, desde las cuales surge una propuesta compleja que exige de nosotros dar lugar, primero, a cada uno de sus elementos y, luego, concebirlos en conjunto. Por supuesto, hay en el disco una base que es la del Death Metal, pero sobre ella, dispersos y en aparente desorden, surgen otros numerosos recursos: la intervención de un vocalista limpio (de onda muy alternativa -tipo A Perfect Circle-), una densidad apabullante (en especial en las secciones lentas), fragmentos de extrema velocidad, constantes visos progresivos y hasta jazzistas, espacios tranquilos en los que llegan a incursionar incluso arpegios y flautas, acoples de hasta 4 voces a un mismo tiempo, etcétera.

Así como proponían los surrealistas, Wicked Innocence presenta una especie de caos a organizar, pero no para reducirlo a la razón, sino para expandir la noción de pensamiento. El resultado es que Worship supera continuamente los límites de aquello que llamaríamos la naturaleza del Death Metal: en él hay una transgresión de la gutural tradicional, del tratamiento rítmico, de la velocidad, del trabajo percusivo (que llega a protagonizar solos y salidas inauditas) y del concepto mismo de la pesadez, que no se encuentra aquí en la velocidad o la excesiva distorsión, sino más bien, en la presencia abigarrada de tantos elementos paralelos. Por demás, hasta las letras de Wicked Innocence reflejan ya un sentido abstracto y de exigencia interpretativa, pues abarcan transversalmente cuestiones relacionadas con historia, religión, cosmología, psicología, entre otros.

La única versión que existe de Worship fue prensada en 1999 por el pequeño sello italiano Headfucker Records (quien también ha editado bandas como Natron y Cephalic Carnage, esto es, proyectos de vanguardia dentro de la música extrema). La portada que puede observarse en la fotografía sólo es parte de un arte más completo y simbólico que se desprende al desdoblar el cuadernillo; se trata, como el resto de la propuesta, de una imagen surrealista combinada con algunos elementos futuristas. El booklet contiene, además, las letras de las canciones, los agradecimientos y la información de la grabación; también se incluyó originalmente junto al CD un inserto publicitario en el que se anunciaban algunas producciones de bandas firmadas por la Headfucker: Retaliation, Deprecated, Catheter, Noisear, Sanity's Dawn y Disgorge.

WICKED INNOCENCE. Worship. Headfucker Records. 1999.
RANK: 9/10
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En el cuadernillo que acompaña la edición de este CD, Willow Wisp decidió incluir un pequeño mensaje en el que critica a quienes sólo son capaces de escuchar un estilo musical, reduciendo todo concepto a dominar y destruir, y reprochando cualquier viso comercial sin darse cuenta de que, inevitablemente, toda banda existe en términos más o menos masivos. Todos ellos actúan -en su opinión- con la misma estrechez mental de un religioso, y desatienden la fertilidad que alcanza el Black Metal cuando se alimenta con recursos distintos a los tradicionales, algo a lo que apunta Willow Wisp con firmeza, defendiéndose, además, de aquellos que la vituperan por su apertura mental e, incluso, por hacer parte de una disquera de reputada conexión con la música más purista: la Full Moon Productions.

Es por esta razón que Delusion of Grandeur (1999) no es una producción dirigida al sector intolerante del Metal, sino a aquel que se permite el eclecticismo, encarnado aquí en una especie de polifonía que alterna el Black Metal, el Gótico y el Darkwave. En efecto, de acuerdo a la canción que escuchemos del disco, estaremos frente a una faceta diferente de Willow Wisp: la asociada al sonido de Cradle of Filth por la rapidez y alternancia vocal (por ejemplo en "As They Age, They Engage" y "A New Ice Age Approaches"); o aquella otra que está más cercana al Gótico de los ochentas, con voces limpias, atmósferas sombrías y ciertos toques electrónicos (tipo "Bastard" y "Cruel, Despicable, Non-Caring Breed"); o, finalmente, la volcada sobre lo ambiental, semejando proyectos como Mortiis o Skythrone en el uso abundante del teclado (como sucede en "A Widow Cries...").

