Voices of Chaos

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Yomi Kafeli presenta de forma retrospectiva una recopilación del material lanzado por la banda Mortes Saltantes durante la década de los noventas, es decir, los TAPES Call from Yomi (1998), Yomitivo Ga Mafi (1996) y la Demo #1 (1995), más una canción aparecida originalmente en el sampler Thrash Corps of the Storm (1997). En general, estas grabaciones poseen un sonido destacable que, a pesar de sus variaciones (especialmente en lo que concierne a la Demo #1, que es la más cruda de todas), permiten la proyección de un Black Metal que elude el camino de la sencillez para enrutarse, más bien, hacia la consecución de una música cuidadosa de los detalles, modulada en sus componentes e ingeniosa en la manera de disponer la velocidad, el uso de los teclados, el apartado melódico y la rigurosidad en el tratamiento de los temas mitológicos que integran sus letras.

Es posible que al escuchar a Mortes Saltantes se tenga inicialmente la sensación de una influencia proveniente de grupos como Isengard, Arcturus o Storm, en especial por lo que concierne al tipo de vocales limpias que implementa; sin embargo, a pesar de coincidir con aquellas bandas en una disposición sustancialmente vanguardista, los japoneses encuentran la manera de generar una propuesta propia, en primer lugar, a través de los teclados, cargados de tesituras no occidentales y de aplicaciones que semejando el piano o el órgano producen una versión inédita de lo macabro y, en segundo término, por medio de aquellas mismas voces que en sus canciones se despliegan en coros formados hasta por tres registros diferentes y que cuentan, además, en una de las Demos con la fantástica línea operática de Yuko, quien posee un tono supersticioso y envolvente.

En las grabaciones más antiguas la velocidad de Mortes Saltantes suele incrementarse más y, por momentos, parece expresar un regusto Thrash Metal. Con todo, sin importar la fecha del material, el grupo se cuida de incorporar siempre quiebres melódicos, fragmentos sosegados, refuerzos de bajo y los mencionados aportes corales y de teclado. Además, el marco conceptual también resulta transversal, pues la banda renueva canción tras canción temas tomados de la mitología ancestral japonesa. Aquí no hay apuntes de supremacía racial o satanismo, únicamente la alusión continua a deidades como Yaoyorozu no Kami o Izanami y su adoración como entidades que controlan la vida y la muerte. Esa recuperación de las fuerzas naturales está hasta tal punto fundamentada en las tradiciones orientales que el mismo uso del corpse-paint lo justifica la banda no como un préstamo de Occidente, sino como una encarnación de la apariencia que tienen los demonios Oni en las representaciones de teatro Kabuki.

La disquera encargada de reunir el material para presentarlo en este CD fue la Zero Dimensional Records. El trabajo de diseño que hizo el sello (también japonés) debe destacarse positivamente, pues, aunque modificó la imaginería primitiva que caracteriza las Demos, consiguió mantener la orientación del grupo basándose en un arte circense y oscuro. El booklet de 8 páginas ofrece toda la información sobre la procedencia del material y, asimismo, una galería con numerosas fotografías de la banda y flyers de conciertos. Es importante no dejar de mencionar dos cosas más: primero, que en estas grabaciones tomaron parte como bajistas invitados Miduti (de la agrupación Amduscias) y Kamala (de Funeral Rites) y, segundo, que alrededor de 1999 la banda cambió su nombre a Magane, nombre con el cual lanzaron dos discos, el primero de los cuales, no solo lleva el título Mortes Saltantes, sino que está compuesto enteramente por canciones que ya antes se habían publicado en estas Demos.

MORTES SALTANTES. Yomi Kafeli (黄泉還り). Zero Dimensional Records. 2013.
RANK: 8/10
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He aquí otro ejemplo de desaparición y olvido: Maleficium se formó en 1992 bajo la dirección de Arjen Boers y, tras la edición de su Demo Questions of Existence (1993) y del álbum This Illusion of Humanity (1995), inexplicablemente dejó de trabajar alrededor de 1996. De nada sirvieron los buenos comentarios que se prodigaron a aquellos títulos, tampoco la firma de un contrato con Cyber Music, la reedición de su disco por parte de Massacre Records o, incluso, la aparición de versiones no oficiales en TAPE hechas en Rusia; el grupo simplemente decidió elevar amarras, perdiéndose con ello en el horizonte, pues, de hecho, para sus integrantes (excepción hecha del mencionado Soers y Martin van der Rhee, quienes fundaron el proyecto de Metal Progresivo Confusic) aquella experiencia fue la única que tuvieron en relación con la creación musical.

Todo resulta más extraño aún en la medida en que Maleficium fue, por lo menos, una banda sugestiva. Su álbum debut propone un entrecruce de Doom y Death Metal que, inicialmente parece asemejarse al de los primeros The Gathering, pero que en su desarrollo adquiere un cariz propio gracias a la mezcla de guturales y desgarros, el uso de teclados que insinúan atmósferas y la incorporación de apartados melódicos que, como sucede en "Desillusion", permite evidenciar un gusto refinado. La mayoría de estructuras obedecen, sin más, al canon del Death Metal, solo que Maleficium sabe ensamblarlas dentro de los ritmos medios y lentos del Doom, complementando su sonido con guitarras limpias, solos depurados, pasajeras voces femeninas, espacios exclusivos de teclado o bajo y hasta la implementación del clavicordio y el saxo para alimentar la composición del instrumental "Memorare".

A propósito del apartado temático, el disco revela una sabia disposición. Maleficium concibe sus letras como un ejercicio de desvelamiento a través del cual se descubren toda clase de artificios: en "Downfall", por ejemplo, se equipara a dios con el hombre para mostrar la necesidad de la secularización; en "Uncovered Intentions", la insignificancia y animalidad que subyace a lo humano se plantean desde una mirada abiertamente nihilista; y, así, tal como indica el título del disco, la banda va descorriendo las distintas ilusiones que se esconden detrás de discursos como el de la civilización, la moral o la familia. Huelga decir que en This Illusion of Humanity no hay un interés subversivo, sino el simple deseo de mostrar la futilidad que hay en todas esas personificaciones y la posibilidad de destruirlas completamente por medio de la muerte; no en vano se escucha en "Hydrogen": "Afterlife is your future".

This Illusion of Humanity fue grabado en julio de 1994 y contó con la producción de Patrick Harreman (quien colaborara, además, con otras bandas holandesas como Usurper y Moon of Sorrow). El disco se lanzó un año después gracias al sello Cyber Music, contando con una amplia distribución internacional. La imagen que se usó en la portada, pese a su simpleza, encaja a la perfección con la ceguera que da forma al concepto de Maleficium y, así mismo, con el pesimismo que deviene en su anhelo de muerte. El librillo que acompaña el CD es de 8 páginas y posee un diseño austero, a blanco y negro; en él pueden encontrarse las letras de las canciones, los agradecimientos y algunas fotografías del grupo. Como se mencionó antes existen dos versiones más del álbum, ambas cercanas a la fecha de la edición original y con distintas modificaciones del arte.

MALEFICIUM. This Illusion of Humanity. Cyber Music. 1995.
RANK: 8.5/10
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La recopilación No hay escape de Satanás (2012) reúne las 5 canciones de la Demo Caída de Cristo (1995) y las 4 del TAPE Ritual (1996) que la banda grabó para sumarlas a las primeras y conformar el material de un álbum debut que no llegó a realizarse. Es por esto que el título permite conocer a Bael en su etapa germinal, es decir, cuando solo estaba integrada por sus miembros nucleares (Sargatanas y Black Pazuzu), cuando los recursos para la producción eran limitados y cuando su música profería el sonido más crudo y rudimentario. Como otras grabaciones de la época, la de estas Demos no se destaca por su calidad, pero es posible conocer la propuesta sin impedimentos y persuadirse de que en manos de esta banda, procedente de Sucre, estuvo buena parte de la configuración de la escena del Black Metal en Bolivia.     

