Voices of Chaos

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Eminenz desempeñó un papel decisivo para la consolidación del Black Metal en Alemania; de hecho, por su fecha de formación (1989), antecedió a todos los referentes del género allí: Dark Fortress, Agathodaimon, Mystic Circle, Nagelfar, Katharsis o Nargaroth. En todo caso, su obra sigue circulando dentro de un grupo más bien reducido, lo cual ha determinado, por un lado, su culto dentro del underground, pero, así mismo, una injusta subvaloración. El álbum Anti-Genesis confirma está circunstancia en la medida en que evidencia una banda templada e inteligente, clara en su dirección y cuidadosa en la compaginación de los elementos que integran su propuesta, pero no lo suficientemente atrayente como para que alguien, por ejemplo, se anime a reeditar el disco y presentarlo a un nuevo público a casi 25 años de distancia.

Anti-Genesis es un disco con un planteamiento singular: el Black Metal se presenta aquí como expresión de renuncia y tranquilidad ante el final. Su subtítulo, On the 8th Day I Destroy Godcreation, exterioriza ese enfoque  (cargadamente nietzscheano) y las letras de las canciones se encargan de desarrollar la consecuente negación de los principios religiosos a favor de la individualidad; sin embargo, de forma paralela, Eminenz erige hasta tal punto una apología de la muerte en su sentido más totalizante que su música se convierte en una suerte de resonancia apocalíptica: el murmullo de un universo que, en trance de desaparecer, no da ya lugar a los dejos depresivos o las lamentaciones, tampoco a la violencia o el señalamiento vengativo, sino simplemente al vano discurrir del vacío.

Debido a su horizonte, el álbum trabaja exclusivamente los tiempos medios y lentos. Eminenz usa una vocalización  pareja, sin excesos, y guitarras melódicas o fundidas, según el caso. Los teclados son el instrumento principal: dirigen el empalme rítmico la mayor parte del tiempo, mostrándose lóbregos, misteriosos y alargados. Como es de esperarse, el resultado es un Black Metal sinfónico y atmosférico con teclados como los artífices de los largos pasajes musicales que hay en las canciones y con solo algunos espacios para que las guitarras figuren en los punteos o determinados riffs. Por cierto que la música de Eminenz alcanza así momentos grandiosos y no requiere ir más a fondo en su velocidad o aumentar la presencia de las cuerdas, porque hay leves cambios en la mezcla que permiten matizar la armonía y, sobre todo, porque, como se mencionó, la orientación general es abiertamente fúnebre.

Anti-Genesis fue prensado originalmente por Last Episode Records en fomato CD, tanto en su versión promocional como en la de circulación. El sello alemán fue cuidadoso en los detalles que conforman la presentación: el cuadernillo que acompaña el CD es de 8 páginas y, aunque no incluye las letras de los temas ni se destaca especialmente por su diseño (reducido a tonos blancos y negros), fue impreso en papel de alta calidad, lo cual favorece las fotografías de los músicos que hacen parte del arte interior. El booklet también incluye datos sobre la grabación y los agradecimientos de la banda. Como se mencionó antes, salvo por una reedición en LP que la propia banda lanzó en 2001, cambiando radicalmente el arte original y esta vez sí incluyendo las letras, no existen más versiones del álbum hasta la fecha.

EMINENZ. Anti-Genesis. Last Episode Records. 1998.
RANK: 8/10
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Para la época en la que apareció este álbum de Impending Doom, la combinación que proyecta su música, es decir, la del Black/Thrash Metal, ya había ganado cierta popularidad, y muchas de las agrupaciones responsables de ello son precisamente las que más pueden asociarse con su sonido: Bewitched, Aura Noir, Desaster, Goddess of Desire o Desekrator. Como ellas, esta banda alemana presentó en Signum of Hate (1998) una fórmula enérgica, rápida y con todo el regusto del Metal clásico, tanto en lo que se refiere a la confección rítmica como al tratamiento lírico; por esto, es poco probable que los fanáticos de la vieja escuela puedan llegar a desestimarla, más aun si se hacen notar dos puntos: primero, que la calidad de sus músicos no es nada desestimable y, segundo, que posee rasgos en los cuales se vislumbra cierta personalidad.

Efectivamente, en Signum of Hate es posible disfrutar de unas guitarras con solos y fraseos bien estructurados; de una batería rápida, mas no repetitiva; y de una vocalización cuyo espectro se abre desde las guturales Death hasta los agudos más pronunciados del Heavy Metal. Pero, además de este sostenimiento que indica las capacidades de Impending Doom en el marco instrumental, la banda consigue gestionar ciertos ingredientes para darle a su obra un poco de color propio: hay, de entrada, unos apliques muy especiales de teclado, escapes del esquematismo clásico en los punteos, y un apoyo de numerosas voces en los coros, lo cual les confiere un empuje y vehemencia especiales; todo esto, amén de la fantástica operación que hace el grupo para evitar las transiciones no naturales de velocidad.

En Signum of Hate, además, tiene lugar un experimento ecléctico: el mezclar en las canciones -por ejemplo, en "Armageddon Tales"- los riffs propios con otros que parecen calcados de bandas inspiradoras, algo que termina siendo a la vez homenaje y novedad. Así, rápida en su ejecución y sintética en su propuesta, Impending Doom deja verse en ocasiones muy Black Metal -como sucede en "Sumerian Awakening-, otras más cercana al Death -tipo "Domination of Suffering Souls"- o, incluso, en una onda más Heavy Metal -en "Forward to Golgotha-; pero, en todo caso, nunca hay una merma en la energía del álbum, ni en la inclinación de sus letras (tal vez lo menos honroso del disco), puesto que estas mantienen su inclinación anticristiana, demoníaca o de apoyo al Metal en cualquiera de las facetas del grupo.

Signum of Hate fue prensado por el sello alemán Perverted Taste Records en CD y LP de 12" en 1998. La versión en compacto incluyó un cuadernillo de 12 páginas, impreso profesionalmente, que contiene las letras de las canciones, fotografías del grupo -tipo montaje-, y los datos de grabación. El arte de la portada, como se ve, no destaca sobremanera, y seguramente en este punto revisten mayor interés los otros álbumes del grupo. También existe de este título una versión en TAPE editada a finales de los noventas por Beverina Productions y Ketzer Records; esta, así como la lanzada en LP, contienen como bonus los covers de los temas "Chapel of Ghouls" de Morbid Angel y "Dethroned Emperor" de Celtic Frost. El álbum CD lastimosamente no contiene estas versiones aunque da los créditos de las mismas a las bandas en el booklet.

