Voices of Chaos

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He aquí otro ejemplo de desaparición y olvido: Maleficium se formó en 1992 bajo la dirección de Arjen Boers y, tras la edición de su Demo Questions of Existence (1993) y del álbum This Illusion of Humanity (1995), inexplicablemente dejó de trabajar alrededor de 1996. De nada sirvieron los buenos comentarios que se prodigaron a aquellos títulos, tampoco la firma de un contrato con Cyber Music, la reedición de su disco por parte de Massacre Records o, incluso, la aparición de versiones no oficiales en TAPE hechas en Rusia; el grupo simplemente decidió elevar amarras, perdiéndose con ello en el horizonte, pues, de hecho, para sus integrantes (excepción hecha del mencionado Soers y Martin van der Rhee, quienes fundaron el proyecto de Metal Progresivo Confusic) aquella experiencia fue la única que tuvieron en relación con la creación musical.

Todo resulta más extraño aún en la medida en que Maleficium fue, por lo menos, una banda sugestiva. Su álbum debut propone un entrecruce de Doom y Death Metal que, inicialmente parece asemejarse al de los primeros The Gathering, pero que en su desarrollo adquiere un cariz propio gracias a la mezcla de guturales y desgarros, el uso de teclados que insinúan atmósferas y la incorporación de apartados melódicos que, como sucede en "Desillusion", permite evidenciar un gusto refinado. La mayoría de estructuras obedecen, sin más, al canon del Death Metal, solo que Maleficium sabe ensamblarlas dentro de los ritmos medios y lentos del Doom, complementando su sonido con guitarras limpias, solos depurados, pasajeras voces femeninas, espacios exclusivos de teclado o bajo y hasta la implementación del clavicordio y el saxo para alimentar la composición del instrumental "Memorare".

A propósito del apartado temático, el disco revela una sabia disposición. Maleficium concibe sus letras como un ejercicio de desvelamiento a través del cual se descubren toda clase de artificios: en "Downfall", por ejemplo, se equipara a dios con el hombre para mostrar la necesidad de la secularización; en "Uncovered Intentions", la insignificancia y animalidad que subyace a lo humano se plantean desde una mirada abiertamente nihilista; y, así, tal como indica el título del disco, la banda va descorriendo las distintas ilusiones que se esconden detrás de discursos como el de la civilización, la moral o la familia. Huelga decir que en This Illusion of Humanity no hay un interés subversivo, sino el simple deseo de mostrar la futilidad que hay en todas esas personificaciones y la posibilidad de destruirlas completamente por medio de la muerte; no en vano se escucha en "Hydrogen": "Afterlife is your future".

This Illusion of Humanity fue grabado en julio de 1994 y contó con la producción de Patrick Harreman (quien colaborara, además, con otras bandas holandesas como Usurper y Moon of Sorrow). El disco se lanzó un año después gracias al sello Cyber Music, contando con una amplia distribución internacional. La imagen que se usó en la portada, pese a su simpleza, encaja a la perfección con la ceguera que da forma al concepto de Maleficium y, así mismo, con el pesimismo que deviene en su anhelo de muerte. El librillo que acompaña el CD es de 8 páginas y posee un diseño austero, a blanco y negro; en él pueden encontrarse las letras de las canciones, los agradecimientos y algunas fotografías del grupo. Como se mencionó antes existen dos versiones más del álbum, ambas cercanas a la fecha de la edición original y con distintas modificaciones del arte.

MALEFICIUM. This Illusion of Humanity. Cyber Music. 1995.
RANK: 8.5/10
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Esta banda procedente de Camberra (Australia) nos invita a volver la mirada hacia una de las combinaciones de sesgo más tradicional: la que se genera entre el Doom y el Heavy Metal. Su EP homónimo, lanzado en 2008, presenta 5 canciones que constituyen una apuesta retrospectiva orientada a recuperar, en una época particularmente saturada de propuestas que abusan de los recursos tecnológicos, ese sonido análogo, orgánico y envolvente de agrupaciones como Candlemass, Dark Quarterer, Cirith Ungol o Witchfinder General. Demons Gate, en este sentido, es un interesante anacronismo, la memoria de una época que ya ha terminado, pero que es susceptible de reconstruirse rastreando cuidadosamente los elementos que le dieron forma e insuflándoles el espíritu requerido para que de ellos vuelve a brotar la vida.

Demons Gate es una banda clásica por donde se la mire: sus composiciones tienen la sencillez y memorabilidad de los grandes referentes, su sonido está cargado de esa distorsión moderada y rica en medios que se usó en el pasado, y su ritmo se afinca en los ritmos medios que caracterizaron también el Metal de antaño. No hay espacio aquí para elementos foráneos: solo una guitarra que deviene los punteos de los riffs con absoluta naturalidad, un bajo totalmente perceptible en cada tema, una batería fértil en su propuesta y una voz madura (gruesa y reverberada) que despunta con modulaciones perfectas. Por demás, Demons Gate es una banda de vuelo, esto es, con amplios espacios de despliegue instrumental que invitan a entregarse a las siempre diferentes ambientaciones o atmósferas.

En el tema "Holy Deceiver", Demons Gate acentúa su tono fúnebre y, apoyándose en vocales susurradas, disonancias y sucios arpegios, llega a asomarse a los terrenos del Black Metal. Sin embargo, esto es solo un atisbo porque, como se mencionó, el grupo sigue con inflexible fidelidad la mezcla entre Doom y Heavy Metal, inclinándose más a un género o al otro de acuerdo a los derroteros que siguen las canciones y encargándose de fabricar otro sentido de la unidad a partir de las letras, pues todas ellas coinciden en la utilización de la imaginería satanista, en ciertos casos (como "Blood and Stone" y "Kiss of Fire") para recrear la destrucción o el apocalipsis, en otros (tipo "Accustomed to the Dark") para denunciar la pérdida de la antigüedad pagana e, incluso, en algunos más (como la mencionada "Holy Deceiver") para reconstruir los lineamientos propios de rituales.

Demons Gate fue originalmente prensado en 2008 por Abysmal Sounds Records en formato TAPE, si bien la banda había editado ya el mismo material de forma independiente dos años antes bajo el nombre Demo 2006. En 2010 el título fue reeditado por Iron Bonehead Productions en LP y en 2012 apareció la edición en CD que estuvo a cargo de la Terror from Hell Records. Esta última edición, aunque digital, no desentona frente a la propuesta de los australianos: su diseño conserva el arte original y, a pesar de su austeridad, ofrece un cuadernillo con información suficiente acerca de letras, agradecimientos y datos de grabación. Como puede observarse en la fotografía, también en el plano visual, Demons Gate buscó subrayar su gusto por lo demonológico, lo cual, sin duda, es otra manera de entrar en comunión con la esencia mística del Doom Metal.

DEMONS GATE. Demons Gate. Terror from Hell Records. 2012.
RANK: 8/10
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Hay en este título de Ghast una conjunción hasta tal punto cautivante de Doom y Black Metal que, aun tratándose de un EP con solo 2 canciones, las expectativas de quien lo escucha se superan con suficiencia. La fuerza de la propuesta que presentan estos ingleses radica en declinar ex profeso el uso de los aditamentos que ofrece la producción moderna e inclinarse hacia un sonido más visceral y frío, pero radicalmente orgánico. En otras palabras, Terrible Cemetary entrega, no el resultado de un ejercicio en el que convergen dos influencias (pues, en ese caso estaríamos ante un simple eclecticismo), sino el fruto único que surge cuando los géneros se articulan por vía natural, garantizando que el tejido de los elementos y su cohesión se dé en una materia realmente viva.

El corte que abre el EP, “O Akhea Rheōn”, recupera y amplía un tema aparecido originalmente en una Demo que la banda grabó durante la época en que funcionaba bajo el nombre Souldust. La canción inicia con una estructura lenta que va mudando hacia el distintivo sonido de Celtic Frost para desembocar en una velocidad pronunciada. La música de Ghast se muestra instintiva en esas transiciones y la voz de Arrrrrrrach unifica aún más el conjunto a través de unos desgarros Black Metal que en algunos finales de frase poseen los quiebres depresivos característicos de bandas como Bethlehem o Silencer. La letra del tema, como lo expresa su título, está basada en la mitología griega y recrea el monólogo de un hombre que exhorta a Caronte a que lo traslade, en cumplimiento de su destino, a las profundidades del inframundo.