La primera Demo de Bael expone un sonido frío que contrasta (casi intercala) la lentitud del Doom con despliegues veloces. Las composiciones son en extremo básicas: a lo largo de los temas, por ejemplo, solo se presenta una guitarra que, excepción hecha de los punteos que hay en "Destrucción", carece de nervio y se afinca en un ataque instintivo y en una desenvoltura privada del respaldo rítmico que podría obtener con otro instrumento. La batería, por su parte, se orienta hacia el acompañamiento, sin  pretensiones de orden técnico o algún afán protagónico. En todo caso, la atmósfera de la cinta es envolvente; posee, merced a la fuerte vocal de Pazuzu, esa atracción que brindaban por aquel tiempo bandas tan oscuras como Asaradel o Apolion's Genocide, y a esto se suma el conjuro particular que produce la banda al escribir únicamente letras en nuestra lengua.

El material perteneciente al TAPE Ritual ofrece un mejor sonido y, en consecuencia, sus elementos tienen mayor potencia. La batería exhibe un gran uso de platillos y el punch de su redoblante está mas marcado; la guitarra, así mismo, aun sin dejar de ser solo una, ofrece riffs acentuados, espacios de arpegios y, sobre todo, un control más adecuado de la distorsión. La velocidad y los cambios se multiplican en esta cinta y, la voz, tornándose más furiosa, resulta precursora de ese tono que más tarde usarían grupos como Kulto Maldito o Bestial Holocaust. Lo que sí permanece inamovible en ambas producciones es la orientación lírica, ya que Bael siempre ubica al ser humano en medio de una batalla contra el cristianismo, denunciando, por un lado, la falsedad y blandura de esta creencia y, por otro, encumbrando el poder de Satanás y su eterno deseo destructivo.

El sello Fog Records (Morbillus Records) asumió la tarea de editar No hay escape de Satanás en formato CD y debe afirmarse que el resultado fue más que satisfactorio. En primer lugar, la edición fue ejemplarmente trabajada en el apartado de diseño: el cuadernillo, hecho con papel de alta calidad, se despliega hasta formar un póster de 6 caras que reproduce la portada. Además, el arte interior se enriquece con flyers de conciertos que tuvieron lugar en los noventas, diversas fotografías de la banda, símbolos satanistas y una pequeña semblanza biográfica. Debe recordarse que la misma disquera editó en 2012 el título We Wait for You... Satan!, recopilación que agrupa otras dos Demos importantes del metal boliviano, en ese caso correspondientes a la agrupación Sanctum Regnum.

BAEL. No hay escape de Satanás. Fog Records. 2012.
RANK: 7/10
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Las bandas del Mediterráneo, especialmente las que trabajan Black Metal, son herederas de una oscuridad bastante peculiar. Bien porque en la historia de esta parte del mundo converjan las más variopintas culturas, o bien porque exista algún tipo de influencia geográfica, lo cierto es que en las bandas de esta procedencia siempre se entrevé ese rasgo común, de suerte que pueda afirmarse que se trata de un flujo inmanente. Y dicha distinción se ha convertido en un punto de referencia hasta tal punto interiorizado por el público que si ahora mismo escribiese que la banda que nos ocupa, esto es, Cultus Sanguine, trasluce la oscuridad propia de la música mediterránea, rápidamente inferiríamos de las referencias que primero vengan a nuestra mente -Necromantia, Varathorn, Opera IX, Necromass- ese aire ritualístico, sombrío y atemporal que emana de ellas.

Ciertamente, Cultus Sanguine se presenta como una agrupación oscura desde su nombre, pero es en su sonido en donde esta cualidad se evidencia con más rigor. Su propuesta, enmarcada dentro del Black/Doom, elabora atmósferas densas y melancólicas en las que se establece un equilibrio inteligente de los componentes: la presencia etérea y lúgubre de los teclados, la vocalización alternada que ofrece sensaciones de frialdad y angustia, y las guitarras que sutilmente unen su melodía al oleaje de los teclados creando un conjunto envolvente, a la vez que delicado. Los temas que componen el EP guardan un aire de semejanza con el primer Katatonia, pero la lentitud de Cultus Sanguine y su propio tratamiento de lo tétrico no escapan, como dijimos, del sello particular del Mediterráneo, el cual les confiere un tono más litúrgico.

La mezcla de esta obra, compuesta apenas por 4 temas -uno de ellos una Intro de la que hubiese podido prescindirse-, acentúo, por una parte, la sobriedad de la parte rasgada de las voces y, por otro, la sutileza de los riffs que aparecen en la armonía como ecos. Las letras, por su parte, encuentran un perfecto conductor en Joe Ferghieph, ya que el vocalista destaca cuando lo descriptivo de un pasaje le exige una interpretación átona y, asimismo, cuando el sentido abatido de lo que se dice requiere de él la profundización del sentimiento. En general, las líricas están muy bien concebidas y poseen un carácter amargo que encaja perfectamente con la música; en "Into the Field of Screaming Souls", por ejemplo, se escucha: "I'm the sadness grey as tomb / I'm the desert where all the hopes die".

Cultus Sanguine inició su carrera musical con una Demo en el año 1994, y, a finales de ese mismo año, entraron a los New Hammil Studios de Milán para grabar el material que haría parte de este EP homónimo. El título fue lanzado por el sello Wounded Love Records y distribuido por Avantgarde Music, disquera propiedad de Aqua Regis, bajista y guitarrista de Cultus Sanguine en aquel entonces. El diseño de la obra es sobrio; todo se elaboró sobre papel brillante a blanco y negro, e incluyó un apartado fotográfico realizado por Ouranos, tecladista del grupo. A la fecha no existen reediciones del EP, a pesar de lo cual -dejando de lado el valor que le atribuyen algunos especuladores- es posible todavía comprarlo a un precio razonable.

CULTUS SANGUINE. Cultus Sanguine. Wounded Love Records. 1995.
RANK: 8/10
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Insistir en que este disco recoge la doble influencia de Belial e Impaled Nazarene puede no resultar una afirmación original, pero por lo menos se conserva con ella el valor de la objetividad. Por esto, diremos nuevamente que Pain Amplifier mantiene de Belial su vecindad con aquella forma en que los finlandeses entendieron el Death Metal a principios de los noventas, y de Impaled Nazarene su sencillez compositiva y los lances definitorios del Black Metal que hay en su música. De lo primero es responsable Jukka Valppu, quien mientras se desempeñaba como guitarrista de Belial también lo era de Mythos, y de lo segundo, también Valppu en la medida en que compuso algunos temas con los miembros de Mutilation -el proyecto que antecedió a Impaled Nazarene- y, por supuesto, Mikko Laurila, vocal y bajista de Mythos, que acompañó en varios shows a Impaled Nazarene.

Tal vez, esta última relación sea la más notoria, y si se conocen discos como Tol Cormpt Norz Norz Norz... o Ugra-Karma, pronto se descubre en Pain Amplifier una linealidad percusiva semejante y, además, la misma clase de simpleza compositiva en las guitarras. Extrañamente, sin embargo, aunque haya una cercanía musical entre ambas bandas y, más aun, su propuesta no ofrezca ningún matiz técnico, Mythos consiguió aquí proyectar una pieza de culto. Esto podría obedecer a dos hechos en concreto: en primer lugar, a que si bien sus estructuras obedecen a un modelo afincado en los cambios de tiempo, cada uno de estos conduce a pasajes de duración dispar, de modo que la transición que es inherente a ellos, desemboca en cada caso en una experiencia diferente que puede materializarse en unos pocos segundos o, por el contrario, en un fragmento más sostenido.

El segundo elemento consiste en el tratamiento unívoco de los instrumentos, especialmente de las guitarras, que parecen no entrar nunca en el juego lead/rhythm, sino mantenerse en una dirección paralela que no se interrumpe ni siquiera para dar paso a algún punteo. Esto permite que Mythos tenga cuerpo rítmico a pesar de su sencillez y, con ello, dureza y presencia. Así sucede en los mejores temas del disco como el homónimo "Pain Amplifier" y "Strange Things Happen at Night", aunque en este último se ofrecen algunos arrestos melódicos. Las letras, por su lado, se enlazan perfectamente con la música y se transmiten sin inflexiones de voz, produciendo una permanente sensación de ritual, que únicamente se altera en "The Last Orgy", en donde se apropia de de rasgos más ruidosos y violentos.