IMPENDING DOOM. Signum of Hate. Perverted Taste Records. 1998.
RANK: 7.5/10
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El hecho de que Apophis no haya alcanzado el mismo renombre que otras agrupaciones de su país, me lleva a pensar que su trabajo, de alguna manera, ha tenido un destino selectivo. Con esto quiero decir que no existe una razón diferente para que Apophis no figure más ampliamente dentro de la escena que el haber concebido una propuesta cuyos fundamentos solo pueden ser asumidos por cierto sector del Metal: aquel que se encuentra dispuesto a acercarse a la banda a sabiendas de que esta presenta un sonido depurado concienzudamente y unas letras con profundo trasfondo filosófico e histórico. Así, para quienes buscan únicamente la reincidencia de los planteamientos, esto es, esa clase de bandas que emulan sin criterio el Metal de otros tiempos, Apophis resultará siempre un tanto incomprensible y pronto la dejarán de lado en favor de lo común.

Lo anterior no significa, por supuesto, que Apophis esté más allá del Metal o algo por el estilo; antes bien, debe destacarse que en ella no hay algo que pueda alejarla de la música extrema. Lo que sucede, en realidad, es que la banda proyecta una visión muy propia del Melodic Death Metal, alejándose, por ejemplo, del manido esquema sueco, y dándole prioridad a sus propias intuiciones. Heliopolis (1998), su tercer disco, es una muestra de ello, pues, no solo permite testimoniar el talento de músicos que dominan plenamente sus instrumentos, sino que, además, son capaces de crear melodías que comunican con desenvoltura estados de ánimo De esta manera, cada tema del álbum lleva implícito un movimiento de las emociones (la tristeza, el desencanto, la melancolía, la añoranza) que llega a ser bastante agudo en la medida en que Apophis destina buena parte de sus canciones al desarrollo instrumental.

En Heliopolis se halla todo tipo de aplicaciones compositivas (tapping, bend, palm-mute), una vocalización ronca que podría emparentarse con la de Obsecration, finos despliegues de teclado y un tránsito increíble por las posibilidades del ritmo. Sin embargo, como dije, lo realmente significativo del disco es su descarga sensitiva, el modo como su música rapta a quien la escucha. Basta para probarlo escuchar "Resurrection" o "Behold His Arrival", que desde sus inicios suscitan la experiencia catártica. Por demás, si el interés no fuese este, las letras paralelamente ofrecen todo el tiempo un fértil manejo de cuestiones existenciales, antropológicas y culturales. Ya el mismo nombre de la banda (que rememora la representación de las fuerzas maléficas dentro la mitología egipcia) como el del disco (que alude, asimismo, al lugar de adoración de los egipcios al dios Ra) indican la unidad conceptual que se maneja.

Heliopolis fue lanzado originalmente en 1998 por el sello alemán Morbid Records, y dicha versión es la que se muestra en la fotografía. Ese mismo año, la Mad Lion Records prensó una edición en TAPE, y un año después, la Pavement Music reeditó el álbum en CD. El diseño interior del disco es discreto y quizá (como puede intuirse a partir de la portada) este sea el elemento menos profesional del mismo. Sin embargo, el cuadernillo cumple entregando las letras de las canciones, los agradecimientos y los datos de grabación. Todo el arte interior gira en torno a la cultura egipcia, haciendo referencias a su arquitectura o deidades. Se incluye, además, una pequeña frase del Macbeth de Shakespeare: "We have scotch'd the snake, not killed it / she'll close, and  be herself / while our poor malice remains in danger of her former tooth".

APOPHIS. Heliopolis. Morbid Records. 1998.
RANK: 9.5/10
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De los tres álbumes que editó Gardens of Gehenna durante el tiempo que se mantuvo activa, tal vez el que reviste mayor interés sea Mortem Saluta (1997), no solo por la manera particular en la que se encuentra concebido allí el Doom Metal, sino, además, porque en los discos que vinieron después los recursos industriales concentraron hasta tal punto la atención de la banda que restringieron las posibles ampliaciones que hubieran podido establecerse de aquella apuesta inicial. Nadie desconoce, por supuesto, que tanto en Dead Body Music (2000) como en Mechanism Masochism (2003) se revele una agrupación talentosa y, en consecuencia, una música que llega, incluso, a destacarse, pero su primera pieza había sentado una propuesta que hubiese valido la pena profundizar con miras a cosechar de ella algo más.

Ciertamente, Gardens of Gehenna, a pesar de vincularse con grupos como Alastis, Samael, Tiamat o Christ Agony, planteó una postura más atmosférica del Doom, unificando la lentitud propia de este género con la creación de ambientaciones a un mismo tiempo clásicas y siderales. De tal suerte, Mortem Saluta destila un aire cósmico, y toda su armonía evoca una especie de encuentro con un universo trascendente. Los teclados son los principales encargados de esta tarea, pero como su uso no llega a excederse en ningún momento, también contribuyen a ella las elaboraciones de la guitarra, morosas y de permanentes destellos melódicos, y la batería que, aun manteniéndose por lo general en los ritmos más pausados, eventualmente incluye aceleraciones formidables del doble-bombo (como sucede en "Prophecy").

La voz que oficia el viaje propuesto por Mortem Saluta es gruesa y firme, sin vacilaciones en su tono, y da cuenta de las líneas de cada tema de manera solemne, ceremonial, atravesando las sílabas prácticamente con la misma lentitud con que se va cosiendo el enlace entre la densidad de los riffs y la ambientación del teclado. Y nada de esto parece empalmar mejor con el contenido lírico que transluce Gardens of Gehenna: una poética de la muerte que captura el vacío, el tránsito metafísico, el sentido mitológico del fin, etcétera. Hay una suerte un tanto dispar en la confección de estas letras, pero algunas de ellas, como la de "Blood" -por demás, quizá la mejor canción del disco-, son memorables: "It's not the river that flows, but the water / It's not the years that pass, but we do".

La primera y única versión de Mortem Saluta fue lanzada por el sello belga Shiver Records en 1997, y de ella debe destacarse que su diseño y arte es 100% profesional. El cuadernillo contiene líricas, una fotografía y los datos de la producción. El disco fue grabado en Alemania, si bien su masterización se realizó en los Ocean Waves Studios de Estados Unidos y, en el arte, se insertó un pequeño homenaje a las culturas antiguas de Europa. Por último, huelga recordar que el último tema del álbum consiste en una versión industrial/electrónica del track inicial "Nebelmond", punto con el cual Gardens of Gehenna iba sentando de cierto modo la inclinación que tomaría posteriormente su música, justamente en la dirección de un sonido más cargado de sintetizadores.

GARDENS OF GEHENNA. Mortem Saluta. Shiver Records. 1997.
RANK: 8/10
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Expiraba ya la década de los noventas cuando esta Demo apareció en Alemania bajo el pequeño sello Frontfire Distribution, pero su sonido se halla todavía conectado al de las bandas que dieron forma al Black Metal en los albores de aquella época. En este sentido, Zarathustra constituye un colofón, bien porque quedase rezagada del resto del movimiento europeo, o bien porque con su sonido rendía tributo a un tiempo que, aunque todavía cercano, empezaba a experimentar entonces una rápida transformación. Sea como fuere, el limitado público al que llegara aquel TAPE habló tan favorablemente de él que un año después de editado, es decir, en 1999, fue prensado de nuevo, esta vez en CD, por la Undercover Records, ampliando las posibilidades de acercarse a una propuesta que se mantiene fiel a la herencia original del Black Metal.