Dicha variedad permite que el álbum resulte entretenido a lo largo de los 67 minutos que dura y, por supuesto, que se tengan distintas sensaciones sonoras. Por demás, los músicos de Willow Wisp son talentosos, lo cual asegura buenas composiciones y la suficiente versatilidad como para salir con la frente en alto después de personalizar cada experimento: los bits electrónicos, los apuntes acústicos, las aceleraciones a fondo, la combinación de voces, etcétera. En el plano lírico, Delusión of Grandeur refleja el mismo multi-enfoque de su música y, así, en ocasiones atiende la cuestión de la evolución tecnológica; en otras, el hastío de la vida; más adelante, el odio y la misantropía; y, por último, asuntos relacionados con la instigación religiosa y la necesidad de superar los dogmas impuestos por su discurso.

Como se mencionó más arriba, Delusion of Grandeur fue lanzado por la Full Moon Productions, y no es patraña que la disquera soportó las críticas por aceptar en sus filas a Willow Wisp, banda que, en opinión de muchos, desentona con otras tan radicales como Black Funeral, Acheron u Octinomos, firmadas por el sello en algún momento de su historia. En todo caso, la Full Moon realizó en lo que respecta a este disco un muy buen trabajo, y esto se percibe, primero, en la calidad de sonido que tiene el CD y, segundo, en el diseño e impresión del cuadernillo, repleto de fotografías, letras e imágenes. A la fecha, esta es la única versión que existe del álbum y difícilmente llegará a reeditarse algún día, si bien la banda ha permanecido activa desde su salida, lanzando después de él 2 EP's y un par de discos.

WILLOW WISP. Delusion of Grandeur (A Gathering of Heretics). Full Moon Productions. 1999.
RANK: 7.5/10
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Este es uno de esos casos en los que el último disco de una banda deja la sensación de una gran pérdida y la tristeza de saber que, a veces, no basta el talento o las ideas si la suerte se mueve en dirección contraria. Gracefallen (1999) es una obra maestra, el adiós perfecto con el que Unholy se despidió del selecto grupo que le seguía, hábil para captar en su propuesta, abiertamente lenta y experimental, el sentido de una estética que probaba, a cada paso, su capacidad de elevación, de rapto, y el encanto de un misterio que todavía hoy no termina de explicitarse. Todo Unholy, aunque en especial el de este álbum, rebosa arte, al punto de que existe la posibilidad de entender su propuesta, no sólo dentro de las fronteras del Metal, sino, además, como una expresión más general de las vías que tiene la música contemporánea.

Y es que Unholy se hace singular en la medida en que, tomando como base la densidad propia del Doom, empieza a enriquecerse con otros elementos: sobre su distorsión brillante y crisposa, por ejemplo, hay otra atmósfera tejida sigilosamente, sombría en su textura, pero de un lirismo hipnótico; asimismo, en medio de la viscosidad a la que en ocasiones llega la armonía, se levanta la voz de Muhli, serena y limpia, para convertir sus sílabas en embeleso, en una ceremonia de siglos. La lentitud se asume como único tiempo, pero aquí y allá surgen recursos que la ennoblecen: los dejos circenses de "When the Truth Turns Its Head", el ritualismo de "Haoma", la lobreguez de "Daybreak" o las declinaciones poéticas de "Athene Noctua", ambientadas, como siempre, con teclado.

Por otra parte, Gracefallen es brillante en lo que se refiere a los efectos sobre las ejecuciones, pues estas redundan en sensaciones de eco, vacío o temblor, algo que empalma perfectamente con la morosidad de la música y, por supuesto, con el apartado lírico, muy simbólico y trabajado. Las letras parecen escritas en clave y tienden a repetirse en varias canciones (como ocurre en "...Of Tragedy" y "Daybreak"); Unholy presenta en ellas un recorrido por las fuerzas elementales, el vínculo que nos une con el resto del universo ("Here is the wisdom: life is coming and going / and becoming of the ones into one / symmetry of souls harmony under the sun); nada hay en sus palabras que pueda desaparecer la siguiente mañana, pues lo que estas captan es lo que siempre ha perdurado sobre la espalda del cosmos.

Como sucedió con los dos discos precedentes de Unholy -The Second Ring of Power (1994) y Rapture (1998)-, Gracefallen fue producido por el sello italiano Avantgarde Music en 1999 con un resultado que está a la altura de la música. El diseño es francamente deslumbrante: desde la portada -elaborada por Juha Vuorma (In the Woods..., Usurper)- cuyas imágenes parecen atemporales, hasta el manejo del color y las formas que hay al interior del cuadernillo, basado en el contraste de los elementos (la tierra, el fuego, el agua y el aire) y la creación que puede hacerse a partir de ellos de mundos soterrados y complejos. Además de la versión original -que es la que se muestra en la fotografía-, existen de este álbum dos versiones en TAPE lanzadas por Moon Records y Mystic Production, y una más reciente en CD prensada por la Peaceville Records.