Evil Omen Records fue el encargado de editar Pain Amplifier en formato CD cuando corría el año 1995, de suerte que Mythos hizo parte de la reducida lista de bandas firmadas por este sello (Enthroned, Conqueror y Demoniac). La portada de esa edición, que es la que se muestra en la fotografía, resulta increíble y refleja con propiedad el contenido musical y lírico; el cuadernillo tiene un diseño profesional, pero no contiene las letras de las canciones, sino simplemente fotos de la banda, datos de grabación y agradecimientos. Existe de este álbum una versión no oficial realizada al parecer en Bulgaria en formato TAPE y también una reedición en LP lanzada por Nuclear Winter Records en el año 2010, incluyendo un arte renovado. Resta por decir, que como track oculto aparece al final de las 10 canciones enlistadas en la contratapa un cover del tema "Reek of Putrefaction" de Carcass.

MYTHOS. Pain Amplifier. Evil Omen Records. 1995.
RANK: 9/10
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La impresión que se tiene durante los primeros minutos de The Dark Is My Father (1995) es la de estar frente a uno de los álbumes que corresponden a la segunda época de Bathory (por ejemplo, al Hammerheart o el Twilight of the Gods); sin embargo, esta sensación desaparece progresivamente hasta revelar el verdadero carácter de Beyond North, proyecto que armoniza por lo menos tres vertientes musicales: por un lado, aquella de urdimbre vikinga que ya hemos indicado, por otro, una línea más tradicional y rápida del Black Metal y, finalmente, esa tendencia -ya en sí misma ecléctica- que desde mediados de los noventas encarnaron bandas como Alastis o Black Crucifixion al enlazar la oscuridad del Black Metal con la lentitud y melodía del Doom.

Estas tres perspectivas se sintetizan con una fortuna destacable, teniendo en cuenta que detrás del álbum sólo se encuentra la mente de un músico, Michael Pelkowsky, quien, a pesar de desempeñarse generalmente como baterista (Pavor, Darkened Nocturn Slaughtercult), posee la versatilidad suficiente en los teclados, guitarra y voz como para acoplarse a las distintas exigencias compositivas de aquellos estilos. Así, en temas como "Blow Into the Horns of North" o "Beyond North", sostiene ritmos acelerados y estructuras cortas, mientras que en otros tipo "Inferno" y el homónimo "The Dark Is My Father" trabaja también pasajes lentos y cadenciosos que se acoplan adecuadamente con la epicidad que irradia siempre el disco, merced a sus letras, voces y clase de riffeos.

Es importante para Beyond North el tratamiento de la atmósfera, y a tal fin dispone varios elementos que hacen más vigorosa su música como la implementación permanente de fragmentos acústicos y el uso de percusiones ritualísticas distintas a la batería. Asimismo, el álbum ofrece un particular dinamismo en su vocalización, puesto que Pelkowsky proyecta una variedad importante de registros rasgados (algunos realmente caóticos) y también tonos sostenidos a la usanza del Viking. Las letras, por último, al menos por lo que podría inferirse a partir de los títulos de las canciones, se hallan en plena consonancia con el apartado musical, y apelan paralelamente tanto a una recuperación de la herencia tradicional europea, como a la exaltación del lado oscuro de la naturaleza.

El sello alemán Imperator Music se encargó del prensaje de este álbum en 1995, y así lo hizo también dos años después con el segundo álbum de Beyond North, Spectaculum. Al tratarse de una disquera pequeña, el diseño del cuadernillo que acompaña el CD resultó asutero y no aparecen en él, ni las letras de las canciones, ni el desarrollo profundo de algún concepto estético. Apenas se incluyeron allí los agradecimientos, una fotografía de Pelkowsky y los datos de la grabación, realizada durante la primavera y el verano de 1994. No existen reediciones de este título a la fecha, y tanto el proyecto como la disquera se encuentra suspendidas del todo, pues desde 1997 no presenta ninguna de ellas alguna nueva producción.

BEYOND NORTH. The Dark Is My Father. Imperator Music. 1995.
RANK: 8/10
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Hay agrupaciones que por distintas razones terminan relegadas en un segundo lugar; sin embargo, el no alcanzar un reconocimiento masivo, no les impide obtener una distinción quizá más memorable: la de la constancia. Este es el caso de Damnation, banda que surgió prácticamente a la par de varias agrupaciones ilustres de Polonia -como Behemoth, Vader o Hate-, pero no ha llegado a cultivar el reconocimiento de aquellas, incluso, a pesar de que algunos de sus miembros han tocado en esas mismas bandas. En todo caso, como se dijo, a un buen entendedor esta clase de cosas no genera inquietud, pues se sabe que la industria musical no obedece siempre al talento, y hay tanta futilidad consagrada en la mainstream como verdadero genio desconocido pululando en el underground.

Reborn... (1995) fue el primer disco lanzado por Damnation, y constituye una pieza sólida de Death Metal por donde se lo mire. En primer lugar, su música desprende una hálito abismal, fruto tal vez de sus flirteos con el Black Metal; en segundo término, posee una conjunción perfecta entre velocidad y desarrollo rítmico que se debe, especialmente, a la forma peculiar en la que Varien asume la percusión, tildándola con un repertorio inusitado y; finalmente, el disco hace acopio de técnicas de guitarra rápidas, saturadas y apabullantes. Damnation no es una de esas bandas que requieren suplementos para trazar sus propuestas: el esquema guitarras-bajo-batería le funciona a la perfección, y sobre estos componentes trabaja con ahínco, buscando que sobresalgan en algún sentido.

Es verdad que Reborn... incorpora 6 interludios, pero más allá de eso (que, por demás, alimenta la oscuridad del álbum) sólo están los elementos referidos: un dúo de guitarras gruesas, moduladas ocasionalmente con efectos de delay y phaser; varios solos por canción estilizados a través del uso del trémolo; una batería que atruena su redoblante y toms de forma implacable; un bajo acoplado al ritmo y aun inventivo en temas como "The Rulling Truth"; y esa vocal acartonada de Les, cuyo esforzado pero herético tono no tiene parangones. Acaso, sólo las letras del álbum dejen algún sinsabor, ya que, aun manteniéndose dentro de la tradición negra y heterodoxa del Metal, no dejan de ser simples en su composición y resultan breves antes las posibilidades del contenido que desean transmitir.

Reborn... fue prensado por Pagan Records en 1995, siendo este el segundo lanzamiento del sello en CD -después del Sventevith (Storming Near the Baltic) de Behemoth-. Arriba puede observarse dicha edición, que presenta como portada una fotografía de Artur Lech, a tono con el sentido lírico y músical del álbum; el cuadernillo contiene apenas una hoja e incluye las letras de las canciones y los agradecimientos. Existen otras versiones de este álbum: la primera, en formato TAPE, fue editada por la misma Pagan Records en 1995; asimismo, en Alemania, Last Epitaph lo reeditó en CD un año después de su lanzamiento original. Más recientemente, la Witching Hour prensó el disco en dos versiones distintas de LP y también en CD en una edición limitada a 500 copias.

DAMNATION. Reborn... Pagan Records. 1995.
RANK: 9/10
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Entre las muchas agrupaciones que han quedado rezagadas en la historia del Metal brasilero debe mencionarse a Violent Hate, una banda cuya biografía se remonta a 1990, pero que, a pesar de su antigüedad, no ha llegado a conocerse masivamente. Acaso se trate de una cuestión de fortuna pues, por todo lo demás, su ciudad de origen es São Paulo, es decir, una de las fuentes por excelencia del Metal en ese país y, además, en su momento, llegó a firmar un contrato con la Dynamo Brazilie, disquera que lanzó al ámbito internacional a Krisiun, banda con la que precisamente compartió un SPLIT prensado en 1993. En todo caso, Violent Hate se ha mantenido activa todos estos años y, curiosamente, sus miembros han evitado comprometerse en otros proyectos para concentrarse especialmente en ella.

El único álbum que posee la banda a la fecha es Preaching (1995), pieza que reúne 8 canciones de Death/Thrash Metal de urdimbre clásica. Su música combina las aceleraciones y estilo caótico de la vieja Sepultura con toques más refinados que pueden compararse, por ejemplo, con los del más reciente Kreator; por tal razón, a lo largo del disco, se incluyen tanto temas rápidos (tipo "Rotten World" o "Flames of Pain"), como otros de ritmo más marcado (al estilo de "Welcome to Church" y "Thirst for Blood"). En general, este montaje funciona bien, y por lo que respecta a los solos de guitarra y a la producción de sonido, incluso llega a destacarse, pero hay algunos momentos de velocidad en los que el sonido de los riffs se pierde y, con él, la potencia que podría justamente entonces multiplicarse.