Se sabe que no son pocas las bandas que enfocan su trabajo en esta dirección, pero no es menos cierto que para la mayoría de ellas esto se reduce a vacua palabrería. Zarathustra, en cambio, ofrece la frialdad del Black Metal, ajena a las voces femeninas o el uso de teclados, sin un compromiso distinto al de esta misma exaltación. Así, lo que hay al interior de Heroic Zarathustrian Heresy es aquella atmósfera sombría que dio forma al género en sus inicios y quien escucha rastrea esto en las 4 canciones que componen la Demo, ya sea porque se siente frente al Yggdrasill de Enslaved o el Dark Endless de Marduk o, en todo caso, porque siempre parece haber ante él una estructura que tomando para sí apenas unos recursos básicos alcanza a dibujar los distintos matices de un fondo radical.

Zarathustra es una banda homogénea en el sentido de su oscuridad, pero los decursos de sus temas dan pie para que a veces se tornen morosos o raudos, estridentes o melódicos. Por demás, el hecho mismo de que la Demo se haya grabado en dos tomas diferentes, permite conocer mezclas dispares que, sin embargo, coinciden en la fluencia de una crudeza permanente. Tal vez sea en el plano lírico en lo que Heroic Zarathustrian Heresy se proyecte más débil; en efecto, con un nombre tan suntuoso, se esperaría el advenimiento profundo de Nietzsche, pero lo cierto es que las reminiscencias de un pasado pagano o las declaraciones de odio al cristianismo que conforman los focos conceptuales de la Demo perfectamente podrían haberse escrito, dada su sencillez, por alguien ajeno a las cuestiones filosóficas.

Como se mencionó, existen a la fecha dos versiones de este título, una en TAPE editada por la Frontfire Distribution y la reedición de la Undercover Records en CD con arte a color y diseño renovado, pero conservando el sonido de la grabación original. El cuadernillo de esta última versión -que es la que se muestra en la fotografía- incluye retratos de la banda, las letras de las canciones, datos fonográficos y una frase suelta del libro Así Habló Zaratustra. Miembros de esta banda han participado, además, en algunas otras agrupaciones reputadas como Deströyer 666, Gospel of the Horns, Goat of Mendes o Suidakra. Lastimosamente desde hace una década, cuando salió su disco In Hora Mortis (2006), no se ha vuelto a producir nuevo material, y a lo sumo pueden encontrarse un par de reediciones del viejo material.

ZARATHUSTRA. Heroic Zarathustrian Heresy. Undercover Records. 1999 (1998).
RANK: 7.5/10
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La impresión que se tiene durante los primeros minutos de The Dark Is My Father (1995) es la de estar frente a uno de los álbumes que corresponden a la segunda época de Bathory (por ejemplo, al Hammerheart o el Twilight of the Gods); sin embargo, esta sensación desaparece progresivamente hasta revelar el verdadero carácter de Beyond North, proyecto que armoniza por lo menos tres vertientes musicales: por un lado, aquella de urdimbre vikinga que ya hemos indicado, por otro, una línea más tradicional y rápida del Black Metal y, finalmente, esa tendencia -ya en sí misma ecléctica- que desde mediados de los noventas encarnaron bandas como Alastis o Black Crucifixion al enlazar la oscuridad del Black Metal con la lentitud y melodía del Doom.

Estas tres perspectivas se sintetizan con una fortuna destacable, teniendo en cuenta que detrás del álbum sólo se encuentra la mente de un músico, Michael Pelkowsky, quien, a pesar de desempeñarse generalmente como baterista (Pavor, Darkened Nocturn Slaughtercult), posee la versatilidad suficiente en los teclados, guitarra y voz como para acoplarse a las distintas exigencias compositivas de aquellos estilos. Así, en temas como "Blow Into the Horns of North" o "Beyond North", sostiene ritmos acelerados y estructuras cortas, mientras que en otros tipo "Inferno" y el homónimo "The Dark Is My Father" trabaja también pasajes lentos y cadenciosos que se acoplan adecuadamente con la epicidad que irradia siempre el disco, merced a sus letras, voces y clase de riffeos.

Es importante para Beyond North el tratamiento de la atmósfera, y a tal fin dispone varios elementos que hacen más vigorosa su música como la implementación permanente de fragmentos acústicos y el uso de percusiones ritualísticas distintas a la batería. Asimismo, el álbum ofrece un particular dinamismo en su vocalización, puesto que Pelkowsky proyecta una variedad importante de registros rasgados (algunos realmente caóticos) y también tonos sostenidos a la usanza del Viking. Las letras, por último, al menos por lo que podría inferirse a partir de los títulos de las canciones, se hallan en plena consonancia con el apartado musical, y apelan paralelamente tanto a una recuperación de la herencia tradicional europea, como a la exaltación del lado oscuro de la naturaleza.

El sello alemán Imperator Music se encargó del prensaje de este álbum en 1995, y así lo hizo también dos años después con el segundo álbum de Beyond North, Spectaculum. Al tratarse de una disquera pequeña, el diseño del cuadernillo que acompaña el CD resultó asutero y no aparecen en él, ni las letras de las canciones, ni el desarrollo profundo de algún concepto estético. Apenas se incluyeron allí los agradecimientos, una fotografía de Pelkowsky y los datos de la grabación, realizada durante la primavera y el verano de 1994. No existen reediciones de este título a la fecha, y tanto el proyecto como la disquera se encuentra suspendidas del todo, pues desde 1997 no presenta ninguna de ellas alguna nueva producción.

BEYOND NORTH. The Dark Is My Father. Imperator Music. 1995.
RANK: 8/10
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No sé si alguna vez una réplica ha podido alcanzar el estatus del referente al que imita, pero por lo que respecta a los dos discos de Witchburner reunidos en este CD, el resultado no es positivo; y es que, aun reconociendo que en la escena es popular desde los noventas el llamado "remake" y que, incluso, varias agrupaciones han llegado a destacarse trabajando en esta perspectiva, se necesita algo más que deseo para conseguir la calidad de aquello que se emula y, en ese sentido, Witchburner termina desilusionando. Tronarán las voces de quienes admiran a la banda, expresando sus viejos argumentos sobre la fidelidad, pero, siendo sensatos, difícilmente ellos mismos podrían rebatir la idea de que en estos álbumes sólo se sigue una especie de fórmula para no exigirse más allá del arquetipo, aunque, irónicamente, ni siquiera ese propósito se cumpla. 

