Voices of Chaos

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Yomi Kafeli presenta de forma retrospectiva una recopilación del material lanzado por la banda Mortes Saltantes durante la década de los noventas, es decir, los TAPES Call from Yomi (1998), Yomitivo Ga Mafi (1996) y la Demo #1 (1995), más una canción aparecida originalmente en el sampler Thrash Corps of the Storm (1997). En general, estas grabaciones poseen un sonido destacable que, a pesar de sus variaciones (especialmente en lo que concierne a la Demo #1, que es la más cruda de todas), permiten la proyección de un Black Metal que elude el camino de la sencillez para enrutarse, más bien, hacia la consecución de una música cuidadosa de los detalles, modulada en sus componentes e ingeniosa en la manera de disponer la velocidad, el uso de los teclados, el apartado melódico y la rigurosidad en el tratamiento de los temas mitológicos que integran sus letras.

Es posible que al escuchar a Mortes Saltantes se tenga inicialmente la sensación de una influencia proveniente de grupos como Isengard, Arcturus o Storm, en especial por lo que concierne al tipo de vocales limpias que implementa; sin embargo, a pesar de coincidir con aquellas bandas en una disposición sustancialmente vanguardista, los japoneses encuentran la manera de generar una propuesta propia, en primer lugar, a través de los teclados, cargados de tesituras no occidentales y de aplicaciones que semejando el piano o el órgano producen una versión inédita de lo macabro y, en segundo término, por medio de aquellas mismas voces que en sus canciones se despliegan en coros formados hasta por tres registros diferentes y que cuentan, además, en una de las Demos con la fantástica línea operática de Yuko, quien posee un tono supersticioso y envolvente.

En las grabaciones más antiguas la velocidad de Mortes Saltantes suele incrementarse más y, por momentos, parece expresar un regusto Thrash Metal. Con todo, sin importar la fecha del material, el grupo se cuida de incorporar siempre quiebres melódicos, fragmentos sosegados, refuerzos de bajo y los mencionados aportes corales y de teclado. Además, el marco conceptual también resulta transversal, pues la banda renueva canción tras canción temas tomados de la mitología ancestral japonesa. Aquí no hay apuntes de supremacía racial o satanismo, únicamente la alusión continua a deidades como Yaoyorozu no Kami o Izanami y su adoración como entidades que controlan la vida y la muerte. Esa recuperación de las fuerzas naturales está hasta tal punto fundamentada en las tradiciones orientales que el mismo uso del corpse-paint lo justifica la banda no como un préstamo de Occidente, sino como una encarnación de la apariencia que tienen los demonios Oni en las representaciones de teatro Kabuki.

La disquera encargada de reunir el material para presentarlo en este CD fue la Zero Dimensional Records. El trabajo de diseño que hizo el sello (también japonés) debe destacarse positivamente, pues, aunque modificó la imaginería primitiva que caracteriza las Demos, consiguió mantener la orientación del grupo basándose en un arte circense y oscuro. El booklet de 8 páginas ofrece toda la información sobre la procedencia del material y, asimismo, una galería con numerosas fotografías de la banda y flyers de conciertos. Es importante no dejar de mencionar dos cosas más: primero, que en estas grabaciones tomaron parte como bajistas invitados Miduti (de la agrupación Amduscias) y Kamala (de Funeral Rites) y, segundo, que alrededor de 1999 la banda cambió su nombre a Magane, nombre con el cual lanzaron dos discos, el primero de los cuales, no solo lleva el título Mortes Saltantes, sino que está compuesto enteramente por canciones que ya antes se habían publicado en estas Demos.

MORTES SALTANTES. Yomi Kafeli (黄泉還り). Zero Dimensional Records. 2013.
RANK: 8/10
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Aunque Phantom Lord llegó a lanzar 4 discos entre 1999 y 2005, sorprende que no recibiera mayor atención por parte de la crítica y, más aún, que, a pesar de su probadísimo talento, terminara engrosando la lista de bandas injustamente desaparecidas. Acaso sea responsable de esto la época en que nació este cuarteto griego, por un lado, muy alejada ya del tiempo en que surgieron los pioneros del Power Metal y, por otro, excesivamente prolífica como para que todas las propuestas pudiesen descollar. En todo caso, la distancia permite ahora volver sobre esta clase de trabajos y disfrutarlos, quizá no con el gusto de la novedad, pero al menos sí con esa complacencia que se deriva de los años acumulados, lo cual otorga esa impronta nostálgica que la mirada retrospectiva usa para enriquecer los productos del pasado.

Phantom Lord convoca, así, toda una época y su disco debut, In Twilight World, ostenta un valor significativo. Lo que hay entre sus teclados de apertura y aquel cierre fastuoso constituye toda una experiencia: la muestra de un Power Metal enérgico y pesado, ejecutado a cada paso con agudeza e ingenio. Las canciones del álbum no son solo memorables, sino verdaderamente emotivas; poseen una altísima capacidad para despertar sensaciones y avivar el ánimo; además, cuentan con una expresividad arrolladora, producto de la fuerza y profusión de sus vocales (tarea dividida entre los cuatro miembros del grupo y a la altura de bandas como Helloween, Queensrÿche o Grave Digger) y el particular desenvolvimiento de las guitarras (siempre fuertes en su base, estilizadas en los armónicos y coronadas con sendos punteos que llegan incluso a ejecutarse a dúo).

Pueden escucharse en In Twilight World algunos teclados incidentales, pero el disco está lejos de lo sinfónico: su fuerza equilibra técnica y agresividad, abre espacios prolongados para la instrumentación, a veces despunta hacia riffeos más cercanos al Speed y marca un ritmo medio que en muchas ocasiones se descuelga. En cuanto al apartado conceptual, Phantom Lord realiza un acercamiento a lo fantástico con el propósito de extraer de ello una concepción humana; precisamente el título del disco hace referencia a esa época nietzscheana posterior a los dioses, cuyo crepúsculo habrá de instar al hombre a descubrir sus propias dimensiones encarando la confusión de la nueva época, ponderando lo bueno y lo malo a través de su voluntad y defendiéndose de la hostilidad y las manipulaciones que se ciernen sobre una inocencia recién adquirida.

In Twilight World fue prensado en 1999 por el conocido sello griego Black Lotus Records en dos versiones diferentes de CD, una de ellas promocional. El resultado fue magnífico, tanto en lo que concierne al grueso papel que se utilizó para la impresión, como al diseño propiamente dicho. El arte de la portada, que reproduce perfectamente un tono crepuscular, se conserva en algunas páginas del librillo y en la contraportada, mientras que en otras partes se utilizó un trazado más sobrio en tonos negros. El booklet contiene las letras de las canciones, fotografías de la banda y una pequeña lista de agradecimientos. A la fecha, el disco no ha sido reeditado y, como se comentó más arriba, Phantom Lord dejó de existir poco tiempo después de la salida de su último título, Imperial Fall (2005). 

PHANTOM LORD. In Twilight World. Black Lotus Records. 1999.
RANK: 8.5/10
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La densidad doomy que caracterizó el álbum debut de Hefeystos (1996) cedió su lugar en Psycho Café (1998) a una experimentación que, pese a no abandonar el cuño místico, desplazó la banda hacia un entrecruce de Heavy Metal, Gótico y Avant-garde. Ese cambio de orientación, sin duda, desanimó a aquella parte de los seguidores que no logró comprender cómo esta segunda placa, en el fondo, respondía a una evolución previsible, al menos si se toman en cuenta los indicios de un sonido más diáfano y confeccionado que ya se encontraban en el primer disco y, sobre todo, el impulso que poseía el genio creativo de la banda que con toda seguridad iba a conducirla, después de la primera grabación, no solo a aumentar su profesionalismo, sino, además, a recorrer las rutas necesarias para que su creatividad fluyese libremente.

Psycho Café constituyó, así, un álbum esencialmente vanguardista, el producto de una experimentación que, interpretando bien el eclecticismo de su época, exhortó a Hefeystos a dar un paso más allá. Las vocales del disco, para dar un ejemplo, son sorprendentes en sus tonos, alcances y combinaciones: solo la figura de Alicja Szumska atestigua resonancias de fuentes tan diversas como Lahka Muza, Diamanda Galas y Mazzy Star. La instrumentación, así mismo, resulta apabullante: bajo, batería y guitarra se ejecutan con una precisión ejemplar, no exenta de feeling; cada instrumento tiene su momento de destacar por medio de solos (el bajo en "Adoration of the Earth", la batería en "Psycho Café" y la guitarra en numerosas ocasiones durante cada corte); además, la conexión del conjunto (en ese predominante mid-tempo que maneja) nunca deja de mostrarse fértil, de suerte que la proyección del álbum sea, al mismo tiempo, individual y colectiva.