Del mismo modo, la voz de Roberto Souza no contribuye a remarcar el sonido, pues, por un lado, permanece en un punto extraño entre la gutural y los gritos y, por otro, acomete las letras con demasiada lentitud, hecho que contraria la rapidez que a veces alcanza el plano instrumental. Tal vez esto se deba a algún problema en el dominio del inglés, mas, esto resulta inquietante porque las letras no son muy exigentes ni largas; en ellas, Violent Hate hace una crítica a las prácticas religiosas -basadas en el dinero, la manipulación de las mentes, la subyugación y el olvido de la propia vida-, y denuncia ciertos problemas sociales relacionados con la ambición, el peligro, la violencia y todo aquello que nos hace olvidar que el futuro debe depender, ante todo, de nosotros mismos.

Preaching fue editado por el sello Dynamo Brazilie en 1995 (CAT. 014), constituyendo la segunda producción de Violent Hate -después del SPLIT al que hemos hecho referencia- con esta disquera. La presentación del álbum es positiva y, aunque la portada no deja de ser sencilla, representa acertadamente el concepto lírico de la banda. El cuadernillo se despliega en 4 partes y contiene las letras de las canciones, los agradecimientos, datos de la grabación y una visión extendida del art-cover. No existen versiones en otros formatos ni tampoco reediciones de este disco en la actualidad, si bien 2 de sus canciones ("Preaching" y "Damned Visions") reaparecieron como parte de la recopilación lanzada por la Mutilation Records bajo el título Rising from the Past en el año 2009.


VIOLENT HATE. Preaching. Dynamo Brazilie. 1995.
RANK: 7.5/10
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Unleashed incluyó su nombre en la historia del Death Metal con dos álbumes considerados clásicos del género: Where No Life Dwells (1991) y Shadows in the Deep (1992). Después de ello, la banda siguió un camino que no comprendieron todos, sólo aquellos seguidores más abiertos a la exploración. En efecto, aunque vinieron un par de discos de transición -Across the Open Sea (1993) y Victory (1995)-, ya en la época de su álbum Warrior (1997) Unleashed había mudado hasta tal punto su sonido que las críticas no se hicieron esperar: unas, concernientes a la transformación de la célebre voz de Johnny Hedlund, otras, por la falta de fluidez de las guitarras y, algunas más, incluso, por la manera en la que las letras renunciaban a sus viejos contenidos oscuros y sociales para abrirse hacia un campo ligado a la mitología nórdica.

La evolución en la propuesta de Unleashed es indudable, pero hay quienes no vemos en ella un motivo de reproche, sino la confirmación del espíritu renovador del arte. Tal es así que la etiqueta "de transición" en un disco como Victory no indica falta de identidad, más bien, la búsqueda de ésta, y para comprobarlo sólo es necesario acercarse a él sin prejuicios: frente a sus álbumes predecesores, Victory expone una música más lenta, pero, al mismo tiempo, llena de cambios y agresividad; asimismo, la vocalización no desatina, al contrario, siendo más limpia, encuentra muchas formas de expresión distintas a la guturalidad; hasta la propia energía de la obra es particular, positiva, en términos de su fuerza, pues los solos, el dominio impecable del palm-mute, la afinación baja, el galope rítmico tienen siempre un cariz vigoroso y vehemente.

Algo semejante ocurre con el contenido lírico, del cual no sería justo afirmar simplemente que es una mezcla de crítica social y mitología. Es verdad que hay ciertas canciones más orientadas hacia alguna de estas direcciones ("Victims of War" o "In the Name of God" en la primera, "Precious Land" o "The Defender" en la segunda); sin embargo, hay entre estos dos ámbitos una conjunción continua y profunda, una especie de interpretación del presente a través del regreso a la cultura del pasado. En el mismo cuadernillo del disco se lee que, de las batallas y costumbres de los ancestros, se deben desprender las claves para entender lo que somos y formar "una nueva vida, una nueva sociedad para las personas honestas y sencillas". Así pues, en este plano, el disco también presenta una disposición activa y positiva.

Victory fue grabado entre noviembre y diciembre de 1994 en los estudios Emi de Estocolmo y, posteriormente, fue lanzado -como sucedió con los primeros títulos de Unleashed- por el sello alemán Century Media Records. En la fotografía puede observarse esa primera edición, impecable en su impresión y diseño; la portada, fue la segunda del grupo en incluir motivos vikingos, aspecto que desde entonces se convertiría en una especie de regla. El cuadernillo incluye las letras de las canciones, varias fotos, agradecimientos, etcétera. Además del CD, en 1995 también fueron lanzadas por la Century Media prensajes en LP, Picture LP y TAPE -algo que hizo también la Metal Mind Productions-. Hace algunos años el álbum fue reeditado por la misma Century, agregando temas en vivo, y antes había sido relanzado junto al disco Warrior en un solo CD.

UNLEASHED. Victory. Century Media Records. 1995.
RANK: 8.5/10
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Con Theatre of Tragedy se inaugura prácticamente el puente que comunica el Doom con el Gothic Metal, no sólo por cuestiones de orden temporal, sino también porque el concepto del que se sirve para este enlace explicita ya de manera más que clara las coordenadas por las que se rige. Esto significa, en otras palabras, que Theatre of Tragedy elabora una propuesta cuyos antecedentes son pocos y que, además de ello, en su obra (refiriéndonos, por supuesto, a su primer disco, auto-titulado) las bases de creación están perfectamente definidas: ese paisaje gris, lúgubre del Doom empezará a adquirir, por efecto de los recursos góticos, un nervio clásico, antesala de lo que serán las armonías y el estilo propio de las bandas que vendrán un par de años después como Tristania, Within Temptation, The Sins of Thy Beloved o Trail of Tears.

Es posible que antes de 1995 algunas bandas se hubiesen aproximado a aquello que Theatre of Tragedy convierte en proposición, pero lo cierto es que ninguno de esos acercamientos tuvo en su abordaje del Doom un carácter que lo acercara tanto al Gótico en una doble dirección: primero, la presencia de esos elementos en los que se afinca la raíz clásica -el chelo, piano, soprano- y, por otra parte, la marcada presencia de los opuestos: belleza y fealdad, luz y oscuridad, tranquilidad y conflicto. De esta manera, al escuchar los temas que componen su álbum, se experimenta una emoción compleja: el sentirnos arrastrados por una corriente lenta, nostálgica y oscura que nos lleva de vuelta hacia el pasado, a un espacio impreciso, pero colmado de los más diversos estados: la agonía, el temor, el vértigo, la contingencia, el vacío.

¿Qué criterio podría utilizarse para juzgar "...A Distance There Is..."? ¿Cómo interpretar la sublimidad de "Mïre" o de "Dying: I Only Feel Apathy"? El arte se ha volcado fértilmente sobre estas canciones, y sólo la perfección, el equilibrio de la forma, el rapto, la catarsis parecen servirnos de guía. En la misma pausada melodía -cuya estampa se asemeja a la de Katatonia-, se filtran los destellos de un tiempo invocado desde tantos puntos: desde el encanto luminoso de Liv Kristine, desde la soledad que mueve el chelo, desde el ímpetu que declina en la palabra ("...In peace I now will rest..." / "...On his knees, a plea to harvest roses..."). Todo Theatre of Tragedy avanza en un sentido puro, develando el quiebre de la vida, su claroscuro y enfrentándonos, al final, con la sentencia que condensa su mensaje: nuestra vitalidad es un teatro hasta la última tragedia.

Originalmente, esta obra maestra fue lanzada por Massacre Records; sin embargo, en 1998 fue reeditada por Century Media Records, siendo justamente esta la versión que se muestra en la fotografía. El diseño del cuadernillo que acompaña el CD conserva el enfoque artístico de la música; la portada, incluso, simboliza mucho de su orientación, y el apartado gráfico restante (elaborado en tonos grises) es pulcro; se incluyen en el booklet las letras de las canciones, los agradecimientos, varias fotos de Theatre of Tragedy y la información técnica, en la que se puntualiza que el disco no fue grabado en Noruega -a pesar de la procedencia de la banda-, sino en Suecia, con la asistencia en producción de Dan Swanö, quien garantiza, como es costumbre, una mezcla y sonido excelentes. 