Si nos acercamos al primer álbum, autotitulado Witchburner (1996), ya es indudable esa sensación de desengaño: un Thrash Metal que tiene como horizonte a Sodom, pero carece de los medios para consolidarse. En efecto, esa línea clásica, a pesar de contar con algunos aciertos rítmicos, se mantiene por lo general demasiado plana, confeccionando riffs manidos, los típicos cambios de velocidad y apelando a una voz sin apuntes de originalidad. Tan básica es la composición de la banda que en ninguno de los temas llega a aparecer un punteo -por minúsculo que sea-, y, por supuesto, ese vacío se experimenta, porque, si bien las canciones son cortas, se transita por ellas sin descubrir un pequeño momento de exploración del instrumento, de coloración armónica a través de la alta ganancia que trabajan los solos.

Por lo que concierne a Blasphemic Assault (1998) el asunto no cambia, pues, siendo verdad que la velocidad gana un poco más de permanencia, en realidad, ningún ritmo se ve enriquecido de forma sustancial. La calidad de la grabación es buena -tanto como la del primer disco-, pero los fantasmas del Agent Orange y el Persecution Mania siguen acechando aquí para, alternativamente, servir de impulso a Witchburner y, después, mostrarle lo lejos que se halla del sonido al que tributa. Algunos coros alimentan las composiciones, pero tampoco esto resulta significativo, tal vez porque, a pesar de que las letras construyen un acercamiento a cuestiones históricas -como la inquisición- subrepticiamente devienen cliché al asociarlas con el lenguaje propio del Metal: "Bestial Command", "Eternal Terror", etcétera.

Originalmente, el disco Witchburner fue lanzado de modo independiente y Blasphemic Assault a través de la Undercover Records, ambos títulos tanto en CD como en LP. La versión que se muestra en la fotografía, sin embargo, corresponde a la prensada por el sello alemán Evil Spell Records en el año 2009; como puede observarse, se trata de un DIGIPACK que conserva el arte original del primer álbum, muy bien editado y que, incluye, además, un cuadernillo con fotos de la banda, datos de grabación e información por el estilo. La producción tuvo un número limitado de 2000 copias, y todavía es posible encontrarla en diferentes distribuidoras como la Shadow Kingdom (que lo cataloga como NS Black Metal), o la Inferno Records.

WITCHBURNER. Witchburner / Blasphemic Assault. Evil Spell Records. 2009 (1996, 1998).
RANK: 5.5/10
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Con este bootleg se reconstruye la génesis de dos bandas pioneras del Thrash Metal alemán: Violent Force y Assassin, coincidentes, no sólo por editar sus primeras Demos entre 1985 y 1986, sino, además, por encarnar toda la agresividad que caracterizó a este género en dicho país, en buena medida, debido a la influencia que recibió del movimiento Punk. Son en total 4 grabaciones que reúnen prácticamente el repertorio de los álbumes debut de ambas bandas -Malevolent Assault of Tomorrow y The Upcoming Terror, los dos lanzados en 1987-, pero, por supuesto, con la crudeza del sonido análogo y la originalidad que tienen las producciones no modificadas en estudio, es decir, aquellas que son fruto del ánimo y la energía en vivo, cualidades mucho más radicales durante los primeros años de cualquier grupo.

Las 9 canciones iniciales corresponden a las Demos Velbert Dead City y Dead City: The Night, de Violent Force, o sea, las mismas que aparecieron en el LP recopilatorio lanzado por la Hellion Records bajo el título Demo Collection (2014); en ellas se manifiesta la contundencia y velocidad que desde sus inicios distinguieron a esta banda, con la particularidad de un sonido más acartonado y mayor volumen del bajo. Esta parte del SPLIT es la más rápida, pues Violent Force siempre estuvo a la altura de Kreator y compañía en la ejecución de música demente, tanto en lo que compete a la composición -especialmente los riffs de guitarra-, como en lo referente a las letras, enfocadas por regla en la segregación social, la expresión de problemáticas urbanas, el alcohol y el Metal como forma de vida.

La otra parte del CD está compuesta por los temas que integran Holy Terror y The Saga of Nemesis, las Demos editadas por Assassin antes de firmar con la Steamhammer. Estas grabaciones presentan a nivel de sonido un gran contraste entre sí, porque, mientras la primera suena caótica, oscura y cruda, la siguiente tiene una producción muy mejorada y toda la instrumentación se escucha con claridad. Con todo, las canciones de ambas Demos dan cuenta de una banda rápida, fértil en cambios, con un dejo Punk en la vocalización y una ejecución bastante agresiva de las guitarras. Las letras, en lo que atañe a Assassin, poseen una dirección más política, y atacan sin dilación a los gobiernos, los defensores de la guerra, la iglesia y cualquier otra forma de tiranía que provenga de algún sector social.

El SPLIT, como se mencionó, fue lanzado en forma de Bootleg y, por lo tanto, el sello que aparece como editor, Demon Vomit Productions, funciona, ante todo, de modo nominativo. Lo cierto es que el disco se prensó bajo el título Nuclear War Conspirators y, si damos crédito a lo que se afirma en el back-cover, estuvo limitado a 333 copias. La presentación del CD es cuidada e incluye fotografías de las bandas y las letras de buena parte de las canciones. En la página de la Hammer of Damnation se anuncia el Bootleg como peruano, pero en la matrix del CD -quemada a propósito- alcanza a leerse que fue prensado en Colombia por el Grupo Alba, de manera que, o bien fue en realidad lanzado anónimamente aquí, o bien, aunque se grabó en nuestro país, fue una producción pagada desde afuera.

VIOLENT FORCE / ASSASSIN. Nuclear War Conspirators. ¿? (1985, 1986).
RANK: 8/10
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Vectom apareció en la época de mayor apogeo para el Speed Metal, editó 2 discos fantásticos separados apenas por un año, y desapareció de la escena antes de que dominaran en ella los otros géneros. Por eso constituye algo así como un hito y, por supuesto -aunque esta expresión se haya vaciado ya de su sentido-, se trata de una banda de culto, en la medida en que participó decisivamente para consolidar el Speed alemán junto a otros grupos como Iron Angel, Living Death, Holy Moses, o Angel Dust. Pero, más allá de lo uno y lo otro, esto es, de su corta existencia y de sus vínculos con otras figuras alemanas, Vectom tuvo una especie de valor per se, una naturaleza individual que produjo cualidades que nacieron y murieron con ella, y que posiblemente resultaron del hecho de que ninguno de sus miembros participara jamás en otro grupo.

Esas características se revelan ampliamente en este disco, Speed Revolution (1985), cargado desde su inicio con los elementos tradicionales del género, pero -en sincronía con el título- proyectados de forma revolucionaria. La voz de Bucher, para empezar, no tiene parangones, mostrándose melódica, firme y neurótica a un mismo tiempo, además de rápida en su dicción y contundente en los tonos sostenidos; la estructura rítmica, por su parte, no se ancla en tecnicismos, sino en intuiciones siempre favorables, tanto, que difícilmente se encontrarían ideas para mejorarla (¿cómo superar, por ejemplo, el inicio de "The Exterminator", o el empalme entre los cambios que, aun siendo ágil, preserva en todo momento la intensa energía de las canciones?). Hasta el acompañamiento del bajo, habitual en las bandas de su estilo, posee en Vectom un ensamble más fértil, como se hace notorio en "Loudness and Speed" y "Black Viper".