La segunda canción comienza otra vez con la morosidad típica del Doom y así se prolonga por más de 10 minutos, adquiriendo después un tono Black Metal que realza la rapidez. Nuevamente aparecen aquí las vocales llenas de emociones negativas (a veces multiplicadas con un leve efecto de delay), en este caso para elaborar el retrato de una conciencia que descubre la muerte en el paisaje y su conexión fatal con lo viviente. Por la extensión del tema, que supera por mucho a la del anterior, la canción contiene numerosos espacios para que las guitarras aborden sus propias líneas o se unan reforzando determinados motivos; asimismo, da el chance al bajo de descollar o integrarse a las disonancias propuestas por Ghast; y, por último, valiéndose únicamente de los instrumentos base (bajo, guitarra y batería), estimula una densa experiencia de lo fúnebre.

Terrible Cemetery fue lanzado en 2010 por el sello inglés Todestrieb Records. Aunque el prensaje original se realizó en CD, también existe una versión en LP (realizada cinco años más tarde por la Forgotten Wisdom Productions) y otra digital compartida en Bandcamp. Como puede observarse, el arte del EP (elaborado por el mencionado Arrrrrrrarch) se adecúa bien al concepto de Ghast: un paisaje en el ocaso, con testimonios de muerte surgiendo de la tierra, todo ello en medio de una atmósfera fantasmagórica y decadente. Ateniéndonos a la información proveída en el booklet, la grabación del disco no se prolongó más que una sesión (la del 15 de agosto de 2009), y seguramente tampoco el proceso de mezcla tomó mucho tiempo, pues, como se indicó, uno de los rasgos distintivos del EP es su crudeza.

GHAST. Terrible Cemetery. Todestrieb Records. 2010.
RANK: 8.5/10
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Supplicium es una banda oriunda de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) formada alrededor de 1995, y este álbum Resurrection of the Shadows (2008) constituye su ópera prima que, como puede verse, solo advino después de que el grupo alcanzara una amplia experiencia en el terreno musical. Ciertamente esta es una condición destacable a lo largo del disco, pues el nivel del mismo es positivo en sus distintas dimensiones: la creativa, la ejecutiva y la conceptual. Sin los afanes característicos de aquellas bandas cuya pretensión parece ser la de saturar la oferta con sus títulos, Supplicium, prefirió encaminarse hacia la depuración: mejorar la técnica, la composición e, incluso, la redacción de las líricas, antes de dar vía libre al contrato con la American Line, sello que se encargaría finalmente de la producción del disco.

Por todo esto puede afirmarse que, aun siendo un debut, Resurrection of the Shadows posee ya las cualidades de la madurez: sus canciones reflejan una banda que no improvisa, sino que, por el contrario, teniendo fija una perspectiva, organiza en torno a ella los elementos que singularizan su propuesta. Esa perspectiva, a saber, el Melodic Death Metal, sirve de núcleo, pero, como indicamos, Supplicium vierte sobre ella elementos que hacen particular su sonido: por ejemplo, algunos apuntes nostálgicos que avecinan momentáneamente la melodía al Doom o; asimismo, un teclado que, salvo por un par de apuntes litúrgicos y un lance solista, se despliega por regla de modo atmosférico, ambientando con una oscuridad bien acentuada la armonía.

En términos de ritmo el álbum es menos propositivo, pues toma para sí distintas velocidades mezclándolas según la exigencia del tema; y, de forma análoga, las voces poseen los tradicionales matices de la guturalidad. Con todo, aunque en estos aspectos destaque un poco menos Supplicium, el buen empalme instrumental, la personalidad que alcanzan sus temas y el alto nivel de los solos, aseguran el pleno disfrute del álbum que, por otra parte, despliega en su apartado lírico una visión un tanto pesimista de la existencia. El solo nombre de algunos de sus temas -"Eternal Suffering" o "Winds of Desolation"- ya subrayan esta inclinación que en el disco se trabaja poéticamente y no exenta de una asociación constante con la oscuridad y la muerte.

Como se apuntó antes, Resurrection of the Shadows fue lanzado en formato CD por la disquera mexicana American Line Productions, y esta sigue siendo hasta la fecha la única edición que puede encontrarse del título. El diseño general del álbum fue desarrollado por Roger Rosas (guitarrista del grupo) y, hablando con justicia, tal vez este no se encuentre a la altura de la música: de entrada, la portada parece comunicar mucho menos que la misma contratapa, y, además, contiene algunos errores como el cruce de canciones en la lista que los anuncia, o la imposibilidad de leer, debido al color, los dos últimos títulos de estas. En cuanto a lo demás, el cuadernillo ofrece lo convencional: letras de las canciones, fotografías, agradecimientos y datos de grabación. Finalmente, resta precisar que existe un Promo-CD de 2 canciones con el mismo nombre del disco lanzada en el año 2005.

SUPPLICIUM. Resurrection of the Shadows. American Line Productions. 2008.
RANK: 7.5/10
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Las bandas del Mediterráneo, especialmente las que trabajan Black Metal, son herederas de una oscuridad bastante peculiar. Bien porque en la historia de esta parte del mundo converjan las más variopintas culturas, o bien porque exista algún tipo de influencia geográfica, lo cierto es que en las bandas de esta procedencia siempre se entrevé ese rasgo común, de suerte que pueda afirmarse que se trata de un flujo inmanente. Y dicha distinción se ha convertido en un punto de referencia hasta tal punto interiorizado por el público que si ahora mismo escribiese que la banda que nos ocupa, esto es, Cultus Sanguine, trasluce la oscuridad propia de la música mediterránea, rápidamente inferiríamos de las referencias que primero vengan a nuestra mente -Necromantia, Varathorn, Opera IX, Necromass- ese aire ritualístico, sombrío y atemporal que emana de ellas.

Ciertamente, Cultus Sanguine se presenta como una agrupación oscura desde su nombre, pero es en su sonido en donde esta cualidad se evidencia con más rigor. Su propuesta, enmarcada dentro del Black/Doom, elabora atmósferas densas y melancólicas en las que se establece un equilibrio inteligente de los componentes: la presencia etérea y lúgubre de los teclados, la vocalización alternada que ofrece sensaciones de frialdad y angustia, y las guitarras que sutilmente unen su melodía al oleaje de los teclados creando un conjunto envolvente, a la vez que delicado. Los temas que componen el EP guardan un aire de semejanza con el primer Katatonia, pero la lentitud de Cultus Sanguine y su propio tratamiento de lo tétrico no escapan, como dijimos, del sello particular del Mediterráneo, el cual les confiere un tono más litúrgico.

La mezcla de esta obra, compuesta apenas por 4 temas -uno de ellos una Intro de la que hubiese podido prescindirse-, acentúo, por una parte, la sobriedad de la parte rasgada de las voces y, por otro, la sutileza de los riffs que aparecen en la armonía como ecos. Las letras, por su parte, encuentran un perfecto conductor en Joe Ferghieph, ya que el vocalista destaca cuando lo descriptivo de un pasaje le exige una interpretación átona y, asimismo, cuando el sentido abatido de lo que se dice requiere de él la profundización del sentimiento. En general, las líricas están muy bien concebidas y poseen un carácter amargo que encaja perfectamente con la música; en "Into the Field of Screaming Souls", por ejemplo, se escucha: "I'm the sadness grey as tomb / I'm the desert where all the hopes die".

Cultus Sanguine inició su carrera musical con una Demo en el año 1994, y, a finales de ese mismo año, entraron a los New Hammil Studios de Milán para grabar el material que haría parte de este EP homónimo. El título fue lanzado por el sello Wounded Love Records y distribuido por Avantgarde Music, disquera propiedad de Aqua Regis, bajista y guitarrista de Cultus Sanguine en aquel entonces. El diseño de la obra es sobrio; todo se elaboró sobre papel brillante a blanco y negro, e incluyó un apartado fotográfico realizado por Ouranos, tecladista del grupo. A la fecha no existen reediciones del EP, a pesar de lo cual -dejando de lado el valor que le atribuyen algunos especuladores- es posible todavía comprarlo a un precio razonable.