THEATRE OF TRAGEDY. Theatre of Tragedy. Century Media Records. 1998 (1995).
RANK: 10/10
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Paul Carter, frontman de la agrupación Thus Defiled desde 1992, declaró en una entrevista realizada por Destructive Music que nunca ha estado dentro de sus deseos el pertenecer a una escena que busca unificar todas las propuestas bajo una sola orientación estética y sonora. Dicha posición permite interpretar algo tan sencillo como su renuncia al uso del corpse-paint (práctica masificada desde mediados de los noventas), pero también, asuntos más complejos, como la singularidad de su álbum Through the Impure Veil of Dawn (1995), el cual omite hasta tal punto la tradición del Black Metal (especialmente del noruego), que alcanza un lugar bastante original, de urdimbre bien inglesa, y con mucho de eso que el propio Carter ha llamado un "naive charm", pero que, en realidad, es una especie de intuición totalmente afortunada.

Es verdad que ciertas atmósferas del disco pueden asociarse con las que por la misma época creaban bandas como Bal-sagoth o Cradle of Filth, pero lo cierto es que Thus Defiled se distancia, incluso, de sus compatriotas en muchos sentidos: no proyecta un sonido sinfónico con los teclados, sino que los utiliza a modo de ambientación; no centra sus ritmos en la rapidez, sino en los medios tiempos; y sus composiciones en general no ofrecen la complejidad de los referentes contemporáneos -A Black Moon Broods Over Lemuria (1995) y The Principle of Evil Made Flesh (1994)-, sino una sencillez perspicaz, olfativa, cargada de melodías que no exigen técnicamente a los músicos pero, en cambio, transmiten energía pura, oscuridad no diseminada, como ocurre con los distractores que acompañan la música más elaborada.

Es más, Through the Impure Veil of Dawn está compuesto desde una perspectiva interesante de guitarras, pues estas pueden desaparecer, acompañarse o alternar, según el caso, en una práctica más cercana al Death Metal que al Black. Asimismo, en la vocalización predomina la gutural gruesa, que se muestra sobria y densa, arrastrando cada palabra por varios segundos a modo de un ejercicio ritual. Por último, la producción (cruda y sombría) resulta la mejor aliada para Thus Defiled en la comunicación de su apartado lírico: las letras, por regla, son muy cortas, y no están basadas en el anticristianismo (que, en opinión del grupo, no es una base apta para definirse), sino en la afirmación del satanismo  y su doctrina más primaria: "We walk as one with shadows / formless, silent, yet screaming (unheard) / eternal in our service to the fallen one / we hunt under Artemis as one".

Through the Impure Veil of Dawn fue prensado por el pequeño sello inglés Dark Trinity Productions, constituyendo hasta la fecha la única versión que existe del álbum. La presentación es sencilla, el cuadernillo (de apenas 4 páginas) incluye las letras de las canciones, los agradecimientos de la banda y una fotografía de la misma. A pesar de esta sobriedad, Thus Defiled ganó tras la salida del disco una importante reputación, obviamente dentro del underground, pues la banda no ha tenido la intención de expandirse por fuera de estos terrenos, es decir, en el medio comercial (como sí lo hicieron algunas otras bandas de su época); la misma dedicatoria del álbum ("to those who truly understand Black Metal") ya habla de esta óptica a la que no ha renunciado la banda en sus más de 20 años de carrera, como tampoco los otros proyectos de sus miembros: The Meads of Asphodel, Iceni, etcétera.

THUS DEFILED. Through The Impure Veil of Dawn. Dark Trinity Productions. 1995.
RANK: 9/10
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Cuando aparecen recopilaciones como Buried Songs: The Early Times (2003) se celebra por partida doble: de un lado, surge la oportunidad de acercarse a títulos ahora descatalogados y, de otro, la historia de la banda adquiere un sentido profundo. En el caso de Poema Arcanvs, esos títulos pertenecen a grabaciones realizadas en los noventas y, en consecuencia, el giro retrospectivo se remonta hasta la época en la que la agrupación, bajo sus nombres iniciales (Garbage en 1995 y Garbage Breed en 1996), se abría un espacio dentro de la fértil escena chilena. El álbum es algo así como un prontuario de las transformaciones que personificó Poema Arcanvs desde el tiempo en el que su música exponía una mixtura de Groove y Melodic Death Metal, hasta aquella otra centrada casi totalmente en el Doom.

Buried Songs: The Early Times contiene 17 canciones; las primeras 6 pertenecen a Underdeveloped, una Demo que, a pesar de haberse grabado en sólo 15 horas, posee muy buena producción y refleja una banda establecida plenamente. El sonido de estos temas recuerda un poco el Scrolls of the Megilloth de Mortification, con la salvedad de que Poema Arcanvs exhibe estructuras más Groove y sus ritmos tienen un matiz marcadamente melódico. La distorsión acartonada de las guitarras, la rapidez de los temas y la denuncia social (de la avaricia, la masificación o el caos ambiental) están presentes en todos estos temas, a excepción de "Errant Souls", en el que se percibe, además de una marcha más lenta, una confección melancólica de las guitarras y el uso de aquellos elementos (voces limpias y teclados) que, posteriormente, ganarían un lugar privilegiado dentro de la banda.

La recopilación incluye también los 7 temas que componen la Demo Innocent Shades de 1996, una grabación en la que Poema Arcanvs, primero, se aleja de los tintes Groove, segundo, mantiene ya con menos firmeza el Melodeath (apenas presente en "Armygeddon" o "Ruined") y, tercero, se enfoca en la construcción de una música más pausada, íntima y oscura, propuesta que podría asociarse con el primer Opeth o, en un ámbito más próximo, con el trabajo de los uruguayos Requiem Aeternam. Es Doom de una vertiente casi progresiva lo que empieza a desarrollar la banda en estos temas, y lo confecciona ampliando la presencia de voces y guitarras limpias, de teclados y de letras más personales. En las últimas canciones del disco, tomadas de un Promo de 1997 y otra Demo de 2001, estas características estarán ya concretadas: guturales de un tono semejante al de Mikael Åkerfeldt, vocales limpias a lo Moonspell y un esquema general anclado sobre el Doom.

El sello discográfico Rawforce Productions de Chile fue el responsable de la edición de Buried Songs: The Early Times en 2003, labor por la cual debe recibir una verdadera felicitación: no sólo presentó un disco excelente en el plano musical, sino que, además, lo complementó con una presentación 100% profesional. El cuadernillo (de 12 páginas) contiene las letras de las canciones, información sobre las demos incluidas en el CD, un texto biográfico escrito por Igore Leiva (guitarrista de Poema Arcanvs) y numerosas fotografías de la banda. El apartado gráfico fue una tarea adelantada por Claudio Botarro y, como puede observarse, se centra en el uso de colores rojos y oscuros: hay en el diseño de la portada y las páginas interiores un contraste interesante entre la simbología de la muerte, rostros humanos y diagramas futuristas.

POEMA ARCANVS. Buried Songs: The Early Times. Rawforce Productions. 2003 (1995, 1996, 1997, 2001).
RANK: 8/10
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Aunque históricamente A Journey in Darkness (1994) haya sido su disco más celebrado, no vendría bien colegir que esta es la única pieza de Ophthalamia que reviste interés. Un rápido acercamiento a los otros títulos de su discografía pronto revela que todos ellos, más allá de sus diferencias y similitudes, poseen particularidades dignas de mención. Via Dolorosa (1995), por ejemplo, proyecta la visión más estilizada de la banda, esto es, el punto en el que alcanzó -a mi parecer- el nivel de composición y desarrollo más logrado de su carrera, algo que prueban todas esas líneas memorables de guitarra que hay en el disco, la mezcla perfecta de emociones que en él se translucen (melancolía, furor, festividad), y todos los pequeños detalles con que la armazón principal va nutriéndose tema tras tema (susurros, sonidos acústicos, intervalos de tiempo, etcétera).