Ahora bien, quizá el rasgo más original de Speed Revolution sea la oscuridad, y no sólo por lo que concierne a las letras, enfocadas en la exaltación de la maldad en toda clase de escenarios -ejecuciones, conciertos, cementerios-, sino también por esa atmósfera con la que Vectom permea toda su instrumentación, tratando de deshacerse en ella de lo luminoso, y convocando, por el contrario, una clase de riffeos que, como sucede en "Day of Execution" o "Satan's Colours", presenta tejidos más socavados y sombríos. A este respecto, ni siquiera los coros de las canciones -muchos de ellos mnemotécnicos- o la linealidad de la batería, llegan a incidir para hacer menos negra la producción: hay en ella de modo permanente una invitación a encontrar, como se dice en uno de los temas, el camino en medio de la oscuridad.

Originalmente, Speed Revolution fue editado en 1985 por el sello Gama International en LP, y sólo 5 años después fue prensado en CD por Aurophon Music. En el año 2006 la disquera Stormspell Records volvió a presentar el álbum en formato CD, pero esta vez junto al disco Rules of Mistery de 1986; dicha versión estuvo limitada a 1000 copias y tuvo algunos errores en la lista de las canciones. Finalmente, la Battle Cry Records presentó en el año 2011 la versión que se muestra en la fotografía, es decir, una reedición que también incluye el otro disco de Vectom; su presentación es profesional, si bien, el cuadernillo no contiene más que las letras del Speed Revolution, y carece de las semblanzas biográficas, fotos o reseñas retrospectivas que generalmente enriquecen este tipo de ediciones.

VECTOM. Speed Revolution. Battle Cry Records. 2011 (1985).
RANK: 9.5/10
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Tal vez sea la alta estimación que tengo de este disco lo que no me permite comprender ciertas críticas que se le hacen, entre ellas, imitar el viejo trabajo de Kreator, carecer de una buena producción, e incorporar un vocalista que no domina la dicción. Todo lo encuentro sin sentido porque se halla fuera de contexto: así, aunque Malevolent Assault of Tomorrow se lanzó en 1987, Violent Force es prácticamente tan antigua como Kreator; además, su sonido, comparado con el de otros álbumes editados en Alemania por aquel entonces llega a ser, incluso, destacado y; en últimas, el acento alemán de Lemmy y su rapidez al despachar las letras, no constituye un problema, sino una particularidad injustamente interpretada.

Lejos de esto, pienso que Violent Force es una gran banda y que, aun perteneciendo al cohorte con que su país abanderó el Thrash Metal de los ochentas, resulta singular y auto-proyectiva. No en vano, al escuchar Malevolent Assault of Tomorrow se encuentran numerosas distinciones: su evocación de elementos provenientes del Speed y el Punk, el contraste entre lo sostenido y la aceleración caótica, la expresividad de las guitarras -en ocasiones realmente emocionales, como durante el solo de "Destructed Life"-, la buena dirección de su energía, o la importancia de los juegos instrumentales que denotan músicos preocupados por ejecutar con precisión, pero, por otra parte, abocados a disfrutar la música, a sentir su pasión, y a no excederse en búsqueda de titulaciones personales.

Violent Force transluce esa impresión, es decir, la de conjunto y, por ello, aunque hayan algunas líneas invariables de batería, o el bajo pierda protagonismo cuando el sonido de la guitarra sube, en el fondo lo importante es la cohesión, la rapidez, el encajar perfectamente y lanzarse con resolución a cada paso. Y todo esto tiene su correlato lírico, pues, a pesar de que las letras se lanzan sobre distintos temas (el licor, el crimen, la maldad), las variaciones se hallan unificadas por un sentido urbano -algo en lo que también es evidente la influencia del Punk- que exterioriza estados individuales de frustración o agresividad: así, puede hablarse en "Soulbursting" de la vida alcoholizada, en "The Night" sobre las riñas callejeras, o en "M.A.O.T." de la mente de un "antisocial" que razona la violencia.

Malevolent Assault of Tomorrow fue lanzado en 1987 por la Roadrunner Records, hecho que hizo pensar, aunque no llegara a cumplirse, en una promisoria carrera para la banda. Durante algún tiempo, el álbum, prensado en vinilo de 12", sólo existió en ese formato, pero posteriormente fue editado en CD de manera no oficial por la Roadster Music. Ese BOOTLEG es el que se muestra en la fotografía y vale la pena destacar que, al igual que el LP original, se ha convertido con el paso de los años en una pieza buscada por los coleccionistas. Como suele suceder en las ediciones de su tipo, la versión es sencilla y contiene únicamente las letras. Más recientemente, en 2007, la Metal Mind Productions relanzó oficialmente el título en una versión en DIGIPACK limitada a 2000 copias.

VIOLENT FORCE. Malevolent Assault of Tomorrow. Roadster Music. ¿? (1987)
RANK: 10/10
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Hace algún tiempo hicimos una aproximación a Uppercut, ocupándonos de su disco . Shround . Shifter . y reflexionando acerca de las incidencias que trae para una banda el contar con una vocalista femenina. Dicho álbum, el primero en la carrera de la banda, está muy emparentado con el sonido del Death Metal clásico y, en consecuencia, nos sorprendía la contundencia del trabajo realizado por Daniela Karrer en las vocales y el acople establecido entre ella y el resto del grupo que permitía conformar una propuesta equilibrada, sin visos técnicos, es cierto, pero en todo caso balanceada. Un poco después de esa época (2001) la banda tuvo que afrontar la muerte de su guitarrista y compositor Nico Lueder y la subsecuente necesidad de reformarse para atender esta pérdida, amén de la retirada de su bajista original Henrik Schwaninger.

Es así como Reanimation of Hate (2004) es el producto de unas circunstancias especiales en la historia de Uppercut y también, de alguna manera, de una visión distinta de la música que, en términos generales, se torna aquí más melódica y limpia comparada con la de su álbum anterior. Las 12 canciones que componen la producción establecen un punto de encuentro entre elementos provenientes del Death Metal melódico (pero, no el de urdimbre sueca, sino aquel más cercano al Carcass del Heartwork) y un apartado Thrash especialmente palpable en la forma en que se atacan las guitarras, la rapidez de los riffeos y el acompañamiento percusivo. Hay aquí, sin duda, una proyección más estilizada de Uppercut que, sin llegar todavía a ser realmente técnica, tiene un mayor nivel de complejidad instrumental (sobre todo en los solos) y una energía bastante dirigida.