CULTUS SANGUINE. Cultus Sanguine. Wounded Love Records. 1995.
RANK: 8/10
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El nombre de esta agrupación podría indicar que se trata de un proyecto de Grind con temática altamente corrosiva. Sin embargo, salvo por el hecho de que Kano -su baterista- también hizo parte de la banda Extreme Masturbation a inicios de los noventas, no existe relación alguna entre Maggot Colony y aquel género. Por el contrario, lo que destaca en este grabación, titulada When the Night Has Come (1998), es la apertura hacia una zona en la que se cruzan el Melodic Death, el Doom y algunos trazos de Dark Metal. Quien no conoce la banda, puede hacerse una idea de ella enterándose de que realiza un cover de la famosa canción "The Sleeping Beauty" de Tiamat, pero, con todo, lo cierto es que, como se indicó, lo que destaca principalmente en su trabajo es la amalgama de vertientes mezcladas y no su parentesco con alguna banda conocida.

Para Maggot Colony el sostén musical se encuentra en lo melódico, no en vano participan en su consecución tres guitarristas, quienes a través de logrados pasajes acústicos, el uso constante de armónicos y la ejecución de riffs sostenidos y largos -a modo de solos-, logran que cada tema tenga un horizonte particular y fluya en todo el TAPE un sentido artístico. La propuesta, por otra parte, se complementa en When the Night Has Come con unos teclados oscuros que en ciertos temas -como "Moon Embrace"- llegan a ser, incluso, protagónicos, y una batería que, si bien solo se descuelga por momentos, sabe cómo nutrir los pasajes lentos para que su participación no se torne adormecedora y pueda llegar, como ocurre al final de la citada "Moon Embrace", a abanderar solos de cariz más fausto.

La grabación del TAPE lastimosamente no es la mejor y, aunque la música se siga sin contratiempos, las vocales de Tagua se ven afectadas, pues se pierden detrás del conjunto. De ellas apenas puede destacarse que se inclinan más por un rasgado rocoso que por aquello que constituye propiamente una gutural; así, la sensación que despiertan es sombría y turbia, características que empalman acertadamente con la perspectiva lírica que maneja Maggot Colony, a saber, la magia de la naturaleza y el modo como ésta es representada en nuestra vida consciente e inconsciente. No se trata, claro está, de un desarrollo de proporciones teóricas, pues, de las 7 pistas de la Demo, 2 son instrumentales y las otras dan mucho más espacio a la melodía que a las vocales, con lo cual el mensaje de la banda apenas llega a ser transmitido.

When the Night Has Come fue lanzado originalmente por el sello Holocaust Productions en 1998 en una versión enumerada a mano, grabada en cassette TDK y con booklet fotocopiado. Ese mismo año, apareció otra edición, prensada en Colombia por el sello Darkem Distribution -que es la que se muestra en la fotografía-, la cual contó con una mejor calidad en lo que respecta al cuadernillo y el TAPE. Ambas versiones contienen las mismas canciones, aunque se encuentran enlistadas de manera diferente. Se incluye dentro de la información, en una y otra versión, los agradecimientos, los datos fonográficos y una fotografía de la banda. Maggot Colony parece está inactiva desde finales de los noventas, y es poca la información que de ella puede recabarse a razón de la existencia de otras tres agrupaciones -en Taiwán, Indonesia y Estados Unidos- con el mismo nombre.

MAGGOT COLONY. When the Night Has Come. Darkem Distribution. 1998.
RANK: 8/10
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De los tres álbumes que editó Gardens of Gehenna durante el tiempo que se mantuvo activa, tal vez el que reviste mayor interés sea Mortem Saluta (1997), no solo por la manera particular en la que se encuentra concebido allí el Doom Metal, sino, además, porque en los discos que vinieron después los recursos industriales concentraron hasta tal punto la atención de la banda que restringieron las posibles ampliaciones que hubieran podido establecerse de aquella apuesta inicial. Nadie desconoce, por supuesto, que tanto en Dead Body Music (2000) como en Mechanism Masochism (2003) se revele una agrupación talentosa y, en consecuencia, una música que llega, incluso, a destacarse, pero su primera pieza había sentado una propuesta que hubiese valido la pena profundizar con miras a cosechar de ella algo más.

Ciertamente, Gardens of Gehenna, a pesar de vincularse con grupos como Alastis, Samael, Tiamat o Christ Agony, planteó una postura más atmosférica del Doom, unificando la lentitud propia de este género con la creación de ambientaciones a un mismo tiempo clásicas y siderales. De tal suerte, Mortem Saluta destila un aire cósmico, y toda su armonía evoca una especie de encuentro con un universo trascendente. Los teclados son los principales encargados de esta tarea, pero como su uso no llega a excederse en ningún momento, también contribuyen a ella las elaboraciones de la guitarra, morosas y de permanentes destellos melódicos, y la batería que, aun manteniéndose por lo general en los ritmos más pausados, eventualmente incluye aceleraciones formidables del doble-bombo (como sucede en "Prophecy").

La voz que oficia el viaje propuesto por Mortem Saluta es gruesa y firme, sin vacilaciones en su tono, y da cuenta de las líneas de cada tema de manera solemne, ceremonial, atravesando las sílabas prácticamente con la misma lentitud con que se va cosiendo el enlace entre la densidad de los riffs y la ambientación del teclado. Y nada de esto parece empalmar mejor con el contenido lírico que transluce Gardens of Gehenna: una poética de la muerte que captura el vacío, el tránsito metafísico, el sentido mitológico del fin, etcétera. Hay una suerte un tanto dispar en la confección de estas letras, pero algunas de ellas, como la de "Blood" -por demás, quizá la mejor canción del disco-, son memorables: "It's not the river that flows, but the water / It's not the years that pass, but we do".

La primera y única versión de Mortem Saluta fue lanzada por el sello belga Shiver Records en 1997, y de ella debe destacarse que su diseño y arte es 100% profesional. El cuadernillo contiene líricas, una fotografía y los datos de la producción. El disco fue grabado en Alemania, si bien su masterización se realizó en los Ocean Waves Studios de Estados Unidos y, en el arte, se insertó un pequeño homenaje a las culturas antiguas de Europa. Por último, huelga recordar que el último tema del álbum consiste en una versión industrial/electrónica del track inicial "Nebelmond", punto con el cual Gardens of Gehenna iba sentando de cierto modo la inclinación que tomaría posteriormente su música, justamente en la dirección de un sonido más cargado de sintetizadores.

GARDENS OF GEHENNA. Mortem Saluta. Shiver Records. 1997.
RANK: 8/10
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Cuando no existe la premura de editar un disco cada año para responder a la demanda comercial y esnobista, sino que se asumen el tiempo y los recursos necesarios para proyectar lentamente un álbum que alcance algún viso real de originalidad, puede darse un resultado como este: Death and the Beyond (2012), pieza impresionante con la que Denial of God se consolida en las posiciones más privilegiadas de la escena. No hay aquí, como sucede con las obras más ilustres, algo que pudiese funcionar mejor, que sobre o deba agregarse; por el contrario, minuto tras minuto no cesan el asombro y la fascinación ante la capacidad creativa de estos daneses, y la manera como su destreza instrumental se mantiene a tono con esas exigencias, a veces extrañas, de su propia inventiva.

Azter, Ustumallagam y Galheim tienen la sensibilidad particular de los artistas y, en consecuencia, pesa más en ellos la creación que cualquier compromiso impostado. Su música mantiene el germen del Black Metal, pero éste se ha enriquecido hasta tal punto con la incorporación melancólica de los teclados y la melodía enigmática y bella de las guitarras, que al escuchar Death and the Beyond se tiene la conciencia de estar un paso más allá, en la vanguardia. Desde la invocación espiritual que sirve de introducción hasta los últimos acordes de la extensa "Pendulum Swings", cada línea rítmica del disco es memorable, y, tanto cuando la banda acelera como cuando se decanta por la lentitud, el tejido de los riffs y la textura general de la armonía conservan el sello distintivo de las grandes creaciones.

Denial of God es fiel al Black Metal de un modo especial: haciéndolo fecundo, nutriéndolo con sonidos que satisfarían también a seguidores de otros géneros, fortaleciendo su distorsión con una cantidad imponente de modulaciones, no temiendo la morosidad ni la inclusión de efectos, secciones ambientales o atmósferas de otro tipo. Además, Death and the Beyond es tan firme en lo musical como en lo lírico: una especie de obsesión con la muerte atraviesa el álbum en todos sus niveles y, así, el sentimiento de la agonía, la proximidad a lo desconocido, los puentes que comunican con el más allá y todos los otros asuntos colindantes son expresados en las letras de modo poético y tenebroso, del modo como escribían los simbolistas: "It all seems like night even though it is day / It has been like this since you passed away..."