Aunque los teclados suelen tener un papel más protagónico en este tipo de títulos, en Psycho Café la base rítmica reposa en las guitarras; esto significa que su música es pesada y que el aporte del teclado se limita a algunos acompañamientos psicodélicos y, a veces también folclóricos (muy bien encuadrados), que aparecen en determinados momentos del disco. Las letras, por su parte, son otro gran acierto de Hefeystos: estas se organizan en textos poéticos que conectan numerosas influencias literarias (Sade, Nietzsche, Byron, Lautreamont, etcétera) con experiencias propias de Piotr Weltrowski (principal compositor de la banda). El disco demuestra una gran atracción por el tópico de la lujuria, de allí que elabore paráfrasis de relatos como el del pecado original o incorpore textos enteros procedentes de los escritos de Aleister Crowley.

De Pyscho Café existen varias versiones: Wounded Love Records prensó en 1998 la edición en Digipak que se muestra en la fotografía y otra promocional en formato Cardboard Sleeve. Ese mismo año, la NEMS Enterprises lanzó otra versión en CD que contiene como bonus tracks los dos temas del EP Vilce Sjen (1997). La presentación que hizo la Wounded Love es impecable: el Digipak está acompañado de un librillo de 12 páginas con las letras de las canciones, agradecimientos, fotografías y datos de grabación. El diseño general establece una mezcla entre lo arcaico y lo moderno, aspecto que captura el enlace que existe entre el nombre del grupo (propio de una etapa remota de lo humano) y su música (la cual nos aboca al lugar más contemporáneo). Vale la pena recordar, para finalizar, que entre los músicos invitados a Psycho Café, se encuentra Nergal de Behemoth, quien hizo parte de las vocales de apoyo en tres temas.

HEFEYSTOS. Psycho Café. Wounded Love Records. 1998.
RANK: 8.5/10
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Eminenz desempeñó un papel decisivo para la consolidación del Black Metal en Alemania; de hecho, por su fecha de formación (1989), antecedió a todos los referentes del género allí: Dark Fortress, Agathodaimon, Mystic Circle, Nagelfar, Katharsis o Nargaroth. En todo caso, su obra sigue circulando dentro de un grupo más bien reducido, lo cual ha determinado, por un lado, su culto dentro del underground, pero, así mismo, una injusta subvaloración. El álbum Anti-Genesis confirma está circunstancia en la medida en que evidencia una banda templada e inteligente, clara en su dirección y cuidadosa en la compaginación de los elementos que integran su propuesta, pero no lo suficientemente atrayente como para que alguien, por ejemplo, se anime a reeditar el disco y presentarlo a un nuevo público a casi 25 años de distancia.

Anti-Genesis es un disco con un planteamiento singular: el Black Metal se presenta aquí como expresión de renuncia y tranquilidad ante el final. Su subtítulo, On the 8th Day I Destroy Godcreation, exterioriza ese enfoque  (cargadamente nietzscheano) y las letras de las canciones se encargan de desarrollar la consecuente negación de los principios religiosos a favor de la individualidad; sin embargo, de forma paralela, Eminenz erige hasta tal punto una apología de la muerte en su sentido más totalizante que su música se convierte en una suerte de resonancia apocalíptica: el murmullo de un universo que, en trance de desaparecer, no da ya lugar a los dejos depresivos o las lamentaciones, tampoco a la violencia o el señalamiento vengativo, sino simplemente al vano discurrir del vacío.

Debido a su horizonte, el álbum trabaja exclusivamente los tiempos medios y lentos. Eminenz usa una vocalización  pareja, sin excesos, y guitarras melódicas o fundidas, según el caso. Los teclados son el instrumento principal: dirigen el empalme rítmico la mayor parte del tiempo, mostrándose lóbregos, misteriosos y alargados. Como es de esperarse, el resultado es un Black Metal sinfónico y atmosférico con teclados como los artífices de los largos pasajes musicales que hay en las canciones y con solo algunos espacios para que las guitarras figuren en los punteos o determinados riffs. Por cierto que la música de Eminenz alcanza así momentos grandiosos y no requiere ir más a fondo en su velocidad o aumentar la presencia de las cuerdas, porque hay leves cambios en la mezcla que permiten matizar la armonía y, sobre todo, porque, como se mencionó, la orientación general es abiertamente fúnebre.

Anti-Genesis fue prensado originalmente por Last Episode Records en fomato CD, tanto en su versión promocional como en la de circulación. El sello alemán fue cuidadoso en los detalles que conforman la presentación: el cuadernillo que acompaña el CD es de 8 páginas y, aunque no incluye las letras de los temas ni se destaca especialmente por su diseño (reducido a tonos blancos y negros), fue impreso en papel de alta calidad, lo cual favorece las fotografías de los músicos que hacen parte del arte interior. El booklet también incluye datos sobre la grabación y los agradecimientos de la banda. Como se mencionó antes, salvo por una reedición en LP que la propia banda lanzó en 2001, cambiando radicalmente el arte original y esta vez sí incluyendo las letras, no existen más versiones del álbum hasta la fecha.

EMINENZ. Anti-Genesis. Last Episode Records. 1998.
RANK: 8/10
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Para la época en la que apareció este álbum de Impending Doom, la combinación que proyecta su música, es decir, la del Black/Thrash Metal, ya había ganado cierta popularidad, y muchas de las agrupaciones responsables de ello son precisamente las que más pueden asociarse con su sonido: Bewitched, Aura Noir, Desaster, Goddess of Desire o Desekrator. Como ellas, esta banda alemana presentó en Signum of Hate (1998) una fórmula enérgica, rápida y con todo el regusto del Metal clásico, tanto en lo que se refiere a la confección rítmica como al tratamiento lírico; por esto, es poco probable que los fanáticos de la vieja escuela puedan llegar a desestimarla, más aun si se hacen notar dos puntos: primero, que la calidad de sus músicos no es nada desestimable y, segundo, que posee rasgos en los cuales se vislumbra cierta personalidad.

Efectivamente, en Signum of Hate es posible disfrutar de unas guitarras con solos y fraseos bien estructurados; de una batería rápida, mas no repetitiva; y de una vocalización cuyo espectro se abre desde las guturales Death hasta los agudos más pronunciados del Heavy Metal. Pero, además de este sostenimiento que indica las capacidades de Impending Doom en el marco instrumental, la banda consigue gestionar ciertos ingredientes para darle a su obra un poco de color propio: hay, de entrada, unos apliques muy especiales de teclado, escapes del esquematismo clásico en los punteos, y un apoyo de numerosas voces en los coros, lo cual les confiere un empuje y vehemencia especiales; todo esto, amén de la fantástica operación que hace el grupo para evitar las transiciones no naturales de velocidad.

En Signum of Hate, además, tiene lugar un experimento ecléctico: el mezclar en las canciones -por ejemplo, en "Armageddon Tales"- los riffs propios con otros que parecen calcados de bandas inspiradoras, algo que termina siendo a la vez homenaje y novedad. Así, rápida en su ejecución y sintética en su propuesta, Impending Doom deja verse en ocasiones muy Black Metal -como sucede en "Sumerian Awakening-, otras más cercana al Death -tipo "Domination of Suffering Souls"- o, incluso, en una onda más Heavy Metal -en "Forward to Golgotha-; pero, en todo caso, nunca hay una merma en la energía del álbum, ni en la inclinación de sus letras (tal vez lo menos honroso del disco), puesto que estas mantienen su inclinación anticristiana, demoníaca o de apoyo al Metal en cualquiera de las facetas del grupo.

Signum of Hate fue prensado por el sello alemán Perverted Taste Records en CD y LP de 12" en 1998. La versión en compacto incluyó un cuadernillo de 12 páginas, impreso profesionalmente, que contiene las letras de las canciones, fotografías del grupo -tipo montaje-, y los datos de grabación. El arte de la portada, como se ve, no destaca sobremanera, y seguramente en este punto revisten mayor interés los otros álbumes del grupo. También existe de este título una versión en TAPE editada a finales de los noventas por Beverina Productions y Ketzer Records; esta, así como la lanzada en LP, contienen como bonus los covers de los temas "Chapel of Ghouls" de Morbid Angel y "Dethroned Emperor" de Celtic Frost. El álbum CD lastimosamente no contiene estas versiones aunque da los créditos de las mismas a las bandas en el booklet.