UNHOLY. Gracefallen. Avantgarde Music. 1999.
RANK: 9.5/10
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Usualmente prefiero evitar declaraciones de este tipo, pero, ahora, me resulta imposible no afirmar, así, sin dilaciones, que Hipóstasis (1999) es el mejor disco de Melodic Death Metal que se ha hecho en Colombia y que, tal vez, debido a las condiciones actuales de la escena, seguirá siéndolo por muchísimo tiempo. Admiro el trabajo de bandas como Misty Fate o Pagan Fears y conozco, además, la propuesta de otras como Twilight Glimmer, Soulless o Awaken, pero ninguna de ellas alcanza una conjunción tan completa de elementos técnicos, emotivos e identitarios como Under Threat. Por demás, Hipóstasis apareció en una época en la que no eran raros los discos de su estilo, de suerte que su valor también puede interpretarse en términos de un logro, esto es, de haber alcanzado cierto perfeccionamiento como clave para consolidarse dentro de un panorama bien competitivo.

Sin duda, el principal acierto de Under Threat es la exigencia de sí misma como banda: en Hipóstasis no hay un solo espacio que se haya dejado al azar o fuese completado apresuradamente. Por el contrario, toda la ejecución instrumental es asombrosa: las guitarras desarrollan líneas precisas, virtuosas, de matiz melódico, pero también enérgico y emocional; de ellas se desprende toda una experiencia estética, como ocurre en "Lymbic Zone" o el tema homónimo del álbum. Asimismo, la batería se luce a cada paso, explorando su tesitura para ofrecer siempre algo diferente: un quiebre de tiempo, un viaje por los platillos, movimientos complicados o alguna aceleración estilizada. El teclado, por su parte, se dilata sobre el conjunto rítmico casi de forma espiritual, sin excesos o presunciones, dibujando atmósferas delicadas y artísticas.

La voz, bien definida, posee rasgos propios y transmite efectivamente el peso filosófico que caracteriza a Under Threat: esa indagación constante y la búsqueda de un conocimiento que se hace esquivo en los terrenos del caos y la miseria. Por ello, al declarar que cada canción de Hipóstasis es verdaderamente memorable, no solo se hace referencia al plano musical (cuya pulcritud no escapa a quien escucha temas como "Poisoned Soul" o "Consummatum Est"), sino también a las líricas que se arriesgan entre complejos asuntos de la existencia, saliendo victoriosas, unas veces por señalar la forma en la que nuestros prejuicios ciegan las perspectivas, otras por explorar el dilema entre el valor y la resignación y, algunas más, por denunciar las cadenas que nos atan a la ignorancia. La última canción del álbum, verbigracia, condensa en nuestra lengua este enrevesado universo.

Hipóstasis fue prensado originalmente en 1999 por Transilvania Music y gozó de una distribución relativa por toda América. El diseño de la cubierta fue realizado por Ricardo Medina y todo el arte interior estuvo a cargo de Luis Fernando Calderón; la portada, como se ve, expresa con suficiencia el sentido lírico del álbum y tiene connotaciones, de alguna manera, futuristas. El cuadernillo contiene las letras de las canciones y fotografías de la banda (integrada entonces por David y Nicolás Bermúdez, John Pérez y Alejandro Rojas). En el año 2012 el disco fue reeditado alterando la portada original y agregando como bonus-track el tema "Nación por Cárcel". En la actualidad, Under Threat cuenta ya con 5 álbumes de estudio, el más reciente de ellos lanzado en 2017 bajo el título The Prison Within.

UNDER THREAT. Hipóstasis. Transilvania Music. 1999.
RANK: 9.5/10
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Después de irrumpir en la escena con un disco impresionante (el Widow's Weeds de 1998), Tristania tuvo frente a sí un doble desafío: en primer lugar, crear una obra superior a la precedente, es decir, capaz de probar que el éxito cosechado no era producto de la suerte y, segundo, ubicar su nombre en la cumbre de esa larga lista de grupos que participaban entonces del auge del Metal Gótico: Theatre of Tragedy, Within Temptation, Trail of Tears, The Sins of Thy Beloved, etcétera. El reto, apenas lanzado Beyond the Veil (1999), se consideró superado hasta tal punto que sobre el álbum se formularon únicamente comentarios positivos: Tristania pasó de ser "un" referente a convertirse en "el" prototipo de las bandas góticas, pues todo en ella resultaba paradigmático: la atmósfera, las voces, la estructura e, incluso, la estética.