La Hells Headbangers Records fue la disquera encargada de editar Death and the Beyond, y su trabajo en todo sentido debe resaltarse. El booklet que acompaña el CD cuenta con un diseño oscuro y simbólico, y su único inconveniente será acaso que el color y tamaño de la letra en ocasiones dificulta la lectura. Por otra parte, a pesar del tiempo que hubo entre su anterior disco -The Horrors of Satan (2006)- y éste, Denial of God logró grabar todo el material en apenas 13 días, de suerte que puede intuirse que durante ese largo espacio la banda se había aclarado ya con suficiencia el modo como deseaba sobrellevar la grabación, la mezcla, etcétera. Finalmente, el cuadernillo contiene una lista de personas muertas a quienes, de alguna manera, está dedicado el álbum.

DENIAL OF GOD. Death and the Beyond. Hells Headbangers Records. 2012.
RANK: 10/10
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Este es uno de esos casos en los que el último disco de una banda deja la sensación de una gran pérdida y la tristeza de saber que, a veces, no basta el talento o las ideas si la suerte se mueve en dirección contraria. Gracefallen (1999) es una obra maestra, el adiós perfecto con el que Unholy se despidió del selecto grupo que le seguía, hábil para captar en su propuesta, abiertamente lenta y experimental, el sentido de una estética que probaba, a cada paso, su capacidad de elevación, de rapto, y el encanto de un misterio que todavía hoy no termina de explicitarse. Todo Unholy, aunque en especial el de este álbum, rebosa arte, al punto de que existe la posibilidad de entender su propuesta, no sólo dentro de las fronteras del Metal, sino, además, como una expresión más general de las vías que tiene la música contemporánea.

Y es que Unholy se hace singular en la medida en que, tomando como base la densidad propia del Doom, empieza a enriquecerse con otros elementos: sobre su distorsión brillante y crisposa, por ejemplo, hay otra atmósfera tejida sigilosamente, sombría en su textura, pero de un lirismo hipnótico; asimismo, en medio de la viscosidad a la que en ocasiones llega la armonía, se levanta la voz de Muhli, serena y limpia, para convertir sus sílabas en embeleso, en una ceremonia de siglos. La lentitud se asume como único tiempo, pero aquí y allá surgen recursos que la ennoblecen: los dejos circenses de "When the Truth Turns Its Head", el ritualismo de "Haoma", la lobreguez de "Daybreak" o las declinaciones poéticas de "Athene Noctua", ambientadas, como siempre, con teclado.

Por otra parte, Gracefallen es brillante en lo que se refiere a los efectos sobre las ejecuciones, pues estas redundan en sensaciones de eco, vacío o temblor, algo que empalma perfectamente con la morosidad de la música y, por supuesto, con el apartado lírico, muy simbólico y trabajado. Las letras parecen escritas en clave y tienden a repetirse en varias canciones (como ocurre en "...Of Tragedy" y "Daybreak"); Unholy presenta en ellas un recorrido por las fuerzas elementales, el vínculo que nos une con el resto del universo ("Here is the wisdom: life is coming and going / and becoming of the ones into one / symmetry of souls harmony under the sun); nada hay en sus palabras que pueda desaparecer la siguiente mañana, pues lo que estas captan es lo que siempre ha perdurado sobre la espalda del cosmos.

Como sucedió con los dos discos precedentes de Unholy -The Second Ring of Power (1994) y Rapture (1998)-, Gracefallen fue producido por el sello italiano Avantgarde Music en 1999 con un resultado que está a la altura de la música. El diseño es francamente deslumbrante: desde la portada -elaborada por Juha Vuorma (In the Woods..., Usurper)- cuyas imágenes parecen atemporales, hasta el manejo del color y las formas que hay al interior del cuadernillo, basado en el contraste de los elementos (la tierra, el fuego, el agua y el aire) y la creación que puede hacerse a partir de ellos de mundos soterrados y complejos. Además de la versión original -que es la que se muestra en la fotografía-, existen de este álbum dos versiones en TAPE lanzadas por Moon Records y Mystic Production, y una más reciente en CD prensada por la Peaceville Records.

UNHOLY. Gracefallen. Avantgarde Music. 1999.
RANK: 9.5/10
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Aunque Ultratumba se ha mantenido activa desde 1995, no ha podido escapar a la suerte de ser una agrupación alterna, y, no sólo porque sus fundadores -Javier y Lorenzo Partida- han seguido trabajando en las líneas de su banda principal (Transmetal), sino, además, porque los músicos de soporte han sido tantos que no es fácil identificar la esencia del grupo. Es verdad que quienes han participado en Ultratumba son miembros de proyectos reputados dentro de la escena mexicana (Leprosy, Luzbel, Blackthorn), pero, en todo caso, hay una disparidad considerable entre los discos de la banda, sobre todo en lo que concierne a sus vocales, que han ido de la mezcla Groove/Death de sus inicios a una propuesta más Sludge/Stoner en los años recientes, pasando, obviamente, por esa época Heavy representada en su disco Museo de los Despojados (1997).

Personalmente, prefiero la primera etapa de la banda, porque su sonido, estando emparentado todavía con el de Transmetal, alcanza ya algunos rasgos distintivos. En Museo de los Despojados dichos rasgos permanecen, es decir, se conserva esa fusión de Sludge y Doom Metal, dirigida por las guitarras (de riffs fuertes y marcados, cercanos a veces a Black Sabbath y otras a Crowbar) y la batería (que a excepción de ciertos momentos jamás supera los medios tiempos). En términos de instrumentación, pues, Ultratumba funciona bien, no de un modo memorable, pero al menos sin defraudar; incluso, hay solos (como el de "El Amor No Significa Nada") que llegan a destacarse. Y lo propio podría afirmarse de las letras, que cumplen sin descollar con su cuota de crítica social (especialmente a la religión y la pobreza).

El gran problema de Ultratumba en este álbum es la vocalización; seguramente, para muchos, al contrario, ésta sea su virtud, pues fue una tarea realizada por Arturo Huizar (uno de los pioneros del Heavy Metal mexicano) pero, en realidad, en el tipo de ensamble rítmico que hay en Museo de los Despojados su voz no termina de encajar. Lo que sucede es que Huizar desea hacer demasiadas cosas y no logra a cabalidad ninguna: hay falsetes y subidas de nota desafortunadas (como las de "Protector"), en "Muerte" intenta un a cappella con más sentimiento que precisión, y en la canción homónima del disco hay aceleraciones innecesarias, poco agradables. Cuando Huizar es más mesurado en su labor, la música fluye mejor, pero lamentablemente como cada canción tiene tanto espacio para el canto, esto no es lo que prevalece.

Museo de los Despojados fue grabado entre septiembre y octubre de 1997 en los estudios Elith de Ciudad de México, y a principios del siguiente año fue prensado por el sello -también mexicano- Discos y Cintas Denver. El álbum muestra en su portada una pintura de Leonardo da Vinci, y el diseño interior -compuesto sobre papel blanco- ofrece imágenes de campesinos, niños pobres, religiosos, etcétera; el cuadernillo incluye fotografías de la banda, las letras de las canciones y los agradecimientos. No estoy seguro de que existan reediciones del disco, si bien buena parte del material que produjo Denver durante los noventas fue hace un tiempo relanzado en versiones que no alteran el arte original. En todo caso, Ultratumba continúa activa y su más reciente disco fue lanzado apenas el año pasado.

ULTRATUMBA. Museo de los Despojados. Discos y Cintas Denver. 1997.
RANK: 6/10
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Con Theatre of Tragedy se inaugura prácticamente el puente que comunica el Doom con el Gothic Metal, no sólo por cuestiones de orden temporal, sino también porque el concepto del que se sirve para este enlace explicita ya de manera más que clara las coordenadas por las que se rige. Esto significa, en otras palabras, que Theatre of Tragedy elabora una propuesta cuyos antecedentes son pocos y que, además de ello, en su obra (refiriéndonos, por supuesto, a su primer disco, auto-titulado) las bases de creación están perfectamente definidas: ese paisaje gris, lúgubre del Doom empezará a adquirir, por efecto de los recursos góticos, un nervio clásico, antesala de lo que serán las armonías y el estilo propio de las bandas que vendrán un par de años después como Tristania, Within Temptation, The Sins of Thy Beloved o Trail of Tears.