IMPENDING DOOM. Signum of Hate. Perverted Taste Records. 1998.
RANK: 7.5/10
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En ocasiones, la pretensión de deconstruir la música para hacerla inteligible constituye un sinsentido, sobre todo si esa música ha nacido en el seno de una visión holística y, en consecuencia, su valor está más allá de las partes que la componen. Un ejemplo de ello parece hallarse en el producto de aquellas bandas que plantean su trabajo como una experiencia para sentir, no para entender, pues situando sus aspiraciones en un plano emotivo, la deconstrucción -que es un ejercicio privativo de la razón- queda sin campo de injerencia. Y, a lo mejor me equivoque, pero creo que esta es la clave que permite acercarse más profundamente a la propuesta de Abyssum, pues, ante ella, vale mucho menos el preguntarse sobre qué es aquello que nos mueve en su sonido que la simple entrega a ese transporte.

En este sentido, supongo, además, que la precisión hecha por Abyssum en Thy Call (1998), indicando que se trata de música para escuchar en un bosque durante la noche, no es para nada superflua, sino que, por el contrario, formula, en el propio lenguaje de sus creadores, el deseo de acercarse lo más sensiblemente posible a ella. De algún modo, si el disco pretendiese ser abordado racionalmente, permitiría, por ejemplo, seguir sus letras, u ofrecería una sofisticación tal que llevara a quien lo escucha a preguntarse por la técnica que la hace posible. Pero nada de esto sucede y, en cambio, todos los recursos que se ponen en marcha en Thy Call operan en nosotros suscitando el tránsito por distintas emociones como el temor, la tranquilidad, la ansiedad, la euforia, el desaliento, etcétera.

Como se trata de generar emociones, Thy Call no es una simple pieza de Black Metal; en ella se encuentran pasajes ambientales, secciones acústicas y atmósferas a base de teclado, todo lo cual se combina o trabaja aisladamente produciendo la mencionada experiencia de transición. Los temas se presentan como prolongaciones de una misma matriz que, en lo musical, está relacionada con el filtro por el cual se ha pasado toda la elaboración instrumental, y, en lo lírico, busca rastrear los abismos que perviven en nosotros mismos, así como la armonía que enlaza todos los elementos que hacen parte de la naturaleza. Como mencioné, las letras no se presentan en el cuadernillo, pero su contenido se trasluce en el propio sonido y se infiere de las anotaciones que los dos miembros del grupo, Ebvlev y Diatharma Thoron, hacen respecto de su obra.

Algunos de los temas de Thy Call habían aparecido previamente en la Demo TAPE realizada por la banda en 1996; sin embargo, en este CD, que representa el primer álbum de Abyssum, poseen un sonido más profesional. El título fue lanzado a través del sello argentino Southern Hellish Productions, constituyendo junto al Eclipse I de Panikos y el Depressiva Vox Clamantis de Noctis Invocat, los 3 discos lanzados por esta disquera -todos con un prensaje limitado a 200 copias-. El diseño del cuadernillo es profesional y fue diagramado a color con base en fotografías de bosques y paisajes. A la fecha esta es la única versión que existe del disco, aunque la banda ha seguido publicando diversos trabajos, entre ellos una recopilación titulada In Darkness We Will Forever Be..., en la que volvieron a aparecer las canciones de Thy Call.

ABYSSUM. Thy Call. Souther Hellish Productions. 1998.
RANK: 8/10
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Fueron ocho años los que tuvieron que transcurrir desde la formación de Exhumed en 1990 hasta la edición de su primer disco, Gore Metal y, sin duda, ese largo periplo, caracterizado por el lanzamiento permanente de Demos y Splits, permitió a la banda pulir su propuesta hasta alcanzar algunos visos de originalidad. Ciertamente, habrá mucho en este álbum que todavía pueda asociarse con el trabajo de Carcass o la entonces naciente Aborted, pero por lo menos en lo que corresponde al ensamble general, Exhumed no se muestra del todo sometida a las influencias. Incluso, el declarativo título del disco ya plantea su deseo de instaurar el nombre para un sonido en el cual confluyen, por un lado, lo grotesco de las líricas Gore y, por otro, la pesadez propia del Metal.

Esto significa que, aunque Gore Metal sea una pieza viscosa, pues su esencia es el Grind, no se reduce a un álbum más de este estilo. Exhumed lo provee de una impronta personal, primero, combinando una serie de vocales que, ya sea trabajando alternadas o paralelas, no permiten que merme nunca el fragor; y, segundo, construyendo una armonía que capta la densidad del Death Metal sin perder la virtud de la melodía: la prueba de esto se encuentra, por ejemplo, en el balance de los solos, algunos concebidos desde el tradicional juego norteamericano del trémolo (tipo "Limb from Limb") y otros con el sello indiscutible de la escuela sueca (como el de "Emucleation"). Esto, amén de una producción impecable y un ajustado control de las distorsiones, constituye, como decimos, el apartado que hace destacar el álbum.

Es por esto que Exhumed, aun siendo una banda arquetípica del Grind, tiene un sentido más desarrollado de la melodía que otros grupos y, en su caso, esto se traduce en pesadez técnica. A lo mejor es esta misma condición la que permite ese punch tan peculiar que tiene la batería en algunos temas (v. gr. "Deathmask") y que, no solo le da un tinte más thrasheado a los ritmos, sino también más ganancia a su agresión. Por otra parte, las canciones, aun siendo cortas, desarrollan letras amplias que versan sobre enfermedades, anatomía y putrefacción, y que encuentran en la variedad tonal una viveza única; hay en ellas un desfile de todo aquello que resulta desagradable a la vista, apelando -también esto hay que decirlo- a algunos clichés: "vaginal excrements fume and funk / the stench of festering menstrual discharche / the wafting odour tortures my nasal passage / the glistening cunt wet with blood".

Gore Metal fue grabado en julio de 1998 y mezclado por James Murphy -Cancer, Death, Konkhra, Obituary, Testament- apenas un mes después. La Relapse Records fue la encargada de la primera edición en CD, si bien más tarde fue lanzada otra versión en LP a través del sello alemán Morbid Records y otras ediciones prensadas por Mazzar y Mutilation Records. El arte del álbum, como se observa, encaja perfectamente con el contenido lírico, además de ser muy propio de la estética que siempre ha gustado manejar Exhumed. El cuadernillo incluye las letras de las canciones y los datos de grabación, todo impreso sobre papel 100% profesional. Recuérdese como punto adicional que el disco contiene un cover del tema "Sodomy and Lust", original de Sodom, que denota, de algún modo, lo que antes señalamos sobre la influencia Thrash.

EXHUMED. Gore Metal. Relapse Records. 1998.
RANK: 8/10
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El nombre de esta agrupación podría indicar que se trata de un proyecto de Grind con temática altamente corrosiva. Sin embargo, salvo por el hecho de que Kano -su baterista- también hizo parte de la banda Extreme Masturbation a inicios de los noventas, no existe relación alguna entre Maggot Colony y aquel género. Por el contrario, lo que destaca en este grabación, titulada When the Night Has Come (1998), es la apertura hacia una zona en la que se cruzan el Melodic Death, el Doom y algunos trazos de Dark Metal. Quien no conoce la banda, puede hacerse una idea de ella enterándose de que realiza un cover de la famosa canción "The Sleeping Beauty" de Tiamat, pero, con todo, lo cierto es que, como se indicó, lo que destaca principalmente en su trabajo es la amalgama de vertientes mezcladas y no su parentesco con alguna banda conocida.

Para Maggot Colony el sostén musical se encuentra en lo melódico, no en vano participan en su consecución tres guitarristas, quienes a través de logrados pasajes acústicos, el uso constante de armónicos y la ejecución de riffs sostenidos y largos -a modo de solos-, logran que cada tema tenga un horizonte particular y fluya en todo el TAPE un sentido artístico. La propuesta, por otra parte, se complementa en When the Night Has Come con unos teclados oscuros que en ciertos temas -como "Moon Embrace"- llegan a ser, incluso, protagónicos, y una batería que, si bien solo se descuelga por momentos, sabe cómo nutrir los pasajes lentos para que su participación no se torne adormecedora y pueda llegar, como ocurre al final de la citada "Moon Embrace", a abanderar solos de cariz más fausto.