De Ophthalamia resulta oportuno afirmar que jamás buscó acoplarse a las direcciones tradicionales de la música; así, aunque su nombre se asocie frecuentemente con el Black Metal, en realidad está muy lejos de él, entre otras razones, por su marcada orientación melódica, síntesis del Jazz, el Doom y muchos otros estilos musicales. Cada álbum de la banda encarna esta distancia frente a la linealidad y crudeza del Black, sólo que en Via Dolorosa se explicita de tal manera que quien lo escucha cae irremediablemente en una sorpresa que entorpece su juicio: hay, a lo largo de sus temas, una armonía siempre bella, fascinante, sugestiva, artística en el sentido amplio del término, y estas son cualidades que se evaden, no con poca frecuencia, dentro del Black Metal. Escuchar Via Dolorosa es sufrir un rapto en el que lo sublime revela su faceta más soberbia y admirable.

Ahora bien, esto no significa que la música de Ophthalamia, por su carácter elaborado, no reproduzca un sentido agresivo. Esa fuerza también está contenida aquí, sólo que es una especie de potencia, algo que evita desbordarse y que, en consecuencia, se halla sugerido, más que materializado. Con todo, se cuenta con la impetuosa voz de Legion (Marduk) que imprime un brío especial; repentinos arranques de velocidad, dispersos entre la lentitud que predomina en el álbum; algunos pasajes que renuncian a la agudeza melódica de la guitarra y; por supuesto, un campo lírico que, aunque es ciertamente poético, no por ello deja de tener firmeza y oscuridad. En la canción homónima, "Via Dolorosa", se escucha: "the first flight of the butterfly / reminds me about my hate of life", y este es un verso que pronto nos entera de que, entre la sutileza de su música, Ophthalamia despliega un mensaje audaz y frío.

Via Dolorosa fue prensado originalmente por Avantgarde Music en 1995, si bien la grabación fue hecha a finales de 1994 e, incluso, contiene letras y arreglos hechos varios años atrás. En 1997 el álbum fue reeditado por la Century Media Records, así como lo hizo también la Irond Ltd. en 2004, y la Peaceville Records en 2009. En la fotografía se muestra esta última versión, lanzada en caja de lujo, y cuidada en todos sus aspectos: el cuadernillo contiene las letras de las canciones, pinturas de Axa (pianista de sesión de Ophthalamia y Dissection) y fotografías de la banda. Vale la pena resaltar que el productor del disco fue Dan Swanö (Edge of Sanity, Diabolical Masquerade), que las sesiones en estudio no superaron una semana, y que el disco contuvo desde su primera edición 2 bonus tracks: "A Lonely Ceremony / The Eternal Walk" y "Deathcrush"  (cover de Mayhem), temas que posteriormente aparecieron en la compilación To Elishia de 1997 en su versión demo.

OPHTHALAMIA. Via Dolorosa. Peaceville Records. 2009 (1995).
RANK: 10/10
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La Danza Macabra (o Totentanz) ha sido un tema reiterativo en el arte: estuvo presente ya en las obras de los pintores del siglo XIV, en las piezas de compositores de la talla de Liszt, y en las páginas de escritores como de la Barca, Goethe o Baudelaire; y, siempre, más allá de su representación, la Danza Macabra ha encarnado la fatalidad, el temor, lo trágico de la muerte, llevándonos al límite más complejo de esta experiencia. Es por esta razón que genera tanta expectativa un disco como el Totentanz (1995) de Lunatic Invasion, pues, con un nombre semejante, se espera, por lo menos, una música artística y de amplio alcance conceptual. Por suerte, eso es justamente lo que se encuentra aquí, materializado en una síntesis perfecta entre la densidad de los sonidos atmosféricos, el Doom, y el Melodic Death Metal.

Lunatic Invasion no es una banda corriente, por el contrario, su propuesta es estilizada, fértil, y es que, aunque recorre ciertos caminos hollados, también proyecta una mirada propia. En Totentanz se evidencia el cruce de influencias que tiene el grupo, todas ellas ajustadas a su criterio: las estructuras melódicas del Death Metal sueco (tipo Dark Tranquility), las cuales baja de punto para darles una textura más gruesa; el trabajo atmosférico de los teclados que, por momentos recuerda a Evol, pero que la banda utiliza en muchas direcciones: unas medievales ("Sturm"), otras épicas ("Deads Paradise"), y algunas más oscuras, enigmáticas ("The Haunted Palace"); y, por último, las líneas lentas del Doom Metal (a lo Dysanchely) que en varios temas se ponen en marcha, enriqueciéndose con cambios de tiempo y un doble bombo bien marcado ("Fallen Angel", "Dark Prayers").

Totentanz es el producto de músicos con visión sincrética: en él se hallan canciones rápidas y lentas, atmósferas sostenidas o de ejecución rápida, una variedad asombrosa de registros guturales, otras formas de vocalización limpia (coros operáticos, tonos altos, declamaciones), fragmentos de guitarra acústica bellísimos, intros e interludios con sonidos ambientales; en fin, Lunatic Invasion dota su álbum de una armonía musical inabarcable. Y algo similar ocurre en el plano lírico, pues las letras de la banda -compuestas alternativamente en alemán, inglés y latín- no se centran únicamente en el problema de la muerte, sino que se acercan a muchos otros asuntos imbricados como la vida espiritual, el deterioro de las ilusiones, o la dualidad entre el bien y el mal: "Dona nobis mortem / funde sanguinem nostrum / angelus furens in tenebrae (...)".

"Maja" Majewski, baterista de Lunatic Invasion fue, además, el propietario de Invasion Records, sello alemán que funcionó en los noventas, y a través del cual salió este álbum, amén de muchos otros pertenecientes a bandas tan importantes como Cryptopsy, Gates of Ishtar o Mithotyn. La presentación de Totentanz es adecuada, aunque simple: el diseño interior es en blanco y negro, y la portada carece del impacto que sí tiene la música y su concepto lírico. La versión que se muestra en la fotografía es la única que existe del disco hasta la fecha, por ende, está descatalogada desde hace tiempo; sin embargo, es una pieza que vale la pena conseguir, porque contiene un conjunto único y un par de canciones realmente memorables: "Haut" y "The Haunted Palace".

LUNATIC INVASION. Totentanz. Invasion Records. 1995.
RANK: 8.5/10
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Aunque el Metal nos ha acostumbrado a portadas cada vez más violentas, la que acompaña este disco de Konkhra -Spit or Swallow (1995)- siempre me ha parecido, a pesar de su sencillez, una de las más  crudas y profundas; y es que, detrás de ella, lo que se evidencia es una situación extrema: la disyuntiva de atacarse a sí mismo, de renunciar a esta contingencia que implica la vida. No pudo escogerse mejor, a mi criterio, si ya el propio título del álbum anuncia una encrucijada: escupir o tragar, pero no mantenerse al margen de la decisión, no evitar el apuro de la sentencia. Eso es Konkhra, una de las bandas más influyentes del Death Metal danés, no por haber sido la primera, sino por dirigir de una manera tan efectiva su música hacia un campo que impele a quien la escucha, lanzándolo a un mundo duro e implacable.

El carácter de la agrupación ya era evidente en su primer disco, Sexual Affective Disorder (1993), pero aquí, en Spit or Swallow, se recalca en todo nivel: en el sonoro, puesto que la música de Konkhra multiplica su agresividad, haciéndose más densa, grave, y de un ritmo menos rápido, pero más marcado; y en el lírico, porque las letras de Lundemark descorren las cortinas del engaño, las tiranías, toda la miseria que cae sobre el hombre, para ver si después de ello, todavía nos queda alguna razón para existir. Las 10 canciones del álbum, más allá de sus diferencias estructurales (las primeras tienen un estilo mid-tempo muy cercano a Bolt Thrower, mientras que las últimas están más enfocadas en el Death'n'roll tipo Entombed o Gorefest), poseen una fuerza única, abrasiva que fácilmente permea nuestros sentidos.