Es posible que antes de 1995 algunas bandas se hubiesen aproximado a aquello que Theatre of Tragedy convierte en proposición, pero lo cierto es que ninguno de esos acercamientos tuvo en su abordaje del Doom un carácter que lo acercara tanto al Gótico en una doble dirección: primero, la presencia de esos elementos en los que se afinca la raíz clásica -el chelo, piano, soprano- y, por otra parte, la marcada presencia de los opuestos: belleza y fealdad, luz y oscuridad, tranquilidad y conflicto. De esta manera, al escuchar los temas que componen su álbum, se experimenta una emoción compleja: el sentirnos arrastrados por una corriente lenta, nostálgica y oscura que nos lleva de vuelta hacia el pasado, a un espacio impreciso, pero colmado de los más diversos estados: la agonía, el temor, el vértigo, la contingencia, el vacío.

¿Qué criterio podría utilizarse para juzgar "...A Distance There Is..."? ¿Cómo interpretar la sublimidad de "Mïre" o de "Dying: I Only Feel Apathy"? El arte se ha volcado fértilmente sobre estas canciones, y sólo la perfección, el equilibrio de la forma, el rapto, la catarsis parecen servirnos de guía. En la misma pausada melodía -cuya estampa se asemeja a la de Katatonia-, se filtran los destellos de un tiempo invocado desde tantos puntos: desde el encanto luminoso de Liv Kristine, desde la soledad que mueve el chelo, desde el ímpetu que declina en la palabra ("...In peace I now will rest..." / "...On his knees, a plea to harvest roses..."). Todo Theatre of Tragedy avanza en un sentido puro, develando el quiebre de la vida, su claroscuro y enfrentándonos, al final, con la sentencia que condensa su mensaje: nuestra vitalidad es un teatro hasta la última tragedia.

Originalmente, esta obra maestra fue lanzada por Massacre Records; sin embargo, en 1998 fue reeditada por Century Media Records, siendo justamente esta la versión que se muestra en la fotografía. El diseño del cuadernillo que acompaña el CD conserva el enfoque artístico de la música; la portada, incluso, simboliza mucho de su orientación, y el apartado gráfico restante (elaborado en tonos grises) es pulcro; se incluyen en el booklet las letras de las canciones, los agradecimientos, varias fotos de Theatre of Tragedy y la información técnica, en la que se puntualiza que el disco no fue grabado en Noruega -a pesar de la procedencia de la banda-, sino en Suecia, con la asistencia en producción de Dan Swanö, quien garantiza, como es costumbre, una mezcla y sonido excelentes. 

THEATRE OF TRAGEDY. Theatre of Tragedy. Century Media Records. 1998 (1995).
RANK: 10/10
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Room with a View es una banda italiana cuya propuesta, si bien se encuentra emparentada con el Metal, presenta además recursos ajenos a éste y, en consecuencia, podría no ser del agrado de los más radicales. Partiendo del sonido de bandas góticas como To/Die/For, Entwine o Charon, pero nutriéndose con la influencia lenta y melancólica del Doom, amén, de la incorporación de instrumentos inusuales como la trompeta o el acordeón, Room with a View proyecta una música de vanguardia, amplia en la inclusión de perspectivas, aunque unificada en el equilibrio de las mismas. Su sonido puede interpretarse como una divergencia del Metal tradicional, una distancia de esa forma clásica de abordar géneros como el Gothic o el Doom, pero también como un paso adelante en la apertura del Metal hacia espacios más abiertos y fecundos.

El álbum debut de la banda, First Year Departure (2002) es una especie de catálogo, pues cada una de sus 9 canciones, aun compartiendo una unidad artística, expone elementos particulares: "Single Handed", por ejemplo, ofrece una rica exploración de efectos de guitarra y voces susurradas; "Tiergarten", en cambio, utiliza  lances guturales que contrastan notoriamente con el piano y la lentitud de sus pasajes. Room with a View renuncia a las canciones rápidas, prefiere sondear los ritmos sosegados y, por ello, abundan en su música los arpegios acústicos, las guitarras limpias, y las ambientaciones con trompetas; sin embargo, por momentos, la distorsión gana lugar en las composiciones y su energía, al fluir sobre la música, nos muestra nuevas facetas de la banda; así sucede en "Club Epoque" o al inicio de "Budapest Song".

Hay mucha emotividad en los temas de First Year Departure, no sólo en lo que concierne al sonido, a la presencia de tantos elementos musicales (pues, además de los nombrados, también hay panderetas, violines, sintetizadores e intros) o a la variedad de registros vocales, sino, además, al carácter de las letras, que tienen un sentido muy personal, anclado, por así decirlo, en la recuperación de los instantes y de lo que estos representan en la configuración de un recuerdo o deseo. En la citada "Club Epoque" se escucha: "come in / and show me / how it feels to own / all you have ever wanted". Room with a View reproduce en sus canciones el efecto del momento en el espíritu, y asocia esos momentos a escenarios: a Budapest, a Italia, a Kiev, convirtiéndose en una entrada cultural, una apertura al cosmopolitismo.

My Kingdom Music fue el sello encargado de la edición de First Year Departure en 2002, y de entrada debe destacarse que su presentación es extraordinaria: el cuadernillo que acompaña el CD es de 12 páginas y su diseño está enfocado por entero en la cultura europea de principios del siglo XX; por tal razón, se hallan allí fotografías de salones de baile, locomotoras, artístas, bares de la época; todo a color y sobre papel muy fino. Entre la información incluida se encuentran fragmentos de las canciones y los nombres de los músicos que participaron en las grabaciones del disco. Hasta la fecha esta es la única edición que existe del álbum, y al parecer Room with a View ya no está activa desde hace algunos años, aproximadamente desde el lanzamiento de su segundo disco Collecting Shells at Lighthouse Hill en 2005.

ROOM WITH A VIEW. First Year Departure. My Kingdom Music. 2002.
RANK: 8.5/10
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Costa Stoios (editor de Tales of the Macabre y propietario de Iron Pegasus Records) afirmó en una entrevista de 1999 que la buena música siempre existe en el underground y que, en consecuencia, quien la busca, sólo requiere de un poco de paciencia mientras la encuentra. Se trata de un principio incuestionable para coleccionistas, pues de remitirse únicamente a los nombres ensalzados, se condenarían a una limitación de perspectivas. Esto quiere decir que el Metal subterráneo es un movimiento que posee muchos títulos memorables, y que estos pueden ampliar y enriquecer el trabajo de las bandas de la mainstream, pero también erigir su camino propio. Desde esta óptica, la diferencia entre una y otra escena es, simplemente, que la underground proyecta un sentido ajeno a los intereses comerciales y esnobistas.

Pues bien, esta discusión está en la base de Refugium Pecatorum, una agrupación brasilera que, si bien podría sorprender y agradar a muchos, en realidad es conocida por muy pocos. La banda captura el espíritu del primer Doom Metal (Saint Vitus, Candlemass, Cathedral) y lo proyecta desde una mirada caracterizada por la inclusión de elementos clásicos -piano y violín concretamente-, los cuales le otorgan un aire armonioso y lúgubre. En The Condemned Art (1997) -su primer EP- se manifiesta, así, una música, de alguna manera, inspirada en nombres conocidos, pero cargada de búsquedas y horizontes propios: son 6 temas en total, 3 de ellos instrumentales, y en cada uno encontramos la lentitud típica del Doom sumada a recursos de tendencia más barroca que bien hacen honor a la alusión que hay en su título del arte.

The Condemned Art ejerce una fuerza mustia y gris sobre quien lo escucha, sus atmósferas son trágicas y sólo por momentos descuelgan en ritmos más enérgicos. El violín que desde el fondo acompaña cada nota, las líneas de piano, esa voz de textura mixta entre lo desgarrado y lo limpio, los efectos de guitarra, los excelentes solos que acompañan las canciones, etcétera, todo esto, da a Refugium Pecatorum su marca de originalidad, incluso frente a proyectos como los de Paul Chain Violet Theatre, con los que comparte cierta semejanza de ambientación. Las letras, por su parte, se enlazan perfectamente con la música, toda vez que tienen atributos poéticos que vinculan la existencia del hombre y la metafísica: "I always felt / the hands of death on my body / creating for me / only a solution / of a flight without return".