La grabación del TAPE lastimosamente no es la mejor y, aunque la música se siga sin contratiempos, las vocales de Tagua se ven afectadas, pues se pierden detrás del conjunto. De ellas apenas puede destacarse que se inclinan más por un rasgado rocoso que por aquello que constituye propiamente una gutural; así, la sensación que despiertan es sombría y turbia, características que empalman acertadamente con la perspectiva lírica que maneja Maggot Colony, a saber, la magia de la naturaleza y el modo como ésta es representada en nuestra vida consciente e inconsciente. No se trata, claro está, de un desarrollo de proporciones teóricas, pues, de las 7 pistas de la Demo, 2 son instrumentales y las otras dan mucho más espacio a la melodía que a las vocales, con lo cual el mensaje de la banda apenas llega a ser transmitido.

When the Night Has Come fue lanzado originalmente por el sello Holocaust Productions en 1998 en una versión enumerada a mano, grabada en cassette TDK y con booklet fotocopiado. Ese mismo año, apareció otra edición, prensada en Colombia por el sello Darkem Distribution -que es la que se muestra en la fotografía-, la cual contó con una mejor calidad en lo que respecta al cuadernillo y el TAPE. Ambas versiones contienen las mismas canciones, aunque se encuentran enlistadas de manera diferente. Se incluye dentro de la información, en una y otra versión, los agradecimientos, los datos fonográficos y una fotografía de la banda. Maggot Colony parece está inactiva desde finales de los noventas, y es poca la información que de ella puede recabarse a razón de la existencia de otras tres agrupaciones -en Taiwán, Indonesia y Estados Unidos- con el mismo nombre.

MAGGOT COLONY. When the Night Has Come. Darkem Distribution. 1998.
RANK: 8/10
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El hecho de que Apophis no haya alcanzado el mismo renombre que otras agrupaciones de su país, me lleva a pensar que su trabajo, de alguna manera, ha tenido un destino selectivo. Con esto quiero decir que no existe una razón diferente para que Apophis no figure más ampliamente dentro de la escena que el haber concebido una propuesta cuyos fundamentos solo pueden ser asumidos por cierto sector del Metal: aquel que se encuentra dispuesto a acercarse a la banda a sabiendas de que esta presenta un sonido depurado concienzudamente y unas letras con profundo trasfondo filosófico e histórico. Así, para quienes buscan únicamente la reincidencia de los planteamientos, esto es, esa clase de bandas que emulan sin criterio el Metal de otros tiempos, Apophis resultará siempre un tanto incomprensible y pronto la dejarán de lado en favor de lo común.

Lo anterior no significa, por supuesto, que Apophis esté más allá del Metal o algo por el estilo; antes bien, debe destacarse que en ella no hay algo que pueda alejarla de la música extrema. Lo que sucede, en realidad, es que la banda proyecta una visión muy propia del Melodic Death Metal, alejándose, por ejemplo, del manido esquema sueco, y dándole prioridad a sus propias intuiciones. Heliopolis (1998), su tercer disco, es una muestra de ello, pues, no solo permite testimoniar el talento de músicos que dominan plenamente sus instrumentos, sino que, además, son capaces de crear melodías que comunican con desenvoltura estados de ánimo De esta manera, cada tema del álbum lleva implícito un movimiento de las emociones (la tristeza, el desencanto, la melancolía, la añoranza) que llega a ser bastante agudo en la medida en que Apophis destina buena parte de sus canciones al desarrollo instrumental.

En Heliopolis se halla todo tipo de aplicaciones compositivas (tapping, bend, palm-mute), una vocalización ronca que podría emparentarse con la de Obsecration, finos despliegues de teclado y un tránsito increíble por las posibilidades del ritmo. Sin embargo, como dije, lo realmente significativo del disco es su descarga sensitiva, el modo como su música rapta a quien la escucha. Basta para probarlo escuchar "Resurrection" o "Behold His Arrival", que desde sus inicios suscitan la experiencia catártica. Por demás, si el interés no fuese este, las letras paralelamente ofrecen todo el tiempo un fértil manejo de cuestiones existenciales, antropológicas y culturales. Ya el mismo nombre de la banda (que rememora la representación de las fuerzas maléficas dentro la mitología egipcia) como el del disco (que alude, asimismo, al lugar de adoración de los egipcios al dios Ra) indican la unidad conceptual que se maneja.

Heliopolis fue lanzado originalmente en 1998 por el sello alemán Morbid Records, y dicha versión es la que se muestra en la fotografía. Ese mismo año, la Mad Lion Records prensó una edición en TAPE, y un año después, la Pavement Music reeditó el álbum en CD. El diseño interior del disco es discreto y quizá (como puede intuirse a partir de la portada) este sea el elemento menos profesional del mismo. Sin embargo, el cuadernillo cumple entregando las letras de las canciones, los agradecimientos y los datos de grabación. Todo el arte interior gira en torno a la cultura egipcia, haciendo referencias a su arquitectura o deidades. Se incluye, además, una pequeña frase del Macbeth de Shakespeare: "We have scotch'd the snake, not killed it / she'll close, and  be herself / while our poor malice remains in danger of her former tooth".

APOPHIS. Heliopolis. Morbid Records. 1998.
RANK: 9.5/10
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Krueger es una de las bandas más reconocidas de Venezuela y su prestigio se corresponde, a mi modo de ver, con sus capacidades y talento, máxime si se tiene en cuenta que en el terreno en el que ha venido desenvolviéndose, es decir, el Grind, es fácil caer en los clichés y sonidos consabidos. Sus 25 años de trabajo y una lista que supera la docena de títulos constituyen el mejor argumento para validar esta posición e invitar, asimismo, a quienes no conocen la banda, a acercarse a ella y enfrentarse a una propuesta que como lo demuestra Granuloma Inguinal (1998) -su segundo disco- fácilmente lleva al colapso a los oídos de cualquiera. En efecto, los 30 minutos que dura el álbum constituyen algo así como un bloque de sonido que hace vacilar incluso a quienes nos encontramos ya acostumbrados a navegar por las aguas más turbias.

Lo interesante de Krueger es que la densidad y pesadez que conforman su base rítmica no le impiden encontrar un empalme fecundo con estructuras más melódicas y salidas poco convencionales. En otras palabras, aunque es verdad que la banda se muestra brutal a cada paso, no por ello dejan de aparecer continuos e interesantes lances melódicos -bien ajustados al modo en el que trabajan grupos como Carcass o Avulsed- y salidas de ritmo que tienen un cariz intuitivo. De esta manera, la mayoría de los temas de Granuloma Inguinal poseen una parte caótica y gruesa, con destellos lúcidos y juegos de tapping y, además, descargas frenéticas de velocidad que realmente son apabullantes; todo esto aunado a una gutural casi ininteligible que se combina con gritos de timbre más agudo y, por lo mismo, más ensordecedores.

De golpe, por estas mismas razones la banda no se torna nunca aburrida; al contrario, en cada canción se encuentra un rasgo distintivo, ya se trate de un solo, un arpegio, algún lance humorístico en la voz, etcétera. Por demás, hasta como la duración de los temas varía, habiendo unos de pocos segundos en contraste con otros de varios minutos, se tiene siempre una experiencia muy abierta ya sea para los flirteos con el Grindcore o el tanteo de estructuras más propias del Death Metal. En todo caso, las letras de Krueger -y esto se infiere a partir del simple título del álbum- sí tienen un horizonte unívoco: lo repulsivo y guarro en relación con las conductas sexuales, de lo que nos habla ya bastante bien el título de temas como "Fetofilia", "Eyaculación Etílica" o "Your Pussy Stinks".

Granuloma Inguinal fue grabado en dos sesiones diferentes: la primera en Audio Artist Studios y la segunda en Mad Box Studios a mediados de 1997; con todo, las diferencias de sonido entre la grabación de una toma y la otra no son particularmente notorias. El álbum fue prensado y distribuido por la propia banda, prueba de lo cual se halla en la ausencia de cualquier referencia a sellos discográficos asociados con la producción. Tal vez por esta misma razón, el cuadernillo que acompaña el CD es bastante austero, y apenas contiene 1 hoja en la que aparecen los agradecimientos,  el tracklist y algunas fotografías de los miembros de la banda Debe destacarse que el álbum fue dedicado a la memoria de "Cachirulo" y "Elysaul", fallecidos en condiciones que no se aclaran en el booklet.