Por regla, las canciones del álbum son rápidas y combinan sin caer en el abuso buenas estructuras rítmicas. Además, la voz de Daniela expresa mucha más variedad que en . Shroud . Shifter . lanzándose a veces a ejecutar gruesas guturales (tipo "Reanimation of Hate" y "Breakin' the Noise") o lances más rasgados -al modo de Angela Gossow- (como en "Massmurderers Heaven" y "Resistance"). El enfoque de la vocalización puede hallarse materializado de forma independiente en una canción o combinarse fértilmente en otras, aunque, sin duda, los rasgados son más precisos y se sienten menos forzados que los tonos gruesos. Las letras, por su parte, poseen un enfoque crítico, dirigido más al propio interior del ser humano que hacia los ámbitos externos; así, la libertad, la muerte y los miedos conforman los temas recurrentes de Uppercut.

Reanimation of Hate fue prensado en el año 2004 por el sello alemán G.U.C. Records -el mismo que lanzó el primer disco de la banda-, y el diseño gráfico corrió por cuenta de Patrick Skala, quien no se destacó particularmente en lo que concierne a la portada, pero sí en el trabajo con degradaciones que hay en el interior del cuadernillo. En el booklet, precisamente, el nivel gráfico se ubica por encima de los otros, pues cuenta con numerosas fotografías, imágenes modificadas en tonos azules y ciertos efectos de irrupción en las letras; además, puede hallarse en él los agradecimientos del grupo, los nombres de quienes tocaron los solos (todos ellos músicos de sesión) y algunos otros datos. Hasta la fecha esta es la única edición que existe del disco y, al parecer, será así por mucho tiempo, pues Uppercut se encuentra inactiva desde 2007.

UPPERCUT. Reanimation of Hate. G.U.C. Records. 2004.
RANK: 7/10
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La Danza Macabra (o Totentanz) ha sido un tema reiterativo en el arte: estuvo presente ya en las obras de los pintores del siglo XIV, en las piezas de compositores de la talla de Liszt, y en las páginas de escritores como de la Barca, Goethe o Baudelaire; y, siempre, más allá de su representación, la Danza Macabra ha encarnado la fatalidad, el temor, lo trágico de la muerte, llevándonos al límite más complejo de esta experiencia. Es por esta razón que genera tanta expectativa un disco como el Totentanz (1995) de Lunatic Invasion, pues, con un nombre semejante, se espera, por lo menos, una música artística y de amplio alcance conceptual. Por suerte, eso es justamente lo que se encuentra aquí, materializado en una síntesis perfecta entre la densidad de los sonidos atmosféricos, el Doom, y el Melodic Death Metal.

Lunatic Invasion no es una banda corriente, por el contrario, su propuesta es estilizada, fértil, y es que, aunque recorre ciertos caminos hollados, también proyecta una mirada propia. En Totentanz se evidencia el cruce de influencias que tiene el grupo, todas ellas ajustadas a su criterio: las estructuras melódicas del Death Metal sueco (tipo Dark Tranquility), las cuales baja de punto para darles una textura más gruesa; el trabajo atmosférico de los teclados que, por momentos recuerda a Evol, pero que la banda utiliza en muchas direcciones: unas medievales ("Sturm"), otras épicas ("Deads Paradise"), y algunas más oscuras, enigmáticas ("The Haunted Palace"); y, por último, las líneas lentas del Doom Metal (a lo Dysanchely) que en varios temas se ponen en marcha, enriqueciéndose con cambios de tiempo y un doble bombo bien marcado ("Fallen Angel", "Dark Prayers").

Totentanz es el producto de músicos con visión sincrética: en él se hallan canciones rápidas y lentas, atmósferas sostenidas o de ejecución rápida, una variedad asombrosa de registros guturales, otras formas de vocalización limpia (coros operáticos, tonos altos, declamaciones), fragmentos de guitarra acústica bellísimos, intros e interludios con sonidos ambientales; en fin, Lunatic Invasion dota su álbum de una armonía musical inabarcable. Y algo similar ocurre en el plano lírico, pues las letras de la banda -compuestas alternativamente en alemán, inglés y latín- no se centran únicamente en el problema de la muerte, sino que se acercan a muchos otros asuntos imbricados como la vida espiritual, el deterioro de las ilusiones, o la dualidad entre el bien y el mal: "Dona nobis mortem / funde sanguinem nostrum / angelus furens in tenebrae (...)".

"Maja" Majewski, baterista de Lunatic Invasion fue, además, el propietario de Invasion Records, sello alemán que funcionó en los noventas, y a través del cual salió este álbum, amén de muchos otros pertenecientes a bandas tan importantes como Cryptopsy, Gates of Ishtar o Mithotyn. La presentación de Totentanz es adecuada, aunque simple: el diseño interior es en blanco y negro, y la portada carece del impacto que sí tiene la música y su concepto lírico. La versión que se muestra en la fotografía es la única que existe del disco hasta la fecha, por ende, está descatalogada desde hace tiempo; sin embargo, es una pieza que vale la pena conseguir, porque contiene un conjunto único y un par de canciones realmente memorables: "Haut" y "The Haunted Palace".

LUNATIC INVASION. Totentanz. Invasion Records. 1995.
RANK: 8.5/10
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Dentro de la extensa discografía de Kreator, este álbum, Terrible Certainty (1987), representó un papel importante por varias razones: en primer lugar, constituyó el debut de Tritze en las guitarras y, por ende, el paso de la banda de trío a cuarteto; por otra parte, fue grabado bajo la asesoría de Roy Rowland (Onslaught, Sabbat (Eng), Testament), lo cual implicó un primer acercamiento de estos alemanes a los productores extranjeros; y, finalmente, como lo ha expresado el mismo Mille Petrozza, el disco significó, a raíz del reconocimiento ya obtenido con sus 2 primeros álbumes (Endless Pain y Pleasure to Kill) la primera producción realmente "internacional" de Kreator, en el sentido de que con un público atento a su nuevo material, los niveles de responsabilidad aumentaron de forma considerable.

La suerte que se desprendió de todos estos hechos fue positiva según la opinión de la mayoría de fanáticos. En efecto, aunque el trabajo de Petrozza y Tritze en las guitarras no supera el acople que tenían entonces otras bandas de Thrash Metal, su entendimiento les basta para ofrecer unos buenos juegos rítmicos, riffs enérgicos (fríos en su distorsión, pero melódicos en el ataque) y solos firmes, intensos y largos. Asimismo, aunque al parecer Rowland no estuvo muy conforme con el resultado, Terrible Certainty es un disco que por el mismo carácter de su producción (seca, visceral) otorga a la música de Kreator un tono más directo, pesado; y esto es algo que se siente, incluso, en los fragmentos lentos o en las canciones como "Toxic Trace", que hacen acopio de elementos más cercanos al Speed Metal.

La vocalización, hasta la fecha compartida entre Ventor y Petrozza, aquí, en Terrible Certainty es labor casi exclusiva de este último, quien le imprime su propia dosis de velocidad y crudeza. Al respecto cabe destacar la importancia que tienen en el disco los coros, no solo por el efecto de sonido que dan a las canciones, sino por su refuerzo a las ideas de las letras, el otro punto memorable de Kreator, pues estas se hallan perfectamente enfocadas, cargadas de crítica social y de alertas sobre la deshumanización: "Storming with Menace", "No Escape" "One of Us". En resumen: un álbum rápido, aunque rico en cambios de tiempo; de ejecución lograda, más por su energía que por la técnica; y de una producción que, sin ser la más destacada de la banda, deja satisfecha la avidez de agresividad que siempre se busca en el Thrash Metal.