Refugium Pecatorum existió entre 1995 y 2002 aproximadamente, y las 3 producciones que grabó durante este tiempo fueron lanzadas de forma independiente. The Condemned Art es, sin embargo, en el conjunto de esos títulos, el de mejor presentación: el EP contiene un cuadernillo de 8 páginas con las letras de las canciones, agradecimientos, fotografías y detalles artísticos decorativos. La portada corresponde a una reproducción de "Las Bañistas" de Renoir, y la contraportada a un boceto de Da Vinci. Esta es la única versión que existe del EP y, hoy por hoy, resulta difícil conseguirlo ya que, como sucedió con sus otras dos Demos -Ancient Days (2000) y Transcendence (2001), tuvo un prensaje bastante limitado. Una pieza exclusiva del underground brasilero.

REFUGIUM PECATORUM. The Condemned Art. Self-produced. 1997.
RANK: 8.5/10
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Cuando aparecen recopilaciones como Buried Songs: The Early Times (2003) se celebra por partida doble: de un lado, surge la oportunidad de acercarse a títulos ahora descatalogados y, de otro, la historia de la banda adquiere un sentido profundo. En el caso de Poema Arcanvs, esos títulos pertenecen a grabaciones realizadas en los noventas y, en consecuencia, el giro retrospectivo se remonta hasta la época en la que la agrupación, bajo sus nombres iniciales (Garbage en 1995 y Garbage Breed en 1996), se abría un espacio dentro de la fértil escena chilena. El álbum es algo así como un prontuario de las transformaciones que personificó Poema Arcanvs desde el tiempo en el que su música exponía una mixtura de Groove y Melodic Death Metal, hasta aquella otra centrada casi totalmente en el Doom.

Buried Songs: The Early Times contiene 17 canciones; las primeras 6 pertenecen a Underdeveloped, una Demo que, a pesar de haberse grabado en sólo 15 horas, posee muy buena producción y refleja una banda establecida plenamente. El sonido de estos temas recuerda un poco el Scrolls of the Megilloth de Mortification, con la salvedad de que Poema Arcanvs exhibe estructuras más Groove y sus ritmos tienen un matiz marcadamente melódico. La distorsión acartonada de las guitarras, la rapidez de los temas y la denuncia social (de la avaricia, la masificación o el caos ambiental) están presentes en todos estos temas, a excepción de "Errant Souls", en el que se percibe, además de una marcha más lenta, una confección melancólica de las guitarras y el uso de aquellos elementos (voces limpias y teclados) que, posteriormente, ganarían un lugar privilegiado dentro de la banda.

La recopilación incluye también los 7 temas que componen la Demo Innocent Shades de 1996, una grabación en la que Poema Arcanvs, primero, se aleja de los tintes Groove, segundo, mantiene ya con menos firmeza el Melodeath (apenas presente en "Armygeddon" o "Ruined") y, tercero, se enfoca en la construcción de una música más pausada, íntima y oscura, propuesta que podría asociarse con el primer Opeth o, en un ámbito más próximo, con el trabajo de los uruguayos Requiem Aeternam. Es Doom de una vertiente casi progresiva lo que empieza a desarrollar la banda en estos temas, y lo confecciona ampliando la presencia de voces y guitarras limpias, de teclados y de letras más personales. En las últimas canciones del disco, tomadas de un Promo de 1997 y otra Demo de 2001, estas características estarán ya concretadas: guturales de un tono semejante al de Mikael Åkerfeldt, vocales limpias a lo Moonspell y un esquema general anclado sobre el Doom.

El sello discográfico Rawforce Productions de Chile fue el responsable de la edición de Buried Songs: The Early Times en 2003, labor por la cual debe recibir una verdadera felicitación: no sólo presentó un disco excelente en el plano musical, sino que, además, lo complementó con una presentación 100% profesional. El cuadernillo (de 12 páginas) contiene las letras de las canciones, información sobre las demos incluidas en el CD, un texto biográfico escrito por Igore Leiva (guitarrista de Poema Arcanvs) y numerosas fotografías de la banda. El apartado gráfico fue una tarea adelantada por Claudio Botarro y, como puede observarse, se centra en el uso de colores rojos y oscuros: hay en el diseño de la portada y las páginas interiores un contraste interesante entre la simbología de la muerte, rostros humanos y diagramas futuristas.

POEMA ARCANVS. Buried Songs: The Early Times. Rawforce Productions. 2003 (1995, 1996, 1997, 2001).
RANK: 8/10
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Prodigioso, admirable, Grey Dawn (1999) es, en definitiva, uno de los álbumes más sublimes que se han grabado en Suecia, y por ello sorprende que, aunque sea conocido dentro del medio, no haya trascendido un poco más. Incluso, resulta curioso encontrar críticas como la aparecida en la edición #6 de Tales of the Macabre, en la que el disco es descrito como un intento absurdo de imitar la música del Dance of December Souls, sin tener la misma clase para ello. Muy lejos de esto, a nuestro parecer, Renkse y Normann no proyectan aquí una prolongación de su trabajo en Katatonia, sino que hacen una propuesta especial, dotada de esa línea melódica Doom que los caracteriza, pero enriquecida con elementos del Death Metal (evidentes en la vocalización de Mårten Hansen), la inclusión de armonías acústicas y la exploración de ciertos sonidos propios del Avantgarde.

En otras palabras, October Tide tiene en Grey Dawn una personalidad asegurada, no es un parangón, y construye una música tan estilizada que, con ella, fácilmente se ubica en un lugar privilegiado dentro del Doom Metal sueco. El disco está integrado por 8 canciones perfectamente construidas, tanto en su plano lírico como instrumental; la estructura de cada una de estas comparte un tinte sosegado y una belleza cautivante. Los riffs de las guitarras, en particular, poseen una carga altamente emotiva, y a razón de la combinación que plasman entre melodía y lentitud, generan con facilidad una catarsis triste y melancólica. Otro tanto podría decirse de la batería que ejerce su acompañamiento lúgubre en los temas, y sólo momentáneamente se descuelga en estados de mayor efusividad; ella misma contribuye al mesmerismo que rebosa en cada nota de October Tide.

Destacan dentro del álbum el experimento casi ambiental incrustrado en la mitad de la canción "Grey Dawn", los efectos que enriquecen las guitarras de "Sweetness Dies", y todos los fragmentos acústicos que hay en "Lost in the Dark (And Then Gone)" e "Into Deep Sleep". No hay un solo instante en el que October Tide deje de sorprender por su calidad, así como tampoco uno en el que quien escucha no sienta el embate de un decaimiento artístico; y esto es así porque la música de Grey Dawn halla un equilibrio perfecto con sus letras, poéticas, introspectivas, de un tenor plomizo y afligido, a pesar de la fuerza impresa por el vocalista. En "October Insight" se escucha: "Breathe in the night / An october insight / As you can see grey is not white / The land of the bleak has never been black / Once we are here we can never get back".

De Grey Dawn existen a la fecha 3 versiones diferentes: una promocional lanzada en sleeve por Avantgarde Music, la primera edición realizada también por este sello en formato DIGIPACK (que es la que se muestra en la fotografía), y una re-edición hecha por Peaceville Records en el año 2007. Lamentablemente en la versión original no se incluyó un cuadernillo con la letra de las canciones, de modo que la información que aparece en el cartón sólo tiene que ver con las fechas de grabación, la alineación de la banda y la artista de quien se tomó la portada (Connie Imboden). Con todo, en esta caso la música habla por sí misma y, de cualquier modo, el juego de blancos y negros que decora el disco encuadra perfectamente con el paisaje lóbrego de October Tide. Un álbum imprescindible para seguidores de Opeth, Swallow the Sun y demás portavoces del Doom de corte más melódico.

OCTOBER TIDE. Grey Dawn. Avantgarde Music. 1999.
RANK: 10/10
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Aunque históricamente A Journey in Darkness (1994) haya sido su disco más celebrado, no vendría bien colegir que esta es la única pieza de Ophthalamia que reviste interés. Un rápido acercamiento a los otros títulos de su discografía pronto revela que todos ellos, más allá de sus diferencias y similitudes, poseen particularidades dignas de mención. Via Dolorosa (1995), por ejemplo, proyecta la visión más estilizada de la banda, esto es, el punto en el que alcanzó -a mi parecer- el nivel de composición y desarrollo más logrado de su carrera, algo que prueban todas esas líneas memorables de guitarra que hay en el disco, la mezcla perfecta de emociones que en él se translucen (melancolía, furor, festividad), y todos los pequeños detalles con que la armazón principal va nutriéndose tema tras tema (susurros, sonidos acústicos, intervalos de tiempo, etcétera).