KRUEGER. Granuloma Inguinal. Self-released. 1998.
RANK: 8.5/10
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Expiraba ya la década de los noventas cuando esta Demo apareció en Alemania bajo el pequeño sello Frontfire Distribution, pero su sonido se halla todavía conectado al de las bandas que dieron forma al Black Metal en los albores de aquella época. En este sentido, Zarathustra constituye un colofón, bien porque quedase rezagada del resto del movimiento europeo, o bien porque con su sonido rendía tributo a un tiempo que, aunque todavía cercano, empezaba a experimentar entonces una rápida transformación. Sea como fuere, el limitado público al que llegara aquel TAPE habló tan favorablemente de él que un año después de editado, es decir, en 1999, fue prensado de nuevo, esta vez en CD, por la Undercover Records, ampliando las posibilidades de acercarse a una propuesta que se mantiene fiel a la herencia original del Black Metal.

Se sabe que no son pocas las bandas que enfocan su trabajo en esta dirección, pero no es menos cierto que para la mayoría de ellas esto se reduce a vacua palabrería. Zarathustra, en cambio, ofrece la frialdad del Black Metal, ajena a las voces femeninas o el uso de teclados, sin un compromiso distinto al de esta misma exaltación. Así, lo que hay al interior de Heroic Zarathustrian Heresy es aquella atmósfera sombría que dio forma al género en sus inicios y quien escucha rastrea esto en las 4 canciones que componen la Demo, ya sea porque se siente frente al Yggdrasill de Enslaved o el Dark Endless de Marduk o, en todo caso, porque siempre parece haber ante él una estructura que tomando para sí apenas unos recursos básicos alcanza a dibujar los distintos matices de un fondo radical.

Zarathustra es una banda homogénea en el sentido de su oscuridad, pero los decursos de sus temas dan pie para que a veces se tornen morosos o raudos, estridentes o melódicos. Por demás, el hecho mismo de que la Demo se haya grabado en dos tomas diferentes, permite conocer mezclas dispares que, sin embargo, coinciden en la fluencia de una crudeza permanente. Tal vez sea en el plano lírico en lo que Heroic Zarathustrian Heresy se proyecte más débil; en efecto, con un nombre tan suntuoso, se esperaría el advenimiento profundo de Nietzsche, pero lo cierto es que las reminiscencias de un pasado pagano o las declaraciones de odio al cristianismo que conforman los focos conceptuales de la Demo perfectamente podrían haberse escrito, dada su sencillez, por alguien ajeno a las cuestiones filosóficas.

Como se mencionó, existen a la fecha dos versiones de este título, una en TAPE editada por la Frontfire Distribution y la reedición de la Undercover Records en CD con arte a color y diseño renovado, pero conservando el sonido de la grabación original. El cuadernillo de esta última versión -que es la que se muestra en la fotografía- incluye retratos de la banda, las letras de las canciones, datos fonográficos y una frase suelta del libro Así Habló Zaratustra. Miembros de esta banda han participado, además, en algunas otras agrupaciones reputadas como Deströyer 666, Gospel of the Horns, Goat of Mendes o Suidakra. Lastimosamente desde hace una década, cuando salió su disco In Hora Mortis (2006), no se ha vuelto a producir nuevo material, y a lo sumo pueden encontrarse un par de reediciones del viejo material.

ZARATHUSTRA. Heroic Zarathustrian Heresy. Undercover Records. 1999 (1998).
RANK: 7.5/10
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Me declaro desconocedor de la discografía de Execrator, si bien sé que se trata de una agrupación cuya historia se remonta a inicios de los noventas, y algunos de los músicos que han formado parte de su alineación también han participado, en su momento, en otras bandas representativas del Metal chileno como Massakre, Pentagram, Sadism o Atomic Aggressor e, incluso, en grupos extranjeros de la talla de Watain. De este modo, Execrator ofrece la garantía de una amplia trayectoria y, asimismo, la presencia en sus filas de músicos profesionales, aspectos que se hacen evidentes en este segundo álbum, autotitulado Execrator (1998), el cual, haciendo acopio de elementos propios del Groove y el Death Metal, presenta 10 canciones propias más un cover del tema "Surprise! You're Dead" de Faith No More. 

El disco propone una especie de balanza que durante las primeras 4 canciones parece inclinarse más por su componente Groove, con canciones de ritmo medio, bastante muteo en las guitarras, efectos tipo megáfono en la voz y una energía exaltada semejante a la que manejaron durante sus mejores tiempos bandas como Pantera o Machine Head. Sin embargo, con el tema "Reprisal", los ritmos se aceleran y en las composiciones empiezan a tener más peso los ingredientes del Death Metal: riffs sostenidos, una gutural de apoyo gruesa, y una pesadez melódica que llega a recordar los grandes momentos de la escena sueca (para comprobar lo cual sólo resta escuchar "That Forgotten War"), todo trabajado con prestancia y precisión, evitando que cualquier instrumento domine sobre las otros.

Ahora bien, aunque Execrator despida esta doble impresión en su decurso, debe precisarse que la onda Groove, por una parte, no se extingue en la segunda mitad del disco, puesto que la voz de Lillo conserva siempre su particularidad tonal y, complementariamente, ya en las primeras canciones del álbum aparecen ciertas aceleraciones y dejos Death Metal, sólo que pasajeros. En cuanto a la sección lírica, sin embargo, la doble perspectiva de Execrator también es clara: inicialmente, sus letras se orientan hacia cuestiones más vivenciales y sociales (como en "Born Again" o "Suicide"), pero progresivamente van adquiriendo una connotación un tanto más oscura que ya en temas como "...By Sorcery" y "Left the Soul Behind" ha aterrizado en un lenguaje que se apropia de lo lóbrego y antirreligioso.

El sello chileno War Discos se encargó de editar, junto a la Black Box Records, el álbum Execrator en 1998. El resultado de esta iniciativa fue positivo, no sólo en lo que concierne a la producción, que está a la altura de las europeas o norteamericanas, sino también en el apartado gráfico que, excluyendo la portada, supo crear un buen diseño, aunando innumerables fotografías de la banda con fondos tanto oscuros como luminosos. El cuadernillo contiene las letras de las canciones, los agradecimientos, datos de contacto y una pequeña nota a modo de epílogo: "...y que nadie se atreva a suplicar más, porque invocar a la muerte es recitar la oración final". La misma War Discos editó, un año antes que éste, el álbum Collapse de Slavery, otras banda chilena de Groove/Death que puede interesar a los seguidores de este estilo.

EXECRATOR. Execrator. War Discos / Black Box Records. 1998.
RANK: 8/10
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Concebido para impresionar, Whisper Supremacy (1998) continúa reduciendo otros álbumes de su estilo a simples ejercicios pueriles y desabridos; y, aunque posiblemente no sea la pieza favorita de muchos, se trata de un disco que, en mi opinión, no sólo se encuentra a la altura de todos los títulos de Cryptopsy, sino que, además, posee cualidades que no deben desatenderse. De entrada, la criticada voz de Mike DiSalvo, que no alcanza -según dicen- el grosor de la de Lord Worm -el vocalista original-, ofrece, por esa misma razón, un rasgo señero: el tinte de una gutural Hard-Core rápida y profunda que deja de lado lo ininteligible. Y, además, es impactante el nivel de empalme en las guitarras si se tiene en cuenta que Levasseur y Roy sólo trabajaron juntos una vez, y fue para la producción de este álbum.

Es obvio, con todo, que hay más razones para ensalzar Whisper Supremacy. Su velocidad, por ejemplo, es demencial, y no sólo por lo inconcebible que resultan algunos de sus movimientos, sino también porque los cambios de ritmo se suceden vertiginosamente y, en consecuencia, en pocos segundos se dibuja un caos apabullante, que sólo revele su sentido real en la medida en que nos aproximemos a él en repetidas ocasiones. Increíblemente, a pesar de lo frenética que se muestra Cryptopsy, el disco recorre también pasajes lentos, si bien igual de pesados a los otros, debido a la densidad de la distorsión, la dureza del bajo, y el acompañamiento de la batería, conducida por Mounier sin abusar de ninguna de sus partes (punto a su favor, sobre todo en lo que concierne al doble bombo, tan excedido usualmente).