Konkhra presenta un estilo personal: melódico, en alguna medida, pero de constitución gruesa, pesada; su voz tiene un registro también particular, que sintetiza variantes de tono del Grind, el Groove y el Death Metal; los solos son rápidos, logrados, de gran desarrollo técnico, y abundantes (incluso, 3 por canción); y, por su parte, la ecualización es bastante baja, lo que aumenta la densidad de la música y le da un brillo especial a los agudos, un trabajo que se debe, en buena medida, al ingeniero Fred Estby (Carnage, Dismember) y a Tomas Skogsberg (At the Gates, Amorphis, Grave, Katatonia), los productores a cargo. Tal vez, el aspecto que resulta menos atractivo de Spit or Swallow es el trabajo del bajo y la batería, instrumentos que se ejecutan con destreza y nunca desentonan, mas, no ofrecen la misma creatividad que se encuentra, por ejemplo, en las guitarras o la voz.

Progress Records fue el encargado de lanzar Spit or Swallow en 1995, un sello danés con el que Konkhra editó 4 títulos más. De este prensaje original salieron 2 versiones diferentes, al parecer separadas por un lapso muy corto de tiempo: la primera, es la que puede observarse en la fotografía; y la segunda, es idéntica a esta, a excepción de que en el back-cover, abajo, aparece también el logo de DieHard, subsidiaria de la Progress Records. Con relación a la presentación del disco, no podría decirse más que buenas palabras: su cuadernillo tiene 16 páginas (en papel de alta calidad) llenas de información, fotografías, y un arte bastante fértil. De este álbum también hay otra edición de los noventas que incluye como bonus el EP Fecelift de 1994; dicha versión altera un tanto la portada original, puesto que la mezcla con una foto interna del booklet.

KONKHRA. Spit or Swallow. Progress Records. 1995.
RANK: 8.5/10
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Japón es un país que ha caminado en todas las direcciones del Metal, y prácticamente en todas ellas ha creado leyendas: Sabbat, Unholy Grave, Sigh, Ritual Carnage. Esta otra banda, Goats, aunque no goza del mismo reconocimiento que las antes mencionadas, también es una muestra singular del potencial que tienen los nipones en la música; su historia se remonta a inicios de los noventas y, por la calidad de su trabajo, bien podría afirmarse que es una de las mejores agrupaciones de Death Metal técnico que han surgido en Oriente; hay algo en su música, especialmente en este disco, Breath, de 1995, que le otorga una dosis de originalidad en un estilo en el que, como en todos los demás, abunda la imitación y lo repetitivo.

Es verdad que la propuesta de Goats puede recordar ciertos matices de grupos como Nocturnus o Agressor, pero su sonido cuenta con una proyección personal, en primer lugar, gracias al trabajo que realiza Satoru Hayashi en las vocales, dotándolas de un tono intermedio entre el Thrash y el Death y; segundo, por las innumerables variaciones que la banda es capaz de desarrollar en los fragmentos que poseen un único tiempo. Breath es así un álbum que expresa una propia interpretación de lo técnico, con una forma sólida de atacar las guitarras, la ejecución de una batería rica en cambios, y la utilización de efectos para solos y riffs, los cuales con un wah, por ejemplo, alcanzan expresiones bien diferentes a las corrientes.

En los temas de Goats prevalece el ritmo lento ("Chaotic Society", "Awake Me") y, en consecuencia, es posible escuchar más nítidamente el alto nivel de sus músicos; sin embargo, aun en las canciones más rápidas como "Alive", las guitarras, el bajo y la batería mantienen una producción y una aplicación destacadas. Tal vez en el plano en el que menos ofrece la banda es en el lírico: Breath es un disco que reflexiona algunas veces sobre la muerte ("Life and Death", "Visions of Reality"), pero sin llegar a profundizar; otras, se inclina por cuestiones sociales ("Blacking Out the Threat", "Frenzy"), y en ellas corre con la misma suerte. Si todas las letras tuviesen el carácter directo de "Alive" las cosas estarían mejor.

Breath fue prensado por Eclipse Records, siendo esta la tercera producción del sello, después de los discos Crucified de Unholy Grave y Lost Humanity de Cemment. El trabajo gráfico es bastante pobre: como puede verse, la portada no tiene mayores pretensiones artísticas y lo propio cabe afirmar de la hoja insertada que hace las veces de cuadernillo, pues esta se encuentra impresa a blanco y negro, y apenas contiene las letras de las canciones. Con todo, vale la pena tener el nombre de Goats presente y apostar por la adquisición de su disco en el caso -bastante reducido- de hallarlo alguna vez. La banda cuenta además con un segundo CD llamado Collective Unconscious editado por Bloodbath Records en 2001.

GOATS. Breath. Eclipse Records. 1995.
RANK: 8/10
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Still Dreaming (1995) es un álbum ecléctico que reúne en sus 12 canciones elementos provenientes del Darkwave, el Doom Metal y el Industrial, todo organizado de manera efectiva por las mentes de David Dando y Martyn Lear, miembros creadores del proyecto Eterne. Para los fanáticos de Moonspell, Tiamat o Samael es seguro que la música de estos ingleses resulte atrayente pues, como la de aquellas bandas, es rica en atmósferas, teclados y exploraciones de sonido; con todo, Eterne alcanza ciertas particularidades, especialmente con respecto a la sobriedad de las voces, el tono elegido en la programación de la batería y la densidad que predomina sobre la instrumentalización.

Antes de este disco -que constituye su primer larga duración- la banda había lanzado un par de maquetas en formato TAPE que delimitaron la dirección musical que propondría profesionalmente aquí. Still Dreaming refleja variedad: canciones como "Divine", "Scarlet Field" o "In Retrospect" se ubican en una línea Doom y, por tanto, son lentas, con ritmos sostenidos y ambientaciones lúgubres; en cambio, temas como "The Crawling Chaos", "Forever" o "Epilogue" exploran un sonido más cercano al Darkwave, con teclados y orquestaciones bien logradas; finalmente, otros tracks, tipo "Flesh Made Word" o "A Certain Kind of Bitterness" están concebidos desde una influencia más industrial, en ellos se acelera el ritmo y los efectos sonoros.

Sobre la diversidad de su música, Eterne implementa una unidad conceptual; a este respecto es muy diciente el nombre de la banda, ya que en sus líricas es evidente una mirada trascendente del hombre y la naturaleza: a veces esta mirada se materializa en la pregunta por la divinidad, otras veces en la lucha entre el mundo de las ideas y el de la carne y, unas más, en el choque de la vida con la muerte. No estamos frente a letras que sobresalgan por su confección, pero tampoco sería justo decir que en ellas no se palpa cierta profundidad; así se prueba en "The Endless": "Alone at last, I feel free as I can be / the darknest hour has passed unhindered and slowly I can see / loneliness is a word that's without meaning / and the cold temptations of the flesh present themselves to me".

El sello inglés Candlelight Records fue el encargado de prensar Still Dreaming y también el segundo álbum de la banda, Deadauthor, en 1996. El diseño en general es artístico, pero no sorprende demasiado; está compuesto por tomas de hojas, nubes y tierra, dispuestas sobre un fondo blanco en el que también se hallan las letras de las canciones; la portada es lo mejor del conjunto si nos remitimos a su color y surrealismo. La edición que observamos en la fotografía es la original del disco, enteramente inglesa y descatalogada desde hace bastantes años; hay que recordar que antes del 2000 todos los discos de la Candlelight fueron editados en Inglaterra, y que sólo desde el 2001 con la apertura de Candlelight America se inició el prensaje de los mismos en Estados Unidos.

ETERNE. Still Dreaming. Candlelight Records. 1995.
RANK: 7/10
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Cemment es una agrupación japonesa que, durante sus seis años de vida, editó tres álbumes de estudio -Lost Humanity (1995), Donor (1996), y Cemment (2000)-, además de algunas otras producciones compartidas. Su música puede describirse como una mixtura entre el Death/Groove Metal y el Industrial; una combinación que la misma banda catalogaba como "Death Trial Metal", y que seguramente gustará a los seguidores de proyectos como Treponem Pal, es decir, a los amantes del sonido caótico, distópico y brutal. Una vez sueltos los primeros acordes de Cemment, sobre quien los escucha se desatará una descarga de confusión y gravedad capaz de someter hasta la cabeza más dura.

El disco que ahora presentamos, Lost Humanity, es una verdadera rareza, no sólo por ser el primero en la discografía de Cemment, sino también por haber constituido el segundo título lanzado (después del Crucified de Unholy Grave) por el legendario sello nipón Eclipse Records. El álbum está constituido por 10 canciones grabadas a finales de 1994, todas concebidas en una línea de velocidad media, con destiempos y frecuentes arranques de rapidez; temas como "Suffer" o "Commit a Crime" ejemplifican esta variedad de tiempos. Asimismo, a lo largo del disco, son usuales los punteos, ejecutados con precisión técnica y, a veces, decorados con efectos industriales, tipo "Worshipful Lie".