De Ophthalamia resulta oportuno afirmar que jamás buscó acoplarse a las direcciones tradicionales de la música; así, aunque su nombre se asocie frecuentemente con el Black Metal, en realidad está muy lejos de él, entre otras razones, por su marcada orientación melódica, síntesis del Jazz, el Doom y muchos otros estilos musicales. Cada álbum de la banda encarna esta distancia frente a la linealidad y crudeza del Black, sólo que en Via Dolorosa se explicita de tal manera que quien lo escucha cae irremediablemente en una sorpresa que entorpece su juicio: hay, a lo largo de sus temas, una armonía siempre bella, fascinante, sugestiva, artística en el sentido amplio del término, y estas son cualidades que se evaden, no con poca frecuencia, dentro del Black Metal. Escuchar Via Dolorosa es sufrir un rapto en el que lo sublime revela su faceta más soberbia y admirable.

Ahora bien, esto no significa que la música de Ophthalamia, por su carácter elaborado, no reproduzca un sentido agresivo. Esa fuerza también está contenida aquí, sólo que es una especie de potencia, algo que evita desbordarse y que, en consecuencia, se halla sugerido, más que materializado. Con todo, se cuenta con la impetuosa voz de Legion (Marduk) que imprime un brío especial; repentinos arranques de velocidad, dispersos entre la lentitud que predomina en el álbum; algunos pasajes que renuncian a la agudeza melódica de la guitarra y; por supuesto, un campo lírico que, aunque es ciertamente poético, no por ello deja de tener firmeza y oscuridad. En la canción homónima, "Via Dolorosa", se escucha: "the first flight of the butterfly / reminds me about my hate of life", y este es un verso que pronto nos entera de que, entre la sutileza de su música, Ophthalamia despliega un mensaje audaz y frío.

Via Dolorosa fue prensado originalmente por Avantgarde Music en 1995, si bien la grabación fue hecha a finales de 1994 e, incluso, contiene letras y arreglos hechos varios años atrás. En 1997 el álbum fue reeditado por la Century Media Records, así como lo hizo también la Irond Ltd. en 2004, y la Peaceville Records en 2009. En la fotografía se muestra esta última versión, lanzada en caja de lujo, y cuidada en todos sus aspectos: el cuadernillo contiene las letras de las canciones, pinturas de Axa (pianista de sesión de Ophthalamia y Dissection) y fotografías de la banda. Vale la pena resaltar que el productor del disco fue Dan Swanö (Edge of Sanity, Diabolical Masquerade), que las sesiones en estudio no superaron una semana, y que el disco contuvo desde su primera edición 2 bonus tracks: "A Lonely Ceremony / The Eternal Walk" y "Deathcrush"  (cover de Mayhem), temas que posteriormente aparecieron en la compilación To Elishia de 1997 en su versión demo.

OPHTHALAMIA. Via Dolorosa. Peaceville Records. 2009 (1995).
RANK: 10/10
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Dentro de la lista de bandas griegas más emblemáticas no suele aparecer con frecuencia el nombre de Obsecration, y esto es algo que constituye un desacierto porque, aunque es verdad que grupos como Rotting Christ, Necromantia, Varathorn o Thou Art Lord gozan de una reputación más que merecida, hay otros -como Obsecration- que han quedado a la zaga injustamente y tal vez sólo por razones de suerte u oportunidad. Con todo, nadie podría afirmar, tras escuchar un disco como The Inheritors of Pain (1996) que estamos frente a una banda de segundo orden; todo lo contrario, lo más posible es que, por un lado, terminara convencido de la poca justicia con la que a veces se resuelven las cuestiones del arte y, por otro, mantuviese el álbum en su reproductor durante un buen rango de tiempo.

Y es que The Inheritors of Pain representa una pieza increíble, dotada de la oscuridad que caracteriza a las agrupaciones del Mediterráneo, y llena de un magnetismo embriagador. Su música es una mixtura de Death y Doom Metal, melódico, pero sombrío y desolador. Todo el álbum está perfectamente concebido: las secciones instrumentales, ejecutadas con teclado o guitarras acústicas; el aporte percusivo, especialmente fértil en el uso de platillos; las líneas rítmicas y los riffeos que hacen gala de soltura y habilidad; y la impertérrita vocalización de Costas, sepulcral, cruda desde el principio hasta el fin. Obsecration es una banda que despliega, como pocas, una modulación tan tenebrosa y lúgubre a un mismo tiempo pero, enriquecida, además, con la confección de melodías delicadas y punteos bastante plausibles.

Destaca en el disco la duración de los temas (de 5 a 13 minutos), y el espacio que dedica la banda a explorar dentro de ellos las armonías instrumentales: en "Offsprings of the Black Dimension", por ejemplo, hay toda clase de velocidades, fragmentos exclusivos para un músico (bajo / teclado), zonas de canto, solos de guitarra, etcétera. En últimas, The Inheritors of Pain ofrece variedad: sus canciones proyectan constantes cambios y, tanto en los temas con distorsión como en los ambientales que se encuentran dispersos en el álbum, se evidencia lucidez creativa. Incluso, las letras de la banda son un correlato de este genio, pues exploran asuntos relacionados con el ocultismo y la obra de Lovecraft, afincando en sus versos logradas imágenes mentales: "At once she heard a soft groan / scared, she looked behind / among the trees, something was moving / something big, black and firm".

La única edición que existe de The Inheritors of Pain es la que se muestra en la fotografía, prensada por Hammerheart Records en 1996: el tercer lanzamiento del sello holandés. Descontando el diminuto tamaño de las letras con las que está escrita la información del cuadernillo (líricas, agradecimientos y demás), la presentación cumple sobradamente; debe recordarse, por cierto, que la portada utilizada aquí apareció previamente en el LIVE TAPE Horror In a Gothic Genre's Grave (1993) y también en un PROMO que se editó con ese mismo nombre en 1994. El productor e ingeniero del disco fue Magus Wampyr Daoloth (miembro fundador de Necromantia), quien además interpretó los teclados en "The Inheritors of Pain I & II", es decir, en la Intro y Outro del álbum. 

OBSECRATION. The Inheritors of Pain. Hammerheart Records. 1996.
RANK: 9.5/10
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A veces, la extraña dirección de la suerte nos conduce hasta piezas como ésta, desconocidas para la mayoría, pero no por ello prescindibles: Depressiva Vox Clamantis (1998) convoca únicamente a quienes reconocen en el arte su dimensión más oscura y, no sólo buscan fuerza, sino también atmósfera, carácter. Para ellos, el disco pronto se convierte en una fuente de exploración en la que hallan la armonía que traduce su propio misterio, su soledad, el encanto de lo lúgubre; y ya no importa cuán conocida es la autora de semejante labor: su ausencia en la lista de los nombres populares le confiere, incluso, una señal de privilegio, pues su acceso establece como requisito previo el tener una naturaleza sensible a los elementos de su música y a la poesía de sus letras, tejidas también con un hilo oscuro y melancólico.

Noctis Invocat es, por esto, una banda que no se aferra a las rutas conocidas para ganarse, imitando, algún espacio; todo lo contrario, propone su propia conjunción estética: la mezcla del Doom/Dark Metal y los recursos atmosféricos. En Depressiva Vox Clamantis, esa proyección alcanza puntos memorables y suscita experiencias de diferente género: tenemos, por ejemplo, las ejecuciones acústicas que transmiten, a un tiempo, tranquilidad y luto; las líneas de teclado que ambientan o protagonizan, envolviendo siempre hasta la hipnosis; o, las estructuras de guitarra, ricas en matices, pero siempre permeadas por un peso oscuro y lóbrego. Tanto más podría decirse del trabajo que hay en la vocalización, puesto que, de sus variados registros -limpios, femeninos, guturales, rasgados-, se despliega una amplia cantidad de sensaciones; y, también del bajo, el cual propaga su propia cadena rítmica.

La música de Noctis Invocat, más que fuerza, posee profundidad, es abismal. En ella pueden encontrarse pasajes rápidos, es cierto (como en "Eternal Dreams of Fire" o "Alter Deus"), pero la banda descolla, ante todo, por su misterio, por su aire triste y solitario. Y esto es algo que se observa muy bien repasando la morosidad de sus canciones que alcanzan a durar hasta 10 minutos y que, por ende, cuentan con el tiempo necesario para incluir ambientaciones diferentes, hacer repeticiones, combinar atmósferas, etcétera. Complementariamente, Depressiva Vox Clamantis ofrece un plano lírico logrado, concebido desde la combinación de lenguas (español, inglés, latín y hasta alemán) y la belleza poética; hay en sus letras desolación, magia, panteísmo: "la oscuridad no hubiera brotado jamás / si el velo del día, que nos oculta las estrellas / no hubiera sido abierto por las manos de la noche".