Terrible Certainty es, sin duda, el disco con mayor número de versiones de Kreator; originalmente fue prensado por Noise Records en formato LP, CD y TAPE, pero aun de estas ediciones hay muchas si nos atenemos a su país de procedencia (Alemania, Francia, Estados Unidos, etcétera). En 1991 salió en Japón una re-edición que incluyó como bonus-tracks los 5 temas del EP Out of the Dark... Into the Light (1988); ese material extra se conserva en la versión remasterizada que lanzó Noise Records en el 2000, la cual puede verse en la fotografía. El arte de la portada, elaborado por Phil Lawvere (el mismo que elaboró trabajos para Celtic Frost, Deathrow y Vendetta) es memorable, sobre todo, por el contraste entre lo mítico y lo urbano que aparece al fondo. El cuadernillo de 12 páginas que acompaña la edición contiene letras, declaraciones de Petrozza, fotos y datos técnicos.

KREATOR. Terrible Certainty. Noise Records. 2000 (1987).
RANK: 9/10
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El origen de Fangorn se remonta a 1994, año en el que la bajista Silke Beyer decidió junto a algunos amigos suyos formar una banda de Metal que armonizará distintos estilos musicales. La idea fue tomando fuerza a pesar de los continuos cambios de alineación, y es así como en 1996 el grupo presenta su primera Demo titulada Raindancer, de la cual se editaron 500 copias. Un año después, el entonces sexteto de Dresde (Alemania) presentó su álbum debut Non-Rhapsodian, una pieza de 11 canciones que armoniza la estructura musical del Power con elementos provenientes del Death y el Black Metal. Se trata de una mixtura muy bien elaborada que puede generar interés especialmente en aquellos que buscan bandas que no transiten por las rutas tradicionales de los géneros.

Non-Rhapsodian es un disco que de entrada sorprende por la calidad de su producción; todos los instrumentos se escuchan en él perfectamente, siendo su ejecución profesional y limpia. Al respecto, se destaca el trabajo de Rico Meerheim y Carmen Shäfer en las guitarras: ambos son especialistas en el trabajo con el trémolo, los armónicos, el palm-mute y el ataque de las cuerdas; de tal suerte, los riffs y solos, sin llegar a ser progresivos, tienen un mérito técnico que encuadra con el respaldo de la batería y el bajo. La vocalización es quizá el factor que más identidad provee a Fangorn, primero, por el acento alemán que prevalece en las canciones, aun en las compuestas en inglés y, segundo, porque además de los growls de André Riese (típicos del Death Metal), se incluye la voz femenina de Grit Vahlpahl (operática, si bien indescriptible) y algunos gritos de la propia Carmen Shäfer.

Ciertos temas de Fangorn hacen pensar en el sonido que para esa misma época trabajaba en Suecia la banda Brimstone, esto es, la melodía del Power Metal combinada con toques más fuertes; canciones como "Palästinalied" y "Suffer the Scornfull, Die" permiten ejemplificar esta comparación. Sin embargo, Fangorn presenta una música más gruesa y una orientación temática diferente; la mayoría de las letras fueron compuestas por Silke y están centradas en problemas sociales: el poder de unos pocos frente a la obediencia de las multitudes, los dilemas humanos propios del conocimiento y la existencia, la persecución, los miedos, etcétera. En "Sorrow is Knowledge" se escucha: "A closed culture will copy itself / sorrow is knowledge / but mindly creativity can't be / educated in a self-destructing society".

La disquera alemana G.U.C. Records fue la encargada del prensaje de Non-Rhapsodian; de alguna manera, el sello era amigo de la banda, puesto que André y Silke escribían artículos para el fanzine que manejaba la misma G.U.C. a mediados de los noventa. El disco constituyó el primer lanzamiento de la disquera, que luego lanzó otros títulos de bandas como Polymorph, Uppercut y Deny the Urge. La presentación del álbum es excelente, incluye las letras de las canciones, agradecimientos y demás; el arte, impreso en blanco y negro, está basado en fotografías arquitectónicas (portales, torres, arcos). Fangorn editó después de Non-Rhapsodian otros dos discos (Pentatonische Furien y Fangorn), pero no se conocen producciones del grupo después de 2001.

FANGORN. Non-Rhapsodian. G.U.C. Records. 1997.
RANK: 8/10
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Despair tuvo de su parte todo lo necesario para haberse mantenido por mucho tiempo dentro de la escena: una propuesta precisa, talento y profesionalismo. Inexplicablemente, después de 1992, fecha en la que lanzó su tercer álbum, Beyond All Reason, la banda se desintegró, y cada uno de sus miembros emprendió caminos diferentes. Hoy por hoy, se recuerda ocasionalmente su nombre, el cual ha quedado rezagado con relación al de otras agrupaciones de su país (como Sodom, Mekong Delta o Kreator), pero, no cabe duda de que Despair ocupa un lugar importante en la historia musical, específicamente cuando nos referimos al Thrash/Speed Metal, una combinación que trabajó con un estilo muy técnico a lo largo de sus 6 años de vida.

El disco Decay of Humanity (1990) es, quizá, el más notable de su carrera, pues condensa las cualidades más sobresalientes de la banda: una ejecución milimétrica de los instrumentos, amplios y logrados solos, composiciones basadas en una destreza casi progresiva, y una voz equilibrada, que a veces se acerca a los rasgados del Thrash, pero mayormente se mantiene en los tonos limpios del Speed Metal. Las canciones de Despair no son rápidas (acaso sólo en "Victims of Vanity" y "Radiated" predomina el ritmo veloz), sin embargo, en ellas hay un cambio exhaustivo de tiempos y juegos de guitarra, un mérito que debe concederse al desaparecido Marek Grzeszek y, por supuesto, a Valdemar Sorychta, quienes unidos crean una barricada de fuerza técnica.

En cuestión lírica, Despair ofrece un concepto acertado; no son letras que se destaquen por su profundidad, pero tienen la virtud de ser directas y sugestivas. En términos generales, Decay of Humanity tiene un enfoque social: en ocasiones se critica el impacto negativo de la ciencia y la tecnología en los hombres (como sucede en la canción homónima del disco, "Delusion", o la citada "Victims of Vanity"); y otras veces, se hace un llamado a la resistencia ("Cry for Liberty" y "Silent Screaming"). En las líneas de la banda se denota preocupación, pesimismo y vergüenza por el modo como actúan muchos: "el camino hacia el futuro es un callejón sin salida / el sentido de la humanidad se pierde / creemos que la ciencia nos mantendrá seguros / y olvidamos que ella misma puede matarnos".