Nada de esto, por supuesto, fue inmerecido y, aún hoy, a tantos años de distancia, Beyond the Veil sigue siendo una obra maestra por donde se la mire: frente al Widow's Weeds, ofrece mejoras notables (en producción, recursos y variedad compositiva) y, de cara a lo que vendría a partir del World of Glass (2001), establece un carácter clásico o, si se prefiere, más memorable. Todo se debe a que Tristania es aquí -como nunca- una banda equilibrada, para ella ningún elemento vale más que los otros: en la secuencia rítmica, por ejemplo, tienen igual peso los teclados, las guitarras y la batería; en la ejecución vocal, armonizan guturales, desgarros, coros y líneas limpias femeninas y masculinas; y hasta la propia mezcla, por último, se dispone de tal manera que el acople es perfecto y, si existe un protagonista, es solamente el talento general.

La música de Tristania es emocional y seduce de forma misteriosa: el negro teclado de "Aphelion", la nostalgia vertida en "A Sequel of Decay", los arreglos operáticos de "Beyond The Veil"; cada punto se halla dispuesto perfectamente y, por ello, aunque hay momentos extraordinarios, todo el disco mantiene siempre un alto nivel. Los músicos son virtuosos en un plano inteligente y ponen en marcha un vuelo sobre el tiempo: los coros, violines y arpegios contienen el aire clásico (así se siente en "Lethean River"), pero los samples, teclados y ciertas salidas de percusión, hacen el giro moderno (como sucede en "Heretique" u "Opus Relinque"). En cuanto a las letras, basta mencionar algunas de las palabras que son reiterativas en las canciones para hacerse a una idea del concepto que maneja la banda: "glance / stygian / yearning / sorrow".

La base creativa de Tristania estaba en esta época asentada en Morten Veland (vocalista, guitarrista) y Einar Moen (teclados, programación), quienes abordaban tanto la composición lírica como musical, además de coordinar los coros y producción junto a Terje Refnes. El álbum fue lanzado originalmente por Napalm Records en 1999 en la versión que puede observarse más arriba, profesional desde toda óptica; el CD lo acompaña un cuadernillo bien diagramado que incluye las letras, fotografías del grupo y la información relativa a la mezcla y músicos de sesión (entre ellos el gran Østen Bergøy). A la fecha, Beyond the Veil ha sido editado también por la Mystic Production de Polonia en TAPE, Irond Records de Rusia en CD, y Scarecrow de México, también en este formato, pero agregando un disco compilatorio extra.

TRISTANIA. Beyond the Veil. Napalm Records. 1999.
RANK: 9.5/10
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Son muchos los aportes que ha hecho la escena mexicana a la historia del Metal, pero, dentro de ellos, destaca el haber sido la cuna de una de las bandas más oscuras del Death Metal de todos los tiempos: Sargatanas. Sin ánimo de exageraciones, bien podría decirse que, en ninguno de los títulos que en sus casi 30 años de vida ha editado esta agrupación, se ha expuesto jamás algo diferente a un sonido denso, ritualístico; y que, de tal manera resulta evidente esto en su música, que Sargatanas es prácticamente un prototipo, el modelo que comprueba que trabajados en la dirección correcta, recursos tan comunes en el medio metalero como el satanismo o la pesadez llegan todavía a conformar obras que sorprenden por su lobreguez, incluso, a quienes estamos habituados a escuchar piezas por este estilo.

Lo más inquietante, sin embargo, es que esa aura negra que transmite Sargatanas no desaparece al acercárnosle reiterativamente; por el contrario, parece multiplicarse hasta encerrarnos por completo en su maldad. The Enlightenment (1999), por ejemplo, no es sólo un disco de Metal: es una energía envolvente, una potencia que nos tienta para arrastrarnos al abismo y, una vez allí, revelarnos el gusto de lo siniestro, la fuerza de lo oculto. Quien preside la ceremonia es Anathama's God, cuya voz parece emerger de viejos sarcófagos para, lenta, pero implacablemente, transmitirnos el sombrío legado del Averno; asimismo, participan del ritual Lord Sargatanas y Urantial's Emperor, el primero para probar nuestra firmeza ante la estridencia de las cuerdas; y, el segundo, para atronarnos con el golpeteo de sus martillos.