Cryptopsy no desatiende su naturaleza: es una banda de Technical/Death Metal, y, por ello, tanto la composición como la ejecución son envidiables. Sin embargo, se mantiene lejos de una matemática antinatural: su brutalidad sigue siendo el producto de una técnica que se niega a renunciar, en favor de la complejidad, a todo aquello que la mantiene furiosa y oscura. El ejemplo puntual de esto es el mecanismo de los solos, que a pesar de su dificultad ejecutoria, están lejos de ser sólo modulaciones sobre escalas. Las letras, finalmente -dos de ellas, postrer legado de Lord Worm- son despachadas con agilidad y abordan el extravío del hombre entre sus propios temores, ideas y pensamientos, algunas veces macabros: "difficulties and discoveries / incorporated to build as one / a basin of washed away memories / forever filled".

Whisper Supremacy se lanzó originalmente en 1998 y a la fecha existen por lo menos 10 versiones diferentes. En la fotografía se observa la primera edición lanzada por la Century Media Records en Estados Unidos (7886-2); existe asimismo, otra edición norteamericana con número de catálogo diferente, pero editada ese mismo año (7921-2) y la versión europea. Algunas ediciones en TAPE y LP han sido prensadas por la Metal Mind Productions y la Displeased Records, respectivamente. El cuadernillo que acompaña esta edición contiene las letras de las canciones, una larga lista de agradecimientos y fotografías de la banda; la impresión y el diseño son profesionales, y se basan en una mezcla de colores azules y amarillos que dan forma a una serie de demonios que bien podrían simbolizar los tormentos interiores.

CRYPTOPSY. Whisper Supremacy. Century Media Records. 1998.
RANK: 9.5/10
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No sé si alguna vez una réplica ha podido alcanzar el estatus del referente al que imita, pero por lo que respecta a los dos discos de Witchburner reunidos en este CD, el resultado no es positivo; y es que, aun reconociendo que en la escena es popular desde los noventas el llamado "remake" y que, incluso, varias agrupaciones han llegado a destacarse trabajando en esta perspectiva, se necesita algo más que deseo para conseguir la calidad de aquello que se emula y, en ese sentido, Witchburner termina desilusionando. Tronarán las voces de quienes admiran a la banda, expresando sus viejos argumentos sobre la fidelidad, pero, siendo sensatos, difícilmente ellos mismos podrían rebatir la idea de que en estos álbumes sólo se sigue una especie de fórmula para no exigirse más allá del arquetipo, aunque, irónicamente, ni siquiera ese propósito se cumpla. 

Si nos acercamos al primer álbum, autotitulado Witchburner (1996), ya es indudable esa sensación de desengaño: un Thrash Metal que tiene como horizonte a Sodom, pero carece de los medios para consolidarse. En efecto, esa línea clásica, a pesar de contar con algunos aciertos rítmicos, se mantiene por lo general demasiado plana, confeccionando riffs manidos, los típicos cambios de velocidad y apelando a una voz sin apuntes de originalidad. Tan básica es la composición de la banda que en ninguno de los temas llega a aparecer un punteo -por minúsculo que sea-, y, por supuesto, ese vacío se experimenta, porque, si bien las canciones son cortas, se transita por ellas sin descubrir un pequeño momento de exploración del instrumento, de coloración armónica a través de la alta ganancia que trabajan los solos.

Por lo que concierne a Blasphemic Assault (1998) el asunto no cambia, pues, siendo verdad que la velocidad gana un poco más de permanencia, en realidad, ningún ritmo se ve enriquecido de forma sustancial. La calidad de la grabación es buena -tanto como la del primer disco-, pero los fantasmas del Agent Orange y el Persecution Mania siguen acechando aquí para, alternativamente, servir de impulso a Witchburner y, después, mostrarle lo lejos que se halla del sonido al que tributa. Algunos coros alimentan las composiciones, pero tampoco esto resulta significativo, tal vez porque, a pesar de que las letras construyen un acercamiento a cuestiones históricas -como la inquisición- subrepticiamente devienen cliché al asociarlas con el lenguaje propio del Metal: "Bestial Command", "Eternal Terror", etcétera.

Originalmente, el disco Witchburner fue lanzado de modo independiente y Blasphemic Assault a través de la Undercover Records, ambos títulos tanto en CD como en LP. La versión que se muestra en la fotografía, sin embargo, corresponde a la prensada por el sello alemán Evil Spell Records en el año 2009; como puede observarse, se trata de un DIGIPACK que conserva el arte original del primer álbum, muy bien editado y que, incluye, además, un cuadernillo con fotos de la banda, datos de grabación e información por el estilo. La producción tuvo un número limitado de 2000 copias, y todavía es posible encontrarla en diferentes distribuidoras como la Shadow Kingdom (que lo cataloga como NS Black Metal), o la Inferno Records.

WITCHBURNER. Witchburner / Blasphemic Assault. Evil Spell Records. 2009 (1996, 1998).
RANK: 5.5/10
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Dos cosas quedan claras cuando se escucha Twin Obscenity: la primera es que estilos como el Pagan o el Viking fueron variaciones naturales del Black Metal y, en consecuencia, inicialmente su distinción fue sólo conceptual; y la segunda es que, más allá de los aportes hechos por las bandas más crudas de Escandinavia, la melodía siempre supo abrirse allí un camino sobresaliente. Es verdad que sobre esto puede discutirse prolijamente, pero jamás se logrará probar algo distinto a que, en esencia, el sonido de Twin Obscenity corresponde al del Black Metal, que las etiquetas de Viking/Pagan que usualmente se le adjuntan obedecen ante todo a su plano lírico o estético y que, por otra parte, la banda es portavoz de la cosmovisión nórdica de los noventas, concretamente de su deseo de dirigirse por un camino menos primitivo que el recorrido por las primeras bandas.

Con relación a todo esto, For Blood, Honour and Soil (1998), segundo disco de Twin Obscenity ofrece una excelente ilustración. En efecto, se halla en él una temática perfectamente establecida, de la cual hablan ya tanto la portada como el título; las nueve canciones del álbum nos remiten a un espacio en el que las batallas, los dioses y los héroes se entrecruzan formando un discurso que rememora lo más propio de la épica vikinga: "Our swords will mark our stand / by glory this our right / once more unto the field / once more we stand and fight". Las letras de la banda son, por así decirlo, himnos de guerra, y en tal sentido se enfocan en las estrofas, coros e intervenciones de los vocalistas, pues estos últimos pueden alternativamente ejecutar susurros, rasgados, guturales gruesas y, en el caso de un par de canciones, hasta líneas femeninas.

Ahora bien, la música que acompaña este ideario, no posee ritmos o elementos vikingos, sino, como dijimos, la estructura propia del Black Metal melódico. A este respecto es muy diciente la influencia de Dissection, evidente en la confección de los solos y ciertos riffs (como los de "The Wanderer"); asimismo, los teclados (ejecutados aquí por Mona Skottene -la vocal femenina-) comparten más o menos la dirección de grupos como Old Man's Child o Dimmu Borgir, sólo que sin caer en la saturación de las composiciones, insinuando más que protagonizando. La producción de For Blood, Honour and Soil permite escuchar cada instrumento y sorprenderse con pequeños detalles: el eco de las voces en "In Glorious Strike" o "Upon the Morning Field", los logrados fragmentos acústicos, o el uso del doble bombo, entre otros.

Twin Obscenity firmó un contrato con la Century Media Records a finales de los noventas al parecer por más de 5 discos, pero lamentablemente tras el lanzamiento del segundo -Bloodstone  (2001)- la banda se desintegró. For Blood, Honour and Soil, al haber sido prensado también por este sello, contó con una presentación profesional y, por supuesto, una amplia distribución en el mundo; la portada y todo el diseño interior están basados en gestas épicas, y las mismas fotografías de la banda reflejan esta orientación. A la fecha no existen reediciones del disco, si bien la mayoría del catálogo del sello se ha vuelto a prensar, de suerte que únicamente es factible buscar las versiones de época, editadas en Alemania y Estados Unidos. Debe destacarse que ninguno de los 3 miembros de Twin Obscenity en esta época (Tønnessen, Wiig y Naesje) han tenido otros proyectos desde entonces.

TWIN OBSCENITY. For Blood, Honour and Soil. Century Media Records. 1998.
RANK: 8.5/10
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Aunque American Line continúe activa todavía y apoyando a numerosas bandas de Latinoamérica, no cabe duda de que su auge como disquera fue a mediados de los noventas, época en la que su catálogo enlistaba muchos nombres que luego se convertirían en figuras de culto: Disgorge, Kabak, Necrofilia, Witchcraft, Tenebrarum, etcétera. The Zephyr tuvo la suerte de pertenecer también a este conjunto de bandas e, incluso, de realizar, gracias al sello, un extenso tour por México y algunos otros países de Centroamérica en 1999, cuando era lanzado su álbum debut Impure and Divine. No sé si este hecho habla positivamente de la agrupación, pero lo cierto es que la misma American Line firmó su segundo disco -Fake Measured Smile (2003)-, y que los músicos de la banda han participado además en trabajos de grupos mexicanos tan importantes como Anarchus, Lust o Genocide.