Depressiva Vox Clamantis fue prensado por el sello Southern Hellish Productions en 1998, el mismo que editó el disco Thy Call de los también guatemaltecos Abyssum. Aunque el número de copias fue muy limitado (al parecer 200), la calidad de la producción es buena: el cuadernillo que acompaña el CD es de 8 páginas y contiene las letras de las canciones, los agradecimientos y demás; la diagramación, por su parte, es muy artística, algo que la sola portada, la pintura de Millais (Ofelia) deja bastante claro; finalmente, la calidad de la impresión es profesional 100%. Al parecer existe también una versión en TAPE del disco, pero no hay mucha información sobre ella. Noctis Invocat editó su segundo álbum en el 2003 bajo el título Luxuria in Caellum, y existe una edición salvadoreña que reúne los dos discos en un solo CD. 

NOCTIS INVOCAT. Depressiva Vox Clamantis. Southern Hellish Productions. 1998.
RANK: 9.5/10
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El nombre de esta banda precisa, en buena medida, su concepto artístico, pues Nightsky Bequest es una especie de invitación a rescatar del fragor contemporáneo el espíritu de la naturaleza y, con él, la tranquilidad, el silencio y la vida contemplativa. En cualquiera de las direcciones de su trabajo (la musical, la lírica o la gráfica), estos búlgaros afirman una cosmovisión casi panteísta, llena de poesía y color, que se instala sobre todo. Tal es así que escuchar, por ejemplo, su álbum Keep the Lonely Trees (1996), es sumergirse en un espacio de traslaciones, del cual resulta inevitable volver con un aliento renovado, semejante al que poseen aquellos individuos que habiendo permanecido durante mucho tiempo en un mismo lugar, de repente descubren algo magnífico hasta entonces oculto por su propia ceguera.

El punto es que no podría señalarse, sin más, que Nightsky Bequest sea una banda de Doom Metal, pues su música sobrepasa de lejos este calificativo. Ante todo se trata de una búsqueda, el intento de plasmar la polifonía de la propia naturaleza; así en Keep the Lonely Trees se siente esa mesura, la lentitud propia del Doom Metal, afincada principalmente en ciertas canciones ("My Silent Melody" o "Bequest") de modo similar a como lo hacía en sus primeros años My Dyring Bride, pero también hay exploraciones más personales en las que se incluyen flautas pulidas y envolventes ("Enchanted Name"), momentos en los que la armonía se concentra en los sonidos acústicos -tipo Opeth- ("Illusions of Salvation") y, por último, destellos de claridad absoluta, a veces producto de la etérea voz de Radoslava, y otras de la efusividad con que irrumpen en la melodía los teclados.

No hay ninguna clase de exceso en Keep the Lonely Trees: su música se va tejiendo naturalmente, sin acelerarse, enriqueciéndose con atmósferas diversas, declamaciones apenas susurradas, arpegios y acordes de belleza extraordinaria. Y así como en lo musical Nightsky Bequest mantiene siempre el equilibrio, en el plano lírico la banda no desentona: sus letras despliegan una sensibilidad especial que capta, a la manera que lo hace la poesía, una señal del universo. En el primer tema del disco, "Time In Outerspace", se invita a contemplar un cielo resplandeciente, interpretando en las estrellas el secreto de lo que existe; en "Silver Seas of Freedom" se busca descubrir la magia de la creación. Cada verso rebosa de lirismo: "far away from the beautiful things / the night is the salvation / the sky devours you / the starry night is absorbing the unrest".

Existen a la fecha 4 versiones de Keep the Lonely Trees: en primer lugar se encuentra la edición original del disco lanzada en 1996 por el sello italiano Polyphemus Records; dicha edición -que es la que se muestra más arriba- es bastante depurada en lo que corresponde a la calidad de su papel e impresión, contiene las letras de las canciones, tomas de la banda y algunos retratos de espacios naturales. En 1997, la diquera Counter Attack Productions reeditó por primera vez el álbum, tanto en formato CD como CASSETTE; en dichas versiones la portada original se redujo para darle espacio a un encuadre azul, y se modificó el track-list incluyendo una canción extra ("Unfounded Dreamland") y, al parecer una versión más larga de "Silver Seas of Freedom". Finalmente, en el año 2007, la misma Counter Attack volvió a editar 500 copias del CD, acoplándose a la lista de temas que aparecieron en la primera edición.

NIGHTSKY BEQUEST. Keep the Lonely Trees. Polyphemus Records. 1996.
RANK: 9/10
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La Danza Macabra (o Totentanz) ha sido un tema reiterativo en el arte: estuvo presente ya en las obras de los pintores del siglo XIV, en las piezas de compositores de la talla de Liszt, y en las páginas de escritores como de la Barca, Goethe o Baudelaire; y, siempre, más allá de su representación, la Danza Macabra ha encarnado la fatalidad, el temor, lo trágico de la muerte, llevándonos al límite más complejo de esta experiencia. Es por esta razón que genera tanta expectativa un disco como el Totentanz (1995) de Lunatic Invasion, pues, con un nombre semejante, se espera, por lo menos, una música artística y de amplio alcance conceptual. Por suerte, eso es justamente lo que se encuentra aquí, materializado en una síntesis perfecta entre la densidad de los sonidos atmosféricos, el Doom, y el Melodic Death Metal.

Lunatic Invasion no es una banda corriente, por el contrario, su propuesta es estilizada, fértil, y es que, aunque recorre ciertos caminos hollados, también proyecta una mirada propia. En Totentanz se evidencia el cruce de influencias que tiene el grupo, todas ellas ajustadas a su criterio: las estructuras melódicas del Death Metal sueco (tipo Dark Tranquility), las cuales baja de punto para darles una textura más gruesa; el trabajo atmosférico de los teclados que, por momentos recuerda a Evol, pero que la banda utiliza en muchas direcciones: unas medievales ("Sturm"), otras épicas ("Deads Paradise"), y algunas más oscuras, enigmáticas ("The Haunted Palace"); y, por último, las líneas lentas del Doom Metal (a lo Dysanchely) que en varios temas se ponen en marcha, enriqueciéndose con cambios de tiempo y un doble bombo bien marcado ("Fallen Angel", "Dark Prayers").

Totentanz es el producto de músicos con visión sincrética: en él se hallan canciones rápidas y lentas, atmósferas sostenidas o de ejecución rápida, una variedad asombrosa de registros guturales, otras formas de vocalización limpia (coros operáticos, tonos altos, declamaciones), fragmentos de guitarra acústica bellísimos, intros e interludios con sonidos ambientales; en fin, Lunatic Invasion dota su álbum de una armonía musical inabarcable. Y algo similar ocurre en el plano lírico, pues las letras de la banda -compuestas alternativamente en alemán, inglés y latín- no se centran únicamente en el problema de la muerte, sino que se acercan a muchos otros asuntos imbricados como la vida espiritual, el deterioro de las ilusiones, o la dualidad entre el bien y el mal: "Dona nobis mortem / funde sanguinem nostrum / angelus furens in tenebrae (...)".

"Maja" Majewski, baterista de Lunatic Invasion fue, además, el propietario de Invasion Records, sello alemán que funcionó en los noventas, y a través del cual salió este álbum, amén de muchos otros pertenecientes a bandas tan importantes como Cryptopsy, Gates of Ishtar o Mithotyn. La presentación de Totentanz es adecuada, aunque simple: el diseño interior es en blanco y negro, y la portada carece del impacto que sí tiene la música y su concepto lírico. La versión que se muestra en la fotografía es la única que existe del disco hasta la fecha, por ende, está descatalogada desde hace tiempo; sin embargo, es una pieza que vale la pena conseguir, porque contiene un conjunto único y un par de canciones realmente memorables: "Haut" y "The Haunted Palace".

LUNATIC INVASION. Totentanz. Invasion Records. 1995.
RANK: 8.5/10
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En Voices of Chaos muestro los discos que hacen parte de mi colección, haciendo de ellos una pequeña reseña ilustrativa y comentando su edición. Contacto: in_hora_mortis@hotmail.com

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