The Enlightenment es -al modo de Rimbaud- une saison en enfer; y de ella se desprenden todos los dominios de un Death Metal radical: la atmósfera macabra de cada segundo, el trance de las guitarras y sus pinchs armónicos, los virajes entre el aliento y la lentitud agónica. Sargatanas brinda exactamente lo que declara en el nombre de su disco: iluminación, pero iluminación en el sentido de sumergirse en la oscuridad absoluta, aquella que vincula la voluntad del hombre con la rebelión primordial de Satanás. En "Diatribe of the Occult" se escucha: "I request reasons to the nazarene and ask why? / and where fore of his stupid sacrifice for was believing / on one false principle that was the beginning of his eternal torment"; y este mismo tono herético es evidente en todos los temas, especialmente en algunos como "Satanist" o "Eternal Darkness".

Aunque las canciones que conforman The Enlightenment fueron grabadas en 1996, no fueron editadas sino hasta 1999 a través del sello inglés Conquistador Records. Esa primera versión (que es la mostrada en la fotografía) incluye un cuadernillo expandible con letras, agradecimientos, datos técnicos y demás; su diseño interior no es tan destacable como el arte de la portada (elaborado por Mictlantecuhtli) que expresa el principio antes descrito de las letras y música. En el año 2007 la disquera mexicana Desecration Productions reeditó el CD, alterando un poco su presentación original, y lo propio hizo la Terror From Hell Records de Italia que lanzó el álbum en formato LP con bonus y doble LP. Debe recordarse que Sargatanas tiene otro full-lenght, titulado Knights of the Southern Cross, editado por la Barbarian Wrath en 2001.

SARGATANAS. The Enlightenment. Conquistador Records. 1999.
RANK: 9.5/10
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Tres discos fueron suficientes para que Sacramentum se inscribiera con letras mayores dentro de la fecunda escena de su país, convirtiéndose, además, en una influencia importante para numerosas bandas de todo el mundo. Recién aparecido su álbum Far Away from the Sun (1996), vinieron ya los primeros reconocimientos por parte de quienes percibían en la banda un planteamiento de gran proyección y singularidad; un año después, con The Coming of Chaos (1997), se acentuó esa apreciación de la crítica, que celebraba entonces con ánimo especial la fusión entre el Melodic Death y el Black Metal que siempre caracterizó a Sacramentum; por último, el advenimiento de Thy Black Destiny en 1999 ratificó la altísima calidad del grupo e hizo, por esta misma razón, extraña y lastimosa la decisión que vendría posteriormente de desintegrarlo.

El álbum debut de Sacramentum es el que usualmente reviste mayor aprecio dentro del público, pero Thy Black Destiny posee una serie de rasgos que lo convierten en un título imperativo: en primer lugar, es el disco de la banda que más se vuelca sobre el Death melódico; asimismo, técnicamente es superior a cualquier otro y; finalmente, formula un equilibrio soberbio entre la velocidad y la precisión ejecutiva. Sorprende, en realidad, el hecho de que, aunque la rapidez de Sacramentum sólo merma en aquellos momentos en los que pretende volver aun con más intensidad, todos los ritmos, todos los riffs tienen el sello de garantía que brindan únicamente los músicos aventajados. Cada tema parece ser mejor que el anterior en este aspecto, y destacan, por ello, los punteos, las técnicas de rasgueo, las líneas melódicas y la impecable vocalización.

Si en algo se asociaban sus discos precedentes al sonido de bandas como Dissection, con Thy Black Destiny la banda puntualiza sus diferencias: la voz de Karlén que parece esconderse tras un velo rocoso, la rabiosa percusión de Rudolfsson, y su facilidad para incluir en las composiciones elementos extra-musicales (marchas, tiroteos, etcétera). Por si fuese poco, Sacramentum diseña letras impecables, tanto en su nivel de adecuación a los instrumentos (los coros y precoros se quedan a la primera escucha en nuestra cabeza), como en el de su profundidad conceptual, que parece, haciendo honor al nombre del disco, englobar todo lo que oscurece la suerte humana: la guerra, el desespero, la irracionalidad, la muerte: "Oblivion, silence, emptiness / break through the illusion / trascend the fading requiem / the flame is gone and so am I".