Decay of Humanity fue lanzado por la Century Media Records, sello creado en 1988 por el primer vocalista de Despair, Robert Kampf. El disco apareció primeramente en Europa con una portada diferente a la que se observa en la fotografía, ya que esta fue censurada allí durante varios meses; el prensaje estadounidense, originalmente realizado en 1991, también por la Century Media, contó ya con el art-work completo. El productor del disco fue el mismo guitarrista Valdemar Sorychta, personaje que más tarde trabajaría en las grabaciones de bandas como Alastis, Borknagar, Moonspell, Samael y Rotting Christ, por citar algunas. La presentación del álbum, además de su portada, no ofrece mayores atractivos, si bien posee esa personalidad que caracteriza el diseño de inicios de los noventas.

DESPAIR. Decay of Humanity. Century Media Records. 1991 (1990).
RANK: 9.5/10
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Bethlehem es una banda de culto por muchísimas razones: en primer lugar, por haber abanderado a principios de los noventas (junto a Katatonia) una gigantesca oleada de agrupaciones de Black/Doom Metal; en segundo término, por haber precisado los límites del Dark Metal, un género al que prácticamente acuñó su nombre y; finalmente, por preceder con su sonido y letras lo que más tarde se convertiría en el gran movimiento del Depressive Black Metal. Bethlehem ha transitado por los campos más oscuros, densos y depresivos, hasta tal punto que, cualquier fanático que se acerque a ella, encontrará estas emociones tensadas hasta los límites de la enfermedad: una experiencia que es, a un mismo tiempo, flagelación y catarsis.

En S.U.i.Z.i.D., tercer álbum de la banda, pueden apreciarse en toda plenitud los elementos que hacen de Bethlehem una banda única: composiciones que mezclan pasajes lentos, melancólicos con arranques crudos de velocidad; voces cargadas de sufrimiento, tanto las de Marco Kehren (cantante de Deinonychus) como las de Cathrin Campen, que debutó en este disco de forma magistral; atmósferas fúnebres que agudizan el carácter desolador de la música: ruido de relojes, sillas de ruedas, teclados, gritos, etcétera; y, por último, una producción que permite escuchar claramente los instrumentos, la manera como cada uno de ellos desarrolla su propia densidad y moviliza las sensaciones más lúgubres.

Con relación a las letras, Bethlehem pone de manifiesto en S.U.i.Z.i.D. una orientación inequívoca: la muerte; todas las canciones (escritas en alemán) giran en torno a ella, al sentimiento del suicidio, la agonía, la flagelación. Debe destacarse que la banda construye líneas muy poéticas, en las que predomina un lenguaje simbólico, continuos cuestionamientos y una parte muy soterrada (a veces incomprensible) que tiene que ver con sadismo y masoquismo. Jürgen Bartsch, autor de ellas, es un hombre cuya vida ha estado permanentemente ligada a la muerte: presenció el ahorcamiento de su novia de juventud, así como el fallecimiento por sobredosis de un amigo, y anteriormente también afrontó el suicidio de su tío; situaciones que contribuyeron a forjar en él una visión pesimista y triste.

La Red Stream, Inc. fue la encargada del prensaje original de S.U.i.Z.i.D. en 1998, el segundo álbum de la banda editado por este sello, el cual ha mantenido un contrato con ella por más de 15 años. En la fotografía se muestra la re-edición que la misma Red Stream, Inc. lanzó en ¿2008?, bastante cuidada, con un librillo de 20 páginas a color que incluye las letras de las canciones y fotos de los integrantes. Es fácil identificar las dos versiones pues el back-cover de la primera no tiene código de barras y la dirección de contacto es Camp Hill (Pennsaylvania), es decir, el sitio en donde originalmente se ubicó el sello; por su parte, esta segunda, ya incluye la bar-code y aparece Winter Springs (Florida) como centro de acciones de la disquera. Hay que recordar que Red Stream, Inc. también editó 500 copias en LP de S.U.i.Z.i.D. en 1998; un álbum imprescindible para cualquier colección.

BETHLEHEM. S.U.i.Z.i.D. Red Stream, Inc. ¿2008? (1998).
RANK: 9.5/10
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Al escuchar hablar de agrupaciones de Death Metal lideradas por mujeres tal vez lo primero que viene a nuestra mente es Sinister y Arch Enemy. Sin embargo, hay otra lista que debe tenerse en cuenta, compuesta por bandas como Derkéta, Nuclear Death, Gothic o Uppercut, ajenas a la fama que han alcanzado las otras, pero extremas en todo el sentido de la palabra. El hecho de que una mujer asuma las vocales en un género distinto al gótico, es algo que todavía no alcanza a ser común en el metal, ésto debido al machismo palpable en nuestra música y la ignorancia del buen trabajo desempeñado por las mujeres en este rol desde los ochentas, no ya solamente en el Death, sino también dentro del Thrash o el Black Metal. 

El caso puntual que nos ocupa es el de Daniela Karrer, vocalista de la banda alemana Uppercut, quien sobre una base saturada, de velocidad media, se encarga de imprimir una descarga de brutalidad en la línea del Death Metal clásico. La agrupación, en este álbum debut . Shroud . Shifter . no suena particularmente técnica, pero mantiene el equilibrio de todos sus componentes (guitarra, bajo y batería), acentuando de forma positiva el trabajo de su frontwoman con los respaldos vocales de Nico Lueder. El acople general recuerda a momentos los discos de sus colegas franceses Gothic, pero Uppercut deja ver también una parte más melódica en algunos solos y riffs.

Por otra parte, el contenido lírico (en su mayoría compuesto por Nico) demuestra un desarrollo personal: la búsqueda en nosotros mismos del sentido y trascendencia de las cosas. Pueda ser que los nombres de los temas no salgan del cliché ("Prophet of Death", "Follow the Call"), pero al mirarlos más de cerca se descubre que hay en ellos un trabajo sincero de creación, y que sus versos contienen, incluso, cuestiones de corte filosófico, como en "Nature's Blood": "...the one you can't resist, is the one who's in your mind".

La foto corresponde a la edición que lanzó la G.U.C. Records en 2001, hasta la fecha la única existente del disco. La presentación del mismo no brilla por su calidad, aunque tampoco defrauda: contiene los datos técnicos y los agradecimientos de la banda, además de un pequeño cartón en alemán para inscribirse a las novedades del sello. De cualquiero manera, . Shroud . Shifter . es importante por dos razones: primero, por ser un buen ejemplo de lo dicho arriba con relación al alto nivel de las vocalistas femeninas en el Death Metal y, segundo, por ser el único disco que grabara con la banda Nico Lueder antes de morir en 2003, a causa de pancreatitis.

UPPERCUT. Shroud . Shifter . G.U.C. Records. 2001.
RANK: 7/10
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En Voices of Chaos muestro los discos que hacen parte de mi colección, haciendo de ellos una pequeña reseña ilustrativa y comentando su edición. Contacto: in_hora_mortis@hotmail.com

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