La historia de The Zephyr se remonta hasta principios de los noventas, y sus influencias provienen de distintos géneros: Black, Thrash, Heavy. Sin embargo, tal y como lo reconoce César Caro -guitarrista y vocalista de la banda-, a partir de 1998 su labor se enfoca sobre todo en lo melódico, en el desarrollo de estructuras que colindan más con el sonido sueco que con esa mezcla Black/Death de sus inicios. En Impure and Divine esta búsqueda es clara y, en consecuencia, no pocas veces, mientras se escucha, se siente un dejo europeo: las apartados acústicos (muy recurrentes en el disco) y la agresiva velocidad melódica recuerdan, por ejemplo, al In Flames del Lunar Strain; la alternancia de voces en temas como "Lunar Sea", el Skydancer de Dark Tranquility y; en fin, ciertos riffs sostenidos y quiebres de tiempo, la obra de Dissection.

Por supuesto, The Zephyr posee sus rasgos propios, tanto en la producción (que consigue un contraste atractivo entre crudeza y melodía), como en la composición (cincelada con auras bien oscuras). Hay mucha rapidez en Impure and Divine, de modo que resulta un álbum enérgico; pero, asimismo, la inclusión de secciones acústicas, le otorga un matiz sensible. Sólo es lástima que el talento de los guitarristas, ágiles y precisos en su ejecución, no tenga un correlato en los punteos, pues estos prácticamente no existen en el disco, y le hubiesen podido enriquecer bastante. La voz, finalmente, se apropia del color característico del Melodeath, y tiene a su haber dos logros: energía y velocidad, rasgos que se acomodan mucho a las letras, centradas en cuestiones filosóficas (uno de los miembros de la banda cursó, precisamente, estudios en esta materia).

Como se dijo antes, Impure and Divine fue prensado en 1998 por el sello mexicano American Line Productions y, al parecer, la agrupación quedó satisfecha con los resultados. En efecto, el cuadernillo de 10 caras que acompaña el CD fue impreso a todo color e incluyó fotografías, letras, y agradecimientos. Hasta la fecha el álbum no ha sido reeditado, si bien existe de él una vieja versión en TAPE editada en Tailandia y limitada a 300 copias. En la parte del booklet en la que se hacen las precisiones técnicas hay una pequeña anotación que, refiriéndose al estudio en el que fue grabado el disco, dice lo siguiente: "a half inch punk studio with no budget, that kickass"; de alguna manera esta es también la síntesis de la música que The Zephyr hacía por esta época: primitiva en su producción, pero brutal y absorbente a más no poder.

THE ZEPHYR. Impure and Divine. American Line Productions. 1998.
RANK: 8/10
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La música de Twilight Ophera ha sido desde sus inicios periférica en el sentido de alejarse de los núcleos genéricos para permanecer en el espacio de las fronteras; por tal razón, su trabajo puede no ser llamativo para los puristas, pero sí para quienes gustan de las fusiones y propuestas no preceptivas. De alguna manera, en 1998, cuando apareció su álbum debut Shadows Embrace the Dark, la banda tuvo que afrontar esta doble interpretación, es decir, el ataque de aquellos que sólo aprobaban la línea más radical del Black Metal, y el acogimiento por parte de ese otro sector que reconocía su talento a la hora de conjugar, no solamente elementos sinfónicos con el Black (algo que ya era usual en esa época), sino también con recursos provenientes de estilos musicales más lejanos como el Gothic, el Dark y hasta el Heavy Metal.

En Shadows Embrace the Dark se advierte una visión sintética por varios motivos: en primer lugar, porque, aunque el componente transversal es el Sinfónico (y en esta dirección se mueven todos los teclados), éste jamás llega a opacar la apuesta melódica de las guitarras y el alcance de las vocales (gruesas de Karkkunen (R.I.P.) y no operáticas de Kohonen -la cantante femenina-). Por otra parte, en Twilight Ophera es posible rastrear atmósferas oscuras, pero, además, otras de sesgo brioso como las de "The Moon Is Your Lover" o "Storms of Silence", temas que por la confección Heavy de sus riffs poseen un matiz dinámico. Incluso, en lo que respecta al ritmo, la banda se mantiene en un terreno variado: bien puede desprenderse en fragmentos de ejecución rápida, como detenerse en melodías pasivas y góticas.

Por instantes Twilight Ophera llega a recordar el sonido de otras bandas (Dismal Euphony, Mactätus, Siebenbürgen), aunque en realidad está lejos de ellas, especialmente por lo que concierne a la vocalización, que tiene en sus dos protagonistas principales una personalidad bastante propia. El aspecto menos destacado en Shadows Embrace the Dark viene del uso del bajo y la batería pues, al contrario de lo que sucede con los otros instrumentos, estos dos no muestran en ningún momento un carácter memorable; algo semejante podría afirmarse de las letras, las cuales, a pesar de expresarse a veces en versos adherentes, no dejan de reproducir ideas básicas sobre la noche, la oscuridad, el pasado, etcétera. El coro de uno de los temas dice: "release me from this pain / queen of the night / in darkness bring thy light / queen of the night".

La primera edición de Shadows Embrace the Dark fue lanzada en 1998 por la Cacophonous Records, sello que hizo un excelente prensaje, si bien el diseño de la portada no es el mejor (punto en el que Twilight Ophera no ha destacado tampoco en lo posterior). El cuadernillo contiene las letras de las canciones, los agradecimientos y fotografías de la banda. Aparte de dicha versión, existe una más editada en CD por la Irond Records de Rusia, y dos hechas en TAPE a finales de los noventas por Mystic Production y Angel's of Hell Records. Debe recordarse para finalizar que, de los músicos de la banda, únicamente Näykki (el guitarrista) ha destacado por fuera de ella: estuvo durante algunos años en Soulgrind, colaboró en Gandalf y Shaman,  y ha dirigido grabaciones de Gloomy Grim. 

TWILIGHT OPHERA. Shadows Embrace the Dark. Cacophonous Records. 1998.
RANK: 8/10
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La existencia de Stone Vengeance reviste un interés muy especial para el Metal, no sólo por tratarse de una banda integrada enteramente por afrodescendientes, sino porque, además, debido a que la fecha de su formación se remonta a 1978 -es decir, a la misma época en que se creó Black Death, y mucho antes de que apareciera Hirax-, la agrupación sobresale, incluso, como precursora musical, concretamente del Speed Metal, género que ha cultivado desde entonces. Es increíble, pero sin haber hecho un solo cambio de line-up a lo largo de estos 35 años y sin firmar jamás tampoco con algún sello que produjera sus discos, Stone Vengeance se ha mantenido vigente dentro de la escena, y lo ha hecho, no como otro nombre más, sino, como ellos mismos lo afirman, a modo de proscritos, de temerarios, de transgresores de los establecido.

Ahora bien, tuvieron que pasar 20 años para que aquellas canciones trabajadas continuamente desde sus primeras Demos se volcaran por fin en un álbum profesional. To Kill Evil (1998) es, justamente, la materialización de toda una carrera, la depuración de sus logros y talento; hacen parte de él, por derecho propio, 14 temas totalmente originales, buena parte de ellos rápidos, compuestos en la línea del Speed Metal clásico (con ritmos ágiles, solos de excelente factura y voces altas y enérgicas). Escuchar, por ejemplo, "Time Is at Hand", "The Persecution" o la misma "To Kill Evil" es sentir el ímpetu de una banda cuya fuerza resulta de la mezcla entre celeridad y pasión; lo primero, porque estas canciones poseen un ritmo galopante, raudo y; lo segundo, porque cada riff de Stone Vengeance tiene un feeling único, producto de una técnica no virtuosa, sino emocional.