En la fotografía puede observarse la edición original de Thy Black Destiny, lanzada en 1999 por Century Media Records, alternativamente en Estados Unidos y Europa. La presentación de la misma es 100% profesional; su cuadernillo -de 8 páginas- incluye las letras de las canciones y apartados gráficos con los miembros de la banda. La portada del álbum, muy acorde a su contenido lírico, fue diseñada por Axel Hermann (quien también ha trabajado con grupos como Asphyx, Desaster, Despair, Grave, In Flames, Morgoth, Twin Obscenity, entre otros). Por otra parte, durante la grabación del disco se contó con la participación de algunos vocalistas invitados como Thomas Backelin (Lord Belial, Decameron) y Mia Larsson (Deathwitch, Pagan Rites) que, aunque actúan en un segundo plano, otorgan una tonalidad distinta a la base permanente de Karlén.

SACRAMENTUM. Thy Black Destiny. Century Media Records. 1999.
RANK: 9.5/10
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Profecía es una banda emblemática del Metal ecuatoriano, no sólo a raíz de su larga trayectoria dentro de la escena (casi 25 años), sino, además, por el hecho de haber encontrado la forma de mantenerse vigente a través de los tiempos, cantando siempre en español y denunciando los problemas que revelan el caos de nuestro mundo. Ya en 1992, con su Demo "La Marca del Mal", era evidente esa dirección que ha marcado el derrotero de Profecía y, aunque por una u otra razón, su historia no haya sido prolífica en términos de discografía, en cambio sí ha mantenido aquello que podríamos llamar una orientación: la música, concretamente el Death/Thrash Metal, como fórmula para expresar una visión apocalíptica en la que cuestiones de orden social y político conducen al hombre directamente hacia su autodestrucción.

Anunciantes del Armagedón (2010) es una recopilación de los dos primeros álbumes de Profecía y, en consecuencia, constituye una pieza propicia para acercarse a la banda de manera retrospectiva. Inicialmente, hallamos los 10 temas que hicieron parte de ...Hacia el Armagedón (1999), un disco caracterizado por un sonido bastante crudo, de distorsiones fuertes y secas. Hay algo en la contextura de estas canciones que permite emparentar el trabajo de los ecuatorianos con el realizado por Reencarnación o Parabellum, mas, aquí no hay aceleraciones excesivas y tampoco un caos tan generalizado como el que sí presentan las bandas colombianas. Al contrario, Profecía mantiene mayormente ritmos medios, líneas de guitarra cercanas al Thrash, y una vocalización que, aun poseyendo un carácter agresivo, resulta inteligible.

Posteriormente, aparecen en el disco las 7 canciones que se incluyeron en Anunciantes del Final (1997), obra que, tal vez por su fecha de grabación, refleja una producción algo más primitiva que la de ...Hacia el Armagedón. Al escuchar esta parte de la recopilación se tiene la impresión de estar frente a una Demo, con todas las desventajas que esto ofrece en términos de mezcla, efectos, limpieza, etcétera; de cualquier modo, si se es amante de la música más descarnada, no se encontrará ningún inconveniente en esto, sino, antes bien, un cierto gusto. Profecía ofrece aquí un Death/Thrash Metal renuente de los recursos técnicos, ya que se inclina por una expresión más visceral, robusta, acaso coherente con el turbio mensaje de sus letras, que van pasando cuenta de hecatombes, verdugos, juicios y catástrofes.

Originalmente, el álbum Anunciantes del Final fue producido por los propios miembros de Profecía, y ...Hacia el Armagedón por el pequeño sello Brutalidad Total, en 1997 y 1999, respectivamente. La recopilación que reseñamos -que enlaza los títulos de ambos discos: Anunciantes del Armagedón- fue prensada de manera conjunta en el año 2009 por la banda y Eralsa Producciones. Aquellas dos obras fueron remasterizadas y grabadas en un solo CD, que se presentó en dos versiones distintas en su portada; el cuadernillo (de 12 páginas) que acompaña dichas ediciones contiene información sobre las grabaciones, fotografías de la banda, letras y un apartado gráfico a color muy bien logrado. La canción 18 de la recopilación es un bonus, "Los 7 Sellos del Horror", aparecida en un sencillo promocional del año 2002.

PROFECÍA. Anunciantes del Armagedón. Eralsa Producciones. 2009 (1997, 1999, 2002).
RANK: 7.5/10
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Reseñas Anteriores

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En Voices of Chaos muestro los discos que hacen parte de mi colección, haciendo de ellos una pequeña reseña ilustrativa y comentando su edición. Contacto: in_hora_mortis@hotmail.com

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