Los riffs de las canciones, en su mayoría, se acoplan al Death Metal; sin embargo, hay algunos que denotan estructuras más Groove, como sucede en "Down Nations", la citada "Commit a Crime" o "Wake". Por otra parte, aunque Lost Humanity mantiene cierta proporción en la duración de sus temas, "Despair" e "Irresistible Impulse" resultan bastante cortas y veloces: son canciones durante las cuales la energía general del álbum se acrecienta. Por último, debe señalarse que la vocalización de Abe y Taichi, modificada en la producción, da al disco un toque futurista, robótico, que pone sobre la mesa las amplias influencias industriales de Cemment; las mismas que pueden sentirse en el track del cierre, "Tanatos", un instrumental ruidoso y pesado.

Como se mencionó antes, Lost Humanity fue lanzado por Eclipse Records (disquera que también editó su segundo álbum, Donor, y el EP Anthitese). El cuadernillo del disco fue elaborado en cartón especial, brillante por un lado; incluye fotos en vivo de Cemment y la información técnica. El art-work es sencillo, pero la mezcla de colores grises y negros traduce bien la orientación de la banda, es decir, la programación tecnológica, el caos vital, etcétera. A la fecha no existen re-ediciones de este álbum, aunque en un par de páginas de la red pueden hallarse algunas copias todavía a un precio aproximado de 20 dólares.

CEMMENT. Lost Humanity. Eclipse Records. 1995.
RANK: 7.5/10
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Formada en Sassari, al noroccidente de Cerdeña, Calvary fue una banda prototípica del Metal italiano de los noventas: atmosférico, melódico y oscuro. Por tal razón, este EP, Across the River of Life (1995), resulta una pieza interesante para quienes gustan del sonido de grupos como Necromass, Cultus Sanguine, Evol, Opera IX o Mortuary Drape. Con relación a ellos, Calvary también posee ese sello propio del Mediterráneo y, si bien su propuesta se encausa más en la línea del Death Metal Atmosférico, debe recordarse que Mauro Pirino (vocalista) hizo parte de Tears of Christ, y que Chris Scarponi (guitarrista) estuvo en las filas de Orcrist y es miembro activo de Cadaveria, todas bandas de Black Metal.

Across the River of Life está compuesto por 5 canciones (2 de ellas instrumentales) que, pese a no tener la mejor producción, reflejan una agrupación compacta y de alto nivel. El EP abre con "Thy Fading Throne", tema que orienta sobre lo que vendrá en los próximos 20 minutos: el uso de guitarras acústicas, la presencia notoria del bajo, estructuras melódicas y una vocalización que, aquí inicia desgarrada, pero luego termina -como en el resto de canciones- acoplándose más al estilo gutural. Los instrumentales son muy importantes para Calvary, así se nota en "From the Forest of My Deepest Thoughts" y el track que cierra el MCD, en los cuales hay arpegios increíbles y ambientes tristes, oscuros, creados a base de teclados (otro punto que recuerda a Opera IX).

No hay mucha velocidad en los temas: por lo general van lentos o alcanzan, a lo sumo, ese ritmo galopante que caracteriza a Mortuary Drape. Pero esto es algo que se entiende si no se olvida la intención atmosférica de la banda, el deseo de trabajar ciertas líneas progresivas (como ocurre en "Path the Fiery Stars") y, por supuesto, el querer que su campo temático quede claro: la naturaleza vista como un símbolo de la comunión entre el hombre y la eternidad, un espacio en el que puede percibirse el ocaso (la muerte), los caminos bifurcados de los ríos (que se asemejan al propio ir y venir de nuestras vidas) y, finalmente, un terreno fértil para las ilusiones, desde el que emprendemos, cada cual en su momento, el inevitable viaje hacia lo desconocido.

El sello italiano Dreamsound fue el encargado de la edición de Across the River of Life, al menos fue él quien lo catalogó (DREAM 001); sin embargo, Lollypop Records y Polyphemus colaboraron en su distribución. Por demás, no existe información sobre otras producciones de la Dreamsound, lo que hace suponer que este fue el único trabajo que prensó. El EP cumple con su objetivo de promoción,  pero el diseño tiene algunos problemas en la combinación de los colores que, por ejemplo, afectan la lectura de la información. El cuadernillo es de apenas 2 hojas, incluye letras, agradecimientos y fotos de la banda. Recientemente, Calvary se ha reformado (después de separarse en 1995); la alineación actual sólo cuenta con 2 miembros originales y, aunque ya editaron una nuevo Demo -A New Beginning...-, ignoro hacia dónde se orienta su música actual.

CALVARY. Across the River of Life. Dreamsound Records. 1995.
RANK: 8.5/10
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Hablar sobre Anathema es referirse a una de las bandas que más contribuyó a la evolución del Doom Metal en Inglaterra durante la década de los noventas. Como sus compatriotas Paradise Lost y My Dying Bride, la agrupación ha mantenido la conciencia de explorar progresivamente nuevos sonidos y posibilidades en su música, siendo así que de su primer álbum Serenades al último We're Here Because We're Here dista un abismo. Por lo que compete a The Silent Enigma podría afirmarse que corresponde a una etapa decisiva de la banda porque en ella coinciden la salida de su vocalista original Darren J. White, y el abierto deseo de Vincent Cavanagh de adentrase mucho más profundamente a nivel lírico en el ámbito de la soledad y la desesperanza humana.

Y es, justamente, la materialización de ese deseo lo que puede rastrearse en el concepto del disco: letras bastante poéticas basadas en la incertidumbre, el escepticismo y la misteriosa relación del hombre con la naturaleza. Todas las canciones parecen haberse escrito desde una situación límite: en "Restless Oblivion" desde un corazón paralizado, en "Shroud of Frost" desde el hundimiento en visiones y sueños destrozados, o en "A Dying Wish" desde la soledad de una promesa rota. Pero hay un elemento que contribuye a realzar todavía más este aspecto lírico y es la creación de las letras en primera persona: "My love's torn apart...", "You left me dying...", "My mind is burning", "I hear the seed of ruin", son algunas de las líneas que se escuchan a lo largo del álbum.

Ahora bien, de poco serviría la claridad conceptual de The Silent Enigma si esta no tuviera su contraparte musical. Lo que presenta Anathema a este respecto es de todo punto admirable: estructuras lentas, pero firmes y pesadas; composiciones en las que se mezclan muy bien los teclados y las guitarras; el uso simultáneo de voces limpias, rasgadas y guturales. Todo enmarcado dentro de un sonido que realmente hace experimentar una extraña síntesis de vigor y melancolía. La producción del disco es notoria, aunque en canciones como "...Alone" algunos sonidos se pierden si se escuchan con poco volumen (curiosamente esta canción fue grabada en un estudio distinto al resto del álbum), pero por todo lo demás la mezcla es brillante, incluso, en los fragmentos de un solo instrumento o los textos en limpio.

La imagen corresponde a la edición de 1997 que publicó el extinto sello estadounidense Fierce Recordings, es decir, el primer prensaje americano que se hizo del disco, el cual fue editado por la Pieceville Records de Inglaterra dos años antes. Actualmente se cuenta con un amplio catálogo de ediciones: las de la Metal Mind Productions de Polonia en CD y CASSETTE (sacadas al mercado el mismo año en que publicó el disco la Pieceville Records), la de la Pony Canyon Inc. de Japón en CD (tan vieja como la de la Fierce Recordings), y la reciente edición de la Mystic Production, casa disquera polaca que volvió a prensar el trabajo en CASSETTE. Todas ellas además de las continuas re-ediciones de la Peaceville en CD y LP, y hace tres años en una edición doble que incluye también un DVD.

ANATHEMA. The Silent Enigma. Fierce Recordings. 1997 (1995).
RANK: 10/10
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En Voices of Chaos muestro los discos que hacen parte de mi colección, haciendo de ellos una pequeña reseña ilustrativa y comentando su edición. Contacto: in_hora_mortis@hotmail.com

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