Con todo, To Kill Evil trasciende el Speed Metal, pues exhibe otras cualidades bien particulares: un trabajo de bajo ampliamente emparentado con el Funk; unas guitarras que adeudan mucho al Rock de los sesentas y setentas (no en vano se incluye un cover de la célebre "Foxy Lady" de Jimi Hendrix); y la presencia de baladas acústicas (tipo "Pain" o "Higher Now") que ofrecen un lado más sentimental de Stone Vengeance que no llega, sin embargo, a desentonar con las canciones más pesadas. Cada músico de la banda ejecuta estupendamente su instrumento, y la vocalización (en la que participan los 3 miembros) brinda muchísimos matices de acuerdo al tema: puede presentarse muy agresiva en las canciones referidas a cuestiones sociales, pero también melódica y suave, en aquellas que versan sobre conflictos más íntimos o existenciales.

Como se dijo antes, Stone Vengeance no ha firmado nunca con alguna disquera, de suerte que sus Demos y discos han salido de forma independiente. To Kill Evil no es la excepción: tanto su grabación como prensaje fueron autoproducidos, y el resultado se vertió en dos versiones diferentes: una en CD-R dorado y otra en CD-PRO (que es la que se muestra más arriba). Ambas ediciones estuvieron acompañadas de un cuadernillo de cuatro páginas a color en el que aparece una galería de fotos, los nombres de los músicos y datos sobre las canciones; la imagen de la portada fue elaborada por Marcus Williams, si bien todo la dirección de arte corrió por cuenta de Michael Coffey -el guitarrista de la banda-. Hasta la fecha no existen reediciones del álbum, pero después de este título se han lanzado otras dos producciones: The Angel (2000) y la recopilación Here Lies... Stone Vengeance (2002).

STONE VENGEANCE. To Kill Evil. Self-produced. 1998.
RANK: 9/10
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Pensaba que Spearhead había tomado su nombre de la canción homónima de Bolt Thrower hasta que leí una entrevista en la que la banda desmentía esta suposición, señalando, además, que los ingleses no eran una influencia directa de su música. Con todo, aun admitiendo que la elección del nombre haya sido producto de una coincidencia, resulta difícil aceptar la otra parte de su comentario, porque basta escuchar un poco de Spearit (su disco de 1998) para darse cuenta de que esta agrupación reproduce muchos rasgos propios del sonido de Bolt Thrower. Concretamente, en lo que se refiere a las estructuras rítmicas, temas como "Mortal", "Im Westen Nichts Neues" o "Forgotten Thoughts" poseen esa construcción de medio-tiempo con melodías de afinación baja que constituye la base musical de un álbum como The IVth Crusade.

Ahora bien, no sería justo proponer que Spearhead dedica su trabajo a copiar los modelos de Bolt Thrower para luego desmentirlo. Si bien hay una influencia notoria, este cuarteto austriaco expone también un par de elementos personales: en primer lugar, sobre el soporte Death Metal de sus guitarras no presenta una gutural gruesa como cabría esperar, sino una voz de tono Groove, similar a la de bandas como Benediction o Loudblast en su segunda época; dichas vocales, ejecutadas por Michael, son potentes y enérgicas, además, de perfectamente inteligibles. Por otra parte, casi en su totalidad, Spearit es un disco de velocidad media, hecho que permite apreciar los pormenores de la instrumentación, acoplada de un modo tan íntegro que no es posible afirmar que uno de los músicos se destaque más que el resto.

Spearhead es una agrupación balanceada entre la técnica y la pesadez; empero, a pesar de sus aciertos (la mezcla del álbum, los solos de las canciones, la fuerza del bajo) no llega a sorprender, le hace falta aquel arresto que la vuelva memorable: la misma voz, por ejemplo, que la distingue, se eclipsa en su estatismo y; asimismo, algunos riffs de excelente factura (como aquel que abre "Psychologically Disturbed") no se explotan lo suficiente. Con relación a las letras (dos de ellas con títulos en alemán), en Spearit se abordan, ante todo, cuestiones de orden personal: la fe, el olvido, la atribución de identidades y cuestiones por el estilo; la labor que se hace aquí es apropiada, y como sucede con la música, las líricas están concebidas desde una perspectiva no purista, esto es, no enfocada únicamente en los seguidores del Death, sino del Metal en general.

Sarcastic Murder fue el nombre original de Spearhead en 1990, sin embargo, a mediados de esa década pasó a llamarse Speerhead -con doble "e"-, denominación bajo la cual prensó este CD en 1998 de manera independiente; luego de su lanzamiento, la banda mudó definitivamente el nombre a Spearhead y con él se mantuvo activa por varios años más. Teniendo en cuenta que Spearit es un álbum autoproducido, es notable la calidad alcanzada: el cuadernillo (a todo color) está muy bien impreso y contiene numerosas fotos de la banda, además de los agradecimientos y datos de grabación. Hoy en día resulta difícil hallar el disco -incluso, buscándolo en la red-, y lo propio sucede con el Promo 2002, MCD de 5 canciones que Spearhead lanzó también de manera autofinanciada.

SPEARHEAD (o SPEERHEAD). Spearit. Self-released. 1998.
RANK: 7/10
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Escuché por primera vez Requiem Aeternam en el CD compilatorio que incluyó la edición #16 de Acero Magazine (2000) y, durante varios años estuve buscando, con bastante mala suerte, su disco Eternally Dying (1998), del cual se extraía el tema de la compilación. Hace un par de meses, sin embargo, cuando ya había desistido prácticamente de su búsqueda, el azar me puso frente a él y toda aquella espera de tiempo atrás fue, de alguna manera, recompensada. Con la emoción que caracteriza estas situaciones me encaminé directamente a casa para escuchar el álbum -que, por demás, había imaginado ya de tantas formas- y, apenas hube comprobado que era admirable, me resultó imposible no pensar copiosamente sobre estas gratificaciones que no significan mucho en una vida regular, pero que para un coleccionista representan todo un acontecimiento.

Ignoro en qué medida esta experiencia que me vincula de un modo tan personal al disco influya en mi juicio sobre su música; está claro que es algo que debe considerarse, pero, por otra parte, al no poderme sustraer de lo vivido, en el fondo, constituye también una pregunta inútil. En todo caso, una reseña siempre es una invitación para certificar o refutar nuestras palabras, y por eso diré que Requiem Aerternam es una banda lúcida, fértil, creativa, capaz de llevar el Metal (el Melodic Death) a una faceta absolutamente artística. Y es que Eternally Dying refleja dicha condición por 2 razones: porque transmite sentimientos de muy distinta naturaleza (melancolía, serenidad, fervor), y porque es capaz de hacerlo en una dirección propia, es decir, apelando a sus medios, que obviamente se vinculan a una tradición, pero están dotados de un espíritu y exploración únicos.

La música de Requiem Aeternam combina estructuras melódicas (del tipo Dissection o Unanimated) con elementos más progresivos, acústicos (similares a los de Opeth) y una ambientación nostálgica (delicadamente trabajada en las vocales y la inclusión pasajera de violines, pianos y chellos). Todos los temas ponen en marcha esa mezcla sin importar sus variaciones rítmicas, pues los hay rápidos ("Infamy", "Nature and Principle") y lentos ("My Misery", "Come Back"). La producción de sonido es limpia, lo cual fortalece la percepción de los detalles, esto es, los quiebres de voz, las atmósferas de teclado, el puntilleo del bajo, etcétera. Asimismo, los 3 miembros de la banda son expertos en su instrumento, José Romero, incluso, es multi-instrumental (guitarra, teclado, voz), y esa pulcritud de ejecución encaja a las perfección con las letras íntimas, poéticas y bien estructuradas que la acompañan.

Eternally Dying fue prensado en 1998 por el sello discográfico Icorp, al parecer propiedad de la misma banda, pues los únicos títulos lanzados por éste son los de ella. El cuadernillo plegable que acompaña la edición contiene las letras de las canciones, fotografías, agradecimientos y la información general (en la que se aclara que el disco se grabó en Montevideo -de donde es oriunda la agrupación-, pero fue mezclado en Santiago de Chile). A la fecha, esta es la única versión que existe del álbum, si bien Requiem Aeternam se mantiene activa y radicada desde hace algún tiempo en Estados Unidos. Finalmente, debe destacarse que por las filas del grupo han pasado figuras de la talla de Martín Méndez (Opeth), Martín López (Opeth, Amon Amarth) y Alex Hernández (Fallen Christ, Immolation).

REQUIEM AETERNAM. Eternally Dying. Icorp. 1998.
RANK: 8.5/10
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En Voices of Chaos muestro los discos que hacen parte de mi colección, haciendo de ellos una pequeña reseña ilustrativa y comentando su edición. Contacto: in_hora_mortis@hotmail.com

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